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9 de julio de 2017

¡Eficacia del Pensamiento Opuesto!

Aìda Bello Canto, Psicologìa, Gestalt, Emociones, Pensamiento positivo
Hoy en día son ampliamente conocidas las bondades y beneficios que acarrea el tener pensamientos positivos: la incidencia que poseen en nuetros químicos orgánicos, cómo modifican nuestras emociones, nos ayudan a cultivar una actitud positiva, alimentan la resiliencia - esa capacidad nuestra de salir transformados positivamente tras una crisis o catástrofe, entre muchas otras.

Teniendo tanta información al respecto, desde libros/ internet de fácil acceso, cursos, programas de masiva difusión, hasta las más sofisticadas investigaciones neurológicas, psicológicas, etc, la realidad es que nos cuesta un montón el instalar este tipo de pensamiento como hábito.

Permítanme compartirles una experiencia que tuve un día en clase de teatro. A una compañera y a mí nos tocó hacer una escena donde éramos dos compañeras de trabajo donde una tomaba todo positivamente y la otra todo negativamente. Elegimos tomar cada una el papel que más nos costaba, para salir de "lo conocido". Ella eligió ser la positiva, y yo la negativa. Yo le encontré "la quinta pata al gato"  absolutamente a todo; mis comentarios negativos rebatían de inmediato los comentarios positivos de ella. ¿Cuál fué mi revelación? ¡que me resultó muy fácil instalarme en la mala onda, el miedo y la queja! ¡Y a ella le salió de maravillas, de manera muy fluída, la mirada positiva ante todo acontecimiento!

Entonces, ¿no será cuestión de ponerse los zapatos del pensamiento positivo como entrenamiento para que el mismo vaya instalándose e integrándose a nuestra manera de "mirar" lo que vivimos y cómo vivimos?

De alguna manera de esto se trata el Pensamiento Opuesto: cada vez que tengamos un pensamiento negativo, pensar inmediatamente lo contrario. La mente sólo puede pensar una cosa a la vez, no puede tener dos pensamientos al mismo tiempo.

Este método ayuda a erradicar los pensamientos negativos, cambiando cada uno de ellos inmediatamente por su opuesto, el contrario. Hacerlo sin juzgarlo; también nos ayuda a ver la otra cara oculta de las situaciones, de las personas, de nosotros mismos.

Aìda Bello Canto, Psicologìa, Gestalt, Emociones, Actitud positivaEste método del Pensamiento Opuesto, nos lo brindó Robin S. Sharma en su libro "El monje que nos sugiere el uso de este método durante un período estipulado de tiempo (por ejemplo tres semanas) para que podamos crear el hábito del mismo.
vendió su ferrari", atribuyéndoselo al yogi Raman. Él
¡Una "gimnasia mental"!

Creo que lo estoy haciendo es un recordatorio de algo que todos sabemos, aunque no supiéramos el nombre del método, mas lo simple y sano se nos olvida con facilidad.

Para terminar, y ya puesta en recordar lo olvidado, les paso tres puntos a tener en cuenta si deseamos vivir/ convivir en balance:
- Pensamientos positivos
- Acciones constructivas
- Palabras armoniosas

¿Lo intentamos?

Dra. Aìda Bello Canto
Psicologìa y Gestalt

7 de diciembre de 2014

Transforma tus Pensamientos y Emociones + Transforma tu Cerebro

neuroplasticidad, emociones, emociones positivas, actitud positiva, pensamiento positivo, Aida Bello Canto
La Neurociencia es un campo integrativo excepcional que se dedica al estudio del cerebro. En las últimas décadas diferentes disciplinas han contribuído al avance de esta ciencia demostrando, explicando y sustentando con sus investigaciones, la capacidad de transformación de nuestras estructuras cerebrales: esto es conocido como Plasticidad cerebral, Neuroplasticidad.

La neuroplasticidad es la capacidad de modificar circuitos neuronales mediante la actividad neuronal generada por la experiencia con el cambio subsecuente de pensamientos, sensaciones, emociones y comportamientos. Poseemos un órgano plástico (el cerebro) que puede cambiar sus circuitos neuronales como resultado de la relación de la persona con el medio que lo rodea, físico, emocional y social.

Hemos ido viendo en diferentes temas tratados en El Tornillo Flojo cómo nuestras emociones producen químicos en nuestro cuerpo, pudiendo aprender cómo generar estos cambios bioquímicos con diferentes actividades, instalación de nuevos hábitos, etc. También nuestros pensamientos activan su correlato bioquímico y el aprendizaje de una actitud positiva incide en nuestra plasticidad cerebral. Así pues, transformando nuestros pensamientos y desarrollando una amplia gama de emociones nutritivas (para diferenciarlas de las tóxicas), ¡logramos que nuestro cerebro se transforme!

