Instagram

Social Icons

Featured Posts

9 de septiembre de 2018

Límites en el Dar

Dra. Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Relaciones
El dar es un acto generador de grandes ventajas en los seres humanos, donde se ven beneficiadas las dos partes involucradas, el que da y el que recibe; favorece el contacto relacional sintiéndonos más conectados a los demás, nutre nuestra necesidad de sentirnos útiles, crecemos mutuamente, ... A veces solamente es registrada las bonanzas en la parte receptora, no tomando en cuenta las "ganancias emocionales" que percibe el dador. De ahí que en el Dar, desde lo más pequeño hasta el acto más grande solidario, todos y cada uno se enriquece.

Para que este enriquecimiento mutuo acontezca hemos de tener en cuenta ciertos aspectos, que suelen pasarse de lado, ya que ¿qué problema hay en el dar? ¡si por ahí lo que faltan son más dadores! En el sentido social podríamos pensar de tal manera, siendo de hecho la solidaridad uno de los gestos que nos trasciende como humanos, podemos registrarnos como parte de la Humanidad y en profunda empatía. Mas en este hoy me quiero referir especialmente al acto de dar en nuestras relaciones donde impera el ser responsables, conocer los límites en la ayuda.

Estos límites procuran y cuidan la dignidad del otro ser humano. Los dadores muchas veces pierden esta perspectiva, generando - por supuesto sin querer y con las mejores intenciones- que la otra parte se sienta en deuda, se sienta inferior, no permitiéndole crecer, desplegarse en sus potencialidades. Y en frecuentes casos, también el constante dar se puede convertir en un estilo de manipular: me aseguro que el otro me necesite, generando dependencia; por supuesto estamos hablando de uno de los ingredientes en los vínculos tóxicos.

 En el dar es esencial:

- Poder mirar a la otra persona, qué es lo que necesita, si lo pide o no, si está receptiva para poder tomar lo dado y cuál es la medida del otro, en ese momento, para recibir. Por ejemplo, utilizando una imagen metafórica, si poseo una cacerola completa de comida y alguien se me acerca con un plato para que le ponga comida en el mismo, si se la vuelco toda en su plato, le estoy dando más de lo que puede tomar, se rebalsa el exceso y se pierde. A este punto me refiero cuando hablo de respetar cada uno su propio tiempo para el cambio, que se otorgue el caminar paso a paso, según lo va sintiendo, pues tomamos e incorporamos lo dado en la medida que podemos en ese momento específico de nuestra vida.

Dra. Aída Bello Canto, Psicologia, Gestalt- El que recibe ha de tener la posibilidad de retribuir, pues con ello se iguala al que da, no se siente ni en deuda ni inferior. Las maneras de retribución son muchas y variadas, según el tipo de relación o vínculo; ejemplos: el Agradecimiento, honorarios en relaciones profesionales y/o de servicio, trueque, acuerdos mutuos en la forma y en el tiempo. De esta manera, el que da no se ubica en una posición superior.


- La persona ha de dar lo que tiene y en lo que es apto; si a mí me piden ayuda en temas que desconozco lo mejor que puedo es reconocer mis límites y quizás en el mejor de los casos orientar dónde puede encontrar lo necesitado. Hay quienes se exigen dar más de lo que tienen (ej: tiempo, energía), en desmedro de sí mismos y hay quienes exigen a otro que le den algo que la otra persona no tiene. Los límites vuelven a hacerse presentes.

Para terminar, y a modo de reflexión, si no hay un pedido y se da, sin preguntar al Otro qué necesita o sin corroborar que esa persona  está disponible a recibir, ¿de quién es la necesidad?
¡Para que haya menor autoengaño!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

2 de septiembre de 2018

Como ves tu mundo, ¡así te influye!

Dra. Aída Bello Canto, Gestalt, Emociones, Psicología
Nuestra visión de la realidad influye directamente en la manera en cómo nos afectan las situaciones. Nosotros percibimos activamente nuestro mundo externo, y esto quiere decir que de la forma en que captamos cuanto acontece en el afuera está impregnado de lo propio, de nuestras emociones, experiencias anteriores, asociaciones e interpretaciones.

Naturalmente respondemos a la realidad, lo que ES, en nuestras relaciones, en nuestra vida personal, social y laboral, con nuestra propia y personal mirada del mundo. Sabemos que ante un mismo hecho, tenemos tantas interpretaciones y reacciones como personas hayan presenciado el mismo.

