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20 de enero de 2019

Indecisión constante. ¡Cómo se sufre!

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Indecisión
Todos conocemos la indecisión, sus sensaciones y sentir  mientras evaluamos las alternativas para alcanzar una decisión al final. El objetivo de estas líneas es ayudar a aquellas personas que se ven frecuentemente paradas en éste lugar de indecisión, siendo difícil la elección y como resultado se encuentran padeciendo y estancados.

Siempre hay elecciones más fáciles que otras, mas terminamos resolviendo y quedándonos tranquilos con ello, pero el indeciso/a se encuentra muchas veces con su dificultad para elegir en variadas áreas de su vida: situaciones vitales, dentro de sus relaciones, trabajo, estudios, etc. Acá tenemos la indecisión crónica.

Generalmente las causas de la indecisión crónica son:

1) Hay personas que necesitan un tiempo más largo que lo general para llegar a tomar una decisión. Necesitan evaluar en mayor detalle los pro y los contra de cada opción. Si las dos alternativas son "buenas", se hace difícil descartar una; y si las dos son "más o menos", también.

2) Dificultad en decir "No". Y cuando tomamos una decisión, le estamos diciendo "Sí" a una de las opciones y al mismo tiempo estamos descartando la otra, le decimos "No". El que tiene indecisión crónica no quiere descartar ninguna, le gustaría tener ambas, y en la mayoría de los casos no es posible: por eso hay que tomar una decisión.

3) Inseguridad personal. No confían en que deciden lo mejor, creen que están perdiendo al descartar la otra opción y aún al decidir, quedan insatisfechos e inseguros de si hicieron lo adecuado.

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, gestalt, IndecisiónLa persona que se reconoce como indeciso, ¡quiere dejar de serlo! pues es un lugar muy incómodo que visita frecuentemente, y adentro quisiera acortar el tiempo para procesar todo lo que se le viene a la cabeza y asegurarse que queda conforme con la decisión tomada. Pues bien, es posible salir de la indecisión crónica poco a poco aprendiendo a acortar el tiempo, disminuyendo la duración de la incomodidad y confiando más en ellos mismos.


Psicologia, Gestalt, emociones, Aida Bello Canto, indecision


Pasos:

- Fíjate si solamente tienes dos opciones para elegir. A veces la persona indecisa tiene un abanico de alternativas entre el cual solamente puede elegir una de ellas y no quiere descartar nada. Se para ante una situación conflictiva ya desde el inicio.

- Ante todo, no te preocupes por parecer inteligente ante los demás. No es broma, muchas veces supone un gran peso para el indeciso el asegurarse que lo que decida sea lo más inteligente, sabio, eficaz, ... para otros! Tu decisión es tuya!!

- Confía en tu instinto; es más sabio de lo que crees. Hay sensaciones corporales que aparecen con cada una de las opciones cuando las pensamos.  Procura detenerte en una a la vez y registra si la sensación que te genera es grata o incómoda. Éste registro corporal es un sensor de tu instinto.

-  Prioriza tus necesidades. Con frecuencia con nuestras decisiones queremos conformar a todo el mundo, con lo cual no solamente evaluamos las opciones en sí mismas sino que entran "un montón de personas en nuestra cabeza" y nos olvidamos del objetivo claro. Piensa ¿qué necesitas? Si tus ganas son de complacer a otra persona, pues fantástico, es tu elección y por ende, plenamente válida.

- Acepta los límites de la evaluación que haces; no puedes analizar todo! elije lo que sientas más acorde con lo todo lo dicho anterior, actúa y fíjate en los resultados. Te será de gran utilidad para ir realizando los ajustes si son necesarios, y ¡sigue adelante!

En algún que otro momento podemos no elegir, y es muy importante que sepamos que ésto también es una decisión; el darnos cuenta que podemos optar por NO ELEGIR, es muy aliviador y provoca un cambio de actitud positivo al saber que estamos eligiendo precisamente eso: decido no elegir.

Paso a paso, recuerda, como todo entrenamiento.
¡Ánimo!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

10 de enero de 2019

Tips contra la Autoexigencia Tóxica

Aida Bello Canto, Psicologia, Emociones, Gestalt, Exigencia Tóxica
La autoexigencia puede ser una gran herramienta para llevarnos a alcanzar nuestros objetivos, mas también puede ser un gran obstáculo en el camino. La diferencia entre conectarnos con ser perfectibles, abiertos a mejorar, y el rozar la obsesión de ser perfectos, reside en la claridad en nuestra propia propuesta de metas posibles.

Cuando hablo de metas posibles, me refiero a tomarse cada uno en cuenta como trabajador de esa empresa/ meta/ proyecto, no solamente como el planificador/ deseador que sin darnos cuenta se convierte adentro nuestro en un gran evaluador de la manera en que hacemos o no hacemos las cosas.

