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11 de agosto de 2019

¿Personas Tóxicas o Relaciones Tóxicas?

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Vinculos Tóxicos
El término de Personas tóxicas es muy conocido y utilizado en la última década, pudiendo encontrar varios bestsellers con este título y contenido. Hacen referencia a las personas que nos intoxican la vida con sus actitudes hacia nosotros, nos ponen obstáculos verbales - y a veces más que verbales, pueden ser de orden físico- ante nuestros proyectos e intentos de estar mejor, no nos dejan crecer, nos descalifican de alguna manera, nos manipulan para sus propios fines. Esta Gente Tóxica nos la podemos encontrar en cualquiera de nuestros medios: laboral, familiar, amigos.

Desde la Gestalt me parece apropiado el ser más claros con las palabras que utilizamos, dada la importancia que le concedemos a la comunicación clara y a la correlación directa entre lo que hablamos, pensamos y sentimos. ¿A qué voy? Al referirnos a Gente Tóxica, estamos nombrando a toda la persona, realizamos una generalización sobre ella, y ahí es dónde realmente pienso que podemos meter la pata con un precio colateral para nosotros mismos.

Intentaré ser lo más clara posible: definitivamente hay personas que nos complican la vida, nos agobian, nos quieren usar /manipular, su presencia nos genera agobio, nos sentimos en falta o menospreciados, son controladores, instigadores, invasivos. Son verdaderos expertos en el acoso moral ( término acuñado por la psiquiatra Marie-France Hirigoyen, ¡imperdible su libro del mismo nombre!). Mas no hemos de tomar a TODA  la persona como tóxica, sino que éste ser posee una o varias características/aspectos que nos intoxican; y desde esta manera de relacionarse con nosotros, se intoxica el vínculo.

Dicho de otra manera: hay relaciones tóxicas. 

Cuando puedo pararme desde el lugar que yo soy parte de este vínculo, la otra persona me necesita para verter su "veneno", por así decirlo, me apropio de muchas herramientas para hacer algo al respecto: desde el tomar distancia emocional hasta la disolución de esa relación en mi vida. Hay varias claves para detectar, evitar y enfrentar a estas personas con caractarísticas tóxicas para mí. Y subrayo el "para mí" porque lo que a mí me hace daño quizás para otro es inofensivo, o hasta encuentran sus opuestos complementarios ("cada roto encuentra su descosido" ¿es así? ¡Ustedes me entienden!).

Entiendo que es mucho más popular, para el entendimiento masivo, la utilización de los términos de Personas o Gente Tóxica, y no emito juicio alguno, sólo intento aportar los beneficios que conlleva el ser claros y cómo nos facilita y nos para desde un lugar menos expuesto, no tan indefensos frente a estos personajes que abundan, ¡proliferan!

Mayor claridad en que:
- Son aspectos de esa persona que me intoxican.
- Inciden estas características en la relación, tornándola tóxica.
- Decido personalmente no sostener esta calidad de vínculo.
- Tomo las acciones necesarias para salirme de ese "juego" (recuerden a muchas veces necesitamos ayuda, según el nivel tóxico que sea)
- Y si ha sido una relación afectiva importante para mí, puedo discriminar con claridad los aspectos que ya no elijo sostener, aguantar, justificar, etc, de los que sí posee esa persona que en algún momento dejé entrar en mi vida, pero que ya no son suficientes para sostener el vínculo. Si no logramos rescatar esas partes que me acercaron en algún momento (con lo cual también me dignifico y puedo despedirme de ellas porque ya en este HOY no son suficientes) y sólo me quedo con lo tóxico - real y contundente-, puedo transitar la culpa por romper el vínculo (a esto me refiero con precio colateral).

Ya bastante padecimiento atravesamos hasta que nos damos cuenta que habitamos en una relación que nos daña y nos intoxica. ¡No paguemos precios añadidos además!

Les deseo un hermoso día.

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

4 de agosto de 2019

El Resentimiento: Enojo sin resolver.

Dra. Aída Bello Canto, Emociones, Gestalt, psicología, Resentimiento, Enojo
Retomo este tema por la importancia de esta emoción, la frecuencia con que se presenta y el profundo padecimiento que tiene la persona que la alberga. El resentimiento saca de vivir plenamente el presente pues quien la sufre revive una y otra vez la situación que le enojó, sintiendo nuevamente la carga de la situación como si estuviese pasando otra vez: re-sentir.

No hace falta encontrarse frente a frente con la persona con la que aconteció el suceso, pues su memoria se encarga de traérsela de manera muy fresca. Y en caso que la viese, basta que vuelva a pasar algo que le moleste para que otra vez surja a colación el pasado.