Para captar lo que ES, hemos de despojarnos de lo propio; darnos cuenta de cuánto estamos poniendo de nosotros mismos. Es todo un entrenamiento, ya que no nos sale espontáneamente, y altamente eficaz poseer este conocimiento para evitarnos conflictos, sobrecogernos con emociones que pueden llevar a ser invalidantes (enojo, miedo, angustia) y enriquecer nuestro bienestar para beneficio propio y de nuestras relaciones.

El saber que estamos más conectados a nuestra visión de las cosas que a las cosas mismas, puede evitarnos muchos sinsabores, disgustos y sufrimientos.

Es inevitable que pongamos naturalmente nuestro propio tinte a cuanto nos pasa, a cuanto vivimos. Por ejemplo, suena una música y para una persona puede ser agradable y generarle alegría y para otra, despertarle tristeza por algún recuerdo.

Nuestros recuerdos, anhelos, temores, "rollos mentales", dan color a la situación real que acontece. Por supuesto que captamos la realidad externa, mas sepamos que somos protagonistas en la forma en que nos alcanza, nos influye y nos toca.
Psicologia, Emociones, Aida Bello Canto, Gestalt, Actitud Positiva

Si tenemos en cuenta esta cualidad humana, cuando nos veamos sacudidos emocionalmente, cuando una situación tome en nosotros dimensiones difíciles de soportar, incluso hasta llegar al cuerpo con todos los síntomas que conocemos (migrañas, contracturas, dolencias gástricas, hipertensión, ...), seremos grandes colaboradores de nuestra salud física y emocional, de nuestra calidad de vida, si tomamos un tiempo para diferenciar lo que realmente pasa y cuánto ponemos nosotros mismos en lo que nos pasa.

Regalándonos este tiempo, aprenderemos poco a poco a fomentar una actitud positiva interna, a no tomarnos todo tan dramático. Es una manera de gestionar nuestras emociones, no sumergirnos en situaciones vitales que transitamos con padecimiento y creemos que no tenemos salida. Podremos evaluar "lo que ES", y si es necesario actuar, tomar las decisiones adecuadas.

Como ves tu mundo, ¡así te influye!

Para despedirme en este hoy, les recuerdo un antiguo cuento: Un Señor vio trabajar a tres picapedreros y le preguntó a cada uno que estaba haciendo.
- El primero respondió: "estoy picando piedra"
- El segundo, "estoy llevando comida a mi casa"
- El tercero, "estoy construyendo una catedral"

La realidad es una; ¿Qué actitud decides ponerle?

¡Lo mejor para todos!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

26 de agosto de 2018

La Negatividad es modificable!!

Dra. Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones
Nuestra mente, así como nuestro cuerpo, posee mecanismos creados a través del tiempo para sobrevivir. Esto nos ha llevado a los Seres Humanos  a lo largo de la evolución a tener una tendencia en nuestro cerebro para la negatividad, pues han sido respuestas necesarias a favor de nuestra superviviencia como especie. Esto conlleva a que estemos programados para lo negativo, como concluyen los Doctores Rick Hanson (neuropsicólogo) y Richard Mendius (neurólogo), quienes investigaron qué estados del cerebro subyacen en los estados mentales de felicidad, amor y sabiduría.

 Si llevamos esta tendencia hacia lo negativo al presente de nuestras vidas y a lo personal (salimos de la mirada evolutiva) podremos darnos cuenta de que muchas de nuestras conclusiones de vida sacadas en un momento dado de nuestra historia (por ejemplo: "No sientas afectos, sentimientos profundos; así no te harán daño") nos ayudaron a transitar etapas difíciles y/o traumáticas. Esto acontece con todos los mecanismos de defensa que poseemos, nos ayudan, nos asisten en un momento dado; mas, ¿qué pasa cuando los seguimos empleando traspasada esa etapa?

Pueden imaginarse que se vuelven obsoletas, disfuncionales, esas conclusiones de vida pues ya no cumplen su función de protegernos, y en la mayoría de los casos nos impiden entrar en contacto con partes internas muy ricas y nos alejan del mundo de alguna manera.

