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29 de diciembre de 2018

Satisfacer nuestras Necesidades. ¿somos tercos?

Aida Bello Canto, Gestalt, Psicologia, Emociones, Bienestar
Las necesidades están presentes en nuestra vida desde el instante en que llegamos a este mundo; están en nuestra naturaleza de seres humanos siendo las mismas nuestros motivadores naturales. Así pues, tenemos tanto necesidades orgánicas y necesidades psicológicas. Los que logran desarrollarse en la satisfacción de estos dos grupos de necesidades, estarán mejor equipados para acceder a un tercer grupo que sería el de las necesidades de trascendencia, donde el Otro, la Humanidad, y su bienestar ocupa un lugar primordial.

Una vez que detectamos una necesidad y en su camino para satisfacerla es que aparecen nuestras dificultades de muy diversa índole, evitando que logremos satisfacerla. Esencialmente por tres razones:
- introyectos (mandatos)
- situaciones dolorosas en nuestra historia
- temas inconclusos

Maslow (1973) afirmaba sustentado en sus investigaciones, que si en una persona hay una dificultad/deficiencia de larga data en satisfacer una necesidad básica, sea tanto de tipo fisiológico como psicológico, la probabilidad de enfermar aumenta. Veamos la otra cara de esta afirmación: entre mejor cubiertas tengamos nuestras necesidades y nuestro grado de satisfacción sea más alto (este grado tiene mucho que ver con tomar lo que HAY, lo mejor de lo que tenemos disponible a nuestro alcance), nosotros como personas seremos más saludables y nuestra vida interpersonal, nuestras relaciones, serán más constructivas.

Aida Bello Canto, Psicologia, GestaltNo cabe duda de que una persona que se siente satisfecha en sus necesidades (estoy refiriéndome a las necesidades básicas orgánicas y las que indican las emociones de supervivencia) se encontrará en mejores condiciones de ser flexible, tolerante y mayor ajuste creativo ante las situaciones difíciles de la vida.

Lo que nos suele pasar con alta frecuencia es que nos ponemos un poco tercos en la búsqueda y "deseo" de satisfacer nuestra necesidad. Por ejemplo, sentimos la necesidad de afecto, emoción primaria que nos promueve vincularnos, y supongamos que lo que imagino es que una pareja es la que podrá satisfacer esta necesidad. Ubico en una específica persona la satisfacción de mi necesidad de contacto físico, de comunicación, de compañía, etc. Dejo de lado la posibilidad de satisfacer esta necesidad con otros seres que tengo a mi alrededor. Esta terquedad a la que me refiero se hace más presente en los vínculos tóxicos, o en el aislamiento pleno, donde doy por hecho que nadie podrá satisfacer mi necesidad de afecto.

En el camino de crecimiento, en el profundo deseo de habitar el bienestar interno y con el afuera, nutrirnos y generar relaciones nutritivas, hemos de revisar nuestro detector de necesidades, qué hacemos y cómo lo hacemos para satisfacerlas. ¿Somos tercos? ¿Cómo y cuándo aparece nuestra terquedad?

Darnos cuenta de lo que hacemos y cómo lo hacemos, es el primer gran paso. Y para darnos cuenta, hemos de darnos tiempo ...

Para despedirme en este hoy les recuerdo que para elevar nuestro grado de satisfacción que redunda en salud, mejor actitud frente a imponderables o dificultades, fortalece nuestra flexibilidad y tolerancia, hemos de tomar lo que hay en nuestro entorno (retiramos nuestra mirada de lo que falta), abrazando lo mejor de lo disponible a nuestro alcance, que podrá no corresponder con mi "ideal", mas si es lo suficientemente bueno para lograr que mi necesidad quede satisfecha. 

¡Te deseo lo mejor!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

23 de diciembre de 2018

La Ternura: fortalece Vínculos ... ¡y mucho más!

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Ternura
La ternura es la expresión serena del amor, que brinda respeto, afecto y reconocimiento a otro Ser vivo. Es un sentimiento generador de fuerza en los vínculos, teje el entramado de sostén emocional para los niños - y los adultos-, siendo una señal visible del profundo deseo del bienestar del otro. La expresión de la ternura es suave, en contacto con el otro: una mirada, una caricia, un abrazo, una palabra. Es transmitir con todo nuestro ser que: estoy aquí para tí, con mi mirada te doy existencia, te respeto.

