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23 de febrero de 2020

Cuando la Queja se instala

Dra. Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Queja, Actitud, Miedo
Muchos de nosotros conocemos a personas que viven quejándose de lo que les pasa, de lo que les toca vivir, de dolencias físicas o emocionales, de "esto" o de lo "otro". ¡Siempre hay algo de qué quejarse! Suelen tener un aire apesadumbrado, triste o de constante enojo.

Ante cualquier intento de ayuda, la persona quejosa tiene respuestas para cada una de las propuestas que se le brindan, ya sea descalificando o justificando su malestar/ queja. El sentimiento de impotencia por parte del que quiere ayudar es grande, hasta que se cansa y apela a conocidas frases, como:
"Querer es poder"
"Fíjate en tus elecciones; siempre te pasa lo mismo"
"A tí te gusta estar mal"
"Estás mal porque quieres; ¡con lo que tienes para ser feliz!"

La persona que vive instalada en la queja, no la pasa bien, pues aunque desee llamar la atención  y obtener cierta dosis de compasión, realmente se "cree" lo que dice y su mirada hacia su vida está restringida, sin percibir y sentir cuánto de positivo existe en su mundo.

El quejoso se acostumbra a vivir en malestar, convirtiéndose la queja en un lugar cómodo y seguro. Por eso es que es tan difícil sacar a esta persona de la queja, que vea salidas de resolución y valorice lo mucho bueno que tiene (en salud, afectos, trabajo, etc). Todo impulso para que cambie a una actitud positiva, se torna estéril.

Cuesta pensar que se está cómodo en la queja, mas el gran beneficio es la seguridad; para salir de la misma he de cambiar algo, he de empezar a actuar, a hacer cosas diferentes. ¡Y da miedo! Todo cambio implica transitar una zona desconocida y por ende incierta e insegura.

En cambio permanecer en el malestar de la queja, permite moverse en terreno conocido, donde ya se sabe qué depara el día, qué se puede esperar de la vida y de la gente. ¡No hay sorpresas! Hay un convencimiento de que haga lo que haga, nada cambia. Entonces, ¿para qué exponerse a mayores dolores o decepciones?

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones,


Precisamente el problema de esta visión del mundo es que ubican afuera el cambio en sus vidas, sin darse cuenta que solamente cuando cambiamos nosotros mismos es que vamos generando un cambio en nuestro entorno, en nuestras relaciones, en nuestra propia calidad de vida. Implica convertirnos en protagonistas y hacedores de cuánto nos pasa. Registrar qué tengo que ver yo, con cuánto me sucede y ahí podré darme cuenta de dónde he de empezar a generar otras respuestas.

Respetar la emoción del miedo que aparece frente al cambio, a lo nuevo, implica ir despacio, suave. De esta manera podremos dar pequeños pasos e ir ganando confianza en nosotros mismos, tomando una dosis de riesgo que sí podemos soportar. De esta forma también vamos registrando el efecto transformador positivo en nuestra nueva actitud.

La queja es cual lentes "sucios" con los que miramos a través de ellos la vida. Y solamente quien los lleva puestos es quien puede limpiarlos. Vale para que no se sientan mal ante la impotencia con personas quejosas del entorno, y vale para tener claridad de que si te pasa a tí: ¡sólo tú puedes limpiarlos!

Si quieres que algo cambie, haz algo al respecto.

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


2 de febrero de 2020

Emociones y Calidad de Vida

Dra. Aída Bello Canto, Gestalt, Psicología, Emociones, Inteligencia Emocional, Bienestar
La capacidad de comunicar nuestras emociones con los gestos es innata. Es un lenguaje universal, donde todos y cada uno de nosotros, sin importar idioma, cultura o país, podemos transmitir lo que sentimos desde el nacimiento. Éstas son las emociones básicas de las que hemos hablado, cuya función es la de supervivencia. Y es que nuestro cerebro emocional viene equipado para la superviviencia y para el bienestar.

Sí, leíste bien, venimos equipados emocionalmente para el bienestar, pues aún las emociones displacenteras, que son comúnmente y equivocadamente llamadas emociones negativas (ej: miedo, tristeza, enojo), las necesitamos para protegernos y cuidarnos, ayudándonos a tomar lo que necesitamos para encarar cada situación específica dada. No sobreviríamos sin ellas.

Las emociones placenteras (ej: alegría, afectividad, serenidad) también cumplen su objetivo evolutivo al ampliar nuestros recursos intelectuales, físicos y sociales. Lo interesante a destacar es que no solamente venimos ya equipados con estas emociones - todas son positivas pues las necesitamos- , sino que a través de las diferentes formas de aprendizaje podemos reforzarlas y nutrirlas; logrando al mismo tiempo, una transformación de nuestra estructura cerebral a través de la neuroplasticidad.

