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28 de marzo de 2015

La Violencia Psicològica en las relaciones. Sus "modos".

Gestalt, Psicologia, Emociones, Aida Bello Canto, Maltrato, Violencia
La violencia física y la violencia psicològica están vinculadas en el sentido de que mucho antes de aparecer la violencia física, el agresor/a se ha ocupado de sembrar el miedo, el maltrato y el abuso en la otra persona. Con alta frecuencia aparece la violencia psicològica sin que haya violencia física, mas es igual de nociva, haciendo profundos estragos en el receptor/a, llegándose a situaciones muy difíciles de soportar.

¿A qué me refiero con violencia psicológica? Cuando una persona posee una serie de actitudes y emplea una serie de palabras y gestos destinados a negar la manera de ser de otra persona, la denigra y desvaloriza, con el objetivo de desestabilizar y herir al otro ser de esta relación. El trato empleado con el otro es como si fuese un objeto, una "cosa", negándosele el poder elegir, desear o necesitar lo propio (y si lo hace, aunque sea internamente, se sentirá en falta y hasta culpable). Porque en definitiva, el trasfondo de la violencia psicológica es someter, controlar y mantener el poder en la relación.

La violencia psicológica se inicia de una manera muy sutil, se va instalando en la relación poco a poco, de tal manera que la otra persona tiende a justificar estas actitudes y comportamientos por numerosas razones (stress laboral, problemas económicos, celos, etc); al principio puede aparecer una mirada descalificatoria, despectiva, palabras humillantes, hasta que se va alcanzando el tono amenazador. Se genera una situación reiterada de tensión donde queda bien claro quién tiene el poder. Es difícil detectar los límites de este maltrato, al principio, pues no son tan claros como los de la violencia física (de ahí que se tardó tanto tiempo en lograr una legislación para la violencia psicológica).

El impacto emocional negativo en la víctima es profundo, devastador, pues durante mucho tiempo duda de sí mism@ y busca en su propia persona las causas generadoras de este tipo de respuestas en el otro, sometiéndose aún más con la esperanza/confianza/ expectativa de que algo cambie. ¡Es parte del abuso, de la violencia psicológica!

Dos cositas a tener en cuenta que suelen pasarse de lado en este tema:
- la violencia psicológica se da tanto en hombres como en mujeres; suele pensarse que sólo acontece en hombres y las mujeres son siempre las víctimas. Pues no, este instrumento de dominación aparece en ambos géneros.
- el ámbito donde suele aparecer la violencia psicológica es el privado, donde no hay testigos externos, y cuando los ataques se hacen en público, el disfraz con que se presenta suele ser la ironía, la "broma", donde si la otra persona dice algo al respecto, es acusada de no tener sentido del humor.

Los "modos" en que se presenta la violencia psicológica son varios, y suelen articularse entre sí, logrando una serie de comportamientos de "miniviolencias" difíciles de detectar; los estudiosos del tema las clasifican en 9:
- El control
- El aislamiento
- Los celos patológicos
- El acoso
- La denigración
- Las humillaciones
- Los actos de intimidación
- La indiferencia ante las demandas afectivas
- Las amenazas

Por razones de longitud del post, y cuidando que sea ágil su lectura, me explayaré en estos diversos modos la siguiente semana. ¡Tienen suficiente información para ir reflexionando si alguna de estas "miniviolencias" están presentes en alguna de sus relaciones. ¡Lo primero es detectarla!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

21 de marzo de 2015

Expresiones Emocionales Positivas transforman, ¡y la cantidad importa!

Psicologia, Gestalt, Emociones, Aida Bello Canto, Actitud positiva
Un lenguaje diferente genera un cerebro diferente. Ya poseemos numerosa información, ampliada profundamente por las neurociencias, de cómo "Somos lo que pensamos", la forma en que nuestro lenguaje nos transforma. Acá acude a mi memoria la frase de Heller Keller: "Con la primera palabra que utilicé de manera inteligente aprendí a vivir, a pensar y a esperar".

¿Te has parado a meditar cómo pides las cosas, cómo agradeces, cómo transmites tu sentir? ¿Cuántas palabras emocionales positivas utilizas en tu vida diaria?