La ternura se hace presente en pequeños detalles, no necesita de grandes algarabías ni enormes despliegues, mas el mensaje que envía es profundo, crea raíces, es un acto de entrega. Y curiosamente, a mi modo de comprender este sentimiento, acontece lo que pasa con muchos otros actos humanos, ambas partes se ven mutuamente beneficiadas. No sólo es un acto de entrega sino que al mismo tiempo se reciben sutiles bondades que emanan de la propia ternura (las endorfinas circulan por nuestra sangre).

Este sentimiento también es un acto de bondad, y numerosos estudios han demostrado que quienes la ejercen son personas más sanas y felices, entendiendo "feliz" como la sensación de satisfacción y bienestar para con sus propias vidas. Piero Ferrucci, psicoterapeuta y filósofo graduado en la Universidad de Torino, ha realizado una investigación (publicada en su libro "El Poder de la Bondad") donde interrogó a 10.000 hombres sobre sus hábitos, salud y ambiente, encontrando que aquellos que recibían y/o daban demostraciones de afecto (gratitud, calidez, ternura) tenían un índice estadísticamente inferior a la media, de tener alguna dolencia cardíaca. En otras palabras, nuestra salud física se beneficia.

Es bastante frecuente en los Seres humanos que dejemos asomar la ternura ante situaciones difíciles de otra persona u otro ser vivo; ahí nos surge el acompañar, consolar, escuchar, ... entrar en contacto con ese otro Ser, estar presentes, ofrecer ese abrazo o palabra que va impregnada de este sentimiento. Es una gran medicina pues el contacto "cura", el encuentro "cura", y me refiero a que la sola presencia de un otro que realmente está ahí para mí, produce un profundo bienestar aún en una situación de dolor. Muchas veces no necesitamos que nos hablen o nos aconsejen, sino que estén presentes, a nuestro lado, en respetuoso silencio; ésto también es ternura.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones positivas, Ternura¿Hemos de esperar a que acontezca una situación de sufrimiento, un padecer, para mostrar la bondad que nos habita? Creo que todos sabemos la respuesta, sólo la enuncio para que podamos reflexionar sobre la importancia de abrir la puerta a esta fuerza interna que nos beneficia a todos; y si quieren, empezando por uno mismo, ya que no solamente se han demostrado la disminución de afecciones cardíacas, sino mejora en el insomnio y mejor rendimiento cognitivo. ¡Así que tú siempre sales ganando!

La ternura fortalece las relaciones, mejora la salud, ayuda a transitar crisis, favorece el encuentro e incide positivamente en todos: conocidos o desconocidos.

Para despedirme en este hoy les dejo las palabras de Aldous Huxley, investigador inglés sobre técnicas para desarrollar los potenciales humanos, que ante la frecuente pregunta de cuál es lo más eficaz para transformar nuestra vida, contestó: "No deja de ser desconcertante que después de tantos años de investigación y experimentación deba decir que la respuesta más acertada es: simplemente, procura ser un poco más bondadoso".

¡Les deseo lo mejor!

Dra. Aìda Bello Canto
Psicologìa y Gestalt

16 de diciembre de 2018

Atravesando los Cambios, ¿te ayudas?

Dra. Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Cambios, Actitud positiva
El cambio, ya sea interno o externo, nos moviliza y la manera en cómo gestionemos nuestras emociones y la actitud que tengamos incidirán en éste tránsito vital.

A todos y cada uno de nosotros nos acontecen cambios a lo largo de nuestra vida. Algunos son deseados, buscados y promovidos; otros vienen solos, anunciados, paulatinos o de forma súbita, haciendo que el cambio se haga presente más allá de que nos guste o no.

Además, hay un componente personal a tener en cuenta ante todo cambio: nuestra flexibilidad emocional. La presencia en "buena dosis" favorecerá la transformación o la adaptación creativa a los cambios y una escasez en flexibilidad emocional hará que sea más difícil, pudiendo causar rigidez como consecuencia del miedo que despierta.

Cuando digo cambio externo o interno, pareciese que van separados, mas están íntimamente relacionados, no hay uno sin otro; a lo que hago referencia en esta distinción es al origen del cambio:

- Cambio interno, deviene de un deseo o necesidad de transformar algún aspecto propio, de una búsqueda de crecimiento interior, un objetivo personal de aprender nuevas respuestas internas para un bien-tratarse (por ejemplo, como consecuencia de darse cuenta de auto-desvalorización, maltrato interno, etc) y/o descubrir herramientas o potencialidades desconocidas.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, ActitudEste tipo de cambio es paulatino, deviene de un proceso que la persona va realizando, un "viaje" personal e íntimo donde el respeto y su propio tiempo va marcando el paso. En este "viaje" se despliega nuestro alfabeto emocional valorizando cada una de nuestras emociones y las funciones/señales que nos otorgan.

