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19 de noviembre de 2017

¿Quieres cambiar? ¡Pues empieza!

Aida Bello Canto, Psicologìa, Gestat, Emociones, Cambio positivo
Muchas personas permanecen largo tiempo en situaciones de maltrato, externo y/o interno, porque han desarrollado una especie de anestesia emocional ante el padecimiento, que no pasa totalmente desapercibido por supuesto, más la seguridad de lo conocido es más grande que la necesidad del cambio: ¿Cuànto tienes que sufrir para cambiar?

El camino de la transformación es un proceso que implica un compromiso de nuestra parte con nosotros mismos, donde vamos dando pasos a nuestra medida y nos paramos cada tanto, para ir asimilando lo nuevo, cuanto voy descubriendo adentro e integrando. Merece mucho respeto todo aquel que se lanza al cambio pues ha de ir reconociendo y dándole la mano al miedo que se hace presente, pues desconocemos lo que nos depara este sendero y la incertidumbre puede tornarse nuestro compañero. ¿Qué nos impulsa entonces? Arribar a la certeza interna de que donde estamos o cómo estamos, ya no lo queremos más.

Para los que desean animarse a una transformación positiva y los detiene esta especie de vértigo a lo desconocido, o para aquellos que ya están en el proceso e ingresan en un tramo de "paremos un poco", les comparto que hay diferentes caminos por los que podemos transitar para generar un cambio; no es único el camino ni única la manera de realizarlo.

- Está el camino de la Autoestima, donde voy revisando mi auto valoración, descubriendo herramientas propias que desconocía, aprendo a implementarlas, voy paulatinamente sumándoME.

- Está el de las Emociones; donde voy empezando a conocer cuáles son las que registro, amplío mi alfabeto emocional, voy dándome cuenta cómo las siento - hasta corporalmente- y mi modo de expresarlas. Voy aprendiendo a ser coherente con lo que siento y el cómo lo expreso.

- Está el camino de la Comunicación, donde reviso mi manera de comunicarme con otra persona, dándome cuenta si digo lo que quiero decir o lo que el otro espera que yo diga, o lo que debería decir. Reviso mi claridad en la comunicación, si  pongo límites cuando detecto invasión, o si yo mismo/a manipulo al otro.

- Está el camino de animarse a lo nuevo, poco a poco, probando algo diferente y ver qué me pasa; darme la oportunidad de un pequeño cambio en mis acciones y observar cómo reacciono ante ello: ¿me gusta? ¿me sorprendo de mí mismo/a?

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, El Tornillo FlojoComo ven no hace falta transitar todos los caminos de golpe, todos a la vez, para producir el cambio positivo anhelado, necesitado. Basta que empecemos por uno de ellos, y tomado de esta manera generamos adentro nuestro un efecto aliviador.

Concediéndonos la paciencia, tolerancia y cariño que le damos a un niño que está aprendiendo a caminar ... ¡podemos lograr nuestro cambio positivo! Como dice una frase anónima: "un pequeño paso no te lleva hasta la meta, pero te saca del lugar de donde estás".

¿Quieres cambiar? ¡Pues empieza!

Dra. Aída Bello Canto
Psicologìa y Gestalt

12 de noviembre de 2017

¿Sabes poner Límites?

Aída Bello Canto, Psicologìa, Gestalt, Emociones, Limites, Vinculos Tòxicos
La dificultad en poner límites es un campo fértil para ir acumulando emociones tóxicas ademàs de correr alto riesgo de tener vìnculos tóxicos, ya que a los manipuladores les atraen las personas que les cuesta pararlos, decirles que NO a lo que desean.

 Aprender paulatinamente a poner lìmites  nos genera relaciones más claras, potenciamos la coherencia dentro nuestro (sentir, pensar y hacer en la misma dirección) y fortalecemos nuestra valoración con respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Para poder poner lìmites a otra persona o hacia situaciones que nos dañan de algún modo, hemos de darnos cuenta que adentro nuestro hay un BASTA, "èsto no lo quiero màs"; pareciese fàcil pero la persona que está acostumbrada a dejar pasar situaciones de maltrato, o desea evitar conflictos aunque no le guste lo que pasa, llega un punto donde no escucha su ¡basta!, y sigue cargando su mochila emocional.

Lo que no puede evitar es sentir cansancio, cambio de ànimo e incluso somatizaciones (el cuerpo siempre "habla").

