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25 de junio de 2017

Síndrome de la Felicidad: "¡Tanto bueno no puede durar!"

Aìda Bello Canto, Psicologìa, Gestalt, Emociones, Bienestar, actitud positiva
Aunque nos parezca extraño, los seres humanos transitamos más fácilmente los estados de malestar, incomodidad y queja que aquellos de bienestar y satisfacciòn. No me refiero a instantes, sino a vivir en un estado. Sí disfrutamos de instantes de alegría, de bienestar, nos abrimos a ellos y los disfrutamos; pero adentro nuestro estamos convencidos de que no son duraderos, sino instantes, momentos.

Es muy frecuente observar cómo las personas que han transitado la superación del dolor, la incertidumbre del cambio y de lo nuevo, y empiezan a sentirse bien, están conectadas con sus vidas de manera positiva, con nuevo sentido y objetivos posibles, entran en una zona gris, aparece mucho miedo a perder tanto bueno. A esto lo llamo el síndrome de la felicidad.

"Esto no puede durar", "algo malo va a pasar, ¡seguro!", "mejor que me prepare, porque el golpe será peor", "tanto bienestar tiene un precio", ... éstas son algunos de los pensamientos que se cruzan transitando un estado de bienestar, con su aparejada emoción de miedo o angustia, porque damos por hecho que no será duradero. Y se le suma el ignorar por dónde vendrá el golpe. Además, podemos perdernos de vivir oportunidades nuevas que nos sumen bienestar, en el área de la vida que sea, por temor a que por "ahí venga la cosa".

Cuando digo felicidad y cuando hablo de un estado de bienestar,  no me refiero a un estado de paraìso permanente donde nada que nos disguste pase, donde todo esté tal cual yo quiero, donde la vida me sonría en todas sus facetas y la gente sea como a mí me gusta. Me refiero fundamentalmente a una actitud positiva ante la vida, donde conozco mis recursos, aprendí a pedir ayuda (no tengo que resolver todo yo solo/a), me habito con respeto hacia mí y hacia los otros, realizo mis elecciones y aprendo de ellas.

En esencia lo que nos pasa es que no tenemos entrenada nuestra actitud positiva, indispensable para permanecer en el estado de bienestar. Nuestro cerebro está más acostumbrado a recorrer los mapas neurológicos grabados con experiencias negativas. Nos acostumbramos a transitar momentos tan difíciles y aprendimos a vivir con la sensación de malestar, que nos cuesta tener confianza en que lo "bueno", el bienestar alcanzado, va a permanecer (no por suerte sino porque aprendimos sobre nosotros mismos y còmo ser protagonistas del logro alcanzado).

¿Cómo entrenar nuestro cerebro a crear nuevos mapas y fomentar la actitud positiva? 
Aìda Bello Canto, Emociones, Psicologìa, Gestalt, Actitud Positiva


El psicólogo Shawn Achor realizó una investigación durante ocho años en Harvard sobre el entrenamiento del cerebro para ponerlo en positivo, comprobando que con ello se obtienen mejores resultados en cualquier área de la vida y se genera dopamina, que es la encargada de aumentar la sensación de felicidad e incrementar nuestras capacidades cognitivas.

Comparto con Ustedes los cuatro puntos encontrados para desarrollar el cerebro positivo:

1) Gratitud: escribir diariamente tres cosas por las que estamos agradecidos; hacer esto durante 21 días, añadiendo cada día tres cosas nuevas (no vale repetirlas). Nos entrenamos a percibir lo que "hay", y no lo que falta.

2) Ejercicio: la realización de ejercicio físico aumenta la dopamina.

3) Meditación: nos ayuda a focalizar nuestra mente en una cosa (y en el presente) y no en varias al mismo tiempo y parar los pensamientos de todos los colores que tenemos.

4) Acto aleatorio de bondad diario: decirle algo positivo a otra persona, escribir un pensamiento positivo en cualquier red social, ¡ayudar a cruzar la calle!

Espero que te sea útil y haber contribuido con un granito de arena a alcanzar y sostener una actitud positiva, para que no sea tan "curioso" y tengas ese miedo de vivir en bienestar.

Sugerencia: mientras tengas este miedo de que "tanto bueno no puede durar", te recomiendo tomar un dìa a la vez, porque cuando se mira hacia el futuro, a largo plazo, aparece ese miedo, la desconfianza a la permanencia. Un día a la vez ... ¡y disfrùtalo!

¡Buena semana!

Dra. Aìda Bello Canto
Psicologìa y Gestalt

18 de junio de 2017

Cuando te enfermas, ¿te ayudas o te quejas?