Hasta acá el cambio se va gestando y construyendo en nuestro mundo interior, mas en alguna instancia de este camino, empieza a aparecer el cambio externo, nos vamos mostrando con esta nueva mirada ante el mundo, la forma de relacionarnos y de vincularnos.
Vivimos en co-existencia, nos relacionamos con el afuera, con nuestro entorno, así pues, el cambio interno pasa a generar poco a poco un cambio externo.


- Cambio externo, deviene del afuera e impacta en nuestra vida generando algo distinto a lo que antes estaba. Puede ser provocado por muy diferentes fuentes; ejemplos: otra persona que rompe un vínculo conmigo, un fallecimiento, una enfermedad propia o de un ser querido, una situación social, cambios económicos drásticos e incluso tener que cambiar de lugar de vivienda o país de residencia.

Sea la situación externa que fuere que provoca un cambio en nuestra existencia, nos moviliza emocionalmente, nos pone cara a cara ante la incertidumbre pues sabemos que algo cambia, y es inevitable (por ser externo, por no ser buscado). Lo que hayamos aprendido de nuestras emociones, nos servirá de brújula para ajustarnos creativamente al cambio y al cómo ir llevándolo a cabo

Este cambio externo no solamente incide en el afuera, sino que es semilla y siembra para un nuevo cambio interno. Nuestras emociones involucradas, lo que hagamos con ellas, la actitud con que impregnemos nuestro ser y estar en el nuevo cambio acontecido, hará que germine y florezca internamente una transformación que nos sume, nos enriquezca, o propiciará una rigidez y/o remitirá a antiguos miedos no resueltos o ignorados en el tiempo (¿qué nos pasó ante cambios o quiebres de situaciones en nuestro pasado?), lo cual dificulta el ajuste creativo al cambio acontecido.

El disponer de recursos emocionales internos, el poseer un desarrollado alfabeto emocional (si deseas ampliación en este tema, visita Analfabetismo Emocional favorece nuestra postura vital ante los cambios, ya sean internos o externos, tomándolos como desafíos y oportunidades de crecimiento.


Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

9 de diciembre de 2018

Felicidad y Bienestar ¡no es lo mismo!

Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Bienestar, Felicidad
Felicidad y Bienestar no son sinònimos. Anhelamos y tenemos momentos de felicidad a lo largo de nuestra vida, mas raya lo imposible el permanecer en un estado de felicidad. En cambio sí es posible el permanecer en un estado de bienestar, donde a pesar de las situaciones externas que nos ocurran, podemos acudir adentro nuestro y sentirlo.

Me parece importante la diferenciación que hace el Dr. Seligman entre la Teoría de la Felicidad y la Teoría del Bienestar. La primera apunta a la auto-satisfacción y la segunda a fomentar el propio bienestar y en el afuera; además, se entiende por bienestar por una bien estar que puede estar lejos de la auto-satisfacción. Por ejemplo, acudir a un evento de un ser querido puede no generarme auto-satisfacción porque no me gusta en esencia lo que se presenta en tal evento, mas elijo acudir y estar presente, compartir ese momento de importancia para el ser querido, porque eso sì me genera bienestar. ¡Estoy hablando de elecciòn y no de complacencia!

El Dr. Martin Seligman ha desarrollado un modelo para cultivar el bienestar el cual contempla cinco componentes:

- Emociones positivas: se refiere a aumentar las emociones positivas. Ésta es una variable subjetiva pues es según lo que cada persona piensa y siente. Incrementar las palabras y emociones positivas. Presta atenciòn a la calidad de las palabras que utilizas, ¿son  positivas?

- Compromiso: es la puesta en práctica de las fortalezas personales, con el objetivo de aumentar las experiencias óptimas, el flujo de conciencia ("flow"). Ejemplos: amabilidad, humor, integridad, inteligencia social, etc (hay 24 fortalezas medibles). Involucrarse positivamente en los actos del día a día.

- Relaciones positivas: dedicar tiempo a nutrir las relaciones genera sensaciones de apoyo y compañía, influyendo directamente en la percepción de bienestar.

- Sentido: alude al sentido de la vida y el desarrollo de objetivos que van más allá de uno mismo. Ayudar a un otro, acompañar, ser solidario son generadores de bienestar, por ejemplo.

- Logro: establecer metas que nos motiven. Sugiero que sean a corto plazo y escribamos los pasos para ir avanzando hacia esa meta.