¿Cuántas veces nos encontramos en situaciones que sabemos que no queremos, ya sea por maltrato, descalificaciones, abuso (hay de diversa índole), y permanecemos en ellas por acostumbramiento e incluso por comodidad? ¿Dónde se encuentra nuestro límite interno para decirnos a nosotros mismos ¡basta!?

Aída Bello Canto, Psicologìa, Gestalt, Emociones, LìmitesCon alta frecuencia se desarrolla adentro nuestro lo que yo suelo llamar normalización del malestar. Llega un punto donde sabemos que "esto o aquello" nos hace daño, no nos gusta, ensombrecemos parte de nuestro más íntimo Ser, mas permanecemos estoicamente hasta llegar un punto donde forma parte de nuestra vida, es normal, y hasta podemos decirnos internamente "Es lo que hay". Si tuviésemos un "Limitrónomo interno", pareciese que perdió su sensor o aguja para indicarnos que "hasta aquí llegué".

El llegar a darnos cuenta que éste es mi límite interno, que "hasta aquí llegué", no significa una ruptura ni conflicto en puertas; lo que sí me abre es la conciencia de que necesito un cambio de una específica situación o algo determinado en una relación, y por supuesto este darme cuenta me irá llevando a tomar algún tipo de acción y comunicación.

 Hay un tramo, un proceso, entre el darme cuenta y el pasar a la acción. ¡No es inmediato! Muchos ignoran o eligen no tomar registro de su "limitrónomo interno" porque dan por hecho que el reconocer su BASTA, NO QUIERO MÁS, los convoca a una acción inmediata. Y esto genera miedo ... por supuesto.

Recuerden que el miedo posee la función de avisarnos que necesitamos herramientas para encarar determinada situación; démosnos tiempo para buscarlas y fortalecer estos instrumentos que necesitamos aprender o desarrollar en el proceso. Sin perder de vista adentro que sentí mi límite, me iré despertando de esa normalización al malestar y/o veré qué necesito para soltar la comodidad-incómoda que he adquirido por largo tiempo.

Después, tomando mi propio tiempo, volcaré la acción en el afuera: con respeto hacia mí mism@ y hacia el otro. Empezarè a poner los lìmites paulatinamente, a decir NO a las situaciones que ya sè que no quiero màs, decir un SI claro y transparente porque asì lo siento, y darme la oportunidad de tambièn decir un NO SÊ cuando preciso tiempo para descubrir realmente lo que quiero (y no complacer siempre a la otra persona).

¡Este aprendizaje es esencial para tener relaciones sanas y nutritivas!
¿Cuánto tienes que sufrir para cambiar?

Dra. Aìda Bello Canto
Psicologìa y Gestalt


5 de noviembre de 2017

Complicando las Relaciones: ¡no supongas!

Aida Bello Canto, Psicologìa, Emociones, Gestalt, Relaciones
El dejarnos llevar por lo que nosotros suponemos o nos imaginamos, puede llevarnos a conflictos, pasar un mal rato o incluso padecer un montòn imaginando lo que otra persona piensa o siente. Damos por hecho que lo que nos suponemos es real.

Reaccionamos en base a lo que pensamos y no a lo que ES, a lo que acontece en el afuera. Es una fuente generadora de muchos conflictos, de interpretaciones erróneas que incide en las relaciones.

Por ejemplo, veo un gesto contraído, una frente arrugada, unos dientes con presión, y saco la conclusiòn de inmediato que esta persona está enojada. Esto nos lleva a tener una reacción específica ante nuestra convicción del enojo existente en la otra persona. ¿Y si no es así? ¿Y si lo que pasa es que está con un gran dolor de estómago, por ejemplo?

No solemos tomarnos el tiempo para ir y corraborar nuestra imaginación, lo damos por un hecho y a partir de ahí nuestra actitud hacia esta persona toma una dirección (ni qué decir si además pensamos que el enojo tiene que ver con nosotros, lo tomamos a modo personal): no lo saludamos, le hablamos de manera "fría", etc. Y de esta manera vamos creando un circuito de acción y reacción basado en lo que pensamos y no en la realidad.

Por supuesto que podemos dar en el blanco con nuestra imaginación, con la interpretación de la realidad a la que llegamos internamente, mas sólo estaremos en condiciones de afirmar que es tal cual lo supusimos, si lo confirmamos con el otro. Sino, hemos de saber que el riesgo a equivocarnos es enorme, provocándonos a nosotros mismos emociones y sensaciones de conflicto que solamente poseen sustento en nuestro mundo interior. Y todo esto viene acompañado con lo que nos da ganas de hacer, genera una reacción interna - la llevemos a cabo o no-.

