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10 de enero de 2021

Culpa y Exigencia. ¡Qué emociones!

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Todos nosotros poseemos un abanico de emociones. Muchas de ellas las podemos reconocer, nombrar, otras no tenemos ni la menor idea de qué es lo que sentimos, mas podemos describir las sensaciones corporales que nos ocasionan (sean gratas o incómodas). Ya hemos visto que el analfabetismo emocional nos reduce la experiencia vital, nos puede llevar a nombrar diferentes emociones del mismo modo (y creérnoslo) y reducir nuestro sentir a un estrecho espectro. Cuanto más ampliemos nuestra percepción personal de nuestras emociones, mayor crecimiento propio tendremos y nutrirá nuestras relaciones con otros.

En este hoy específicamente deseo introducirlos a ciertas emociones que tenemos que son vinculares. No somos varias personas en una, ¡no, por favor!, sino que somos una integridad con múltiples aspectos internos.
Emociones, Psicologia, Gestalt, Aida Bello Canto, Culpa, ExigenciaEjemplos: un aspecto inseguro para ciertas situaciones, para otras un aspecto muy seguro, un aspecto tímido, miedoso, flexible, etc. Y cada uno de estos aspectos internos van acompañados con pensamientos, los registremos o no. Cuando nos vamos entrenando en el crecimiento interior, son cada vez más claros.
¿A qué me refiero con esto? pues que adentro nuestro estas emociones generan un diálogo interno que nos ubica en un conflicto íntimo, donde nos resulta muy difícil llegar a un acuerdo.

Terminamos resolviendo momentáneamente al priorizar un aspecto, mas tarde o temprano reaparece nuevamente el otro, sintiendo ese reiterado conflicto que nos causa auto reproche, angustia y/o tristeza. Pues bien, la Culpa y la Exigencia son dos de las emociones vinculares que tienen el "ranking" en hacernos sufrir.

La culpa aparece cuando nos sentimos en falta, cuando sentimos que hemos hecho algo mal. Esta emoción se hace presente cual señal de alerta de que transgredimos una regla. Existen muchas normas de convivencia con el mundo, con nuestra sociedad y con otras personas, dándonos cuenta más fácil de nuestra falta, la culpa que nos genera y el camino para reparar "lo que hicimos mal". Ahí la culpa se disuelve.

Mas también tenemos adentro muchas reglas, "mandatos", que ante la falta de cumplimiento suena la alarma de la Culpa: ¡estamos en falta! Hay un aspecto nuestro que se siente culpable y otro aspecto nuestro nos culpa/acusa (el acusador). Ambos generan una tensión interna y  gran conflicto impidiéndonos avanzar libremente.

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La exigencia entendida como perfectibles (con capacidad de mejorar) es sana y está sustentada en la realidad. Mas la Exigencia entendida como perfección y que no tiene en cuenta nuestra realidad y herramientas propias, es causa de enorme padecimiento pues hagamos lo que hagamos "siempre puede ser mejor" o la sensación de insatisfechos con nosotros mismos permanece. Acá hay un aspecto exigido (el que siempre puede dar más) y otro aspecto exigidor (lo que haces no es suficiente, ¡Más!).

La resolución de este conflicto interno, la disolución del padecimiento de estas emociones vinculares, viene con un diálogo genuino donde arribamos a un acuerdo y no con ganadores y vencidos. Dada la importancia de estas emociones, las trataré por separado en los siguientes post, para que puedan arribar al camino de la efectiva resolución.

Para despedirme, sepan que cuando no atendemos nuestros dos aspectos en conflicto, tendemos a ubicar uno de estos aspectos en el afuera: encontramos personas que hacen de exigidor o acusador y así nosotros nos mantenemos en el de exigido o culpable. ¡Glup!

¡Hasta la próxima!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


3 de enero de 2021

Miedo al Cambio. Dosis de incertidumbre.

