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25 de marzo de 2018

La Amenaza es Violencia

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Relaciones Toxicas
En las relaciones tóxicas aparecen diferentes modos de manipular una parte a la otra, siendo algunas muy evidentes por ser activas, visibles podríamos decir, como lo es el autoritarismo, y otras sumamente sutiles y envolventes como es "hacerse la víctima". Sea cual fuere el estilo de manipular (ya sabemos que son cuatro) todas ellas llevan al control del poder de una de las partes en la relación y al sometimiento de la otra. Ésta es la esencia de lo tóxico, la asimetría en la relación, la presencia del manejo del poder en el vínculo (pareja, amistades, familia, trabajo).

La amenaza es una de las estrategias que pueden aparecer en las relaciones tóxicas con el objetivo de lograr que la otra persona acate la voluntad, cumpla con el "pedido". Lo pongo entre comillas porque muchas veces el pedido no necesita ser explícito, el manipulador no tiene que decir con claridad lo que quiere o espera de la otra persona, porque YA LO SABE: no quiero que te vayas, no quiero que salgas, no quiero que te reúnas con otras personas, me dejas sol@, me abandonas, no me quieres lo suficiente, etc.

¿Qué pasa específicamente con la amenaza? que es una de las violencias psicológicas más contundentes para lograr el objetivo deseado, ya que el chantajista emocional sabe precisamente que botón emocional apretar en la otra persona para que se desestabilice internamente, aparezca el miedo a las consecuencias y se sumerja en las aguas de la incertidumbre: temor a la posibilidad de que lleve a la realidad la amenaza.

Las amenazas pueden ser de muy diferente índole, contenido, mas todas confluyen en la pérdida de algo o de alguien; pérdida de afecto, de amor, de seguridad económica, llevarse a los hijos, matarse (amenaza de suicidio), golpear. En lo laboral, la amenaza puede ser no solamente la pérdida del trabajo, sino también de no lograr subir, ascender, mejoras salariales, etc.

Lo que posibilita al manipulador lograr la eficacia con sus amenazas, es que son grandes conocedores de las debilidades emocionales de la otra persona en la relación: poseen un conocimiento íntimo del otro, saben cómo generar miedo y/o culpa, pudiendo golpear con precisión donde hacen daño. Incluso, sacan provecho de información ofrecida en confianza por la otra persona en un momento dado, para sacarla a la luz y utilizarla para controlar.
El tornillo flojo, Aida Bello Canto, relaciones toxicas, Emociones, manipulacion

Las amenazas, una vez que aparecen, van aumentando y haciéndose más frecuentes. Se llega a un punto en las relaciones tóxicas donde este tipo de violencia ha cobrado presencia, que basta el lenguaje corporal, los gestos, mínimas palabras, para poner en movimiento el ejercicio del control, dejar en claro quién tiene el poder.

Toda amenaza, por pequeña que sea, es violencia, en la relación que sea, no pensemos que sólo acontece en una pareja. Y ¡no la justifiques adentro tuyo! la ausencia de límites habilita a que el otro siga avanzando, y este "permiso concedido" nos torna cómplices, aunque nos disguste la palabra.

Si te encuentras inmers@ en una relación con estas características, e ignoras cómo salir de ella de forma adecuada, incluso para no repetir con otros personajes en tu vida, te sugiero la lectura de Saliendo de Relaciones Tóxicas.

También encontrarás material en mi canal de YouTube al cual puedes suscribirte.

¡Espero te sea útil!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Getalt

18 de marzo de 2018

Conflictos por Reclamos ... ¡Insaciables!

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Conflictos, Vinculos
Hay un tipo de reclamo/reproche que podemos hacer reiteradamente o que nos hacen a nosotros, y no hay forma de sentir satisfacción o de satisfacer a la otra persona!

Si nos detenemos un poquito a pensar en lo que estamos reclamando podremos darnos cuenta que a lo largo de nuestra historia hemos tenido vigente el mismo reclamo en diferentes momentos de nuestra vida y ante diversas personas; a veces se lo reclamamos a nuestros amigos, a nuestra pareja, a nuestros familiares. Va pasando el tiempo y puede cambiar ese Otro del que esperamos que nos satisfaga nuestra necesidad, y al no lograr hacerlo, empieza nuevamente a aparecer este permanente reclamo: es un reclamo insaciable.

Los reclamos insaciables más frecuentes son:
"Quiéreme"
"No me dejes"
"Demuéstrame que existo para tí"
"Tenme presente en tu vida"
"Cuídame"
"Valórame"

Podremos descubrir que aún en los vínculos que hemos tenido y tenemos que inician de manera satisfactoria, donde hemos sentido y sentimos que ¡por fín esta necesidad está cubierta!: me quiere, me valora, me demuestra que soy importante en su vida, me siento cuidado/a, ... con el paso del tiempo "algo" empiezo a sentir internamente, una especie de vacío acompañado de cierto miedo de perder esa seguridad que antes tenía en este vínculo, y preciso que me lo ratifique el otro, me preste más atención, me demuestre más y más que me quiere, que no me va a dejar, etc. El reclamo insaciable se ha vuelto presente, una vez más.

Y de esta manera vamos por la vida buscando quién nos llene ese espacio, esa necesidad. O tenemos una relación donde la otra persona desea que yo le llene su necesidad, y es insaciable!

Necesidad que es propia, interna y antigua; no tiene que ver con el otro (no es que siempre me encuentro amigos que me defraudan, no es que siempre encuentro parejas que se distancian o relaciones que se enfrían, por ejemplo), sino que necesito una constante ratificación de ser querido/a, ser "mirado/a".
Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Conflictos, Vinculos

Por supuesto que en muchos vínculos aparecen reclamos pertinentes que nacen de la propia relación, generando conflictos específicos y claros. Mas lo que les propongo es que hagan una revisión honesta interna de la muy posible existencia de UNO DE ESTOS RECLAMOS INSACIABLES, porque entonces le están depositando a la otra persona una tarea que nunca podrá cumplir. ¿Debido a qué? a que va dirigido este pedido, este reclamo, a un Ser de nuestra infancia. Detecta tu propio reclamo, cierra tus ojos y repite varias veces - despacio, en contacto- tu pedido, por ejemplo: "Quiéreme", "quiéreme", "quiéreme", ... ¿a quién se lo estás pidiendo?

Es necesario, para nuestra tranquilidad, salud y calidad de nuestros vínculos, que reconozcamos a dónde va dirigida esta necesidad, este pedido, para no endilgarle a otro esta responsabilidad (y evitarnos de esta manera frustraciones y padecimientos) y por otro lado, paulatinamente renunciar a este reclamo. Sí, RENUNCIAR, SOLTAR, pues tuvimos lo que fue posible, y en su momento "Es lo que Es". Abandonamos la postura de juicio y crítica sobre cómo debería haber sido, para pasar a Tomar lo que nos fue dado: la Vida.

¿Quieres intentarlo? Te aseguro que ganas paz cien por cien con esta reconciliación interna, y pasas a valorar lo que HAY y no lo que falta.

También es muy importante reconocer este tipo de reclamos ya que podemos no tenerlo nosotros, mas sí tener en nuestro entorno a alguien que nos vive reclamando ... y hagamos lo que hagamos, ¡nunca alcanza!

¡Buena Vida!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

 
 
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