La calidad de una vida personal depende de la capacidad - inteligencia emocional- de sentir y expresar las emociones, así también el regularlas. Me parece de suma importancia el aprender a utilizar en el mundo emocional la conjunción "Y"; ¿a qué me refiero? a que no estamos invadidos por una sola emoción y muchas veces el sentir la preponderancia de una sola, puede hacernos creer que estamos "tomados", teñidos, por la misma. Si fuese la emoción alegría diríamos que no habría problema alguno, mas si es tristeza o angustia, la persona se sumerge en ellas con todo el compromiso físico que además implica.

Dra. Aida Bello Canto, Psicologia, Getalt, Emociones


Si nos damos tiempo para registrar cómo estamos, cómo nos sentimos, podremos registrar que a lo mejor sentimos tristeza en un área de nuestra vida y al mismo tiempo sentimos bienestar/alegría en otra área. Afinar nuestro alfabeto emocional, concedernos el tiempo para pulir nuestro registro sobre cómo estamos y darnos cuenta de la riqueza emocional que poseemos, nos abre la puerta a una mayor vitalidad, a una mayor conexión con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea. Además sumándole la convivencia de varias emociones al mismo tiempo, nos auto-proveemos de un paracaídas para esos momentos de tránsito en la vida que todos atravesamos.

Desarrollar nuestra inteligencia emocional va de la mano de nutrir nuestros pensamientos positivos, aprender a percibir con mayor facilidad lo "que hay y no lo que falta", registrar y valorar los aspectos y acontecimientos positivos de nuestra vida; y paralelamente, vamos transformando nuestro organismo con sus químicos y nuestro cerebro; muchos investigadores lo denominan el cerebro feliz.

¿Es un entrenamiento? ¡Sí!
¿Hemos de hacer algo nuevo? ¡Sí!
¿Nos lleva a consultarnos adentro? ¡Sí!
¿Es posible la transformación? ¡Sí!
Y por último, ¿nos merecemos vivir mejor, sumar calidad de vida? ¡Definitivamente Sí!
¡Nos beneficiamos todos!

Dra. Aida Bello Canto
Psicoloía y Gestalt

19 de enero de 2020

Fortaleciendo la Autoestima: 6 pilares.

Dra. Aída Bello Canto, Gestalt, Psicología, Emociones, Autoestima
La autoestima que cada uno posee como resultado de su autoevaluación, no es algo estático, no es un concepto o creencia; se refleja en el día a día en lo que hacemos, en cómo somos. "Lo que determina el grado de autoestima es lo que el individuo hace" (N. Branden).

 En esta frase lo que resulta más importante, a mi entender, es el hace, pues señala que podemos acceder a un mejor grado de autoestima a través de la práctica. Esto habla de ponerse en acción, ser constante en pequeñas y grandes cosas, momentos, situaciones. No dejar de intentar, pues en la práctica es que iremos consiguiendo la maestría. Así que abajo la exigencia y valorizemos cada intento que hagamos.

Branden (psicólogo, escritor e investigador) nos muestra seis pilares de la Autoestima; los enumero y les sumo mis aportes:

1- La práctica del vivir conscientemente. Por ejemplo: Pon tu atención en tus prioridades, fíjate cómo te relacionas con otras personas. Como decimos en Gestalt, darte tiempo para darte cuenta, qué haces, cómo lo haces, qué eliges; no podemos hacer ésto todo el tiempo, mas sí pararnos un ratito cada día para prestarnos atención.

2- La práctica de la auto-aceptación. Todos tenemos nuestras luces y sombras, aspectos nuestros que valoramos y aspectos que rechazamos. La auto-aceptación nos convoca a reconocernos e integrar nuestros aspectos rechazados, ¿cuándo son útiles? por ejemplo, y nuestros aspectos desconocidos (en sombra) donde guardamos muchas potencialidades. 

3- La práctica de la auto-responsabilidad. Darnos cuenta de nuestras elecciones, tomando la palabra responsabilidad desde su semántica - responsa / habile: habilidad de respuesta. No desde la carga o la exigencia. Apropiarme de mis elecciones.

4- La práctica de la auto-afirmación. Se refiere a ser auténtico, a actuar en concordancia con lo que piensas y sientes. A esto lo llamamos ser coherente.
Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Autoestima

5- La práctica del vivir con un propósito. Esto habla de poner en marcha nuestras capacidades en búsqueda de un objetivo, cualquiera que sea éste; lo que nos inspira desde adentro a nosotros mismos (no lo que deberíamos hacer o para mostrar a otros), aquello que entra en resonancia con nuestros valores.

6- La práctica de la integridad personal. Ser congruente, que nuestras palabras y nuestros actos concuerden, que estén alineados a nuestros pensamientos y nuestro sentir. Y ese repeto hacia uno mismo se extienda hacia los demás. 

La práctica de estos pilares no sólo hace referencia a la Autoestima, sino a la vida misma, al cómo transitarla y relacionarnos con los otros seres que nos rodean. Pequeños pasitos en alguno de estos puntos, son muy valiosos: "Poco a poco una persona se transforma, como una jarra se va llenando con gotas de agua" ( Buddha en El Dhammapada).