Enfrentar cualquier tipo de cambio trae aparejado una dosis de incertidumbre y de miedo. Muchas personas lo desean, en algún área de sus vidas, mas les cuesta tomar la decisión y/o dar los pasos necesarios para generar el cambio buscado. Por ello, solemos quedarnos en lugares incómodos o en relaciones desgastadas, ni qué decir cuando hay maltrato en cualquiera de sus variantes. Aún con padecimiento o insatisfacción, permanecemos en lo conocido porque de alguna manera nos da seguridad. Una seguridad que nos ofrece el aprendizaje a través del tiempo, el saber cómo movernos y, de alguna manera, tenemos cierto control. Aún en el dolor o cansancio, no esperamos sorpresas. Cuando nos disponemos a generar un cambio, o el mismo ha venido desde afuera y aprovechamos la oportunidad para atravesarlo (no el quedarnos en la queja de lo "perdido"), nos paramos ante una gran posibilidad de lo nuevo, de retomar la iniciativa con nosotros mismos, descubrir aspectos nuestros que desconocíamos y desarrollar nuevas herramientas. Nos damos amplia posibilidad a nuevas experiencias, nuevos aprendizajes y renovar objetivos. ¿Qué puede indicarnos que necesitamos un cambio? pues el darnos cuenta que hay necesidades que no están satisfechas, que nos quedamos en ese lugar donde nos hemos ido limitando, sintiendo nuestra vida más "opaca", no por elección sino por miedo a salir, miedo al fracaso o a la incertidumbre. Optamos, como dice el refrán, por "malo conocido que bueno por conocer. Sepamos que siempre, SIEMPRE, aparecerá el miedo al cambio, y ello no implica que nos paralizemos. Recomiendo dos cosas a tener en cuenta: - la necesidad de otorgarnos paciencia y tolerancia con nosotros mismos para ir saliendo a lo nuevo, hacia el cambio deseado y buscado. Incluso, podemos necesitar tiempo para descubrir qué Sí queremos, pues ya sabemos lo que No queremos. - no juzgar, ni a otros ni a nosotros mismos, si nos encontramos con impedimentos para el cambio (que pueden ser de muy diversa índole). Muchas veces el saber que necesitamos ayuda ... pedirla o buscarla, lleva tiempo y ¡es un gran paso! Recordemos que es un momento de apoyarnos en las redes que tengamos: amigos, familia, grupo de apoyo ... basta con una persona que emocionalmente nos acompañe al principio en este nuevo camino hacia lo anhelado, para que nos sea mucho más llevadero. Crecemos internamente y nos encontramos con una renovada capacidad de sorprendernos positivamente de nosotros mismos. Si necesitas algún cambio, ¡ánimo! Buena semana para todos. Dra. Aída Bello Canto Psicología y Gestalt

23 de noviembre de 2020

Gestionando el Enojo. Breve video.

Pasos a tener en cuenta para lograr una mejor gestión del enojo, ya que es una emoción que suele aumentar el conflicto, complicar las relaciones, si caemos en la pelea con el otro, en lugar de enfocarnos en la situación concreta que nos lo provocó. Esto sería un Enojo Eficaz.
Dra. Aída Bello Canto Psicología y Gestalt

18 de octubre de 2020

¿Quieres Cambiar? ¡Pues empieza, paso a paso!

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Muchas personas permanecen largo tiempo en situaciones de maltrato, externo y/o interno, porque han desarrollado una especie de anestesia emocional ante el padecimiento, que no pasa totalmente desapercibido por supuesto, más la seguridad de lo conocido es más grande que la necesidad del cambio: ¿Cuànto tienes que sufrir para cambiar?

El camino de la transformación es un proceso que implica un compromiso de nuestra parte con nosotros mismos, donde vamos dando pasos a nuestra medida y nos paramos cada tanto, para ir asimilando lo nuevo, cuanto voy descubriendo adentro e integrando. Merece mucho respeto todo aquel que se lanza al cambio pues ha de ir reconociendo y dándole la mano al miedo que se hace presente, pues desconocemos lo que nos depara este sendero y la incertidumbre puede tornarse nuestro compañero. ¿Qué nos impulsa entonces? Arribar a la certeza interna de que donde estamos o cómo estamos, ya no lo queremos más.

Para los que desean animarse a una transformación positiva y los detiene esta especie de vértigo a lo desconocido, o para aquellos que ya están en el proceso e ingresan en un tramo de "paremos un poco", les comparto que hay diferentes caminos por los que podemos transitar para generar un cambio; no es único el camino ni única la manera de realizarlo.

- Está el camino de la Autoestima, donde voy revisando mi auto valoración, descubriendo herramientas propias que desconocía, aprendo a implementarlas, voy paulatinamente sumándoME.

- Está el de las Emociones; donde voy empezando a conocer cuáles son las que registro, amplío mi alfabeto emocional, voy dándome cuenta cómo las siento - hasta corporalmente- y mi modo de expresarlas. Voy aprendiendo a ser coherente con lo que siento y el cómo lo expreso.

- Está el camino de la Comunicación, donde reviso mi manera de comunicarme con otra persona, dándome cuenta si digo lo que quiero decir o lo que el otro espera que yo diga, o lo que debería decir. Reviso mi claridad en la comunicación, si  pongo límites cuando detecto invasión, o si yo mismo/a manipulo al otro.

- Está el camino de animarse a lo nuevo, poco a poco, probando algo diferente y ver qué me pasa; darme la oportunidad de un pequeño cambio en mis acciones y observar cómo reacciono ante ello: ¿me gusta? ¿me sorprendo de mí mismo/a?

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, El Tornillo FlojoComo ven no hace falta transitar todos los caminos de golpe, todos a la vez, para producir el cambio positivo anhelado, necesitado. Basta que empecemos por uno de ellos, y tomado de esta manera generamos adentro nuestro un efecto aliviador.

Concediéndonos la paciencia, tolerancia y cariño que le damos a un niño que está aprendiendo a caminar ... ¡podemos lograr nuestro cambio positivo! Como dice una frase anónima: "un pequeño paso no te lleva hasta la meta, pero te saca del lugar de donde estás".

¿Quieres cambiar? ¡Pues empieza!

Dra. Aída Bello Canto
Psicologìa y Gestalt

 
 
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