El Tornillo Flojo. Psicología y Gestalt.
Reflexiones, Curiosidades y alguna que otra herramienta.
1 de julio de 2026
¿De què manera te RESPETAS hoy?
Hay preguntas que parecen sencillas, pero tienen el poder de cambiar nuestra forma de vivir. Una de ellas es esta:¿De qué manera te respetas hoy? No se refiere a cuánto haces por los demás, ni cuánto trabajas o cuánto das. Pregunta algo mucho más profundo: ¿cómo te estás tratando a ti mismo mientras vives? Muchas veces creemos que faltarnos el respeto solo ocurre cuando permanecemos en un vínculo claramente dañino o cuando aceptamos un gran abuso. Sin embargo, casi siempre comienza de manera silenciosa. Empieza cuando dices "sí" mientras todo tu cuerpo está diciendo "no". Cuando callas para evitar un conflicto. Cuando postergas una y otra vez tus necesidades para atender las de todos los demás. Eso también es una forma de abandono.Cuando complacer deja de ser amor. Una de l as estrategias más frecuentes del modo sobrevivir es la complacencia. En algún momento de nuestra historia aprendimos que agradar nos protegía, que adaptarnos evitaba el rechazo o que decir siempre que sí nos ayudaba a conservar el amor de quienes eran importantes para nosotros.Aquella estrategia quizá fue útil en otro momento de la vida. Pero cuando se convierte en una forma permanente de relacionarnos, empezamos a desaparecer lentamente. Cada vez que complaces por miedo a perder el cariño de alguien, corres el riesgo de perder algo mucho más importante: el contacto contigo mismo.No se trata de dejar de ser amable o generoso. Se trata de preguntarte si estás eligiendo libremente o si actúas desde el miedo a no ser aceptado.El cuerpo siempre habla.Nuestro cuerpo suele darse cuenta antes que nuestra mente.A veces aparece un nudo en el estómago, tensión en los hombros, cansancio constante o una sensación de incomodidad que intentamos minimizar. Seguimos adelante diciendo: "No pasa nada", "ya se me pasará" o "no quiero hacer un problema".Pero el cuerpo insiste. Cuando dices sí mientras tu cuerpo dice no, te estás dejando para después.Y dejarte para después, una y otra vez, termina convirtiéndose en una forma de vida.Escuchar el cuerpo no significa reaccionar impulsivamente a cada emoción. Significa reconocer que nuestras sensaciones también contienen información valiosa sobre lo que necesitamos cuidar. Los límites también son una forma de amor. Muchas personas temen poner límites porque creen que hacerlo es dejar de querer.Nada más lejos de la realidad.Los límites saludables no destruyen las relaciones; las ordenan.Un límite dice: "Hasta aquí puedo", "Esto no me hace bien", "Necesito cuidar este espacio". No busca controlar al otro, sino proteger aquello que es importante para nosotros. Respetarte también significa no permitir que otras personas manipulen tu forma de elegir.La manipulación no siempre aparece con agresividad. A veces se presenta mediante la culpa, el chantaje emocional o frases que buscan hacerte sentir responsable del bienestar de los demás.Por eso conviene hacerse una pregunta sencilla: ¿Estoy diciendo que sí porque realmente quiero, o porque temo las consecuencias de decir que no? Tus necesidades también cuentan. Quienes han vivido mucho tiempo en modo sobrevivir suelen desconectarse de sus propias necesidades.Aprenden a cuidar a todos menos a sí mismos.Piden poco. Descansan cuando ya no pueden más. Se sienten culpables por priorizarse.Con el tiempo, esa desconexión pasa factura: aparece el agotamiento, el resentimiento, la sensación de vacío o la impresión de vivir siempre para responder a las expectativas ajenas. Tener necesidades no nos hace egoístas. Nos hace humanos. Necesitar descanso, respeto, tiempo, silencio o reciprocidad no es un defecto. Es parte del equilibrio emocional que todos necesitamos para vivir de una manera más sana.Del modo sobrevivir al modo vivirPasar al modo vivir no significa dejar de sentir miedo ni convertirse en una persona perfecta. Significa empezar a elegir con más conciencia. Es darte cuenta de cuándo vuelves a complacer automáticamente. Es escuchar a tu cuerpo antes de responder. Es permitirte decir "no" sin sentir que por eso vales menos.Es dejar de justificar constantemente tus límites.Son pequeñas decisiones cotidianas las que van construyendo una vida diferente. Cada vez que te eliges sin dejar de respetar al otro, fortaleces un nuevo camino interno. No ocurre de un día para otro. El cambio necesita repetición, paciencia y mucha compasión contigo mismo. Las estrategias que hoy te limitan fueron, probablemente, las mismas que un día te ayudaron a sobrevivir. Por eso no se trata de juzgarlas, sino de agradecerles el servicio prestado y preguntarte si todavía las necesitas.