Todo cuanto decimos y pensamos va directo a nuestro cuerpo, a través de los químicos que segregamos con las palabras. Y señalo también el pensar ya que es con las palabras que elaboramos nuestros pensamientos; es su materia prima. Las expresiones emocionales positivas inciden directamente en nuestro organismo, comprobándose que no solamente es importante expresar emociones positivas, sino también la cantidad de las mismas. ¡Si, la cantidad cuenta!

Tenemos ingresadas a nuestro cerebro un montón de palabras siendo fundamental en el tema que tocamos la importancia de la elección que hagamos. Las palabras poseen un poder emocional que nos incide directamente en nuestra actitud y en nuestro rendimiento cognitivo y físico, como se ha visto en muchas investigaciones las cuales he ido mencionando en diferentes post.

Por ejemplo: se les dió a un grupo de corredores de Fómula 1 una serie de expresiones positivas en primera instancia y luego una serie de expresiones negativas; el tiempo de reacción, la percepción y la atención fué más rápida con la serie de expresiones positivas. El tiempo de reacción, la percepción y la atención fue mucho más lenta con expresiones negativas que en el grupo de control.
Las palabras positivas y las negativas activan el cerebro, solamente que lo hacen de una forma diferente.

No estoy hablando únicamente de las palabras que nosotros decimos o pensamos, sino también de las que leemos y/o escuchamos. ¡Y mira que escuchamos un montón a lo largo del día! ¿Se acuerdan que uno de los puntos que señalé en 10 tips para asegurarte el malestar era que empezases el día escuchando las noticias? Uhm... quizás ahora lo vayan entendiendo mejor.

No es una repetición de lo que todos sabemos desde hace mucho tiempo, sobre la importancia de las palabras, sino que las investigaciones y sus hallazgos a través de estudios de imágenes y estadísticas nos ofrecen resultados contundentes al respecto: ignorarlos y no aplicarlos para nuestro beneficio, mejora personal, refinamiento de nuestra actitud positiva, incidencia en nuestro organismo, etc, sería un enorme desperdicio (para decirlo de alguna manera).

Las palabras importan, ¡y mucho! y la cantidad del empleo de las mismas, también, y son capaces de cambiar el funcionamiento de nuestro cerebro. Nos guste o no, sencillamente ES.
Y todo esto se puede enseñar, se puede aprender, se puede entrenar. ¡No hay que venir provisto con la genética favorable para el empleo de la palabras emocionales positivas!

Las palabras que utilizamos en este aquí y ahora, en este presente nuestro, está construyendo nuestro futuro, lo estamos construyendo nosotros. Cuidar nuestro lenguaje es esencial, prestarnos atención a las palabras que empleamos con nosotros mismos (nuestro lenguaje interno, esos diálogos tan frecuentes que realizamos) y para con los demás.

Te invito a que hagas una pequeña lista con las expresiones emocionales positivas más frecuentes que utilices; date tiempo para reflexionar sobre cuáles empleas y escríbelas. Elige dos con la intención de tenerlas más presentes en este día.  Así puedes hacer cada día; es una manera de entrenarnos. ¿Compartes tus palabras elegidas? Es una manera de regalar a otros palabras emocionales positivas que por ahí no las tienen incorporadas.
Recuerden: Un lenguaje diferente genera un cerebro diferente.

Comparto las mías: Gracias. ¡Astral! Te quiero. ¡Buena Vida!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt


17 de marzo de 2015

¡¡Nominación al Tornillo Flojo para el Black Wolf Blogger Award!!

Psicologia, Gestalt, Aida Bello Canto, black Wolf Blogger Award
¡¡Hola a todos!!

En este hoy comparto con Ustedes la maravillosa noticia de que El Tornillo Flojo ha sido nominado para el premio Black Wolf Blogger Award. Sencillamente estoy ¡feliz! pues me llega cual reconocimiento a la dedicación, a la pasión y al tiempo puesto en cada palabra. ¡Fabulosoooooo!