El resentimiento es un enojo antiguo que no ha sido resuelto y ha quedado enfriado y crónico. Lo que es visible es el enojo, lo que siente la persona es enojo, mas lo que ha quedado tapado por el mismo es el dolor sentido en ese momento. Más abajo del enojo, hay dolor: ¿no sentirse querido/a?, ¿sentimiento de abandono?, ¿no sentirse tomado en cuenta?

Para salir de la emoción del resentimiento:

-  la persona ha de tomar contacto con este dolor y darse cuenta qué parte de su ser fue herida. A veces se trata de expectativas sobre el otro que no son cumplidas, anhelamos o necesitamos más de lo que nos pueden dar, y depositamos en la otra persona la función de que llene nuestros propios espacios vacíos.
Muchos nos dan lo que pueden, aunque no nos alcance.
Otros, no nos dan ... y es sano que revisemos esta relación para darnos cuenta qué estoy depositando en este vínculo; ¿para qué lo sostengo?

Aida Bello Canto, Psicologia, Emociones, Gestalt, Enojo, Resentiemiento


- la persona resentida ha de aprender a a enojarse de manera resolutiva. En el resentimiento estamos hablando de un enojo sin resolver, que ha quedado guardado y aunque saque el tema en diferentes situaciones, adentro permanece intacto ("la herida está abierta"). Suele tragarse el enojo, permanecer en silencio, o expresarlo inadecuadamente, o explotar, con lo cual no queda resuelta la situación causante del enojo; se establece adentro una confrontación con la otra persona.

Para lograr un enojo eficaz, ya sabemos que es una emoción inevitable en nuestras vidas, y no quedarnos con acumulación de enojo que con el tiempo puede transformarse en resentimiento, les recomiendo la lectura de Enojo Eficaz: sus fases . Ésta es la manera de no guardar viejos enojos y poder quedar con espacio disponible para habitar nuestro presente, conectarnos con nuestra vida en el ahora mirando hacia adelante. Dejamos de estar atrapados por escenas del pasado.

¡Aliviemos nuestra "mochila emocional"! El resentimiento toma mucho espacio de nuestra mente y emocionalmente lo padecemos.

Espero que te sea útil. ¡Te deseo lo mejor!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

14 de julio de 2019

Herramienta Antistress y/o anti Desborde Emocional: Relajación básica

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Emociones, Gestalt, Relajación, antistress
Las respiraciones y la relajación son dos herramientas - dentro de una gran variedad- altamente eficaces para incidir positivamente en las emociones, en posibilitar un cambio de actitud positiva y/o ayudarnos a poner menos "silencios en el cuerpo, cuidándolo de una menor acumulación de tensión.

Les ofrezco un ejercicio de relajación básica (8 minutos + 2 de introducción), sencillo, mas no por ello menos profundo. Mi objetivo es que puedan empezar a entrenarse en esta enorme herramienta de una manera suave, respetando cada uno su tiempo y su posibilidad de lograrla.

Plantéatelo como una meta a alcanzar paso a paso, con constancia. No te exijas el lograr la relajación desde la primera vez, aunque sea una básica, pues para muchos representa distintos desafíos:
- bajar la tensión es todo un desafío,
- aprender a soltar los pensamientos, es todo un desafío, y
- conectarse con el estado de serenidad interna, generado por la disminución de tensión, es otro desafío.

Paulatinamente, al hacer tu relajación, irás operando en estos tres desafíos, sin forzarte y sin exigencia.

El ejercicio de relajación trae consigo 3 en 1:

1) La base de la relajación es ir disminuyendo la tensión muscular de nuestro cuerpo. Donde hay tensión nerviosa SIEMPRE hay tensión muscular. Para la mayoría de nosotros, disminuir directamente la tensión nerviosa es muy difícil (no basta con saber que estoy nerviosa y por ejemplo debido a ello me duele la cabeza, para que con este conocimiento pueda conseguir que desaparezca). Así pues, la manera de llegar a su disminución eficazmente es a través de bajar la tensión muscular. ¿Cómo lograrlo? pues bien, una de las maneras es la relajación.
Sepamos que si miramos el prospecto de varios medicamentos ansiolíticos, para poner un ejemplo, encontraremos que son miorelajantes (Mio = músculo) con lo cual logran químicamente lo que aquí te propongo que incorpores poco a poco este ejercicio de relajación para que puedas llevarlo "portátil" en tu vida.

2) La relajación nos lleva suavemente a aprender a focalizar nuestra atención. Durante el ejercicio aprendemos a ubicar nuestra atención en la respiración, a centrarnos en cómo el aire entra y sale. Al principio aparecen muchísimos pensamientos, y de toda índole (de lo que tengo que hacer, de lo que me olvidé, a quién tengo que llamar, y un larguísimo etc), y cada vez que aparece un pensamiento ... nos volvemos a centrar en nuestra respiración. ¡Ni te molestes contigo mismo/a por la frecuencia de aparición de tus pensamientos! lo importante es no quedar enganchado/a en ellos, sino el reubicar nuevamente tu atención en tu respiración. Con la práctica irás dándote cuenta de que se presentan más espaciados y te focalizas más fácilmente en tu respiración.

