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15 de abril de 2018

8 Tips para tu Bienestar Emocional

Aida Bello Canto, Gestalt, Emociones, Bienestar emocional, Psicologia
Alcanzar el bienestar emocional, y sostenerlo como un estado y no como una emoción pasajera, requiere de cuidados y atención cotidiana. Acá te brindo 8 tips imprescindibles para que te impregnes de ella, y seas tu propi@ protagonista de generarla:

- Valorar tu Ahora. Las personas que habitan su presente poseen mayor capacidad de focalizar la mirada en lo que hay, agradecer hasta lo más pequeño y registrar lo que necesitan para sostener su bienestar. Dedicar unos minutos al día para hacer respiraciones profundas, nos ayudan a ubicarnos en el presente, respetar el ritmo interno y no perderlo en el ajetreo cotidiano.

- Estar en paz con el pasado. Si hay alguna situación del pasado inconclusa, pendiente, nos va a restar tiempo y energía para vivir nuestro presente y construir nuestro futuro (proyectar). Generalmente nos habitan emociones (melancolía, rencor, culpa, ...) que obstaculizan y nublan el presente. Dedícale un espacio a resolver internamente lo pendiente, a soltar lo que ya ha pasado y no puedes cambiar. A veces podemos hacerlo solos, otras veces necesitamos ayuda profesional: ¡búscala! Tú eres quien ganas en bienestar.

-  Poner límites. Es imprescindible saber decir NO a personas y/o situaciones en nuestra vida, con respeto y cuidado hacia el otro y hacia nosotros mismos. El querer complacer a los demás sin límite ni medida, trae graves consecuencias para uno mismo (físicas y emocionales) y es campo fértil para relaciones tóxicas, pues alguien manipulará esta falencia. Como humanos, no siempre podemos todo ni tenemos ganas de todo. Discrimina, elige, y pon límites. Serás más auténtic@ con tu SI y tu NO.

-  Reconocer tus emociones. Son una fantástica brújula para detectar lo que necesitas, lo que te hace bien o lo que te intoxica. El tomarlas en cuenta y registrar los pensamientos que van aparejados, logran que podamos gestionar nuestras emociones, no vernos impedidos por ellas o actuar impulsivamente en desmedro propio y de nuestro entorno. Aprendemos a generar las emociones positivas, nuestro cuerpo es un gran vehículo para ello, y fomentar una actitud positiva.

Aida Bello Canto, Gestalt, Emociones, Psicologia

- Conocer las fortalezas y debilidades propias. Todos tenemos fortalezas, las cuales hemos de alimentar y emplearlas cual trampolín para lo que querramos; todos tenemos debilidades, y el reconocerlas nutre nuestra inteligencia emocional: buscaremos cómo compensarlas nosotros mismos o buscando soporte externo para cualquier emprendimiento específico. Negar unas u otras, creer que solamente poseemos fortalezas o sólo debilidades, es un gran auto-engaño.

- Ser coherente. Cuando lo que pensamos, sentimos y hacemos está en una misma dirección, vivimos mucho más liviano y conectados con nosotros mismos. Nos relacionamos con nuestro medio de manera más fresca, auténtica. Lleva tiempo alinear estas tres áreas: Pensar, Sentir, Hacer, con lo cual en muchas ocasiones necesitaremos darnos tiempo para darnos cuenta. ¡La práctica hace maravillas!


- Impregnar de pasión. Sea lo que sea lo que hagas, si eliges seguir haciéndolo por las razones que tengas, ponle amor, pasión, ganas. No es suficiente que lo hagas por exigencia, sino date cuenta que lo eliges (sino, busca el cambio). Las personas con bienestar emocional dan sentido a su tiempo, revisan cómo lo invierten, generan calidad de vida. No importa si es algo pequeño (hobby) o grande (trabajo), ámalo, disfrútalo.

- Importancia de las relaciones. Fomentar relaciones nutritivas, cuidarlas, demostrar afecto (nadie es adivino), es fuente generadora de bienestar emocional. Cuando tenemos en cuenta los puntos anteriores detectamos lo tóxico, lo que nos resta, y podemos revisar qué hacer al respecto para generar cambios, cuando es posible; cuando no lo es, está en nosotros elegir permanecer, o no. Vincularnos es esencial para los seres humanos!!

El bienestar emocional no nos exime de conflictos ni de situaciones adversas; lo que nos otorga es un "colchón interno" desde donde transitamos cada una de ellas.

¡Te deseo lo mejor!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

8 de abril de 2018

La Adicción Emocional: 3 maneras

Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Vinculos Tóxicos, dependencia emocional
Una adicción, para definirla de manera sencilla, es algo que no podemos dejar de hacer. La adicción emocional se refiere a cómo nos relacionamos con otra persona, y aún sabiendo que la relación es tóxica, no salgo de la misma.