Pongamos un ejemplo:
A lo mejor siendo niño/a aprendí a "tragarme" mis enojos o mi angustia, para pasar desapercibido/a en mi ambiente y así evitar maltrato o violencia de algún tipo (esta mecanismo de "tragar y guardar adentro" lo llamamos en Gestalt, retroflexión). ahora bien, una vez adulto/a sigo haciendo lo mismo: en cada situación interpersonal que me genere enojo o angustia por los motivos variados que sean (maltrato, abuso, descalificación, etc) en lugar de comunicar mi desagrado, mis emociones, expresar lo que siento, lo que hago es callarme. vuelvo a "tragarme" mi enojo o mi angustia.
Dra. Aida Bello Canto

Vemos que mi reacción es atemporal, como si fuese aún aquella niña, no he aprendido a cuidarme, a poner límites y a expresar mi genuino sentir. Este tipo de respuesta no me sirve ya en mi vida presente y supone un inconveniente para enfrentar la mayoría de los desafíos cotidianos, e indefectiblemente me obstaculiza el aprovechar mis posibilidades vitales.

La neurología actual nos insta a contrarrestar estos mecanismos mentales negativos, si deseamos conectarnos con el bienestar, con nuestras inmensas posibilidades y percibir los aspectos positivos de nuestra vida.

Todo, todo ¡todo! está en nuestro cerebro (químicos, pensamientos, emociones); desde lo más fabuloso hasta las miserias humanas, y tenemos las llaves para poder elegir el bienestar, la sabiduría o la infelicidad, el mal-Estar. Es a través del aprendizaje y el entrenamiento, en sus múltiples versiones y expresiones, que podemos modificar esta tendencia hacia lo negativo. Está en nuestras manos el cambiar los procesos mentales para percibir con mayor facilidad los aspectos y acontecimientos positivos de nuestra vida.
¡Qué alivio!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

19 de agosto de 2018

Conclusiones Personales que nos dañan

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Herramienta
Sacamos conclusiones a lo largo de nuestra existencia que nos son muy útiles en ese momento o en esa etapa de nuestra vida. ¡Y desde muy temprana edad! para que no crean que es "cosa de adultos" solamente. Cada uno de nosotros va creando su repertorio de conclusiones personales, que sin duda alguna sirven como guía para seguir adelante, nos dan un punto en dónde apoyarnos.

Las conclusiones personales se basan en la propia experiencia; no son como los mandatos, lo que se debe o no se debe hacer, que nos fueron dados en la infancia por personas cuyo afecto queríamos y necesitábamos; éstos no nacen de nuestra experiencia.

Normalmente sacamos nuestras propias conclusiones como guía en la vida cuando atravesamos situaciones difíciles o de supervivencia.

Por ejemplo: imaginemos a una persona que mantuvo un relación de pareja tóxica durante un largo período - no necesariamente al grado de chantaje emocional, pero sí con dependencia emocional y culpa por registrar las propias necesidades; cuando este Ser logra salir de esta relación, puede llegar a la conclusión de que "es peligroso el enamorarse". Esto le va a permitir a la persona atravesar su recuperación, su autoestima, cómo es el no estar pegado a nadie, aprender a descubrir qué necesita y tomar sus propias elecciones.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando transcurre el tiempo y sigue rigiéndose por esta conclusión? Va a tener problemas para vincularse nuevamente, para permitir a otro Ser que ingrese en su intimidad como persona. A esto es que hago referencia de que hay conclusiones personales que dañan, pues éstas nos dan una actitud ante la vida, una postura existencial que fue útil en su momento pero que ya quedó obsoleta y no nos damos cuenta: seguimos con las mismas respuestas.

Algunos ejemplos de conclusiones personales (son tantas como seres humanos que somos):
Dra. Aida Bello Canto, Gestalt, Psicologia

"Sólo puedes contar contigo mismo/a"
"No esperes nada; así no sufres"
"No confíes en nadie"
"Sólo el dinero te dará seguridad"
"La vida es injusta"
"Siempre se puede más"

Varias de las mencionadas nos pueden dificultar el pedir ayuda, tener una alta autoexigencia, no crear vínculos muy estrechos, ...

Una revisión de nuestras propias conclusiones ante la vida, puede ayudarnos a reciclarlas, ésas que nos pueden estar haciendo daño, obstaculizándonos, impidiendo que nos conectemos mejor y con mayor plenitud. Internamente les damos las gracias "por los servicios prestados", ¡nos super ayudaron!, y nos abrimos a darnos cuenta de que ya no es así, nuestra realidad ha cambiado, y nosotros hemos cambiado pues tenemos recursos y herramientas para enfrentar y atravesar una nueva situación de distinta manera.

¿Buscas una conclusión personal tuya? Es muy posible que recuerdes la situación en la cual la sacaste; ¿es útil en tu vida hoy?
Recuerda que darse cuenta de algo "que nos hacemos a nosotros mismos" es un gran paso para elegir si queremos cambiarlo.

¡Te deseo lo mejor!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

 
 
Blogger Templates