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones



Agradezco inmensamente a la Lic. Patricia García por su nominación. Quiero compartirles que Patricia posee un estupendo e interesante blog: Psicología y bienestar emocional para todos. Fomenta la
reflexión y suma herramientas para este buen vivir que todos deseamos y buscamos. Patricia, ¡bravo!






Siguiendo las normas del premio, ahora me toca a mí seguir estos pasos:

- Pegar en un lugar visible del Blog la imagen del premio.
- Escribir lo que sientes al recibir la nominación y agradecer públicamente a quien te nominó.
- Nominar 15 blogs para el premio
- Notificárselo a sus Autores.

Pues bien, acá va la lista de nominados, (nada fácil la elección!) reconociendo de esta manera el trabajo que realizan, su dedicación y cuidado:

1- Gestalt-Terapia
2- Un lugar en el viento
3- Psicoletra
4- Como olvidar a una Persona
5- Mindup Psicólogos
6- La Ciudad Esmeralda
7- Buenhabit
8- Psicóĺogos Teruel
9- Vida Saludable
10- Coaching yDesarrollo del Talento
11- Temas sobre Salud
12- Terapia Gestalt Si
13- Gimnas Miró Centre
14- Museuhumor
15- Dialéctica

¡Son estupendos!

¡Gracias a todos los lectores! Compartiendo mi alegría!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt



14 de marzo de 2015

La negatividad, ¡un lastre evolutivo modificable!

Emociones, psicologia, gestalt, Aida Bello Canto, Cambio positivo, Actitud positiva, Bienestar
Nuestra mente, así como nuestro cuerpo, posee mecanismos creados a través del tiempo para sobrevivir. Esto nos ha llevado a los Seres Humanos  a lo largo de la evolución a tener una tendencia en nuestro cerebro para la negatividad, pues han sido respuestas necesarias a favor de nuestra superviviencia como especie. Esto conlleva a que estemos programados para lo negativo, como concluyen los Doctores Rick Hanson (neuropsicólogo) y Richard Mendius (neurólogo), quienes investigaron qué estados del cerebro subyacen en los estados mentales de felicidad, amor y sabiduría.

 Si llevamos esta tendencia hacia lo negativo al presente de nuestras vidas y a lo personal (salimos de la mirada evolutiva) podremos darnos cuenta de que muchas de nuestras conclusiones de vida sacadas en un momento dado de nuestra historia (por ejemplo: "No sientas afectos, sentimientos profundos; así no te harán daño") nos ayudaron a transitar etapas difíciles y/o traumáticas. Esto acontece con todos los mecanismos de defensa que poseemos, nos ayudan, nos asisten en un momento dado; mas, ¿qué pasa cuando los seguimos empleando traspasada esa etapa?

Pueden imaginarse que se vuelven obsoletas, disfuncionales, esas conclusiones de vida pues ya no cumplen su función de protegernos, y en la mayoría de los casos nos impiden entrar en contacto con partes internas muy ricas y nos alejan del mundo de alguna manera.
Pongamos un ejemplo:
A lo mejor siendo niño/a aprendí a "tragarme" mis enojos o mi angustia, para pasar desapercibido/a en mi ambiente y así evitar maltrato o violencia de algún tipo (esta mecanismo de "tragar y guardar adentro" lo llamamos en Gestalt, retroflexión). ahora bien, una vez adulto/a sigo haciendo lo mismo: en cada situación interpersonal que me genere enojo o angustia por los motivos variados que sean (maltrato, abuso, descalificación, etc) en lugar de comunicar mi desagrado, mis emociones, expresar lo que siento, lo que hago es callarme. vuelvo a "tragarme" mi enojo o mi angustia.

Vemos que mi reacción es atemporal, como si fuese aún aquella niña, no he aprendido a cuidarme, a poner límites y a expresar mi genuino sentir. Este tipo de respuesta no me sirve ya en mi vida presente y supone un inconveniente para enfrentar la mayoría de los desafíos cotidianos, e indefectiblemente me obstaculiza el aprovechar mis posibilidades vitales.

La neurología actual nos insta a contrarrestar estos mecanismos mentales negativos, cual lastre evolutivo que traemos, si deseamos conectarnos con el bienestar, con nuestras inmensas posibilidades y percibir los aspectos positivos de nuestra vida.