Quizá hoy puedas detenerte unos minutos y hacerte estas preguntas: ¿Dónde estoy diciendo "sí" cuando en realidad quiero decir "no"? ¿Qué necesidad estoy dejando siempre para después? ¿Qué límite necesito poner para cuidarme mejor? ¿Estoy actuando desde mi libertad o desde el miedo a perder la aprobación de alguien? Las respuestas no tienen que llegar todas hoy. Lo importante es empezar a mirar. El respeto hacia uno mismo no suele comenzar con una gran decisión. Empieza con pequeños actos cotidianos: escuchar el cuerpo, reconocer una emoción, poner un límite a tiempo o darte permiso para elegirte sin culpa.Y cuando eso ocurre, algo comienza a cambiar.No porque el mundo sea diferente.Sino porque tú empiezas a ocupar el lugar que siempre debiste tener en tu propia vida.
Hoy quiero dejarte la misma pregunta con la que comenzó este artículo:¿De qué manera te respetas hoy?Tal vez respetarte sea descansar.Tal vez sea decir "no".Tal vez sea dejar de justificarte.Tal vez sea pedir lo que necesitas. O quizá sea simplemente recordar esto: No estás aquí para abandonarte, sino para habitarte.
Dra.Aida Bello Canto Psicologìa y Gestalt
6 de junio de 2026
¿Cuànto tenemos que sufrir para cambiar?
Muchos necesitamos una gran dosis de sufrimiento para entonces plantearnos la necesidad de un cambio. Solemos desarrollar una tolerancia al malestar, sin darnos cuenta, que esperamos "tocar fondo" para cambiar.
Al principio lo ponemos en el afuera, lo que tiene que cambiar es "esto o aquello", "él o ella", hasta que descubrimos que somos nosotros mismos los que hemos de modificar, cambiar, transformarnos.
Hasta que no se registra con claridad el propio malestar, mi permanencia en ese espacio real o psicológico donde la consecuencia emocional es el sufrir, no hay posibilidad de cambio. Sólo entonces, me abro a la comprensión de que tengo que hacer algo distinto de lo que vengo haciendo para lograr algo diferente.
¿Cuánto tienes que sufrir para cambiar? Poseemos un gran diversidad de estrategias para auto-engañarnos, justificarnos y justificar, dejar pasar, adormecernos ante las señales de larga data de sufrimiento.Todo esto hace que se desarrolle nuestra tolerancia.
Al decidir cambiar, muchas veces no sabemos cómo, por supuesto, nos sentimos vulnerables, con miedo a lo desconocido, a la incertidumbre, y ... solos; profundamente solos. Ni qué decir en los casos donde este sufrimiento ha ido acompañado de silencio, muy frecuente en las situaciones de sometimiento, de dependencia emocional, de violencia física o psicológica, por citar algunos ejemplos.
