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9 de agosto de 2020

Ser y Estar, ¡no es lo mismo! Quitándome Carteles.

Autoestima
 La manera en que hablamos y nos hablamos a nosotros mismos es muy importante, ya que como hablamos, pensamos, y como pensamos, así sentimos. Nos colgamos carteles ("soy un desastre", "nada me sale bien", "soy un paquete de nervios", etc) y nos definimos a nosotros mismos por situaciones o experiencias que transitamos, por modos en que estamos y ello no implica que así seamos en nuestra esencia.

El lenguaje, cualquiera que sea el mismo, es una manifestación de "superficie" de lo que acontece adentro de la persona que habla. A través de nuestro lenguaje es que construimos nuestra mirada del mundo en que vivimos y hemos vivido. Nuestra versión del mundo es de suma importancia pues a través de la misma es que "entendemos" lo que nos pasa y/o nos explicamos cuanto acontece. Sería como el color del lente con el que miramos el medio en el que habitamos y nos miramos a nosotros mismos.

Si nos abrimos para descubrir nuestra versión interna, nos damos la oportunidad de revisarla, actualizarla y ampliarla. Muchas veces podemos encontrar que esta versión está en alguna parte empobrecida y limitada. 
¿Cómo podemos acercarnos a su encuentro? pues una manera es imaginándonos que es una historia, mi propia historia, y le pongo un título. Después, desarrollo una síntesis de la misma. De esta forma, estamos dando un paso para acceder a nuestras representaciones del mundo, nuestra versión del mismo; y fundamental ¡encontramos la versión que tenemos de nosotros mismos!



Si nos animamos a realizarlo, tomándolo como si fuese un juego de aventura, mi propia aventura, los invito a que presten atención - una vez ya escrito "como nos salga espontáneamente"- al verbo SER, en cualquiera de sus tiempos de conjugación. Por ejemplo: "Yo era una niña triste y solitaria", "Soy una estúpida por confiar en la gente". Los ejemplos pueden ser tantos como personas únicas que somos, mas todos encontraremos con alta frecuencia este verbo SER, en tiempo pasado o presente, haciendo referencia a nosotros mismos y para definir a los otros.

Una vez detectados todos los que aparecen en mi versión interna del mundo (es eficaz que los subrayemos con otro color), ahora demos un paso más y es cambiar ese verbo SER por el ESTAR. Vamos a los ejemplos anteriores: "De niña, yo estaba triste y a veces estaba sola", "Yo estoy actuando estúpidamente cuando confío en alguna gente". ¿Pueden registrar la diferencia?  Con el verbo Ser, nos definimos a nosotros mismos (y de igual manera le ponemos el cartel a los demás), en cambio con el verbo Estar, tomo en consideración la situación y el contexto en el cual estoy y nombro una transitoriedad, algo transitorio, mas no mi esencia.

Para los que no deseen hacer este juego, al menos en este ahora, sería muy enriquecedor que se queden con la importancia de lo que decimos y nos decimos internamente, siendo cuidadosos en no colgarnos carteles (los cuales suelen ser frecuentemente negativos, de reproche, enjuiciadores) y nos miremos en el contexto, con lo cual "estoy" en ese momento y en esa circunstancia. Nos dejamos la puerta abierta al cambio, crecimiento y transformación; nos tornamos más benévolos con nosotros mismos y con los demás.

Simplificando la esencia del presente escrito, es estar más atentos al uso de nuestro lenguaje que manifiesta la manera en cómo nos hablamos adentro, procurando utilizar palabras que no cataloguen, que no cuelgen carteles definitorios, ni con los otros ni con nosotros mismos. Que la actitud de cuidado y respeto primen.

¡Descubre la nueva versión de tí mismo!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

25 de julio de 2020

Cansancio Emocional: agotamiento constante

Dra. Aída Bello Canto,Psicología, Emociones, Gestalt, Agotamiento emocional, Exigencia
El cansancio emocional es una sensación constante de agotamiento, no solamente físico pues aunque hayamos dormido las horas suficientes, sentimos al despertar que el "día nos pesa". Sólo el pensar lo que tenemos por delante en la jornada puede sacarnos un profundo suspiro acompañado de tristeza, a veces angustia, desgano. Si se prolonga en el tiempo ¡nos "cansa" el estar cansados!

Hay diversas fuentes generadoras del cansancio emocional pero voy a señalar dos, que debemos registrar que no sean la causa, para que podamos combatir el agotamiento constante al que me refiero hoy acá:

1) Causa orgánica. Hay diferentes patologías de nuestro cuerpo que tienen como síntoma un constante cansancio físico, terminando por afectar nuestro estado de ánimo. A veces la falta de una vitamina, por ejemplo Vitamina D, genera agotamiento físico y emocional.