¡Lo mejor para tí!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

5 de enero de 2020

Tus pensamientos te controlan ... ¿o al revés? Herramienta.

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Relajación, Emociones
Estamos llenos de pensamientos, y muchas veces damos vueltas y vueltas respecto a un tema o situación que nos inquieta, nos genera ansiedad, angustia, ... sin saber cómo salir de ellos, cambiar la dirección de nuestros pensamientos, parar!

Las respiraciones y la relajación son dos herramientas altamente eficaces para aprender a salir de esas "ruedas de pensamientos incansables", ser nosotros mismos los que decidimos hacia dónde va nuestra atención, y que no sean nuestros pensamientos los que nos controlen.

También incidimos positivamente en las emociones, posibilitamos un cambio de actitud positiva y cuidamos nuestro cuerpo de no acumular tensión nerviosa.

Les ofrezco un ejercicio de relajación básica (8 minutos + 2 de introducción), sencillo, mas no por ello menos profundo. Mi objetivo es que puedan empezar a entrenarse en esta enorme herramienta de una manera suave, respetando cada uno su tiempo y su posibilidad de lograrla.

Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, RelajaciónPlantéatelo como una meta a alcanzar paso a paso, con constancia. No te exigas el lograr la relajación desde la primera vez, aunque sea una básica, pues para muchos representa distintos desafíos:
- bajar la tensión,
- aprender a soltar los pensamientos, y
- conectarse con el estado de serenidad interna, generado por la disminución de tensión.


Paulatinamente, al hacer tu relajación, irás operando en estos tres desafíos, sin forzarte y sin exigencia.

El ejercicio de relajación trae consigo 3 en 1:

1) La base de la relajación es ir disminuyendo la tensión muscular de nuestro cuerpo. Donde hay tensión nerviosa SIEMPRE hay tensión muscular. Para la mayoría de nosotros, disminuir directamente la tensión nerviosa es muy difícil (no basta con saber que estoy nerviosa y por ejemplo deb,ido a ello me duele la cabeza, para que con este conocimiento pueda conseguir que desaparezca). Así pues, la manera de llegar a su disminución eficazmente es a través de bajar la tensión muscular. ¿Cómo lograrlo? pues bien, una de las maneras es la relajación.
Sepamos que si miramos el prospecto de varios medicamentos ansiolíticos, para poner un ejemplo, encontraremos que son miorelajantes (Mio = músculo) con lo cual logran químicamente lo que aquí te propongo que incorpores poco a poco este ejercicio de relajación para que puedas llevarlo "portátil" en tu vida.

2) La relajación nos lleva suavemente a aprender a focalizar nuestra atención. Durante el ejercicio aprendemos a ubicar nuestra atención en la respiración, a centrarnos en cómo el aire entra y sale. Al principio aparecen muchísimos pensamientos, y de toda índole (de lo que tengo que hacer, de lo que me olvidé, a quién tengo que llamar, y un larguísimo etc), y cada vez que aparece un pensamiento ... nos volvemos a centrar en nuestra respiración. ¡Ni te molestes contigo mismo/a por la frecuencia de aparición de tus pensamientos! lo importante es no quedar enganchado/a en ellos, sino el reubicar nuevamente tu atención en tu respiración. Con la práctica irás dándote cuenta de que se presentan más espaciados y te focalizas más fácilmente en tu respiración.

Aida Bello Canto, Psicología, gestalt, Relajación, Emociones

3) Cuando vas avanzando en el ejercicio, disminuyendo la tensión muscular, te darás cuenta que tu respiración se hace más pausada; centrado/a en tu respiración estás habitando el Aquí y Ahora, sin irte ni para atrás ni para adelante en el tiempo (recuerdos o anticipación), logrando con ello poco a poco ir aquietando tus emociones incómodas - por así decirlo- y acrecentando un estado emocional de tranquilidad / serenidad. Al disminuir tu tensión muscular has ido operando indirectamente en la disminución de la tensión nerviosa, has puesto a funcionar otros químicos en tu cerebro,  dando como resultado un sentir la tranquilidad (a nivel físico, mental y emocional).

Único requisito: CONSTANCIA. La relajación requiere entrenamiento y ésto habla de práctica, lo más frecuente posible. No esperes conseguir los beneficios en una sola vez, no esperes a sentirte "mal" para hacerlo pues te costará mucho más; en cambio, si estás entrenado en la misma, cuando la precises te será de gran ayuda pues incuso tu cerebro acude a un nuevo mapa que has creado (neuroplasticidad).



Por supuesto que según vas avanzando en tu entrenamiento, no necesitarás esta guía o acompañamiento. Lo harás tú solo/a, que es el objetivo final, y tampoco necesitarás un espacio especial para hacer la relajación, pudiendo llevarla a cabo en cualquier lado que tengas 10 minutos sentado/a.

Construir hábitos nos lleva tiempo ... aunque sean saludables y nos mejoren la calidad de vida. ¡Paciencia, constancia, práctica!

¡Te deseo lo mejor!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt
 
 
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