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19 de febrero de 2017

Límites. ¿Cuándo digo BASTA?

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Relaciones, Límites
¿Cuántas veces nos encontramos en situaciones que sabemos que no queremos, ya sea por maltrato, descalificaciones, abuso (hay de diversa índole), y permanecemos en ellas por acostumbramiento e incluso por comodidad? ¿Dónde se encuentra nuestro límite interno para decirnos a nosotros mismos ¡basta!?

Con alta frecuencia se desarrolla adentro nuestro lo que yo suelo llamar normalización del malestar. Llega un punto donde sabemos que "esto o aquello" nos hace daño, no nos gusta, mas permanecemos estoicamente hasta llegar un punto donde forma parte de nuestra vida, es normal, y hasta podemos decirnos internamente "Es lo que hay".  Por supuesto que si bien no sentimos el ¡basta!, la queja y la insatisfacción se hace cotidiana.

El llegar a darnos cuenta cuál es mi límite interno, que "hasta aquí llegué", no significa una ruptura ni conflicto en puertas; lo que sí me abre es la conciencia de que necesito un cambio de una específica situación o algo determinado en una relación, y por supuesto este darme cuenta me irá llevando a tomar algún tipo de acción y comunicación.

Hay un tiempo, un proceso, entre el darme cuenta y el pasar a la acción. ¡No es inmediato! Muchos ignoran o eligen no tomar registro de sus propios límites  porque dan por hecho que el reconocer su BASTA, NO QUIERO MÁS, los convoca a una acción inmediata. Y esto genera miedo ... por supuesto.
Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Límites


Recuerden que el miedo posee la función de avisarnos que necesitamos herramientas para encarar determinada situación; necesitamos tiempo para buscarlas y fortalecer estos instrumentos que necesitamos aprender. Me iré despertando de esa normalización al malestar y/o veré qué necesito para soltar la comodidad-incómoda que he adquirido por largo tiempo.

Después, paulatinamente podré ir pasando a la acción en el afuera, podré ir concretando mi necesidad de cambio ante la situación o relación que me daña: con respeto hacia mí mism@ y hacia el otro.

Si no puedo detectar mi propio límite de aguantar, sostener situaciones que padezco y sufro, será muy difícil que sepa poner límites afuera, a otra persona. Aprender a escuchar mi límite, me ofrece un camino para generar los cambios necesarios, salir de ése lugar de dolor / insatisfacción. ¡Y salir de la queja!

Te deseo lo mejor para tí.

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

12 de febrero de 2017

Romper con el Maltrato: 7 puntos

Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Maltrato
El maltrato, en sus muy variadas formas de presentación, está  presente en los vínculos tóxicos y para salir de este tipo de relaciones hemos de recordar que lleva tiempo para evitar caer nuevamente en las redes del miedo, la justificación del otro y/o la culpa.

Tendrás deseos de realizar grandes pasos, por la angustia u opresión sentida, mas ir de a poco te asegurará el no retroceder y aprender de tí mismo/a para no caer en la misma historia ¡con otro personaje!

1) Ten presente que existe una "alianza" entre los dos que forman este vínculo tóxico (pareja, amigo, familiar) y formas parte de la misma. Reconoce tu cuota de responsabilidad para que se haya mantenido esta relación, pues así ya empiezas a ver cómo retirando tu colaboración irás recuperando tu poder perdido.

2) Acude a los soportes externos que tienes y que no has acudido hasta ahora (amigos, familiares) y ábrete a encontrar otros nuevos (encuentros de reflexión sobre el tema, grupos de ayuda, es pacios de crecimiento personal, ...). Es una manera de que sepas que no estás solo/a en este camino y fortalezcas la confianza en tu persona, perdida poco a poco junto a una gran desvalorización propia.

3) Utiliza como señales de alarma de que estás frente a una situación de manipulación, tus sensaciones corporales (por ejemplo opresión en el pecho, en la garganta, molestias estomacales, ...); el cuerpo "habla": aprende a escuchar el lenguaje del tuyo.