Sabemos que tenemos frecuentes diálogos adentro nuestro, unas veces más claros que otras, y cuánta mayor claridad  podemos darle a los mismos, mayor ganancia obtenemos en nuestro autoconocimiento y comprensión de estos acuerdos o desacuerdos internos.

El trabajo en gestalt de estos aspectos (características personales que nos gustan, nos disgustan o rechazamos de nosotros mismos) y su interacción interna es uno de los objetivos a alcanzar, pues no sólo apuntamos a acordar con nuestras partes, teniendo en cuenta nuestras capacidades y herramientas, sino que dejamos de poner en el afuera los enfrentamientos que tenemos adentro.

Si desconozco mi evaluador interno, esa parte mía que me exige ser bueno/a en lo que haga, cumplir con mis objetivos, no reconocerme en lo alcanzado por temor a que me "achanche" o me "duerma", sentir que siempre puede ser mejor con lo cual la sensación de insatisfacción aparece, pues lo voy a poner en el afuera, en otra persona que me genera todo lo anterior - y siempre encontramos en nuestro entorno a quién calzarle el "exigente". Según el lugar que ocupe esa persona en nuestra vida, afectará más o menos nuestra relación. Este evaluador interno le abre la puerta a la exigencia tóxica.

En el ahora mi deseo es que en las metas propuestas, cuenten con su autoexigencia como un aliado; para ello reconozcan estas partes que poseemos:

1) el planificadores el que planifica, proyecta, genera el objetivo;
2) el trabajador - quién llevará a cabo lo planificado- y
3) el evaluador - encargado de supervisar la ejecución o no ejecución en el tiempo.

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt


Tips que contemplan a los tres:

- Pasa a escrito tus proyectos / deseos/ objetivos, y delante de cada uno, o del que tengas ponle ELIJO ... o QUIERO ... Léela y fíjate si estás de acuerdo con ello; a veces lo que ponemos o pensamos es TENGO QUE ... y ahí ya encontramos un problema, pues nuestros propósitos que van de la mano con "tengo que ... " hablan del tipo de exigencia tóxica que no tiene en cuenta al trabajador con lo cual nos dirigimos a la insatisfacción o autorreproche.

- Ubica al lado de cada meta/ deseo tres columnas, para que las llenes y lo tomes en cuenta:
1) Las herramientas con las que cuento.
2) Posibles obstáculos.
3) Soportes / ayuda que necesito (buscar información, personas con la que cuento para este propósito, asesoramiento, delegar en alguna etapa, etc).

Cuando tomamos en cuenta estos puntos, propiciamos una autoexigencia sana que no convierte el deseo en obligación, ni nos conduce a la culpabilidad, resentimiento, fracaso. Nos pone en una mirada de valoración al proceso, al camino, y no sólo en el objetivo, tomando una actitud de aprendiz, mejor gestión de nuestro tiempo y auto-reconocimiento de los pasos dados.

¡Manos a la obra!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

6 de enero de 2019

Complacer a los demás: ¿elección o miedo a perder afectos?

Aída Bello Canto, Gestalt, Emociones, Vinculos, Relaciones, Miedo
Complacer a otra persona es un acto generador de bienestar, siempre y cuando lo hagamos por elección, sabiendo internamente que puedo también elegir no hacerlo sin "consecuencias" emocionales y/o físicas. Cada vez que realizo una elección, primero he tenido que consultarme y preguntarme qué es lo que quiero, o no quiero, y como resultado de este propio encuentro aparece mi elección. Cuando complacemos a otra persona porque elegimos hacerlo, no solamente estamos favoreciendo/gratificando al otro ser humano sino que nosotros mismos nos vemos complacidos en este acto. Tenemos ganancia doble, por decirlo de alguna manera.

Complacer a los demás sin que sea una libre elección, genera vínculos tóxicos, donde una de las partes acude a ceder /complacer al otro por varias razones. Algunas de ellas son:

- es una manera de evitar conflictos,
- temo herir los sentimientos de la otra persona,
- no sé cómo pararme/sostener mi deseo frente al otro,
- estoy acostumbrad@ a renunciar a mi poder de elección,
- renuncio a mis propias actividades o incluso a personas para sostener el vínculo.

Las personas que reiteradamente complacen van olvidando poco a poco sus genuinos deseos o necesidades, tomando prioridad el deseo o pedido de la otra persona (o personas), utilizando sin darse cuenta en la mayoría de los casos, el complacer como una "moneda de intercambio" por amor, afecto, permanencia en la relación.

Es posible que se haya estado mucho tiempo en ésta manera de vincularse, con lo cual la persona que complace reiteradamente ha perdido registro de lo que siente al hacerlo (anestesia emocional), porque es mucho mayor la sensación de tranquilidad producida por evitar un "mal mayor". La enfermedad de complacer a los demás ha sido estudiada por la psicóloga clínica la Dra. Harriet B. Braiker, quien desarrolló en su libro un plan de acción de 21 días para comprender y tratar este complacer tan dañino.