Aìda Bello Canto, Psicologìa, Gestalt, Emociones, Actitud positiva
En el ámbito de la salud física y emocional, se ha llegado a la conclusión de que no hay enfermedades sino enfermos, siendo esta diferenciación de vital importancia pues habla de que nosotros, las personas, somos quienes enfermamos de algo específico en un momento específico en nuestras vidas, y tomamos cierta actitud única frente a lo que nos acontece, para ayuda o perjuicio propio.

Por supuesto que conocemos una amplia gama de enfermedades, todas con su sintomatología y diagnóstico. A lo que me refiero es a la presencia del Ser Humano como factor crucial: ¿de qué nos enfermamos? ¿Cuándo nos enfermamos? Y el pronóstico de recuperación esta íntimamente ligado a la actitud de la persona frente a la misma, más allá de los cuidados pertinentes que tome. Muchas son las investigaciones que lo corroboran y sustentan sus resultados con imágenes del scan cerebral ( Dr. Matthiu Ricard, publicado en “Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias, Nov. 2007).

Así pues, dos personas con un mismo diagnóstico y tratamiento pueden tener muy diferente respuesta para alcanzar la recuperación. “¿Me quejo de lo que me pasa?, ¿Siento que es el peor momento para enfermarme?, ¡De esto si que me va a costar salir!, ¡Peor no puedo estar!”

Otra postura sería: “necesito descanso; me pasé de la raya” (escucho las señales de mi cuerpo de agotamiento, registro mi stress, por ende bajan mis defensas siendo terreno fértil para amplia gama de enfermedades). No tomar una postura de queja, sino ver què puedo hacer para colaborar en mi recuperación cuando es posible, o en mejorar mi calidad de vida y tener presente lo que sì puedo hacer, con lo que me puedo conectar, cuando hablamos de algo crónico.
Aìda Bello Canto, Psicologìa, Gestalt, Emociones

La enfermedad es algo que nos pasa, no lo que somos. Es importante diferenciarlo porque muchas personas se definen por lo que padecen ... y èsto ya marca una actitud frente a la misma.

Hoy en dìa son inmensas las investigaciones que relacionan la enfermedad, el sentido de la misma en la vida de la persona, las emociones involucradas y el "mensaje" que se ha de aprender. Las neurociencias nos ofrecen un enorme aporte al respecto. Tanto mèdicos como los profesionales de la salud mental, conocemos el puente innegable entre mente y cuerpo; y la inclusión de la persona enferma, con su actitud y posiciòn activa frente a su tratamiento, hace la gran diferencia.

Y recuerden que sea la enfermedad que sea, siempre, siempre, el contacto con otras personas, el compartir, el encuentro, AYUDA.
Aida Bello Canto, Psicologìa, Gestalt, Emociones, Actitud postiva


Si nos concedemos una mirada de aprendiz frente a la enfermedad que nos acontece, escuchando de qué hablan nuestros síntomas y la invitación de los mismos a una mejor calidad de vida, nos ubicamos en agentes activos a favor de nosotros mismos. 
Y es de nuestra Vida de lo que se trata.

Dra. Aìda Bello Canto
Psicologìa y Gestalt

11 de junio de 2017

Si crees que la Actitud no cuenta, ¡lo que te pierdes!

Aida Bello Canto, Psicologìa, Gestalt, Emociones, Actitud Positiva
La realidad es una: “Es lo que Es”, como muchas veces decimos y/o escuchamos, mas nosotros tendemos a impregnarla inmediatamente con nuestra propia y personal mirada. Entran en juego nuestras emociones, las experiencias anteriores, con qué lo asociamos, para que varíe la forma en que percibimos lo que nos pasa.

Cada persona responde mucho más con sus propias representaciones del mundo en sus relaciones, en las situaciones de la vida cotidiana, ante lo inesperado y ante lo conocido, que al mundo real mismo. 

¿Qué importancia tiene esto? El saber que estamos más conectados a nuestra visión de las cosas, que a las cosas mismas, puede sernos muy útil para evitarnos muchos sinsabores, disgustos y sufrimientos. 



Nuestros recuerdos, anhelos, temores, “rollos”, etc. dan color a la situación real en transcurso. Por supuesto que captamos la realidad externa, mas no podemos dejar de lado la manera en que la percibimos e intervenimos subjetivamente, en el modo en que nos alcanza; en el còmo nos influye y nos toca.



Si lo tenemos en cuenta, cuando nos veamos sacudidos emocionalmente (enojo, tristeza, angustia, miedo, etc.) y tome en nosotros dimensiones difíciles de soportar, incluso hasta llegar al cuerpo con todos los síntomas que conocemos (migrañas, contracturas, dolencias gástricas, hipertensión,…), seremos grandes colaboradores de nuestra salud y de nuestra calidad de vida si tomamos un tiempo para diferenciar lo que realmente pasa y cuànto ponemos nosotros en lo que nos pasa.

