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24 de mayo de 2020

Actitud Positiva: factor protector para la Depresión y Ansiedad

Dra. Aída Bello Canto, Emociones, Psicología, Gestalt
En diferentes oportunidades he hecho referencia a los beneficios personales y sociales que nos aporta el cultivar una actitud positiva, trayéndoles resultados de investigaciones psicológicas y neurológicas realizadas, las cuales han demostrado, en síntesis, cómo una actitud positiva genera un incremento en el bienestar emocional, en el bienestar fisiológico y en la flexibilidad interna ante situaciones traumáticas (mayor resiliencia).

Hablo de "cultivar" la actitud positiva pues es un entrenamiento la adquisición de la misma; no es una característica interna que se tiene o no se tiene, como si fuésemos agentes pasivos ante una lotería, donde algunos salen beneficiados y otros no. Implica ser activos ante nuestra existencia y la manera en cómo elegimos habitarla, hacernos responsables de nosotros mismos y de nuestras elecciones.

La actitud que tomamos, sea cual fuere,  nos incide en la forma en cómo miramos el mundo, nuestro entorno, cómo nos movemos en él, y en la manera en que nos explicamos a nosotros mismos cuanto acontece adentro (pensamientos, con su nexo emocional) y afuera nuestro (suposiciones, interpretaciones de la realidad, creencias en acción). Dependiendo de cómo interpretemos la realidad veremos problemas,  posibles soluciones y/o discriminaremos nuestros límites.

En este hoy deseo compartir con Ustedes una característica adicional de la actitud positiva: es un factor protector y de prevención de problemas emocionales. La Universidad de Murcia (España) y la Vanderbilt University (USA) realizaron una investigación llevada a cabo por los doctores en psicología Oscar Sanchez, F. Xavier Méndez y Judy Garber, sobre el optimismo como factor protector de la depresión y la ansiedad. En base a sus resultados, se ha creado el Programa Sonrisa para la prevención de la depresión en jóvenes, promoviendo el bienestar psicológico y prevención de problemas emocionales en jóvenes, problemas de ansiedad en niños y adolescentes, y la inteligencia emocional en el trabajo. ¡Para tener en cuenta!

Algunos puntos para entrenar la actitud positiva:
Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones


- Mirar las situaciones con distintas perspectivas; esto nos habilita a tomar decisiones diferentes. La actitud positiva se sustenta mucho en poder observar qué factores podemos modificar, en qué podemos incidir para que sea diferente el resultado. Las maneras en que nos explicamos las situaciones influye en que descubramos factores que dependen de nosotros y no sentir que somos impotentes o que "todo" depende del afuera. Darnos tiempo para darnos cuenta.

- Observar nuestros pensamientos sobre cómo nos explicamos lo que nos pasa. Por ejemplo es distinto pensar que algo no me salió como esperaba porque "no soy inteligente", a pensar que "no me preparé lo suficiente o me falta recabar más información".

- Revisar nuestro estado interno emocional, que incide en nuestro pensamiento y en nuestro organismo. El estado de ánimo está directamente relacionado con la manera en que nos relacionamos, con las expectativas que tenemos y ponemos.

- Atender nuestra comunicación verbal, pues la manera de comunicarnos tiende un puente entre las personas, crea realidades, transmite mi mirada al mundo, mi lenguaje interior, mis pensamientos. Con una actitud positiva tendemos un puente que nos impulsa e impulsa a los demás. Ser cuidadosos y coherentes con el uso de nuestras palabras.
Me parece importante prestar atención al uso de la comunicación falsa positiva; ejemplo: "No está tan mal esto".

Para terminar. les recuerdo que los beneficios no son solamente personales, sino sociales, pues incidimos en nuestro entorno con nuestra actitud, nuestra manera de relacionarnos, con nuestro Ser y hacer.

¡Les deseo un buen fin de semana!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

10 de mayo de 2020

Mayor registro Emocional = Mayor Vitalidad, mejores Relaciones

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Inteligencia Emocional
Tener un rico repertorio emocional nos provee de un mayor grado de vivencia y experiencia vital, profundo contacto y calidad en nuestras relaciones. Recordemos que las emociones primarias son con las que venimos equipados desde nuestro nacimiento, poseyendo cada una su función de supervivencia (miedo, afecto, tristeza, enojo y alegría).

Las emociones de desarrollo son éstas primarias que se van desplegando y tomando matices e intensidad variada, pudiendo con ello aumentar nuestro registro emocional al crecer internamente, fortalecer nuestra autoestima, ir más allá de nuestro "Yo" y conectarnos con los otros seres humanos. 

¿Para qué nos sirve tener un mayor registro emocional?: para ser más claros, para expresarnos emocionalmente, nuestra experiencia vital se enriquece y nuestras relaciones y vínculos tienden a ser nutritivas (ya que detectamos con mayor rapidez lo que emocionalmente nos intoxica).

Les doy un ejemplo de una emoción primaria y su paso a emociones de desarrollo, funcionales y disfuncionales:
Emoción primaria: Afecto. Su función es la vinculación.
Emociones de desarrollo del Afecto: Amor, ternura, aceptación, agradecimiento, apoyo, compasión, comprensión, empatía, simpatía, solidaridad.
Emociones disfuncionales del Afecto: dependencia, sumisión, sometimiento, aislamiento.

Les recuerdo que lo que denomino analfabetismo emocional no significa que la persona no sienta las emociones, sino que no puede nombrarlas; no posee un registro que unifique lo que siente con la conciencia, y por ende con la expresión verbal; aparece un escaso darse cuenta de qué es lo que siente. Esto conlleva también a una pobre expresividad emocional, lo cual influye en los vínculos.

