Muchos de nosotros conocemos o hemos conocido relaciones tóxicas, hemos sido testigos de maltrato e incluso hemos presenciado reiteradas "mini violencias" (descalificación, humillación, ...), sin saber qué hacer al respecto.
Cuando decidimos hacer algo con el objetivo claro de intentar ayudar a nuestr@ amig@ o familiar, para que pueda darse cuenta del tipo de relación que está teniendo o que tome registro del sometimiento, del silencio o de la justificación que toma como respuesta frente al maltrato del otro, la mayoría de las veces nos encontramos con la negación del hecho o minimizando la situación: "No es para tanto", "Él /Ella es así; no lo/a tomes en serio", "¿Tu crees?", "¡Está tan agobiad@ por el trabajo!", "Está nervios@, no fue su intención herirme", etc.
Hay muchas respuestas emocionales de la persona que intenta ayudar a un ser querido que está inmers@ en estos vínculos y se encuentra con la negación o que minimiza la situación de maltrato - sea el que sea de la amplia gama que hay-, e incluso si reconoce cierta dosis de esta violencia presente en su relación (de pareja, amigos o familia), posiblemente termine calmando a la persona que interviene a su favor, diciéndole que "¡ya va a cambiar! en el fondo, no es así". Pasa a sentir sorpresa, enojo, cierta dosis de indignación e impotencia.
Para poder ayudar a una persona sometida, hemos de recordar que esta relación tóxica se fue construyendo en el tiempo, poco a poco, con lo cual la víctima se ha anestesiado a muchos agravios, o si ha aumentado el nivel de maltrato, ya pasa al silencio por sentir culpa o miedo y se le hace muy difícil blanquear la situación de violencia por vergüenza. Todos estos datos emocionales los maneja a la perfección el maltratador, dando por hecho que su poder funciona aún en la distancia y que la otra persona mantendrá la boca cerrada. Lamentablemente, no se equivoca.
Entonces, ¿cómo ayudar?
- Acércate a hablar con la persona maltratada sin juzgar ni culpabilizar. Aún con nuestras mejores intenciones, muchas veces juzgamos o le mostramos directamente la responsabilidad que tiene en aguantar todo lo que viene pasando, sin darnos cuenta que la "vícitma" ya se juzga y se culpa por ello, pero no sabe cómo salir de ahí. Si quieres ayudar, no refuerces el juicio y la culpa.
- Habla sin atacar a la persona que maltrata/ somete, pues al negar o minimizar la situación de violencia, saltará a defenderl@, a justificarl@, no pudiendo escucharte ni registrar tu intento de ayuda. Entra en juego cierta fidelidad hacia la otra persona, con la cual está "pegada emocionalmente". la relación es tóxica, con lo cual los dos están inmersos en ella.
- Interésate en cómo está la persona que quieres ayudar: cómo se siente, si necesita ayuda en algún aspecto de su vida, hazle saber que cuenta contigo para escucharl@. Esta postura tranquiliza a la víctima y poco a poco podrá ir dándose el permiso de romper el silencio y empezar a mostrar su padecimiento.
- Responde a cualquier petición de ayuda; suele darse en situaciones de violencia física y el primer objetivo es garantizar la seguridad de la victima (y de sus hijos, si los hay). Hay organizaciones especializadas para ello y centros de apoyo. No basta con que te los lleves a tu casa. En muchos casos hay que elaborar un plan de seguridad y los profesionales especializados en violencia intrafamiliar son de enorme ayuda.
- Sugiérele buscar ayuda profesional terapéutica para que a su tiempo interno pueda rescatar y reconstruir su autoestima y aprender a poner límites. Paulatinamente irá pudiendo salir de la situación de dominio existente en esta relación tóxica. Puedes ayudar en la búsqueda de ese profesional e incluso acompañarl@ en el primer encuentro (sentirá miedo).
Sé que muchas veces querrás bajar los brazos en tus intentos de ayudar, el sentimiento de impotencia es grande ... mas siempre puedes aportar un granito de arena, desde donde puedas y como puedas; desde donde la otra persona pueda escucharte y como pueda accionar.
¡Una pequeña luz en la oscuridad!
Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt
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4 de julio de 2015
27 de junio de 2015
11 de abril de 2015
Pasos para Salir del Dominio en Relaciones con violencia
Todas y cada una de las "mini" violencias psicológicas que hemos visto, dejan consecuencias profundas tanto en la salud física como en la mental y emocional. Aunque no haya habido violencia física, los golpes emocionales nos afectan nuestro organismo: es lo que llamamos somatizaciones, poniendo en el cuerpo nuestra angustia, ansiedad, enojos guardados, tristeza, etc. Con alta frecuencia las manifestaciones de ansiedad y angustia tienden a taparse recurriendo al alcohol, a tomar medicamentos psicotrópicos o a las drogas. Es importante saber que éstas consecuencias ocasionadas durante la relación de abuso/violencia psicológica, persisten un tiempo aún tras salir de la misma; se denomina efecto postraumático.
La información siempre protege y ayuda, de ahí que el saber que tras salir de una relación de éstas características todavía tendremos un recorrido donde se prolongan los efectos de la desvalorización, la culpa, el miedo, la vergüenza y el aislamiento, nos proveerá de mayor tolerancia, paciencia y respeto hacia nuestro propio recorrido de recuperación.
Con el fin de realizar un adecuado recorrido en la salida de vínculos tóxicos con violencia psicológica, hay unos pasos a dar de manera paulatina (no los daré por orden de importancia, porque TODOS lo son):
- Detectar la violencia. Cuánto más tiempo se ha permanecido en un vínculo donde residen algunas (o todas) de las "mini" violencias psicológicas, más tiende la víctima a normalizarlo, vivirlo como "normal", y la justificación estará al orden del día. De ahí que este paso es primordial: empezar a darse cuenta que lo que recibe es maltrato y sometimiento. Una pregunta que despierta o sacude esa especie de niebla en la que se cae en estos vínculos, es "¿Qué pasaría si yo le hiciese lo mismo a la otra persona?". Es una pregunta para realizarse uno mismo, no es para llevarlo a la acción!!!
- Buscar ayuda externa. La persona que está bajo el dominio de este maltrato, deja de pensar y sentir con claridad, pues queda confundid@ con los argumentos del otro. La culpa y el miedo le impiden "ver" y reconocerse como persona con sus propias necesidades, pensamientos y derecho a su propio sentir. Es imprescindible la búsqueda de un profesional (privado, institucional, fundaciones, grupos de ayuda, ...) que vaya acompañando este proceso psicoterapéutico de recuperación de su autoestima, de su integridad. Para reparar la experiencia, hay que comprenderla. Se necesita respeto al propio ritmo para cambiar el patrón de percibir lo que antes era normal, pasar a darse cuenta que es inadmisible.
- Nombrar la violencia. Al ir saliendo del bloqueo emocional, detectada la presencia en la relación de algún tipo de violencia, la persona podrá ir identificando y dejando de negar el maltrato. Este paso ayuda a reconocer las propias emociones legítimas que antes eran tapadas o autocuestionadas (la ira, el deseo de venganza, la vergüenza).
- Liberarse de la culpa. Pensemos que la victima suele cargar con el peso del fracaso de la relación, "que no entendió suficiente al otro", "que pudo haber hecho esto o aquello para que todo funcionase", y un largo etc. Entender su impotencia es un paso para descargar este gran peso de la culpa y después, mucho después, podrá ir tomando la parte de responsabilidad en este tipo de vínculos. Recordemos que se necesitan dos personas para que la violencia en una relación permanezca.
-Reforzar la autoestima. Con la descalificación / desvalorización / humillación, se va perdiendo la autoestima, se empobrece la propia imagen de sí mism@ y es altamente frecuente la sensación de vacío y de inutilidad.
-Aprender a poner límites. Decir "no quiero" a otra persona implica que tiene un registro interno de lo que elige y de lo que no elige; recupera su poder, el que le fue concedido a la otra persona. No es una expresión de enojo este "no quiero", es tras una reflexión y en contacto con sus sentimientos.
- Sanar la dependencia emocional. El haber estado o todavía estar en este tipo de relaciones habla de la existencia de una dependencia emocional, la cual se habrá acrecentado según el tiempo de permanencia en el vínculo. Es fundamental el paso de reconocerla, trabajarla y sanar esa parte interna para no repetir historias (sale de una relación y puede encontrarse en el futuro con otra de similares características): sólo cambió el nombre del protagonista!
Confío en que esta información les sea útil para Ustedes mismos, si así lo necesitan, o para ayudar a otros que estén atravesando una relación con estas características.
