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19 de mayo de 2019

¿Usas tu Brújula Emocional? Detectanto lo Tóxico ... y más!

Dra. Aída Bello Canto, Gestalt, Psicología, Emociones, Tóxico,
Las emociones nos sirven de brújula para dirigir nuestras acciones. El afinar nuestro registro de ellas nos provee de una gran herramienta para poner límites, retirarnos o acercarnos al mundo exterior, reconocer qué estamos necesitando.

Cuando hablamos de la violencia y sus modos, el maltrato y como salir del dominio, hemos visto la dificultad existente en registrar emociones que desde el principio dan su aviso de que algo está atentando contra la integridad y la autoestima, mas paulatinamente dejamos de prestarles atención.

Cuánto más podemos dar cuenta de nuestras emociones, mayor claridad tendremos de nosotros mismos, qué nos pasa, ¿qué estoy necesitando? Vivenciar y permanecer en las muchas emociones que nos proporcionan bienestar, así como permanecer en las displacenteras para reconocer qué nos está pasando (adormecerlas, negarlas o taparlas nos auguran la postergación de problemas, incluso de índole físicos).

También las emociones nos llevan a ser más transparentes/honestos, para empezar con nosotros mismos y desde ahí con el otro, pues aunque suene duro lo que estoy diciendo, la persona que por ejemplo se enoja y no lo muestra ni lo dice por evitar conflictos, termina "actuando" su enojo de muy diversas maneras; o va acumulando y un día estalla de manera inadecuada y desmedida con la situación actual. O dice un "sí" cuando es un "no" y pone "cara de pocos amigos". Ejemplo: - ¿Qué te pasa? - ¡Nada!


No nos convertimos en un desborde de emociones, ni nos tornamos débiles y vulnerables, como varios que esconden o anestesian sus emociones temen (obviamente por experiencias pasadas y analfabetismo emocional, donde el miedo toma mayor dimensión), sino que:

- sentimos nuestras emociones con claridad, sin sentir que toman el control y nos invaden a pleno (recuerden que podemos sentir varias emociones al mismo tiempo);
- sentimos y pensamos al mismo tiempo, sin que ninguno de los dos tomen el control;
- sentimos y nos dejamos ser espontáneos, frescos, auténticos, sin negarnos a nosotros mismos lo que nos pasa;
- sentimos y aprendemos a comunicarnos con el mundo con respeto, cuidado y autenticidad.



Nuestras emociones nos cuidan, nos protegen e instrumentan. Tomarnos unos minutos al día para registrar cómo estamos, qué sentimos, es una fructífera inversión personal. Tú decides si usar o no tu brújula emocional.

¡Buen día para tí!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

12 de mayo de 2019

Sé Jardinero/a de tu Actitud Positiva

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Herramienta
Sostener una actitud positiva es una tarea diaria; es un entrenamiento para nuestro cerebro, nuestras emociones y hasta para nuestra postura corporal. Requiere de constancia, algo que se nos hace difícil regalarnos a nosotros mismos con el objetivo de obtener bienestar, realización personal y/o construir hábitos positivos.

Generar un cambio positivo de actitud es un objetivo altamente deseable por todos los beneficios que nos trae a nuestra existencia, mejorando nuestra calidad de vida y la de los que nos rodean. Incide en nuestro pensamiento, emociones y en nuestra salud física la manera en cómo miramos la vida, la actitud que tomamos frente a lo que nos pasa.

Teniendo en cuenta ésta dificultad para convertirnos en hábiles jardineros de nosotros mismos les ofrezco esta herramienta de 9 minutos de duración para generar un actitud positiva. Es muy eficaz a la hora de necesitar "bajar un cambio" (como decimos en Argentina), mas lo deseable es su utilización no sólo cuando lo necesitemos, sino de forma diaria para cultivar nuestra actitud positiva.

Tres minutos sentad@ en una posición cómoda, con la espalda derecha y ojos cerrados. Este es el tiempo que te tomará realizar diez respiraciones profundas, llevando el aire hasta el abdomen y luego el pecho. La amplitud de tu respiración se irá incrementando paulatinamente ... y a partir de la quinta respiración, esboza una sonrisa ( la sonrisa genera cambios bioquímicos en la sangre). Son diez respiraciones, no menos, ¡no te hagas trampa!

Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Actitud positivaCinco minutos bailando una música vital. Tras las respiraciones, levántate y ten lista la música elegida por tí
que te genera vitalidad. Cada uno ha de buscar su propia música pues varía según la cultura y la persona.¡Baila con ganas, déjate llevar por la música, usa todo tu cuerpo, tus articulaciones, tus brazos! Y si por alguna razón física estás impedid@ para hacerlo, ¡hazlo con lo que puedas, así sean sólo las manos o la cabeza!

Un minuto para elegir qué te vas a regalar en este día, algo que te gusta, te genera bienestar. Piensa en algo pequeño para que sea posible. Cuando digo "regalar", no estoy hablando de comprar, hago referencia a una acción específica dedicada a tí mism@. Y ¡hazlo!

La actitud positiva no se mantiene solita, se cultiva con la constancia: DIARIO.
¡Depende de tí!

También te recuerdo la importancia de aprender a estar en el Aquí y Ahora, fortaleciendo el Jardinero/a que te gustaría ser para beneficio tuyo:



¿Te das 9 minutos al día?

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

30 de marzo de 2019

Sinceridad o Sincericidio. ¡Cuidado!

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Vinculos, Relaciones
La comunicación verbal es una de las herramientas fuertes, potentes y maravillosa entre las personas. Las palabras poseen la magia de crear lazos, tender puentes, sostener, acompañar; son manos invisibles extendidas, un cálido abrazo sin ser físicamente tocado.

De igual manera, las palabras poseen esa misma fuerza para romper, resquebrajar y lanzar al vacío; pueden ser manos invisibles que hieren, dañan a otros, un gélido abrazo que paraliza o un volcán que fulmina. Promueve el cierre, el distanciamiento y crea corazas.

Ésto último aparece en muchos vínculos y situaciones, mas hoy me centraré especialmente en la "honestidad bruta" también llamado Sincericidio: "es el acto por el cual una persona, que creyéndose sincera, honesta o dueña de la verdad - cuando en realidad está siendo desconsiderada, carente de tacto e irresponsable verbalmente - comunica a otra cierta información, produciéndole una herida emocional significativa, deteriorando en muchos casos la autoestima".

Ser sinceros implica responsabilidad: qué digo y cómo lo digo; preguntarse si la información o comentario que voy a dar con sinceridad ¿es útil para la otra persona?, ¿le suma esta información? ¿es mi profunda intención ayudar al otro?

Muchas veces tras la máscara de la honestidad bruta lo que se esconde son otras intenciones que no tienen nada que ver con ayudar al otro, sino que sirven a la satisfacción propia del que "abre la boca": pura descarga de lo que le viene a la cabeza (sintiéndose luego muy bien por su "desagote"), celos, envidia, ¿venganza?

Es importante diferenciar al sincericida de la persona impulsiva, aquella que no posee un filtro entre lo que piensa y lo que dice, con lo cual puede encontrarse en situaciones donde corre riesgo de herir al otro. Generalmente el impulsivo se dá cuenta en algún momento de sus palabras destiladas, y suele reparar, disculparse, pues su intención no era dañar. Saco de esta ecuación a algunas personas que se auto-denominan impulsivos, y parapetándose en ello justifican sus "sincericidios".

El real impulsivo tiene registro de lo que se le "escapa", de lo que dice, del efecto que produce o puede producir; y no le gusta esa característica personal porque le importa las consecuencias. Lo que necesita es aprender a callarse y darse cuenta de sus pensamientos, de lo que está a punto de decir ... pero no lo dice. Puede aprender paulatinamente a crear un filtro temporal que le permitirá revisar de forma interna qué va a decir y para qué, teniendo en cuenta al receptor de la comunicación.



La sinceridad siempre toma en cuenta al otro, y el que posee ésta cualidad no la anda pregonando. Sencillamente "Es". Reconoce la responsabilidad, respeto y cuidado hacia el otro; elije con sus palabras/ manos invisibles el qué, el cómo y el para qué. El sincero puede mirar su entorno, recorrer mentalmente sus vínculos y registrar la calidad de sus relaciones, así como la cantidad de redes soportativas que posee. Estará enriquecido/a.