El adicto emocional se mueve en un campo conocido, familiar, no precisamente porque le genera bienestar sino porque le proporciona seguridad, en el sentido de que conoce la dinámica de las relación.

Nos encontramos con pasmosa frecuencia inmersos en las mismas peleas y conflictos, e incluso sabemos cómo van a terminar. La adicción emocional evita lo nuevo, los cambios, ya que son generadores de incertidumbre y por lo tanto, da miedo. Toma presencia un conocido refrán. "Mejor malo conocido, que bueno por conocer".

Muchas veces "lo malo conocido" no es registrado como tal, ni siempre hay peleas o conflictos explícitos, ya que en la adicción emocional está presente la dependencia emocional, con lo cual la "niebla", que impide ver el paulatino olvido de uno mismo para complacer al Otro, se ha ido expandiendo.

Tengamos presente que la adicción emocional hace referencia a una manera de relacionarnos con otra persona, a vínculos tóxicos, donde existe el poder en una de las partes y la otra acata / concede/ complace / se somete con tal de no perder el amor.
Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Dependencia Emocional

Hay tres términos íntimamente entrelazados en la adicción emocional, mas poseen sus diferencias: Dependencia emocional, Codependencia y Adictos a Personas.

Dependencia Emocional: implica el sometimiento a las necesidades y deseos de la otra persona con el objetivo de sostener el vinculo. Recordemos que las maneras de someter pueden ser desde lo más dulce y seductor hasta un evidente autoritarismo.

Codependencia: implica la dependencia emocional a otra persona que es adicta a alguna sustancia, o  posee problemas psicológicos o padece alguna enfermedad. Entra en funcionamiento el "Salvador/a interno" bajo la creencia que su amor l@ va a salvar y la otra persona se encarga muy bien de manipular esta situación: son magníficos estrategas con las emociones del miedo y/o la culpa.

Adictos a Personas: implica la imperiosa necesidad de estar con una persona; necesita su presencia, compañía, "saberse en su vida", pues ante sólo el pensamiento de la posible pérdida entra en desesperación, vislumbrando un vacío y soledad angustiante.

Detectar la adicción emocional nos abre la puerta a la posibilidad de aprender a relacionarnos sin pagar precios afectivos y a crecer internamente. Te recomiendo la lectura de "Adicción a Personas. ¡Pagando precios por afecto!"

Deseándote lo mejor, ¡hasta la próxima semana!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

1 de abril de 2018

La comodidad de la Zona de Confort

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Zona de Confort
La zona de confort hace referencia a un área de nuestra vida donde nos movemos con seguridad, la conocemos de la "a" a la "z", sentimos que la controlamos y no corremos riesgos. Solemos obtener un buen rendimiento pues hemos ido conquistando el conocimiento de esta zona a través del tiempo, ya sabemos cómo movernos por el aprendizaje alcanzado. No esperamos sorpresas y para muchos ésto es parecido a librarse de preocupaciones.

La zona de confort puede ser por ejemplo un trabajo de 15 años, el encuentro los días Jueves con amigos de la secundaria o nuestro rincón de lectura/ TV/ hobby los Domingos a la tarde; en algunos casos también puede pasar a ser el espacio de vida donde se mueve una persona, sintiéndose segura y sin los sobresaltos de lo desconocido.

Desde que este término y tema fue planteado y desarrollado por el psicólogo Alasdair A. K. White ("From Comfort Zone to Performance Management", 2009), mucho se ha desplegado entorno a la zona de confort y la zona de aprendizaje, siendo ésta última la que queda afuera de lo conocido y es el espacio donde podemos aprender cosas nuevas.  La zona de confort puede presentar un lado limitante a la existencia, el estancamiento y la renuncia a tomar iniciativas.

Animarnos a salir de la zona de confort y transitar la zona de aprendizaje es darnos la posibilidad a nuevas experiencias, a oportunidades, a nuevos objetivos y/o desafíos. Un descubrimiento a aspectos internos y a contactar con herramientas que ignorábamos poseer. Paulatinamente vamos haciendo conocida esa nueva área, no nos sentimos tan inseguros y nos vamos expandiendo.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones¿Qué puede indicarnos que necesitamos salir de nuestra zona de confort? pues el darnos cuenta que hay necesidades que no están satisfechas, que nos quedamos en ese espacio conocido no por elección sino por miedo a salir, miedo al fracaso o a la incertidumbre. Optamos, como dice el refrán, por "malo conocido que bueno por conocer". Entonces, más que confort lo que encontramos es conformismo.