Agradezco todos los comentarios que han aportado y brindan en cada post, ya que son muy útiles para otras personas que se ven reflejadas y no se animan a expresarse.
¡Gracias!
Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt
La información siempre protege y ayuda, de ahí que el saber que tras salir de una relación de éstas características todavía tendremos un recorrido donde se prolongan los efectos de la desvalorización, la culpa, el miedo, la vergüenza y el aislamiento, nos proveerá de mayor tolerancia, paciencia y respeto hacia nuestro propio recorrido de recuperación.
Con el fin de realizar un adecuado recorrido en la salida de vínculos tóxicos con violencia psicológica, hay unos pasos a dar de manera paulatina (no los daré por orden de importancia, porque TODOS lo son):
- Detectar la violencia. Cuánto más tiempo se ha permanecido en un vínculo donde residen algunas (o todas) de las "mini" violencias psicológicas, más tiende la víctima a normalizarlo, vivirlo como "normal", y la justificación estará al orden del día. De ahí que este paso es primordial: empezar a darse cuenta que lo que recibe es maltrato y sometimiento. Una pregunta que despierta o sacude esa especie de niebla en la que se cae en estos vínculos, es "¿Qué pasaría si yo le hiciese lo mismo a la otra persona?". Es una pregunta para realizarse uno mismo, no es para llevarlo a la acción!!!
- Buscar ayuda externa. La persona que está bajo el dominio de este maltrato, deja de pensar y sentir con claridad, pues queda confundid@ con los argumentos del otro. La culpa y el miedo le impiden "ver" y reconocerse como persona con sus propias necesidades, pensamientos y derecho a su propio sentir. Es imprescindible la búsqueda de un profesional (privado, institucional, fundaciones, grupos de ayuda, ...) que vaya acompañando este proceso psicoterapéutico de recuperación de su autoestima, de su integridad. Para reparar la experiencia, hay que comprenderla. Se necesita respeto al propio ritmo para cambiar el patrón de percibir lo que antes era normal, pasar a darse cuenta que es inadmisible.
- Nombrar la violencia. Al ir saliendo del bloqueo emocional, detectada la presencia en la relación de algún tipo de violencia, la persona podrá ir identificando y dejando de negar el maltrato. Este paso ayuda a reconocer las propias emociones legítimas que antes eran tapadas o autocuestionadas (la ira, el deseo de venganza, la vergüenza).
- Liberarse de la culpa. Pensemos que la victima suele cargar con el peso del fracaso de la relación, "que no entendió suficiente al otro", "que pudo haber hecho esto o aquello para que todo funcionase", y un largo etc. Entender su impotencia es un paso para descargar este gran peso de la culpa y después, mucho después, podrá ir tomando la parte de responsabilidad en este tipo de vínculos. Recordemos que se necesitan dos personas para que la violencia en una relación permanezca.
-Reforzar la autoestima. Con la descalificación / desvalorización / humillación, se va perdiendo la autoestima, se empobrece la propia imagen de sí mism@ y es altamente frecuente la sensación de vacío y de inutilidad.
-Aprender a poner límites. Decir "no quiero" a otra persona implica que tiene un registro interno de lo que elige y de lo que no elige; recupera su poder, el que le fue concedido a la otra persona. No es una expresión de enojo este "no quiero", es tras una reflexión y en contacto con sus sentimientos.
- Sanar la dependencia emocional. El haber estado o todavía estar en este tipo de relaciones habla de la existencia de una dependencia emocional, la cual se habrá acrecentado según el tiempo de permanencia en el vínculo. Es fundamental el paso de reconocerla, trabajarla y sanar esa parte interna para no repetir historias (sale de una relación y puede encontrarse en el futuro con otra de similares características): sólo cambió el nombre del protagonista!
Confío en que esta información les sea útil para Ustedes mismos, si así lo necesitan, o para ayudar a otros que estén atravesando una relación con estas características.
Agradezco todos los comentarios que han aportado y brindan en cada post, ya que son muy útiles para otras personas que se ven reflejadas y no se animan a expresarse.
¡Gracias!
Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt
4 de abril de 2015
Las 9 "mini" Violencias" psicológicas
Como les había anunciado en el último post "La Violencia psicológica en las relaciones", hoy voy a dedicarle este espacio a las 9 miniviolencias que conforman este entramado, siendo un maltrato que no deja huellas físicas mas va devastando la integridad/ seguridad/ autoestima del receptor/a.