El siguiente paso tras el primordial del darme cuenta que no deseo convivir conmigo mismo/a con este sufrimiento y preciso cambiar, es el de buscar ayuda (en Gestalt decimos Soportes), pues si solos hubiésemos sabido qué hacer o no hacer para generar un cambio, ya lo habríamos hecho. Nadie permanece en el malestar porque lo desea, sino porque no sabe estar mejor.
Aquella persona que ya ha atravesado el dolor, se ha descubierto y transformado, entonces estará en condiciones de seguir generando cambios, sus cambios, su crecimiento, sin partir del sufrimiento. Continúa su proceso para un mayor bienestar, implementa e integra herramientas para nutrirSe y nutrir sus afectos, sus vínculos y el medio que lo rodea.
El malestar y el sufrimiento sirven de motor generador, un llamado interno emocional para que nos paremos y reflexionemos "¿qué hago con esto?". Y a partir de ahí nos abrimos a nuevas posibilidades, a un cambio.
Toma el sufrimiento como una sirena de alerta, de aviso, y fíjate si necesitas alcanzar tu límite para movilizarte internamente en otra dirección. Eso sí podemos lograr: escuchar nuestro malestar antes de alcanzar nuestro límite, esperar a "tocar fondo", y no estirar desmedidamente nuestro nivel de tolerancia al sufrimiento.
Aunque lo olvidemos, la Vida es finita, no somos inmortales.
Como siempre, ¡espero que te sea útil!
Dra, Aida Bello Canto
Psicologìa y Gestalt
29 de mayo de 2026
Modo Sobrevivir vs Modo Vivir
Muchas personas pasan años sobreviviendo sin darse cuenta.
👉 Funcionan. Cumplen. Resuelven.
Pero viven cansadas, en alerta, desconectadas de sí mismas o sintiendo que nunca es suficiente.
👉 A veces sobrevivir se expresa en pequeñas cosas cotidianas: callarte para evitar conflictos, complacer para no perder vínculos, exigirte para sentir valor, o controlar todo para sentir seguridad.
Y aquí hay algo importante: muchas de esas respuestas no aparecieron porque sí.
Fueron maneras aprendidas de protegerte, adaptarte o sostenerte emocionalmente.
Por eso el cambio no empieza con juicio.
☀️ Empieza con comprensión.
Desde las neurociencias sabemos que el cerebro prioriza la seguridad antes que la expansión.
Cuando vivimos mucho tiempo en tensión, el cuerpo y la mente se acostumbran a funcionar en modo alerta.
El problema aparece cuando esa forma de sobrevivir se transforma en nuestra manera habitual de vivir.
Entonces la vida empieza a achicarse.
☀️ ¿Qué es el modo vivir?
Modo vivir no significa no tener miedo ni problemas.
Significa volver a habitarte.
Registrar lo que sientes. Escuchar tu cuerpo. Elegir con más conciencia y menos culpa. Abrirte a disfrutar, no solo a resistir.
Es pasar de reaccionar automáticamente… a vivir con mayor presencia.
Y eso también puede aprenderse.
La neuroplasticidad nos recuerda algo esperanzador: el cerebro puede crear nuevas rutas internas durante toda la vida.
✨️ Nunca es tarde para desarrollar una manera diferente de relacionarte contigo, con los demás y con la vida.
Tal vez no puedas cambiar todo de un día para otro.
Pero sí puedes empezar a preguntarte:
¿Esto aún me cuida… o hoy me limita?
Porque muchas veces, el primer paso para vivir más plenamente no es hacer algo enorme.
✨️ Es dejar de sobrevivir automáticamente. ✨
Dra. Aida Bello Canto
Psicologìa y Gestalt
19 de mayo de 2026
¿Pagas precios para Pertenecer?
¿Pagas precios para pertenecer?
Pertenecer es una necesidad profundamente humana.
No es un capricho. No es debilidad. No es “dependencia” en sí misma.
Desde que nacemos, necesitamos vínculo. Necesitamos cuidado, contacto, mirada, aceptación.