Para los que deseen aumentar de manera significativa su Bienestar, les propongo un ejercicio Gratitude Visit):
Aìda Bello Canto, Psicologìa, Gestalt, Emociones
elaborado por Seligman:

Piensa en una persona que esté viva, que haya influenciado positivamente en tu vida. Escríbele una carta de agradecimiento y busca la manera de encontrarte con esa persona y leérsela. Hoy en día tenemos muchos medios para poder hacerlo en directo, aún si la persona no reside en nuestra ciudad.

¡Yo voy a hacer la mía! Tengo mucho para agradecer. ¿Ustedes?

Dra. Aìda Bello Canto
Psicologìa y Gestalt

2 de diciembre de 2018

Cansancio Emocional: agotamiento constante

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Cansancio emocional
El cansancio emocional es una sensación constante de agotamiento, no solamente físico pues aunque hayamos dormido las horas suficientes, sentimos al despertar que el "día nos pesa". Sólo el pensar lo que tenemos por delante en la jornada puede sacarnos un profundo suspiro acompañado de tristeza, a veces angustia, desgano. Si se prolonga en el tiempo ¡nos "cansa" el estar cansados!

Hay diversas fuentes generadoras del cansancio emocional pero voy a señalar dos, que debemos registrar que no sean la causa, para que podamos combatir el agotamiento constante al que me refiero hoy acá:

1) Causa orgánica. Hay diferentes patologías de nuestro cuerpo que tienen como síntoma un constante cansancio físico, terminando por afectar nuestro estado de ánimo. A veces la falta de una vitamina, por ejemplo Vitamina D, genera agotamiento físico y emocional.

2) Exigencia desmedida: Cuando somos guiados internamente por una exigencia sin respeto a mis límites y sin valoración a mis potencias, la sensación de nunca llegar, "siempre faltan 5 para el peso", "siempre se puede más y mejor", etc ... ocasiona un gran agotamiento, con múltiples consecuencias emocionales ( ej, stress, sindrome de bornout) y físicas (ej, dolores de columna, contracturas en cervicales).

Sacando estas dos causas, si sentimos un constante cansancio generalizado, donde no encontramos razón alguna para tenerlo, mas sí registramos que "la Vida nos pesa", por decirlo de alguna manera, nos encontramos ante una necesidad interna de que "algo cambie en nuestra vida" y que no estamos escuchando. Hay un área, laboral o personal, que nos genera insatisfacción, excesiva demanda de nuestra parte, o la tenemos desatendida - internamente- hace larga data.

Además del agotamiento físico y emocional, podemos sentir:
- hipersensibilidad (reaccionamos internamente con mayor enojo y/o tristeza)
- desgano (nuestra motivación se encuentra dormida)
- aún durmiendo las horas necesarias, sentimos que nuestro cuerpo no "carga las baterías"
- presencia de pensamientos negativos

¿Qué hacer para ayudarnos a salir del cansancio emocional? 
Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Meditación, Cansancio Emocional

- Meditación. Es esencial que te regales este espacio diario para frenar tus pensamientos y las emociones que vienen acompañadas,  conectándote con el Aquí y Ahora, sostenido por la respiración. Este entrenamiento irá ampliando tu fuente interna de armonía. Los beneficios neurológicos, físicos y emocionales son ampliamente conocidos por lo cual no me extenderé acá. Utiliza aplicaciones gratuitas en tu celular e inicia con una meditación de 5 minutos diarios.

- Gestiona tu tiempo de tal manera que te hagas un espacio de desconexión con el afuera, demasiados estímulos, y te centres en tí con el objetivo de conectar con tu deseo y necesidad interna y empieces a visualizar los pasos necesarios para ir poco a poco creando tu plan de acción para los mismos. Anotar en una libreta puede ser muy útil.

- Gestiona tus emociones. Es probable que tengas alguna emoción "guardada" y acumulada. Aprender a gestionarla es una vía de darle salida sin dañar a nadie ni dañarte a tí; desahogar tal emoción no significa explotar, solamente tal idea produce miedo. Busca algún amigo/a para compartir lo que te pasa, o un profesional si así lo consideras.

- Da prioridades y construye una lista realista de lo que vas a hacer: recuerda que la calidad de tu propio tiempo es una prioridad.

- Revisa tus vínculos y cómo te relacionas. ¿Te genera bienestar? Quizás tengas que hacer algunos movimientos ... date tiempo para darte cuenta ... ¡ya es un gran paso!

¡Espero que te sea útil!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

 
 
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