A diferencia de otras especies, el sistema nervioso humano nace inmaduro; esto es una ventaja ya que la organización y la función de este sistema puede ser modificado por el aprendizaje y la experiencia del ambiente. La adquisición de nuevas habilidades requiere de procesos externos activos, de entrenamiento, de la construcción de nuevos hábitos.

Numerosas investigaciones han comprobado con imágenes de nuestro cerebro los cambios que se producen debido a la plasticidad neuronal: activación de nuevas regiones cerebrales (re-wiring o re-routing) y re-mapeo del Sistema Nervioso Central. Y lo más importante en el tema que nos convoca hoy, es que estos cambios dinámicos en nuestro cerebro pueden cristalizarse en cambios duraderos provocados por la plasticidad inducida por el aprendizaje.

El Dr. Richard Davidson, neuropsicólogo de la Universidad de Wisconsin, ha desarrollado e implementado en algunas escuelas un entrenamiento emocional para ayudar a los estudiantes a aprender cómo disipar las emociones perturbadoras en situaciones de adversidad, demostrando a través de estudios con imágenes el cambio en el cerebro tras dos semanas de práctica. Interesante ... para que sigamos reflexionando la implicancia que posee el trabajar con nosotros mismos para mejorar nuestra calidad de vida interna y externa, alimentar una actitud positiva, nutrir nuestras relaciones y vínculos.

Y como final en este hoy, les dejo la información de que dados los resultados alcanzados al gestionar nuestras emociones y la plasticidad cerebral, los doctores Davidson, Goleman y Mathiu Ricard, entre otros, se han centrado en obtener imágenes del cambio que se produce en nuestro cerebro al aumentar las siguientes emociones: Cooperación, Compasión y Altruismo.

Podemos anhelar un mundo mejor y ser parte del cambio. ¿Empezamos por nosotros?

24 de agosto de 2013

Crisis: ¿Peligro + Oportunidad? Uhm...

crecimiento personal, crisis, oportunidad
La frase "toda crisis trae una oportunidad" es muy utilizada desde hace tiempo y se ha instalado en la creencia popular como cierta. Incluso hay seminarios, cursos, conferencias que apuntan al desarrollo de esto, basados en el mal llamado "ideograma" chino para la palabra Crisis ( wei-chi). Utilizan como traducción Wei: peligro y Chi: Oportunidad, y de ahí parten con la certeza de la oportunidad que encierra toda crisis. ¡Falso!

Wei significa peligro y Chi significa momento: momento de peligro, momento crucial. Para los que quieran ahondar en la semántica, filología, la traducción de "Chi" y sus variantes, saber lo que es un ideograma, ... recomiendo buscar a Victor H. Mair, profesor de Lengua y Literatura China en la Universidad de Pennsylvania (http://www.pinyin.info/chinese/crisis.html). Tras un extenso análisis de esta errada interpretación de la palabra Crisis= peligro + oportunidad, dice que aquellos que quieran seguir utilizándolo, por lo menos no le echen la responsabilidad a los chinos.

Y no sólo es errada sino extendida, y ahí es donde deseo reflexionar por las repercusiones que puede acarrear tal "certeza" ( si ponen en Google estas dos palabras: crisis y oportunidad, ¡le lanzarán 48.100.000 resultados!, y sumemos los carísimos cursos financieros, psicológicos y económicos, entre otros). Ni qué hablar sobre las "oportunidades" que hemos tenido tantos países con las crisis sociales y económicas. ¿Las necesitamos para crecer? ¿Qué hacemos con la oportunidad que sostiene esta creencia? Sólo lo enuncio; en este ahora apunto al micromundo de lo personal.

Actualizado: "Estar en Crisis = Necesidad de un Cambio"

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

17 de agosto de 2013

Provechosa sacudida para la Postergación

Postergacion, pensamiento positivo
En estos días me ha estado rondando la idea de transmitir un sencillo ejercicio que utilizo en el ámbito profesional y personal, cuyo objetivo es "sacudir amorosamente" a un otro que lo siento y lo escucho enquistado en la insatisfacción, la queja, el pasado, ... Donde se hacen presentes los "pero", todas las situaciones son dramáticas y el mundo externo no hace más que poner obstáculos, trayendo aparejado una sensación de hoja al viento frente a la vida.