4) Recuerda que tienes derecho a poner límites, con respeto hacia el otro y hacia tu persona. Empieza con algo pequeño, que puedas registrar que este pequeño cambio tuyo no es una actitud de "desamor" hacia la otra persona, aunque te acusarán de ello pero no caerás en la "trampa de la culpa".

5) Es muy importante que tengas una comunicación clara, y que pidas lo mismo. En los vínculos tóxicos se manejan los supuestos "ya que sabemos cómo el otro piensa y qué nos va a decir". Evitarás reaccionar según lo que crees y no lo que "es".
Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Maltrato


6) Manifiesta tus necesidades, fundamentalmente en caso de pedidos ante los cuales sientas presión o que no eres tomado/a en cuenta.  Puedes aceptar una parte del pedido y otra parte no. Ya sabes que puede volver a aparecer el maltrato, mas no te engancharás en el mismo.

7) Cuando la otra persona ignora tus necesidades, tus motivos, invalida tus razones e intenta lograr su objetivo sin importar lo que a tí te pasa, respira profundo;  ya puedes darte cuenta con mayor claridad que estás en un vínculo tóxico, y esto es una forma más de maltrato. En tí reside el seguir saliendo del lugar de víctima.

Ten paciencia para contigo mismo/a; los autoreproches también intoxican. ¡No lo hiciste mejor porque no sabías cómo!

El camino de salida del maltrato vale cada esfuerzo que hagas, ya que lograrás que tu relación tóxica se vaya tornando sana, ligera y energizante. Si los dos no se embarcaron en este viaje, te asegurarás de que no se repita en ningún área de tu vida.

Te ofrezco este breve video sobre qué son las relaciones tóxicas. Ojalá te sea útil.


¡Buen día!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

5 de febrero de 2017

Algo sobre el Maltrato Emocional

Aida Bello Canto, Psicología , Gestalt, Emociones, Maltrato emocional
El maltrato emocional está presente en todo tipo de manipulación, mas también puede tornarse tan frecuente entre personas, instituciones o en lo social, que aún registrando el malestar,  lo dejamos pasar. Nos acostubramos, lo justificamos, e incluso nos anestesiamos.

Esto es muy serio ya que vamos acumulando maltrato sin darnos cuenta, se prologan en el tiempo relaciones tóxicas que después nos cuesta mucho dolor, miedo o culpa, el poder salir de ellas, por no poner límites desde el principio.

Cuando hablamos de cualquier manipulación o de una situación donde la violencia ya está instalada, el maltrato anidó en estas relaciones hace muchísimo tiempo antes. ¿Qué pasó entonces? Las descalificaciones, la indiferencia, pequeñas humillaciones, levantamiento de voz, coacción de libertad individual, menosprecio, indiferencia, ... fue permitido.

Veamos diferentes tipos de maltrato emocional:

- Rechazo: no se le reconoce el valor a la persona, es tratada como si fuese inferior, desvalorizada. Se devalúan los pensamientos y sentimientos de la persona maltratada.

- Intimidación: Se provoca miedo en la persona a través de la intimidación, amenazas hacia otras personas o mascotas. Por ejemplo, el reiterado hostigamiento.

Aida Bello Canto, Psicología, Emociones, Gestalt, Maltrato emocional- Descalificación: el objetivo de este tipo de maltrato es lograr el disminuir la
dignidad y el valor de la persona maltratada, afectando su sentido de indentidad. Por ejemplo, humillar públicamente; a veces la persona maltratada es acusada de tener poco sentido del humor, ya que la descalificación fue "sólo una broma".

- Limitación de movimientos: la persona que ejerce el maltrato utiliza estrategias para que la otra se auto limite en sus salidas, abandone intereses personales e incluso el frecuentar ciertos amigos o familiares. Y la persona maltratada va limitando sus movimientos con tal de que el otro/a esté contento.

- Indiferencia emocional: en este tipo de maltrato no se atienden ninguna de las necesidades de la persona, ni físicas, ni mentales, ni emocionales, siendo tratado como si fuese un objeto o como si no existiese. Es un maltrato que no deja moretones "visibles", mas sí profundas huellas internas de daño.