Dra. Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones

Con gran frecuencia vamos anestesiando nuestras emociones para protegernos, llegando a sacarlas de nuestro repertorio emocional, amputando nuestra experiencia vital. Obviamente para poder acceder nuevamente a ellas hemos de solucionar la causa o causas que nos llevaron a ésta anestesia y pasar a sentirnos con herramientas para cuidarnos sin pagar el precio de opacarnos emocionalmente. Los motivos más frecuentes son:

- Miedo al rechazo al expresar algunas emociones; ya sean emociones de enojo, tristeza o amor. 
- Falsas creencias sobre algunas emociones; creer que sentir tal o cual emoción (por ejemplo envidia, enojo) es "malo".
- Perfeccionismo / control emocional. Considerar que expresar emociones es una demostración de vulnerabilidad (enojo, ansiedad, angustia, tristeza).
- Dependencia emocional; se van eliminando muchas emociones del propio repertorio con el objetivo de asegurarme permanecer al lado del Otro, expresar lo que considero que es deseado por la otra persona.

Ponerle nombre a lo que sentimos, enriquecer nuestro alfabeto emocional, nos genera una mayor riqueza en nuestra experiencia vivencial propia y en nuestras relaciones, nos ofrece una comprensión más clara sobre lo que nos pasa cuando nos pasa y reflexión sobre la situación acontecida. ¡Tengamos presente que podemos sentir más de una emoción a la vez!

Para los que deseen ir puliendo su detección en las emociones, les recomiendo Sensibilización Cuerpo y Emoción.

A veces, "no sabemos lo que nos pasa y éso es lo que nos pasa" (Ortega y Gasset).

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

3 de mayo de 2020

Dependencia Emocional: algunas características.

Dra. Aída Bello Canto, Gestalt, Emociones, Psicología, Vinculos Tóxicos
La dependencia emocional genera un campo fértil para que se desarrolle una relación tóxica. La manipulación, en sus diferentes variantes, el chantaje emocional, el invisible o específico maltrato emocional, circulan en estos vínculos tóxicos, siendo los dos participantes cómplices en alimentar y sostener cada uno de los ingredientes involucrados. La persona que desea salir de ellos, lo primero que ha de darse cuenta es que es protagonista participante en este "juego".

Ahora bien, hay personas que poseen la tendencia a ser dependientes emocionales y el poder registrar en sí mismo/a esta propensión emocional me parece de mucho valor para que estén atentos al tipo de relaciones que establecen y no se sorprendan al encontrarse con el tiempo inmersos en medio de un vínculo tóxico ( amigos, pareja, familia; en lo personal o laboral). No siempre se encuentran "el hambre y las ganas de comer", en otras palabras, un dependiente emocional con un manipulador/a (creando juntos el vínculo tóxico), mas si corren alto riesgo de padecer pues depositan en la otra persona expectativas y necesidades que terminan no cumpliéndose.

Algunas características del dependiente emocional:

- Posee internamente una gran necesidad de afecto, generalmente por carencia en su entorno donde se desarrolló, y busca en el afuera abastecer ese espacio "vacío". Deposita en la otra persona (pareja, amigos, familia) las expectativas de que satisfagan esta necesidad, pero a su manera y frecuencia; esto implica que la otra persona puede sin duda alguna brindarle afecto, mas el dependiente emocional necesita siempre más (ej: más llamados, más atención, más demostraciones, saberse imprescindible en la vida de la otra persona, etc).

- Tiende a idealizar a la otra persona pues la visualiza como su fuente proveedora de afecto; y ante el miedo a perderla o que aparezca el rechazo en alguna instancia, puede empezar a olvidarse de sus propios deseos para acomodarse a los deseos del otro y mostrarle sutilmente "cuán estupendo es estar conmigo".
Dra. Aída Bello Canto, Emociones, Dependencia emocional, Gestalt, Psicología

- Suele involucrarse en nuevas relaciones con facilidad y rapidez, pues existe el miedo a quedarse solos; el imaginarse en soledad genera angustia. Les cuesta registrar ciertas características de la otra persona porque "la llenan con sus idealizaciones", y luego se sorprenden negativamente cuando aparece lo no visto o se rompe la relación. Se hace presente la desilusión, desolación, ¿sensación de abandono?

- Aparece el pegoteo en la relación, anhelando hacer todo lo más posible juntos. Al dependiente emocional le cuesta aceptar que la otra persona realice actividades personales, tenga sus propios gustos, propios grupos de encuentro o hobbies. Con el tiempo es fuente de conflictos.

- El dependiente emocional suele elegir, sin darse cuenta - no es a propósito- parejas con problemas de algún tipo (adicciones, conflictos emocionales, laborales, etc) pues activan internamente el sentirse necesitados, ser útil, y hasta "salvar" a la otra persona. Con el transcurrir del tiempo pueden imaginarse que termina convirtiéndose en un vínculo tóxico.

Quien reconoce su dependencia emocional ha dado un gran paso a favor suyo; el siguiente es buscar ayuda para aprender a autoabastecerse emocionalmente, "zurzir" ese espacio interno para que no lo intente llenar con el afuera, corriendo el riesgo de convertirse en un adicto a personas. Poder pararse en un lugar afectivo donde decide estar con alguien porque lo ELIGE y no porque lo NECESITA.

¡Espero que te sea útil!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

 
 
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