La postergación es el lugar a donde van los deseos, los proyectos, las ganas. Siempre hay un "después", "será en otro momento", ... y así pueden pasar los meses y los años repitiendo lo mismo, vivenciando el mismo escenario vital: Haciendo lo mismo, obtenemos los mismos resultados.

Creo que en alguna medida a todos nos pasa ésto, y recuperamos una sabiduría olvidada solamente en situaciones límites: cuando fallece un ser querido, atravesamos una experiencia de alto peligro y salimos  salvos de ella (un accidente, un infarto, etc), nos conmovemos con catástrofes acontecidas en nuestro país y en el mundo. Después de un tiempo, nos trabaja el olvido (como decía Borges).

La sabiduría olvidada a la que me refiero es a que somos finitos. La importancia del Tiempo. Parece obvio ¿verdad? Pues a mi criterio lo olvidamos reiteradamente y nos comportamos con otros y con nosotros mismos como si fuésemos inmortales: siempre habrá un mañana para decir un te quiero a un amigo o familiar, hacer una llamada, hacer algo que me gusta, realizar las modificaciones o movimientos necesarios para transformar lo que me incomoda, "darme tiempo" y "dar mi tiempo".

Podemos encontrar en la calle un billete de $100, por ejemplo, pero nunca encontraremos 100 minutos.
Recomiendo la película "El precio del mañana" ("In Time") donde el tiempo de vida es el nuevo dinero; todo se paga con tu tiempo de vida. Muy interesante para reflexionar, amén de entretenida como película.

¿Cuál es el ejercicio del que hablé al principio? Busquen por favor una cinta métrica. Agarren con una mano la cinta métrica en el número que estiman que es la edad promedio hasta donde vivimos. Con la otra mano sostengan la cinta en el número que marca la edad que tienen ahora. ¿Ya está?
Ahí tienes una visión clara del tiempo vivido ... ¿qué te pasa con el tiempo entre las dos manos?

Los dejo reflexionando ... ¡yo me voy a buscar mi cinta métrica!

10 de agosto de 2013

Construyendo Esperanza

esperanza, pensamiento positivo
La esperanza es un sentimiento que nos motiva, nos ayuda a enfrentar nuestras vidas, nos "da pilas". Al estar esperanzado/a me abro a visualizar en positivo, a tener ilusión y confiar en la vida misma.

Siendo un sentimiento de tal potencial, me llama la atención que muy pocos de nosotros tenemos este término en nuestro lenguaje. Y digo "lenguaje" porque como hablamos, así pensamos, y como pensamos ... ¡sentimos! Hagan memoria de las veces que le han preguntado a una persona "¿cómo estás?" y ¿a cuántas de ellas les han respondido estoy esperanzado?

Y si miramos adentro nuestro, ¿con qué frecuencia me encuentro a mí mismo/a expresando mi esperanza? Incluso, ¿registro cuando la siento?

Por supuesto que aunque no la nombremos o empleemos el término, la misma nos habita y acompaña en cada objetivo deseado; mas si aumentamos nuestro registro emocional y usamos la potencia de la palabra, deja de ser tan difusa y vaga para tomar mayor presencia con su fuerza vital.

Dentro de los muchos estudios y ejemplos de la importancia de la Esperanza, permítanme recordarles el libro " El hombre en busca de sentido", de Viktor Frankl, donde nos muestra cómo la esperanza fué lo que mantuvo vivos a los prisioneros de los campos nazis. Es un sentimiento que nos "mueve hacia".

Por supuesto que hay situaciones donde tener esperanza es poco aconsejable, pues se acude a ella para evitar confrontar ciertas realidades, como pasa en la etapa de negación: de un duelo, de una ruptura en un vínculo que dió sus señales previas de "no va más". Puede funcionar por un tiempo como un salvavidas en un naufragio ... mas el naufragio aconteció.

Así como el exceso de esperanza nos puede llevar por caminos con erradas expectativas, la ausencia de la misma logra que no nos esforcemos ni seamos creativos en búsqueda de opciones dando por hecho que no nos conducen a nada.

Intento rescartar nuestra gran posibilidad de ser protagonistas en nuestro desarrollo, para bien propio y para bien de cuantos nos rodean. Recordar que  podemos aportar nuestro granito de arena en eso que tanto decimos y escuchamos: aumentar calidad de vida; y tener presente que nuestra actitud aumenta Salud de todo tipo. Actitud positiva y Esperanza, ¿serán sinónimos?

¡Buen esperanzador fín de semana!

20 de julio de 2013

Conclusiones Personales que dañan

actitud, pensamiento positivo, reflexion
Una conclusión se refiere a algo terminado dentro de un proceso; es la etapa final de una serie de circunstancias concatenadas, de un conjunto de situaciones o un análisis.