Si prestan atención en algún momento del día, fíjense cuán frecuente les aparece mezclado lo obvio - lo que ES-  con lo que Ustedes suponen o cuánto impregnan de lo personal creyendo que es así: Es así para cada uno de nosotros, y podemos verlo cada uno de distinta manera.


A modo de ayuda para esta discriminación, les ofrezco un video Gestalt ejercicio: OBVIO / IMAGINARIO . El objetivo no es desestimar lo que rápidamente yo creo o interpreto (nos basamos en experiencias previas propias o ajenas), sino que registre / detecte lo que yo imagino/ supongo, (eso es para mí), y no necesariamente lo que pasa.

¿Cuántas veces ofrecemos a otra persona lo que creemos que necesita, sin preguntarle si en realidad es lo que precisa?

¡Ojalá se animen a hacerlo! La discriminación de ambos nos ahorra muchos conflictos y emociones que nos conectan a pasar un momento desagradable; nos ayuda a no invadir al Otro dando por hecho que sabemos qué requiere.

Nuestros pensamientos son veloces y generalmente ante una situaciòn tenemos la tendencia a pensar lo peor y a tomàrnoslo de forma personal. Si aprendemos a preguntar antes de reaccionar, nos evitaremos muchos conflictos y momentos de sufrimiento. Sin querer, ¡complicamos las relaciones!

¡Les deseo lo mejor!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

29 de octubre de 2017

La repetición del Maltrato

Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Maltrato
El Maltrato se presenta muchas veces como una paradoja difícil de entender a simple vista, pues encontramos a personas que han sido muy maltratadas en algún momento de su vida y pasan a ser maltratadores en relaciones actuales.

Vemos con frecuencia la manera de vincularse de personas que han sufrido o padecen aún en el presente algún tipo de maltrato, y pasan a ocupar el lugar de maltratador/a, con tremenda facilidad. Pueden maltratar a la misma persona con que se relacionan, cayendo en un vínculo tóxico, o a otras personas en distintas áreas de su vida.

Pareciera que haber vivenciado las emociones de dolor, sometimiento, descalificación y hasta de verguenza, no generan la ense;anza suficiente y adecuada para no repetir el maltrato en sus relaciones.

Cuando hablo de maltrato me refiero a todas sus formas y variedades: desde la indiferencia emocional o destrato, ya que la no mirada a la persona le va restando existencia y valoración interna, hasta el acoso moral y la violencia explícita.

En todas las maneras de maltrato, se pone en riesgo la vulnerabilidad y la integridad personal de una persona. Por supuesto que la intensidad, la frecuencia y la duración en el tiempo es lo que hará distinta la profundidad de los estragos emocionales.

La paradoja también se presenta en personas que han logrado salir de una relación de sometimiento y vuelven a encontrarse en una nueva pareja que se vincula con este código del maltrato; o lo utilizan con sus familiares o amigos. Pueden instalarse en la nueva relación en el mismo lugar que antes o en el opuesto: necesitan dominar al otro.

Si una persona ha formado parte de este tipo de relación, conoce los zapatos de ser víctima, pero si no trabaja internamente para reconocer qué le pasó y cómo permaneció en ese entramado tóxico, corre alto riesgo de continuar reproduciendo este "juego de a dos". Sólo que cambiará a la posición de poder,  evitando de esta manera volver a sentirse amenazado, sometido, descalificado; se cuidará mucho de no sentirse vulnerable.
Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Maltrato

Lo que vemos es que no ha aprendido a vincularse de igual a igual. Conoce las aguas de la dependencia emocional y vuelve a vincularse desde ese lugar.

Trabajar en el empoderamiento de la víctima sin tomar en cuenta la presencia de la paradoja del maltrato, es permanecer en la misma alianza tóxica, caminar sobre el mismo entramado de la opresión/ sometimiento/ maltrato. Es imprescindible que la persona descubra su dependencia emocional y salga de la misma ... para no repetirla!

De esta manera logrará tener relaciones sanas, entre iguales, pares, donde las necesidades de ambos son atendidas y escuchadas. El respeto y mutuo cuidado se hacen presentes en el diario vivir.

Un cálido saludo a todos!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

 
 
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