El sincericidio, "la honestidad bruta", carece de tacto y prudencia; por supuesto que no le importa qué repercusión o efecto tenga lo que dice sobre la otra persona. Dirán que sí les importa el otro y que "por eso se lo dicen", "van de frente", "son brutalmente honestos por el bien de esa persona", ... y no miran el desastre que pueden dejar a su paso, los caídos en su camino, las heridas ejecutadas. El sincericida puede mirar su entorno, recorrer mentalmente sus vínculos y registrar la calidad de sus relaciones, así como la cantidad de redes de soporte que posee. ¿Qué creen que encontrará?

¡Buena Vida Gente linda!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

24 de marzo de 2019

Límites, ¿evitando Conflictos?

Dra. Aída Bello Canto, Emociones, Gestalt, Psicologia, Limites, Relaciones
Aprender a poner límites es todo un desafío, sobretodo cuando se posee un historial personal del "sí fácil", pues hemos de tener herramientas para sostener la posibilidad de que ocurran nuestras fantasías más catastróficas: que tenga que enfrentar conflictos o que ya no me quieran tanto. 

Respecto a evitar conflictos, me gusta la frase de que lo que se evita, se invita. Los conflictos tarde o temprano aparecen, generalmente de mayor grado debido a la acumulación de situaciones. Así que puedo sentirme desvalorizado/a porque mi aguante en el tiempo no sirvió de nada.

Imagínate que estás sentado/a cómodamente y viene alguien y te pone un almohadón en la cabeza; te quedas quieto sentado con ese almohadón sobre tu cabeza. Viene otra persona, o la misma, y te coloca otro almohadón sobre los hombros … mejor dos almohadones … y permaneces con ellos encima tuyo. Aparece otra persona, o la misma, y te pone otros almohadones sobre tus piernas y tu pecho; y permaneces quieto … y siguen llegando almohadones que te van cubriendo … vas sintiendo el peso sobre tí, incluso la falta de aire y estás prácticamente o completamente cubierto por ellos.
Permanece un poco en esta imagen para poder asomarte a la sensación de estar “ahí” … ve poniéndole nombre a cada una de las emociones que te surgen, ¿cómo te sientes?

Entre las emociones frecuentes están: agobiado, atrapado, con mucho peso, enojado, no tomado en cuenta, angustiado.

Cada uno de estos almohadones representa una metáfora de las situaciones que aparecen en nuestras vidas y que no le ponemos límites. Situaciones que nos cargamos encima, sin darnos tiempo a revisar internamente  si las elegimos o no. Con nuestra ausencia de poner límites, damos permiso a que sigan llegando pedidos, reclamos y hasta exigencias externas; y además, una vez aceptadas, hemos de cumplir, responder a las mismas, satisfacer al otro, complacer. Estamos acumulando emociones tóxicas adentro nuestro.

Voy a ir un poquito más profundo. He hablado de situaciones que cargamos, mas cuando está presente la dificultad de poner límites, no es a la situación en sí misma lo que vemos, sino a la persona que nos trae "el almohadón". Es a esa persona a la que no podemos decirle NO; ¿razones? ¡muchísimas! mas todas pueden converger en su esencia en dos: 1) evitar conflictos y/o 2) miedo a la pérdida de afecto.

La puesta de límites:

- Me cuida y cuidan al otro; dejo de acumular internamente esas emociones tóxicas que en la mayoría de los casos la otra persona no registra, pues se queda con nuestra respuesta afirmativa a su "almohadón" (no es adivino).
- Lo que otorga validez a mi SÍ es que también puedo decir un NO. Lo que valida mi NO es que puedo decir un SÏ.
- Dejo de acumular enojos (el cuerpo, con sus contracturas por ejemplo, me lo va a agradecer) y anulo el campo fértil para el resentimiento.
- Amplío mi capacidad de elegir; en gestalt apuntamos a responsabilizarnos de nosotros mismos, entendiendo responsabilidad como responsa-habile = habilidad de respuesta.
- Genera alivio y mayor energía, entre otras sensaciones y emociones positivas.

Para aquellos que deseen empezar a ejercitarse, les propongo que ingresen a su vocabulario a modo de respuesta el "ahora no sé; te digo luego". Es una manera de parar el almohadón que vemos que nos van a poner encima, ganar tiempo para preguntarnos a nosotros mismos qué es lo queremos o necesitamos en ese momento o ante la situación planteada, y todo ello sin el riesgo a un conflicto inminente o que la otra persona me retire su afecto. Es un darnos tiempo para darnos cuenta de los almohadones que elegimos llevar encima.

¡Podemos empezar por el área que sea de nuestra existencia!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

 
 
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