Acà estaremos en mejores condiciones de accionar o reaccionar ante una situación de nuestra vida, tomar decisiones; nos veremos beneficiados en el qué hago y cómo lo hago. De lo que estoy hablando no es más ni menos que de nuestra Actitud frente a los acontecimientos.
Aìda Bello Canto, Psicologìa, Gestalt, Emociones


Una actitud positiva te abre caminos de alternativas. Sabes que posees herramientas a las cuales puedes acudir, así como el acudir a personas que te ayuden, si el caso lo requiere.

Una actitud negativa te hace ver solamente obstáculos y te conecta a imposibilidades propias. Generalmente va acompañada del convencimiento de que nadie te puede ayudar (y si lo hacen, te encargas de tirar a bajo las propuestas con "muy buenas respuestas").

La actitud positiva multiplica tus habilidades y conocimientos. Con la actitud negativa, sigues teniendo, por supuesto, tus habilidades y conocimientos, mas quedas restringido.

Si deseas fomentar tu actitud, te sugiero la lectura de Sè Jardinero/a de tu Actitud Positiva.

Esta es una gran herramienta para variar nuestra actitud frente a la Vida. Y como ejemplo les recuerdo un antiguo cuento: Un Señor viò trabajar a tres picapedreros y le preguntò a cada uno què estaba haciendo. El primero respondió: “estoy picando piedra”; el segundo: “estoy llevando comida a mi casa”; y el tercero: “estoy construyendo una catedral”.
¡Pueden imaginarse que la manera en que cada uno pica la piedra es muy distinta!

La realidad es una; ¿Qué actitud decides ponerle?

Dra. Aìda Bello Canto
Psicologìa y Gestalt

4 de junio de 2017

Las Palabras influyen en las Relaciones

Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Relaciones
El hablar no implica necesariamente que nos comuniquemos. Podemos llenar de palabras un espacio de tiempo o que nos hablen largo rato, y al final no nos dimos a conocer o no mostramos realmente cómo estamos, cómo pensamos o sentimos en ese momento; también podemos irnos sin saber cómo esta el otro o cómo se siente.

Es de suma importancia lograr una franca comunicación pues ella nos acerca a los demás, fortalece nuestros vínculos, nos damos y nos mostramos siendo quienes somos y desde ahí entro en real contacto con el otro; potencio el encuentro.

Las palabras son una de las muchas herramientas poderosas que poseemos para relacionarnos, favorecer nuestros vínculos, lo cual no es poca cosa ya que vivimos en una época donde escuchamos con alta frecuencia quejas sobre la soledad o el sentirse incomprendido.

Seamos honestos con nosotros mismos y revisemos la calidad de nuestra comunicación: ¿digo lo que realmente quiero decir? ¿Mis palabras muestran con coherencia mis pensamientos y sentimientos? ¿Me comunico con el otro con honestidad o evado el mostrarme por miedo a lo que piense el otro, por ejemplo?

Aida Bello Canto, Gestalt, Psicología, EmocionesSon variadas las causas por las que evitamos una buena comunicación, y en esencia necesitamos una buena autoestima para lograrla. No es una fácil tarea, mas es un gran paso el reconocer en nosotros mismos la calidad del cómo nos comunicamos y si decimos realmente lo que queremos decir. Así tomamos la dosis de responsabilidad que tenemos en la calidad de nuestros vínculos, nuestras relaciones, y desde ahí sí tenemos mucho para mejorar y fortalecer nuestro encuentro con el otro, suavizando paulatinamente y mejorando tantos sentimientos, muchas veces dolorosos, de aislamiento, soledad, incomprensión.

Las palabras influyen en las relaciones afectivas y en la forma en que la gente puede funcionar entre sí. Las palabras que usamos también tienen consecuencias en nuestra salud, lo que nos decimos a nosotros mismos pone en funcionamiento nuestro cerebro con todo su arsenal químico.

¿Cuantas veces suponemos lo que el otro nos quiso decir en lugar de lo que nos dijo realmente? Y reaccionamos en base a esas suposiciones, nos “hacemos la cabeza”. Cuánto más fácil sería el corroborar con el otro lo que estamos suponiendo, y darle la oportunidad de que nos lo confirme o nos saque del equívoco.

Si deseamos mejorar nuestras relaciones, queremos fortalecer nuestros vínculos, un camino regio para ello es prestar atención a nuestra forma de comunicarnos; vernos a nosotros, es toda una tarea, mas poseemos las riendas para implementar una transformación.

Les recuerdo la importancia de la calidad de las palabras que utilizamos: tienden a ser positivas o negativas? Para estar atentos!!

Precioso día para tí!!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt
 
 
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