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29 de diciembre de 2019

Repetición del Maltrato en las Relaciones

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Maltrato, Relaciones
El Maltrato se presenta muchas veces como una paradoja difícil de entender a simple vista, pues encontramos a personas que han sido muy maltratadas en algún momento de su vida y pasan a ser maltratadores en relaciones actuales.

Vemos con frecuencia la manera de vincularse de personas que han sufrido o padecen aún en el presente algún tipo de maltrato, y pasan a ocupar el lugar de maltratador/a, con tremenda facilidad. Pueden maltratar a la misma persona con que se relacionan, cayendo en un vínculo tóxico, o a otras personas en distintas áreas de su vida.

Pareciera que haber vivenciado las emociones de dolor, sometimiento, descalificación y hasta de verguenza, no generan la ense;anza suficiente y adecuada para no repetir el maltrato en sus relaciones.

Cuando hablo de maltrato me refiero a todas sus formas y variedades: desde la indiferencia emocional o destrato, ya que la no mirada a la persona le va restando existencia y valoración interna, hasta el acoso moral y la violencia explícita.

En todas las maneras de maltrato, se pone en riesgo la vulnerabilidad y la integridad personal de una persona. Por supuesto que la intensidad, la frecuencia y la duración en el tiempo es lo que hará distinta la profundidad de los estragos emocionales.

La paradoja también se presenta en personas que han logrado salir de una relación de sometimiento y vuelven a encontrarse en una nueva pareja que se vincula con este código del maltrato; o lo utilizan con sus familiares o amigos. Pueden instalarse en la nueva relación en el mismo lugar que antes o en el opuesto: necesitan dominar al otro.

Si una persona ha formado parte de este tipo de relación, conoce los zapatos de ser víctima, pero si no trabaja internamente para reconocer qué le pasó y cómo permaneció en ese entramado tóxico, corre alto riesgo de continuar reproduciendo este "juego de a dos". Sólo que cambiará a la posición de poder,  evitando de esta manera volver a sentirse amenazado, sometido, descalificado; se cuidará mucho de no sentirse vulnerable.
Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Maltrato

Lo que vemos es que no ha aprendido a vincularse de igual a igual. Conoce las aguas de la dependencia emocional y vuelve a vincularse desde ese lugar.

Trabajar en el empoderamiento de la víctima sin tomar en cuenta la presencia de la paradoja del maltrato, es permanecer en la misma alianza tóxica, caminar sobre el mismo entramado de la opresión/ sometimiento/ maltrato. Es imprescindible que la persona descubra su dependencia emocional y salga de la misma ... para no repetirla!

De esta manera logrará tener relaciones sanas, entre iguales, pares, donde las necesidades de ambos son atendidas y escuchadas. El respeto y mutuo cuidado se hacen presentes en el diario vivir.

Un cálido saludo a todos!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

22 de diciembre de 2019

Señales en las Relaciones Tóxicas. ¡Atención!

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Relaciones Tóxicas
Conocer las señales tóxicas que pueden aparecer en una relación, es importante porque al darnos cuenta podemos estar atent@s e impedir que vayan creciendo paulatinamente. Hemos hablado que la instalación de un vínculo tóxico se construye en el tiempo y solemos percatarnos cuando ya ha pasado mucho y por ende cuesta más el salir, por las emociones de miedo y/o culpa que detona.

Así pues, el reconocerlas cuanto antes, nos evitará tránsitos difíciles, emociones desgastadoras y un buen ahorro de tiempo.

Les daré una síntesis de las señales tóxicas más frecuentes, que pueden aparecer en el encuentro con personas en diferentes áreas de nuestra vida. Si detectas alguna de ellas, revisa cómo estás comunicándote, si lo haces de forma clara o esperas que el otro "te adivine", date cuenta si sabes poner límites y cómo te sientes respecto a tu autovaloración. Son tres puntos esenciales para "no morder el anzuelo tóxico".

Señales tóxicas:

- La manipulación. 
Las personas tóxicas son hábiles manipuladores. Logran su objetivo a través de estrategias donde no toma en cuenta el deseo del otro. Tengamos presente que hay maneras de manipular visibles (la autoritaria, por ejemplo) y otras más sutiles (ej: victimización). La persona receptora podrá sentir dificultad en poner límites, miedo a hacerlo o culpa.