2) Exigencia desmedida: Cuando somos guiados internamente por una exigencia sin respeto a mis límites y sin valoración a mis potencias, la sensación de nunca llegar, "siempre faltan 5 para el peso", "siempre se puede más y mejor", etc ... ocasiona un gran agotamiento, con múltiples consecuencias emocionales ( ej, stress, sindrome de bornout) y físicas (ej, dolores de columna, contracturas en cervicales).

Sacando estas dos causas, si sentimos un constante cansancio generalizado, donde no encontramos razón alguna para tenerlo, mas sí registramos que "la Vida nos pesa", por decirlo de alguna manera, nos encontramos ante una necesidad interna de que "algo cambie en nuestra vida" y que no estamos escuchando. Hay un área, laboral o personal, que nos genera insatisfacción, excesiva demanda de nuestra parte, o la tenemos desatendida - internamente- hace larga data.

Además del agotamiento físico y emocional, podemos sentir:
- hipersensibilidad (reaccionamos internamente con mayor enojo y/o tristeza)
- desgano (nuestra motivación se encuentra dormida)
- aún durmiendo las horas necesarias, sentimos que nuestro cuerpo no "carga las baterías"
- presencia de pensamientos negativos

¿Qué hacer para ayudarnos a salir del cansancio emocional? 
Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Meditación, Cansancio Emocional

Meditación. Es esencial que te regales este espacio diario para frenar tus pensamientos y las emociones que vienen acompañadas,  conectándote con el Aquí y Ahora, sostenido por la respiración. Este entrenamiento irá ampliando tu fuente interna de armonía. Los beneficios neurológicos, físicos y emocionales son ampliamente conocidos por lo cual no me extenderé acá. Utiliza aplicaciones gratuitas en tu celular e inicia con una meditación de 5 minutos diarios.

- Gestiona tu tiempo de tal manera que te hagas un espacio de desconexión con el afuera, demasiados estímulos, y te centres en tí con el objetivo de conectar con tu deseo y necesidad interna y empieces a visualizar los pasos necesarios para ir poco a poco creando tu plan de acción para los mismos. Anotar en una libreta puede ser muy útil.

- Gestiona tus emociones. Es probable que tengas alguna emoción "guardada" y acumulada. Aprender a gestionarla es una vía de darle salida sin dañar a nadie ni dañarte a tí; desahogar tal emoción no significa explotar, solamente tal idea produce miedo. Busca algún amigo/a para compartir lo que te pasa, o un profesional si así lo consideras.

- Da prioridades y construye una lista realista de lo que vas a hacer: recuerda que la calidad de tu propio tiempo es una prioridad.

- Revisa tus vínculos y cómo te relacionas. ¿Te genera bienestar? Quizás tengas que hacer algunos movimientos ... date tiempo para darte cuenta ... ¡ya es un gran paso!

¡Espero que te sea útil!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

5 de julio de 2020

Sacando Resentimientos ... sin herir. Herramienta.

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Resentiemiento. Enojo
He recibido varios pedidos sobre cómo hacer para sacarse el resentimiento con personas que ya no están "a la mano", y me pareció una buena oportunidad para brindar una de las varias herramientas que hay para este fín; es altamente útil para hacer limpieza interna.

A veces quisiéramos decirle directamente algo a una persona que nos hirió, desilusionó, enojó, etc... pero ya no está a nuestro alcance para hacerlo, ya sea porque desapareció de nuestras vidas, falleció, o simplemente no deseamos volver a verle la cara, pero sí eliminar de adentro nuestro "lo que aún quedó". También, entra dentro de este rubro las emociones que podríamos sentir hacia alguno de nuestros progenitores, pero que ya a esta altura del partido de nuestra vida, no tiene sentido decírselo por la edad de ellos ... y la nuestra!

Aquí va: busca un lugar cómodo e íntimo, donde puedas estar durante media hora sin que te interrumpan. Siéntate en el piso sobre un almohadón, para que estés cómodo/a o en una silla. Ubica enfrente tuyo otro almohadón u otra silla, según lo que hayas elegido. Ten cerca tuyo, a mano, un almohadón que utilizarás en una parte del ejercicio.

Cierra tus ojos, respira profundo e imagina que tienes enfrente sentado/a a la persona con la cual te quedó algo inconcluso, algo pendiente. Conéctate internamente con ¿qué te gustaría decirle que antes no pudiste? ... date tiempo para encontrar lo que profundamente deseas decirle a esta persona y lo has tenido guardado... Díselo directamente e incluye tus emociones; por ejemplo: " Hace tiempo que quiero decirte que me hiciste mucho daño ... no me sentí tomado/a en cuenta ... y aún sigo muy enojado/a ..."

Deja salir cuánto aparezca en palabras y emociones;  permítete llorar, gritar, enojarte, ...

Lo más frecuente es que al principio aparezca enojo, entonces ahí entra en función el almohadón al que hice referencia al principio. Te recomiendo que leas el post "Descargando en un almohadón" para que puedas llevarlo a cabo y eliminar ese tóxico que aún guardas.