✨️ Nuestro cerebro está diseñado para conectar. La sensación de exclusión, rechazo o abandono no solo duele emocionalmente: nuestro sistema nervioso la registra como amenaza.
👉 Por eso, muchas veces aprendimos muy temprano que para pertenecer había que pagar un precio, por supuesto, sin darnos cuenta!
Quizás callarte. Quizás adaptarte. Quizás complacer. Quizás mostrar solo la versión de ti que resultaba aceptable. Quizás volverte “fuerte” para no necesitar demasiado. Quizás dejar pasar cosas que dolían para no perder el vínculo.
✨️ Hay una pregunta importante que vale la pena hacerse:
¿Qué versión de ti aparece cuando quieres ser aceptado?
Muchas veces se paga por pertenecer: con silencio. Con autoabandono. Con ansiedad. Con sobreadaptación. Con agotamiento emocional. Con límites que nunca se ponen. Con una sonrisa que tapa malestar. Con decir “sí” cuando quieren decir “no”.
🤔 Lo más complejo es que muchas veces esto no se vive como una elección consciente.
- Se vive como automático.
Porque no nació hoy.
Seguramente fue una estrategia que en otro momento tuvo sentido.
Si creciste en ambientes donde disentir traía conflicto… Si expresar emociones era mal recibido… Si pedir algo generaba rechazo… Si aprendiste que había amor cuando complacías 👉 entonces tu sistema aprendió algo muy claro:
“Para conservar el vínculo, mejor me acomodo.”
Eso no habla de debilidad. Habla de adaptación.
Y adaptarse para sobrevivir fue, probablemente, una respuesta inteligente en su momento.
✨️ El problema aparece cuando esa estrategia se vuelve permanente.
Porque entonces la vida se achica.
El costo invisible de querer encajar.
✨️ Cuando te entrenas demasiado en registrar lo que otros necesitan, empiezas a perder sensibilidad hacia lo que tú necesitas.
Porque vivir intentando agradar o evitar rechazo mantiene al sistema nervioso en vigilancia constante.
Se paga con vínculos poco auténticos.
Porque si los demás solo conocen la versión adaptada de ti, nunca terminan de conocerte realmente.
Se paga con resentimiento.
Porque cuando das demasiado desde la obligación y no desde la elección, tarde o temprano aparece el desgaste.
Se paga con autoestima debilitada.
Porque cada vez que te traicionas para encajar, el mensaje interno que refuerzas es:
“Mi verdad no alcanza.”
Y repetir eso durante años deja huella.
Tu cerebro no busca felicidad primero. Busca seguridad.
Esto es importante entenderlo.
Muchas veces creemos: “¿Por qué sigo haciendo esto si me hace mal?”
Porque tu cerebro no siempre prioriza bienestar. Prioriza seguridad.
Y si alguna vez aprendió que mostrarte auténticamente podía traer dolor, rechazo o desconexión, entonces hará lo posible por protegerte.
Aunque esa protección hoy te limite.
Aunque ya no la necesites igual.
Aunque te haga pequeño.
No estás fallando.
Estás funcionando con un programa antiguo.
✨️ La buena noticia es que el cerebro cambia, nosotros cambiamos!
La neuroplasticidad nos muestra que nuevas formas de pensar, sentir y actuar pueden entrenarse.
- Primero hay que darse cuenta.
Pertenecer no debería exigirte.
Pertenecer permite presencia.
Pertenecer habilita autenticidad.
Por eso la pregunta no es solamente:
“¿Pertenezco?”
También es:
“¿Quién tengo que dejar de ser para lograrlo?”
Porque si el precio de pertenecer es perderte… quizás no es pertenencia. Quizás es supervivencia.
Señales de que estás pagando demasiado
Tal vez te identifiques con algunas de estas:
- Te cuesta decir que no por miedo a decepcionar.
- Revisas demasiado cómo caerás en los demás.
- Evitas expresar desacuerdo para no generar conflicto.
- Te adaptas tanto que luego no sabes qué querías tú.