3) Cuando vas avanzando en el ejercicio, disminuyendo la tensión muscular, te darás cuenta que tu respiración se hace más pausada; centrado/a en tu respiración estás habitando el Aquí y Ahora, sin irte ni para atrás ni para adelante en el tiempo (recuerdos o anticipación), logrando con ello poco a poco ir aquietando tus emociones incómodas - por así decirlo- y acrecentando un estado emocional de tranquilidad / serenidad. Al disminuir tu tensión muscular has ido operando indirectamente en la disminución de la tensión nerviosa, has puesto a funcionar otros químicos en tu cerebro,  dando como resultado un sentir la tranquilidad (a nivel físico, mental y emocional).

Único requisito: CONSTANCIA. La relajación requiere entrenamiento y ésto habla de práctica, lo más frecuente posible. No esperes conseguir los beneficios en una sola vez, no esperes a sentirte "mal" para hacerlo pues te costará mucho más; en cambio, si estás entrenado en la misma, cuando la precises te será de gran ayuda pues incuso tu cerebro acude a un nuevo mapa que has creado (neuroplasticidad).


Por supuesto que según vas avanzando en tu entrenamiento, no necesitarás esta guía o acompañamiento. Lo harás tú solo/a, que es el objetivo final, y tampoco necesitarás un espacio especial para hacer la relajación, pudiendo llevarla a cabo en cualquier lado que tengas 10 minutos sentado/a.

Construir hábitos nos lleva tiempo ... aunque sean saludables y nos mejoren la calidad de vida. ¡Paciencia, constancia, práctica!

¡Te deseo lo mejor!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

7 de julio de 2019

La Música y los estados Emocionales

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Música
La música posee una influencia enorme en nuestras vidas, nos demos cuenta o no, siendo conocido su poder ya desde los antiguos griegos que consideraban que la música lograba cambiar la conducta humana introduciendo sensaciones y emociones.

El valor terapéutico es enorme y desde finales de los años 40 ha ido in crescendo los estudios al respecto, saliendo del laboratorio al público conocimiento la manera en cómo nos influye la música, nos afecta y nos modifica.

La música incide en nuestro cerebro y en nuestras emociones. Hasta nuestro cuerpo hace eco de su presencia con movimientos espontáneos. "Escuchamos música con nuestros músculos" (Nietzsche).

Numerosos estudios en neurociencias, musicoterapia, psicología, ... han demostrado la eficacia de la utilización de la música en el tratamiento de enfermedades como el Parkinson, el síndrome de Tourete, la afasia, el autismo o la amnesia, entre otras.

Como resultado de extensas investigaciones, han sido elaborados métodos utilizando la música de Vivaldi o Bach, como ejemplos, para incrementar la creatividad, la inteligencia y/o focalizar la atención.

¡Utilicemos ésta herramienta para nuestro uso cotidiano!

Si nos encontramos en un día tristes, decaídos, podemos utilizar la música para profundizar en este estado emocional, si así lo queremos (hay a quienes les cuesta llorar, por ejemplo): el escuchar un Adagio nos favorecerá ésta elección. En cambio, si deseamos ayudarnos a salir de ese estado emocional, la música vital, movida, "nos tenderá una mano" para salir de ése lugar.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones


A veces podemos encontrarnos tensionados, apelemos a la música calma; hay compilaciones musicales específicas para relajarnos, meditar. Si estamos demasiado calmos y hemos de salir afuera o emprender alguna actividad, entonces la música de tierra (grounding) nos impulsa, nos mueve a pisar fuerte, caminar derechos y levanta nuestra energía.

Para seleccionar la música no hace falta que seas un estudioso/a de la misma ni que poseas conocimientos neurológicos sobre la manera que incide la misma en nuestro cerebro: regálate un tiempo breve para escuchar la variedad de la misma, utiliza la que ya tengas o acude al extenso acceso que tenemos por internet. Deja que cada melodía ingrese en tí y registra qué te va produciendo.

Por ejemplo, un bolero puede generar un alto nivel de afectividad en una persona, y melancolía en otra. Date cuenta qué tiene ganas de hacer tu cuerpo: ¿se relaja?, ¿quiere pararse y moverse? Poco a poco irás construyendo tu propia selección musical para diferentes momentos.

La música incide directamente en nuestros estados emocionales. Como siempre les recuerdo, el poseer información siempre nos suma; a partir de ahí ampliamos nuestra capacidad de elegir qué hacer o no hacer para y con nosotros mismos.

¡Ojalá te animes y la incluyas en tu vida cotidiana!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


 
 
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