Tras este paso, date tiempo a respirar profundo ... pon tu espalda derecha ... vuelve a respirar profundo ... si aparece la tristeza, el dolor sentido, díselo directamente ... déjalo salir ... y termina comunicándole  "Quiero que sepas que hoy valoro de mí ...", "He aprendido que ...", "En mi vida hoy elijo ..."
Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones


Si el encuentro es con alguno de los progenitores, una vez llegado a este punto inclina suavemente la cabeza en señal de agradecer la vida ... 

Te levantas despacio, respiras profundo sintiendo tu espalda derecha y los pies bien apoyados en el piso y giras dándole la espalda a la persona ubicada enfrente, para iniciar una lenta caminata hacia adelante, donde ubicas con tu visión interior tu camino ... das unos pasos, de a uno, sintiendo cómo te sientes al dejar atrás el pasado y yendo hacia adelante ... date tiempo, es muy importante. Coloca mentalmente adelante lo que elijes hoy en tu vida ... visualízalo y camina hacia ello.

Cuando ya has dado varios pasos, y registrando cómo te sientes, abre lentamente tus ojos ...sigue mirando hacia adelante ... ¿cómo estás? Procura regalarte un tiempo tras este ejercicio de estar aún en intimidad, sin ponerte a conversar con otros; realiza algo que te gusta, sea lo que sea (escuchar una música, darte un baño de inmersión, prepararte un té, ...). No recojas de inmediato los almohadones ni las sillas. Sal de ese espacio por un buen rato (ya lo harás más adelante).

Aquellos que poseen un espacio terapéutico pueden ser acompañados en este proceso de "limpieza interior", más no es imprescindible. ¡Anímense!

Espero que te sea útil.

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

28 de junio de 2020

¿Necesitas la Aceptación de los demás? ¡4 riesgos!

Dra. Aída Bello Canto, Gestalt, Emociones, Psicología, Dependencia Emocional
La necesidad de ser aceptado por los demás es una fuente de padecimiento ya que deja su propio bienestar y estima en "manos" de los demás, y cuando recibe aprobación ya sea por halagos o reconocimiento, sentirá un profundo alivio, mas cuando no llegan e incluso siente que es criticado/a, sufre, se desmorona internamente.

La importancia de este tema radica en que la persona adulta que necesita la aceptación de los demás posee un tipo de dependencia emocional que incide directamente en su autoestima, en su propia visión de sí mism@ y empobrecido contacto con sus necesidades y deseos.

Se busca en el afuera, en otras personas, la validación y aprobación de su persona, de sus actos y hasta de sus ideas (en caso extremo). Cuando ello ocurre, siente que es aceptad@, que pertenece, y un enorme bienestar acontece adentro. Mas, ignora que paga  un enorme precio por ello: ensombrecerse como persona y anestesiar sus propias necesidades y emociones.

Podemos imaginar que el gran objetivo es agradar a los demás o a la persona de quien necesita la aceptación, con la fantasía de que de ésta manera será aceptado/a y reconocida plenamente; fantasía porque no es duradera, siempre retorna la necesidad de volver a ser aceptado, comprobar que "hace las cosas bien" y es merecedor/a de ser elegido/a (como amigo, pareja, en un grupo, etc).

Riesgos posibles de padecer ésta necesitad de aceptación de los demás:   
Aìda Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Dependencia Emocional


- Disminuído contacto consigo mismo, priorizando el contacto con el afuera. Son grandes detectores de las necesidades ajenas, para complacer y satisfacerlas.

- Tienden a ser imanes de personas manipuladoras que han detectado esta necesidad de aprobación: "si haces las cosas como yo quiero, entonces te acepto; sino, te rechazo o abandono".

- La dependencia emocional es alta, pudiendo ser dependiente a un grupo  o a una persona. Muchas emociones se van anestesiando, y otras se sobredimensionan: miedo y ansiedad.

Las relaciones se ven teñidas por la presencia de los actos complacientes, estando una de las partes de esta relación opacada o "sometida". Es un campo fértil para los vínculos tóxicos.

¿Cómo salir de ahí? Hay muchos caminos y variantes, mas en esencia todos van dirigidos a:

- fortalecer tu Autoestima,
- apreciar el espacio propio, acompañarte a tí mism@
- entrar en contacto con tus emociones, des-anestesiarlas, y
- tomar registro de tus necesidades y deseos.

A partir de acá estarás en mejores condiciones de elegir y decidir cuándo quieres agradar o complacer, por deseo y elección, no por necesidad de ser aceptado/a ni por miedo a ser rechazado/a.

¡Merecemos el esfuerzo para nosotros mismos para vivenciar que somos aceptados por Ser, no por complacer!

¡Te deseo lo mejor!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

 
 
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