- Sientes agotamiento en ciertos vínculos.
- Te esfuerzas excesivamente por agradar.
- Justificas conductas que te lastiman para no perder conexión.
- Te sientes responsable del bienestar emocional de otros.
- Cuando marcas un límite, aparece culpa.
Si esto resuena contigo, no es motivo de juicio.
Es una invitación a mirar.
Pasar del modo supervivencia al modo vivir
Salir de este patrón no significa volverte rígido, egoísta o indiferente.
Significa fortalecer tu seguridad interna.
Porque cuando tu autoestima se fortalece, cambia algo esencial:
Ya no necesitas traicionarte para sostener vínculos. ☀️☀️☀️
Puedes elegir.
Puedes decir: “Esto sí.” “Esto no.” “Esto me hace bien.” “Esto me duele.” “Esto no quiero seguir normalizándolo.”
Y eso no destruye vínculos sanos.
Los ordena.
Atrévete a pertenecer sin dejarte atrás
Quizás hubo un tiempo donde desaparecer un poco fue la manera de sobrevivir.
Honrar eso importa.
Pero sobrevivir no tiene por qué convertirse en tu única forma de vivir.
Hoy tal vez puedas construir una pertenencia distinta.
Más honesta. Más respirable. Más coherente.
Donde no tengas que elegir entre el vínculo y tú.
✨️ Porque pertenecer de verdad no debería pedirte que te abandones.
La pregunta no es solo dónde quieres pertenecer.
La pregunta es: ¿puedes pertenecer sin dejar de ser tú?
Atrévete a brillar! ✨️✨️✨️
Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt
29 de abril de 2026
La actitud que transforma cómo vives lo que te pasa
Hay momentos en la vida en los que no podemos cambiar lo que sucede.
Las circunstancias aparecen, irrumpen, a veces incomodan, duelen o desordenan.
Y es ahí donde muchas personas sienten que pierden el control.
Pero hay algo muy importante que sí permanece en tus manos, aunque no siempre lo registres:
la forma en que eliges atravesarlo.
Desde una mirada gestáltica, esto es central.
No se trata de negar la realidad, ni de forzarte a “estar bien” cuando no lo estás.
Se trata de darte cuenta de cómo te estás relacionando con lo que te ocurre.
Porque no es solo lo que pasa.
Es cómo lo vives, cómo lo interpretas y cómo te posicionas frente a eso.
Y ahí es donde una actitud positiva —bien entendida— puede marcar una diferencia profunda.
No como una exigencia, no como una máscara,
sino como una elección interna consciente que te acompaña en lugar de abandonarte.
Una actitud positiva no borra lo difícil.
Pero sí puede ayudarte a sostenerte mejor dentro de ello.
¿Qué significa realmente tener una actitud positiva?
No es repetir frases bonitas ni negar el dolor.
No es exigirte estar bien todo el tiempo.
Es algo mucho más humano y más profundo:
✨ Es elegir mirarte con más amabilidad.
✨ Es no quedarte atrapado/a en una única interpretación.
✨ Es abrirte a posibilidades, incluso en medio de la incomodidad.
✨ Es acompañarte en lugar de juzgarte.
Es, en definitiva, una forma de estar contigo mientras la vida sucede.
Cinco beneficios de cultivar una actitud positiva
Desde la experiencia clínica y también desde lo que vemos en la vida cotidiana, sostener una actitud positiva genera transformaciones reales. Te comparto cinco que pueden empezar a resonarte:
1. Te ayuda a regular tus emociones
Cuando eliges una mirada más amplia y menos catastrófica, tu sistema emocional se estabiliza. No eliminas lo que sientes, pero sí evitas que te desborde. Empiezas a responder más y a reaccionar menos.
2. Amplía tu capacidad de darte cuenta
En Gestalt, el darse cuenta es clave. Una actitud positiva te permite salir del “todo está mal” y empezar a ver matices, recursos, opciones. Y cuando ves más, puedes elegir mejor.