El maltrato emocional va dejando heridas invisibles adentro nuestro, sin importar el tama;o del mismo: maltrato es maltrato. Sólo nosotros podemos elegir qué hacer frente al mismo. Lo primero es darnos cuenta que existe, que "es", que "está presente"; ignorarlo es prestar nuestra co-participación a que continúe. No lo dudes!

Ten presente que el silencio es un gran cómplice.

Apela a poner límites y tener una sana y clara comunicación. Si con esto no hay cambios e incluso aumentan los conflictos, tarde o temprano el maltrato irá en aumento. Tú decides.

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

29 de enero de 2017

Dependencia Emocional / Adicción a personas

gPsicología, Gestalt, Emociones, Miedo, Aida Bello Canto, dependencia emocional
En la dependencia emocional aparece el miedo a ser dejados, miedo a ser excluídos de una relación o grupo de pertenencia, llevándonos a complacer, obedecer, satisfacer las necesidades de la otra persona con tal de que permanezcan con nosotros.

Paulatinamente nos olvidamos de nosotros mismos, nuestras propias necesidades, adormecemos emociones (por ejemplo el enojo), pues la prioridad es sostener el vínculo ... ¡al precio que sea!

Pareciese difícil de entender esto de "pagar cualquier precio" con tal de seguir en una relación, pues en muchísimas ocasiones nos encontramos que el precio incluye maltrato, emocional y/o físico; mas es mucho más fuerte la necesidad interna de sostener este tipo de vínculo tóxico antes que enfrentar el vacío profundo que se siente adentro.

Reconocer la dependencia y co-dependencia emocional no es fácil, y generalmente se descubre a lo largo del tiempo, cuando ya estamos inmersos en este tipo de relaciones, por las señales de desasosiego, desamparo ante la posible pérdida, angustia o el maltrato llegó a niveles muy altos -entre otras señales-.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, EmocionesCuando podemos reconocer  nuestra adicción a personas, nuestra dependencia emocional, entonces estaremos en condiciones de iniciar el camino de salida y cambio de esa relación tóxica.

En la co-dependencia, nuestra vida se ve afectada por lo que la otra persona dice o hace, e incluso lo que "no dice o no hace" pues nos volvemos traductores de señales, gestos, etc. El co-dependiente detecta la problemática en la otra persona, "sabe que necesita su ayuda", e intenta cambiarla, ayudarla. Se pone en funcionamiento lo que denominamos el Salvador/a interno, sintiendo que si somos nosotros los que dejamos a la otra persona ¿qué será de él/ella? lo cual trae aparejado sentimientos de culpa. Sigo atado/a a esta relación tóxica, aunque sepa que lo es ... pero ¿cómo voy a abandonar al Otro?

La dinámica de la dependencia y la co-dependencia emocional puede parecer distinta, mas es la misma moneda, y no hay uno sin el otro. Las dos personas conforman este vínculo, necesitando aprobación, afecto, reconocimiento: persiste la sensación y emoción de necesitar al otro y ser necesitado por el otro. Ambos son adictos y co-adictos a personas, (sea la pareja, un familiar, en el trabajo).

La construcción de este tipo de vínculo es un proceso gradual; así también es la desintoxicación, la salida de ellos. Se requiere tiempo y mucho acompañamiento hasta que podemos ir aprendiendo a autoabastecernos emocionalmente, no buscar que la otra persona supla mis propias necesidades y/o salir de salvar al Otro (aunque nos cueste pensarnos omnipotentes ... de esto hay una buena dosis, porque creemos que "sólo nosotros sabemos cómo salvarlo/a", "nuestra ayuda es indispensable").

Poseemos adentro nuestro los recursos necesarios para salir adelante, para confiar y querernos a nosotros mismos, sentirnos queribles por Ser, y a partir de ahí relacionarnos dando y recibiendo afecto, amor, ¡sin pagar precios por ello!


Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


 
 
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