Si decidimos salir de la comodidad que nos brinda nuestra zona de confort porque nos encontramos estancados, insatisfechos, es importante tener en cuenta:

- la necesidad de otorgarnos paciencia y tolerancia con nosotros mismos para ampliar nuestra zona y atrevernos a pisar la zona de aprendizaje, ya que cada uno posee un tiempo personal para ir instrumentándose para atravesar el miedo a lo desconocido;

- no juzgar, ni a otros ni a nosotros mismos, si nos encontramos con impedimentos para el cambio (que pueden ser de muy diversa índole). Muchas veces el saber que necesitamos ayuda ...  pedirla o buscarla, lleva tiempo y ¡es un gran paso!

Ojalá les sea útil ésta mirada donde he querido salir del exitismo que se le ha otorgado a salir de la zona de confort, ofreciéndole una perspectiva de respeto y cuidado. Argumentar que "la vida comienza afuera de la zona de confort" creo, siento y pienso que puede hacer mucho daño si no estás preparado/a para transitar su expansión y quien se lo crea tal cual, suma a su malestar o disconformidad una desvalorización extra.

Y si ya te has dado cuenta que deseas ir saliendo de ella, abrirte a nuevos aprendizajes y generar cambios ... ¡adelante!

Te deseo una buena semana.

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

25 de marzo de 2018

La Amenaza es Violencia

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Relaciones Toxicas
En las relaciones tóxicas aparecen diferentes modos de manipular una parte a la otra, siendo algunas muy evidentes por ser activas, visibles podríamos decir, como lo es el autoritarismo, y otras sumamente sutiles y envolventes como es "hacerse la víctima". Sea cual fuere el estilo de manipular (ya sabemos que son cuatro) todas ellas llevan al control del poder de una de las partes en la relación y al sometimiento de la otra. Ésta es la esencia de lo tóxico, la asimetría en la relación, la presencia del manejo del poder en el vínculo (pareja, amistades, familia, trabajo).

La amenaza es una de las estrategias que pueden aparecer en las relaciones tóxicas con el objetivo de lograr que la otra persona acate la voluntad, cumpla con el "pedido". Lo pongo entre comillas porque muchas veces el pedido no necesita ser explícito, el manipulador no tiene que decir con claridad lo que quiere o espera de la otra persona, porque YA LO SABE: no quiero que te vayas, no quiero que salgas, no quiero que te reúnas con otras personas, me dejas sol@, me abandonas, no me quieres lo suficiente, etc.

¿Qué pasa específicamente con la amenaza? que es una de las violencias psicológicas más contundentes para lograr el objetivo deseado, ya que el chantajista emocional sabe precisamente que botón emocional apretar en la otra persona para que se desestabilice internamente, aparezca el miedo a las consecuencias y se sumerja en las aguas de la incertidumbre: temor a la posibilidad de que lleve a la realidad la amenaza.

Las amenazas pueden ser de muy diferente índole, contenido, mas todas confluyen en la pérdida de algo o de alguien; pérdida de afecto, de amor, de seguridad económica, llevarse a los hijos, matarse (amenaza de suicidio), golpear. En lo laboral, la amenaza puede ser no solamente la pérdida del trabajo, sino también de no lograr subir, ascender, mejoras salariales, etc.

Lo que posibilita al manipulador lograr la eficacia con sus amenazas, es que son grandes conocedores de las debilidades emocionales de la otra persona en la relación: poseen un conocimiento íntimo del otro, saben cómo generar miedo y/o culpa, pudiendo golpear con precisión donde hacen daño. Incluso, sacan provecho de información ofrecida en confianza por la otra persona en un momento dado, para sacarla a la luz y utilizarla para controlar.
El tornillo flojo, Aida Bello Canto, relaciones toxicas, Emociones, manipulacion

Las amenazas, una vez que aparecen, van aumentando y haciéndose más frecuentes. Se llega a un punto en las relaciones tóxicas donde este tipo de violencia ha cobrado presencia, que basta el lenguaje corporal, los gestos, mínimas palabras, para poner en movimiento el ejercicio del control, dejar en claro quién tiene el poder.

Toda amenaza, por pequeña que sea, es violencia, en la relación que sea, no pensemos que sólo acontece en una pareja. Y ¡no la justifiques adentro tuyo! la ausencia de límites habilita a que el otro siga avanzando, y este "permiso concedido" nos torna cómplices, aunque nos disguste la palabra.

Si te encuentras inmers@ en una relación con estas características, e ignoras cómo salir de ella de forma adecuada, incluso para no repetir con otros personajes en tu vida, te sugiero la lectura de Saliendo de Relaciones Tóxicas.

También encontrarás material en mi canal de YouTube al cual puedes suscribirte.

¡Espero te sea útil!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Getalt

 
 
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