- Utilización del doble lenguaje.
Se refiere a que en una misma charla la persona tóxica entrelaza halagos y descalificaciones. Cuando se tiene una relación con una persona con el uso de ésta actitud tóxica, y no se le pone límites, va a lograr un deterioro en la autoestima de la otra persona, pues dudará de sus capacidades y potencias.

- Son autoreferenciales.
Y se sienten dueños de la "verdad". Les encanta hablar de sí mismos y no muestran interés (ni les interesa) lo que les pasa a los demás.

- No hay empatía; ni la ofrece ni la busca.

- Permanente queja. 
Se quejan todo el tiempo, todo es horrible, generan lástima y provocan que se les brinden soluciones para luego tirarlas todas abajo.

Por supuesto que no tienen que aparecer todas las señales juntas. Cada una por sí misma es una señal tóxica, a la cual préstale atención. De tí depende que la relación crezca o no, que quedes más inmers@ en éste vínculo o tomes la distancia emocional saludable.  Digo distancia emocional y no física, porque de muchas relaciones podemos (y debemos) tomar distancia física, pero de otras personas, como puede ser un familiar, no; mas al reconocer la señal tóxica, no nos dejamos manipular.

Ten presente que el responder con amabilidad/ buena onda/ actitud positiva suele desarmar los efectos tóxicos, pues se anula el poder que cree tener la otra persona con esa actitud tóxica. Esto es posible hacerlo cada tanto, mas si es muy frecuente el contacto, ¡hasta el más amable se cansa!

Te invito a visitar mi canal de YouTube con videos cortos sobre este tema.

Un cálido saludo,

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

15 de diciembre de 2019

El Dolor del Rechazo y/o la Exclusión

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Rechazo
Los seres humanos necesitamos pertenecer. El sentirnos excluidos y /o rechazados de un grupo o de la vida de una persona, nos acarrea un gran dolor ... a todos. Las reacciones emocionales ante la exclusión o el rechazo son muy variadas, desde el aislamiento hasta el "no me importa".

La manera en cómo resolvamos internamente esa situación de rechazo dependerá de los rasgos de cada personalidad, las herramientas internas con las que contemos y nuestra actitud desplegada; todo ello influye en el modo de sobrellevarlo, mas ese momento deja su huella, que puede remitir a otras huellas/heridas.

Si la exclusión y el rechazo perdura en el tiempo, se activan los centros cerebrales del dolor, incita a la tristeza y al enojo, aumenta el stress y reduce la autoestima. Como manera de resolver tanto dolor, se puede tomar uno de estos dos caminos:

A) La persona rechazada se aísla, se resigna a la soledad; se auto-excluye y termina convencida de que "no le importa".
B) Busca, a veces de manera desesperada, la atención; puede caer en complacer reiteradamente, intentar hacerse necesario/a para sentirse aceptado/a.

El Dr. Williams Kipling, psicólogo de la Universidad de Purdue, concluye tras sus investigaciones, que el ostracismo/ aislamiento posee tres etapas:

1) Etapa "inmediata", donde toda persona excluida siente dolor. El sentido de pertenencia ha sido
atacado.
Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones,
2) Etapa de "hacer frente", donde la persona busca mejorar su estado de inclusión; para ello busca señales para volver a pertenecer (cooperar, conformar y obedecer, suelen ser las más frecuentes). Cuando descubre que la inclusión es una causa perdida, entonces pasa a recuperar el control tomando como camino la respuesta A o B, dichas anteriormente.
3) Etapa de la "renuncia", donde los recursos internos de la persona entran cien por cien en juego.

Hay exclusiones y rechazos que atravesamos y nos hacen resilientes, alcanzada la tercera etapa de la renuncia, y otras que nos dejan el anhelo de pertenecer, volver a ser incluídos. Lo que podemos llegar a hacer en este intento de ser aceptados/ sentirnos queridos, hemos de estar atentos pues en muchas, muchísimas ocasiones, nos podemos olvidar de nosotros mismos.

Recomiendo la lectura de "La enfermedad de Complacer a los demás".

Para cerrar en este  hoy, no puedo dejar de mencionar los grandes problemas que puede traernos a nuestras vidas si vivimos con miedo a ser "dejados". De lo que hablo es de una de las características de los vínculos tóxicos, la dependencia emocional, el chantaje emocional y los diversos tipos de manipulación.
¡Para tener en cuenta!

Un cálido saludo,

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt



 
 
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