3. Fortalece tu sensación interna de sostén
No dependes tanto de que todo afuera esté bien para estar tú bien. Empiezas a construir una base interna más firme, donde puedes apoyarte incluso en momentos difíciles.
4. Te abre a nuevas posibilidades de acción
Cuando no estás atrapado/a en el problema, aparece el movimiento. Una actitud positiva no te paraliza: te conecta con lo posible, con pequeños pasos, con alternativas que antes no veías.
5. Mejora la forma en que te vinculas contigo y con otros
Tu diálogo interno cambia. Y cuando eso cambia, también cambian tus vínculos. Hay más paciencia, más claridad, más autenticidad. Menos exigencia, más presencia.
Una actitud que no niega, sino que acompaña
Quiero decirte algo importante:
tener una actitud positiva no significa que todo te tiene que parecer bien.
Significa que eliges no abandonarte en lo que te pasa.
Que, aun en medio de lo difícil, puedes decirte:
“esto no es fácil, pero voy a atravesarlo de una manera que me cuide”.
Y eso cambia todo.
Porque cuando cambias la forma en que te atraviesas,
también cambia la experiencia de vivir.
Para cerrar…
No siempre podrás elegir lo que ocurre.
Pero sí puedes aprender a elegir cómo estar contigo mientras ocurre.
Y ahí, en esa elección —a veces pequeña, a veces silenciosa—
empieza una transformación profunda.
✨ Una actitud positiva no cambia lo que sucede…
pero sí transforma la forma en que lo atraviesas. ✨
Dra. Aida Bello Canto
Psicologìa y Gestalt
17 de marzo de 2025
¡No te escondas para encajar!
¡Para de esconderte para encajar! 🙌🙌
Si tienes que ocultar quién eres para encajar, entonces ese no es tu sitio. 👉 Un lugar donde no puedes ser tú mismo es un lugar donde no te valoran de verdad.
👉 No mostrarte genuin@, desgasta y te aleja de la gente que realmente podría quererte por lo que eres.
👉 Es unvaluable el rodearnos de personas y espacios donde podamos ser auténticos, sin miedo al rechazo.
Tres beneficios de ser tú mismo:
Paz mental – No tienes que estar actuando ni preocupándote por agradar a los demás.
Relaciones genuinas – Atraes a personas que realmente te valoran por lo que eres, no por lo que aparentas.
Confianza y seguridad – Al aceptarte, creces en autoestima y tomas decisiones más alineadas con lo que realmente quieres.
En la búsqueda de aceptación, es común que algunas personas oculten aspectos de su verdadera identidad para encajar en determinados entornos. Sin embargo, esta práctica puede conducir a una desconexión interna y a relaciones superficiales. Como se ha mencionado en artículos anteriores, "si escondes partes de ti para ser aceptado, ese no es tu lugar". Este principio resalta la importancia de la autenticidad en nuestra vida diaria.
La importancia de ser uno mismo
La autenticidad es fundamental para el bienestar psicológico. Al ser genuinos, nos permitimos conectar profundamente con nuestras emociones y necesidades, lo que facilita una vida más plena y satisfactoria. Además, ser uno mismo nos libera de la carga de mantener apariencias, lo que puede ser agotador y estresante. Al mostrarnos tal como somos, fomentamos relaciones más sinceras y significativas.
Más beneficios de la autenticidad
Liberación de la presión social: Al ser auténticos, nos liberamos de la necesidad de cumplir con las expectativas ajenas, lo que nos permite vivir de manera más libre y satisfactoria.
Fortalecimiento de la autoestima: Aceptar y mostrar nuestra verdadera identidad contribuye a una autoimagen más positiva y a una mayor confianza en nuestras capacidades.
Relaciones más profundas: La autenticidad facilita conexiones más genuinas con los demás, ya que las relaciones se basan en la verdad y no en una fachada.