Todo, todo ¡todo! está en nuestro cerebro (químicos, pensamientos, emociones); desde lo más fabuloso hasta las miserias humanas, y tenemos las llaves para poder elegir el bienestar, la sabiduría o la infelicidad, el mal-Estar. Es a través del aprendizaje y el entrenamiento, en sus múltiples versiones y expresiones, que podemos modificar esta tendencia hacia lo negativo. Está en nuestras manos el cambiar los procesos mentales para percibir con mayor facilidad los aspectos y acontecimientos positivos de nuestra vida.
¡Qué alivio!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

7 de marzo de 2015

Emociones y Calidad de Vida

emociones, gestalt, psicoloia, Aida Bello Canto, emociones positivas, inteligencia emocional
La capacidad de comunicar nuestras emociones con los gestos es innata. Es un lenguaje universal, donde todos y cada uno de nosotros, sin importar idioma, cultura o país, podemos transmitir lo que sentimos desde el nacimiento. Éstas son las emociones básicas de las que hemos hablado, cuya función es la de supervivencia. Y es que nuestro cerebro emocional viene equipado para la superviviencia y para el bienestar.

Sí, leíste bien, venimos equipados emocionalmente para el bienestar, pues aún las emociones displacenteras, que son comúnmente llamadas emociones negativas (ej: miedo, tristeza, enojo), las necesitamos para protegernos y cuidarnos, ayudándonos a tomar lo que necesitamos para encarar cada situación específica dada. No sobreviríamos sin ellas.

Las emociones placenteras, comúnmente llamadas emociones positivas (ej: alegría, afectividad, serenidad) también cumplen su objetivo evolutivo al ampliar nuestros recursos intelectuales, físicos y sociales. Lo interesante a destacar es que no solamente venimos ya equipados con estas emociones positivas, sino que a través de las diferentes formas de aprendizaje podemos reforzarlas y nutrirlas; logrando al mismo tiempo, una transformación de nuestra estructura cerebral a través de la neuroplasticidad.

La calidad de una vida personal depende de la capacidad - inteligencia emocional- de sentir y expresar las emociones, así también el regularlas. Me parece de suma importancia el aprender a utilizar en el mundo emocional la conjunción "Y"; ¿a qué me refiero? a que no estamos invadidos por una sola emoción y muchas veces el sentir la preponderancia de una sola, puede hacernos creer que estamos "tomados", teñidos, por la misma. Si fuese la emoción alegría, no habría problema alguno, mas si es tristeza o angustia, la persona se sumerge en ellas con todo el compromiso físico que además implica.

Si nos damos tiempo para registrar cómo estamos, cómo nos sentimos, podremos registrar que a lo mejor sentimos tristeza en un área de nuestra vida y al mismo tiempo sentimos bienestar/alegría en otra área. Afinar nuestro alfabeto emocional, concedernos el tiempo para pulir nuestro registro sobre cómo estamos y darnos cuenta de la riqueza emocional que poseemos, nos abre la puerta a una mayor vitalidad, a una mayor conexión con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea. Además sumándole la convivencia de varias emociones al mismo tiempo, nos auto-proveemos de un paracaídas para esos momentos de tránsito en la vida que todos transitamos.

Fomentar las emociones positivas va de la mano de nutrir nuestros pensamientos positivos, aprender a percibir con mayor falicidad lo "que hay y no lo que falta", registrar y valorar los aspectos y acontecimientos positivos de nuestra vida; y paralelamente, vamos transformando nuestro organismo con sus químicos y nuestro cerebro; muchos investigadores lo denominan el cerebro feliz. Pulir nuestra inteligencia emocional!

¿Es un entrenamiento? ¡Sí!
¿Hemos de hacer algo nuevo? ¡Sí!
¿Nos lleva a consultarnos adentro? ¡Sí!
¿Es posible la transformación? ¡Sí!
Y por último, ¿nos merecemos vivir mejor, sumar calidad de vida? ¡Definitivamente Sí!
¡Nos beneficiamos todos!

Dra. Aida Bello Canto
Psicoloía y Gestalt
 
 
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