Actualizado: "Conclusiones personales que nos dañan".

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

16 de junio de 2013

¿Dificultad para el Bienestar? ¡Qué curioso!

actitud, crecimiento personal
Muchos se habrán extrañado al leer el título, y posiblemente hayan aparecido respuestas inmediatas a esta pregunta (no necesariamente a viva voz) dirigidas a la negación de esta dificultad y a la apertura y gran disposición que todos tenemos a estar en bienestar.

¡Cierto! Todos queremos vivir con esta sensación, mas no estoy hablando del deseo, de las ganas, sino de lo poco preparados que estamos para vivir "en bienestar". Suena raro ¿verdad? Pues vaya a Usted a saber por qué, los seres humanos transitamos más fácilmente los estados de malestar, incomodidad y queja que aquellos de bienestar y contentura (permítanme la palabra). No me refiero a instantes, sino a vivir en un estado. Sí disfrutamos de instantes de alegría, de bienestar, nos abrimos a ellos y los disfrutamos; más sentimos que no son duraderos, sino instantes, momentos.

He sido y soy observadora de una situación muy curiosa que acontece cuando las personas que han transitado la superación del dolor, la incertidumbre del cambio y de lo nuevo, empiezan a sentirse bien, están conectadas con sus vidas de manera positiva, con nuevo sentido y objetivos posibles, entran en una zona gris, teñida del miedo. A esto yo lo he bautizado el síndrome de la felicidad.

"Esto no puede durar", "algo malo va a pasar, ¡seguro!", "mejor que me prepare, porque el golpe será peor", "tanto bienestar tiene un precio", ... éstas son algunos de los pensamientos que se cruzan transitando un estado de bienestar, con su aparejada emoción de miedo o angustia, porque damos por hecho que no será duradero. Y se le suma el ignorar por dónde vendrá el golpe. Además, podemos perdernos de vivir oportunidades nuevas que nos sumen bienestar, en el área de la vida que sea, por temor a que por "ahí venga la cosa".

Cuando digo felicidad y cuando hablo de un estado de bienestar,  no me refiero a un estado de nirvana permanente donde nada que nos disguste pase, donde todo esté tal cual yo quiero, donde la vida me sonría en todas sus facetas y la gente sea como a mí me gusta. Me refiero fundamentalmente a una actitud positiva ante la vida, donde conozco mis recursos, aprendí a pedir ayuda (no tengo que resolver todo yo solo/a), me habito con respeto hacia mí y hacia los otros, realizo mis elecciones y aprendo de ellas.

Tras tanto tiempo de observación y mucha lectura, he llegado a una humilde conclusión: no tenemos entrenada nuestra actitud positiva, indispensable - a mi criterio- para permanecer en el estado de bienestar. Nuestro cerebro está más acostumbrado a recorrer los mapas neurológicos grabados con experiencias negativas.
¿Cómo entrenar nuestro cerebro a crear nuevos mapas y fomentar la actitud positiva?

El psicólogo Shawn Achor realizó una investigación durante ocho años en Harvard sobre el entrenamiento del cerebro para ponerlo en positivo, corraborando que con ello se obtienen mejores resultados en cualquier área de la vida y se genera dopamina, que es la encargada de aumentar la sensación de felicidad e incrementar nuestras capacidades cognitivas.

Comparto con Ustedes los cuatro puntos encontrados para desarrollar el cerebro positivo:

1) Gratitud: escribir diariamente tres cosas por las que estamos agradecidos; hacer esto durante 21 días, añadiendo cada día tres cosas nuevas (no vale repetirlas). Nos entrenamos a percibir lo que "hay", y no lo que falta.

2) Ejercicio: la realización de ejercicio físico aumenta la dopamina.

3) Meditación: nos ayuda a focalizar nuestra mente en una cosa (y en el presente) y no en varias al mismo tiempo y parar los pensamientos de todos los colores que tenemos.

4) Acto aleatorio de bondad diario: decirle algo positivo a otra persona, escribir un pensamiento positivo en cualquier red social, ¡ayudar a cruzar la calle!

Espero que les sea útil y haber contribuido con un granito de arena a alcanzar y sostener una actitud positiva, para que no sea tan "curioso" el vivir en bienestar.

¡Buena semana!


¿De què manera te RESPETAS hoy?

Hay preguntas que parecen sencillas, pero tienen el poder de cambiar nuestra forma de vivir. Una de ellas es esta:¿De qué manera te respeta...