Mayor creatividad y vitalidad: Al ser nosotros mismos, liberamos nuestra creatividad y energía, lo que nos permite abordar la vida con entusiasmo y originalidad.
Resiliencia emocional: La autenticidad nos ayuda a enfrentar desafíos con mayor fortaleza, ya que estamos en sintonía con nuestras emociones y podemos gestionarlas de manera efectiva.
Conclusión
La autenticidad es esencial para una vida equilibrada y satisfactoria. Al ser fieles a nosotros mismos, no solo mejoramos nuestra relación con nosotros mismos, sino que también enriquecemos nuestras interacciones con los demás. Es fundamental recordar que, si un entorno nos obliga a ocultar nuestra verdadera esencia para ser aceptados, probablemente no sea el lugar adecuado para nuestro crecimiento y bienestar.
⭐️ Si resuenas, hazme saber por fa con un 🙌 🙌
⭐️ Agradecida de tu presencia! Me sumas!"🙋♀️
Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt
6 de febrero de 2025
¡Suma en lo que hagas y estés donde estés!
¡Generamos una mejor versión de nosotros mismos! 🙌🙌
Dar lo mejor de nosotros en todo lo que hacemos es una forma de honrarnos y generar un impacto positivo.
👉En el trabajo, aporta excelencia e inspiración;
👉 En la vida personal, fortalece relaciones y crea vínculos significativos.
👉 Poner lo mejor en nuestras relaciones implica escuchar, comprender y apoyar desde la autenticidad.
☀️ No siempre controlamos las circunstancias, pero sí nuestra actitud. Al sumar con intención y compromiso, vivimos con propósito y dejamos una huella positiva en los demás.
Poner lo mejor de nosotros en lo que hacemos, sin importar el contexto, es una forma de honrarnos a nosotros mismos y a los demás. No se trata solo de alcanzar resultados, sino de vivir con integridad, autenticidad y compromiso. Cuando damos lo mejor en nuestro trabajo, contribuimos con excelencia, inspiramos a otros y creamos un impacto positivo que va más allá de la tarea en sí.
En nuestra vida personal, sumar en cada acción nos ayuda a construir relaciones más profundas y significativas. Ser conscientes de que nuestras palabras, actitudes y esfuerzos pueden fortalecer o debilitar los lazos con quienes nos rodean nos permite actuar con mayor responsabilidad emocional. Cada encuentro, cada conversación y cada gesto pueden ser una oportunidad para aportar valor y crecimiento mutuo.
En nuestras relaciones, poner lo mejor significa escuchar con atención, comprender sin juzgar y ofrecer apoyo genuino. Cuando sumamos en lugar de restar, creamos espacios de confianza y conexión real. También significa establecer límites sanos y actuar desde la coherencia, porque no se trata de dar hasta agotarnos, sino de compartir desde un lugar de plenitud.
En definitiva, sumar en lo que hagamos y desde donde estemos nos da sentido, nos fortalece y nos permite vivir una vida con propósito. No siempre podemos controlar las circunstancias, pero sí la actitud con la que enfrentamos cada día. Al comprometernos con dar lo mejor, no solo elevamos nuestra propia experiencia de vida, sino que también dejamos una huella positiva en quienes nos rodean.
Si resuenas, hazme saber por fa con un 🙌 🙌
🙋♀️ Agradecida de tu presencia!! 🫶
Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
¿De què manera te RESPETAS hoy?
Hay preguntas que parecen sencillas, pero tienen el poder de cambiar nuestra forma de vivir. Una de ellas es esta:¿De qué manera te respeta...
-
Complacer a otra persona es un acto generador de bienestar, siempre y cuando lo hagamos por elección, sabiendo internamente que puedo tamb...
-
Actualizado: "El Destrato es Maltrato: Indiferencia Emocional" Dra. Aída Bello Canto Psicología y Gestalt
-
¡Respeta tu ritmo, no te compares! 🫶 Necesitamos nuestro tiempo personal para la integración emocional, ya que la verdadera transformación...