Una manera de volver a despertar sus emociones y darse cuenta si complace porque lo elige libremente - sin miedo a castigos afectivos-, o lo tiene incorporado por las razones nombradas arriba, es darse el tiempo cada vez que complace de registrar qué siente al hacerlo. Si aparecen algunas de las emociones siguientes, ¡peligro!:
Aida Bello Canto, Gestalt, Psicologia, Emociones, Relaciones Toxicas- Incomodidad
- Enojo
- Tristeza
- Impotencia
- Miedo
- Resentimiento
- Victimización

Darse cuenta es un gran paso en el camino de salida si te descubres que estás en una relación tóxica. Concédete el tiempo y paciencia para seguir dando pasos y aumentando tu registro perdido de las emociones, para ir discriminando si complaces por miedo o evitación de conflictos, o complaces libremente por elección, con lo cual siempre sentirás un profundo bienestar.

¡Les deseo lo mejor!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

29 de diciembre de 2018

Satisfacer nuestras Necesidades. ¿somos tercos?

Aida Bello Canto, Gestalt, Psicologia, Emociones, Bienestar
Las necesidades están presentes en nuestra vida desde el instante en que llegamos a este mundo; están en nuestra naturaleza de seres humanos siendo las mismas nuestros motivadores naturales. Así pues, tenemos tanto necesidades orgánicas y necesidades psicológicas. Los que logran desarrollarse en la satisfacción de estos dos grupos de necesidades, estarán mejor equipados para acceder a un tercer grupo que sería el de las necesidades de trascendencia, donde el Otro, la Humanidad, y su bienestar ocupa un lugar primordial.

Una vez que detectamos una necesidad y en su camino para satisfacerla es que aparecen nuestras dificultades de muy diversa índole, evitando que logremos satisfacerla. Esencialmente por tres razones:
- introyectos (mandatos)
- situaciones dolorosas en nuestra historia
- temas inconclusos

Maslow (1973) afirmaba sustentado en sus investigaciones, que si en una persona hay una dificultad/deficiencia de larga data en satisfacer una necesidad básica, sea tanto de tipo fisiológico como psicológico, la probabilidad de enfermar aumenta. Veamos la otra cara de esta afirmación: entre mejor cubiertas tengamos nuestras necesidades y nuestro grado de satisfacción sea más alto (este grado tiene mucho que ver con tomar lo que HAY, lo mejor de lo que tenemos disponible a nuestro alcance), nosotros como personas seremos más saludables y nuestra vida interpersonal, nuestras relaciones, serán más constructivas.

Aida Bello Canto, Psicologia, GestaltNo cabe duda de que una persona que se siente satisfecha en sus necesidades (estoy refiriéndome a las necesidades básicas orgánicas y las que indican las emociones de supervivencia) se encontrará en mejores condiciones de ser flexible, tolerante y mayor ajuste creativo ante las situaciones difíciles de la vida.

Lo que nos suele pasar con alta frecuencia es que nos ponemos un poco tercos en la búsqueda y "deseo" de satisfacer nuestra necesidad. Por ejemplo, sentimos la necesidad de afecto, emoción primaria que nos promueve vincularnos, y supongamos que lo que imagino es que una pareja es la que podrá satisfacer esta necesidad. Ubico en una específica persona la satisfacción de mi necesidad de contacto físico, de comunicación, de compañía, etc. Dejo de lado la posibilidad de satisfacer esta necesidad con otros seres que tengo a mi alrededor. Esta terquedad a la que me refiero se hace más presente en los vínculos tóxicos, o en el aislamiento pleno, donde doy por hecho que nadie podrá satisfacer mi necesidad de afecto.

En el camino de crecimiento, en el profundo deseo de habitar el bienestar interno y con el afuera, nutrirnos y generar relaciones nutritivas, hemos de revisar nuestro detector de necesidades, qué hacemos y cómo lo hacemos para satisfacerlas. ¿Somos tercos? ¿Cómo y cuándo aparece nuestra terquedad?

Darnos cuenta de lo que hacemos y cómo lo hacemos, es el primer gran paso. Y para darnos cuenta, hemos de darnos tiempo ...

Para despedirme en este hoy les recuerdo que para elevar nuestro grado de satisfacción que redunda en salud, mejor actitud frente a imponderables o dificultades, fortalece nuestra flexibilidad y tolerancia, hemos de tomar lo que hay en nuestro entorno (retiramos nuestra mirada de lo que falta), abrazando lo mejor de lo disponible a nuestro alcance, que podrá no corresponder con mi "ideal", mas si es lo suficientemente bueno para lograr que mi necesidad quede satisfecha. 

¡Te deseo lo mejor!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

 
 
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