Les recuerdo que el impacto emocional negativo en la víctima es profundo, dudando de sí mism@ durante un largo tiempo y buscando en su propia persona las causas generadoras de este tipo de respuestas que aparecen en la otra persona ("si yo no hubiese dicho o hecho tal o cual cosa, ...", "y ... está bajo una gran presión, ..."); tiende a someterse aún más con la esperanza y enorme expectativa de que si se comporta de diferente manera, logrará que algo cambie; esto indica que sigue sintiéndose responsable del actuar del otro: respuesta emocional que forma parte del abuso, de la violencia psicológica.
Pues bien, ¡vamos a ellas!:
El control: consiste en "vigilar" sutilmente lo que dice o hace la otra persona con el fin de ir imponiendo el modo en que se deben hacer las cosas. Todas las áreas vitales entran bajo escrutinio: las relaciones sociales, a dónde va, actividades externas (de repente "aparecen" obstáculos para la realización de un nuevo curso o estudio) y un largo etc.
Los celos patológicos: el control hacia la otra persona puede tomar esta dimensión con una sospecha permanente, vigilancia de las llamadas, del celular, a qué dedica el tiempo, amigos, ... El objetivo es poseer totalmente (recordemos que se cosifica al otro Ser).
El acoso: preguntas reiteradas, cuestionamientos constantes; seguimiento vía telefónica o apareciendo de repente en el lugar donde está la otra persona. Todo ello va mermando el espacio de acción de la víctima, o termina por asentir en planteos, aunque no esté de acuerdo, con tal de evitar el conflicto.
La denigración: el objetivo es atacar la autoestima, tomando diversos caminos esta violencia: con palabras hirientes, actitudes descalificatorias a lo que hace la otra persona, negando sus ideas y emociones, atacando sus valores, familia y/o amigos. Tengamos en cuenta que se puede descalificar a otra persona con palabras suaves (no creamos que son siempre gritos), logrando la pérdida de confianza en sí mism@. En un estudio realizado en Quebec, vieron que los hombres suelen denigrar atacando el rol materno, capacidades domésticas o cualidades como amante (estereotipo social de mujer) y las mujeres suelen denigrar atacando al rol social, su forma de expresarse, su desempeño laboral y exitoso (estereotipo social del hombre).
El aislamiento: este modo de sometimiento emocional es necesario para que pueda consolidarse en el tiempo la violencia psicológica. Progresivamente se va aislando a la persona de sus otros vínculos afectivos, de la vida social y actividades externas (si trabaja se limita a éste quehacer, con control de horarios por supuesto); si no es necesario su ingreso económico, tarde o temprano se buscará que deje de trabajar "para que se dedique completamente al ser querido". Paulatinamente la víctima empieza a aislarse sola con el objetivo de estar más tranquil@, evitar conflictos, y estar "en paz".
Las humillaciones: rebajar y ridiculizar es el punto; puede ser desde el uso de la ironía más sutil hasta hechos vergonzantes para la víctima en la intimidad. Los insultos y la denigración sistemática van logrando un desmoronamiento interior. Recordemos que cuando se realiza en público, van teñidos con "humor".
Los actos de intimidación: el objetivo es despertar el miedo en el otro, otra muestra de quién tiene el poder en la relación. La amenaza puede presentarse rompiendo objetos ("mira lo que puedo hacerte"), dando portazos, gritos, golpeando a mascotas, conduciendo peligrosamente ante un conflicto en el auto, etc.
Las amenazas: se manipula al otro con la amenaza de la pérdida de algo o alguien: llevarse a los hijos, quitarle el dinero, gestos de golpear (para el psiquismo es lo mismo que recibir el golpe) y hasta de suicidio ("sin tí me mato").
La indiferencia ante las demandas afectivas: ignorar las necesidades de la persona, negar o invalidar sus sentimientos ("uh, siempre tan sensible"), mostrar insensibilidad ante lo que le pase al otro, rechazar o despreciar las demostraciones afectivas. Esta violencia emocional es muy eficaz y crece despacio, como todas las otras.
Si tomamos cada una de estas "mini" violencias por separado, podría pensarse que no es violencia psicológica, que forman parte de un conflicto común en la relación, mas no perdamos de vista que maltrato ES maltrato. La repetición y la permanencia en el tiempo de una, varias intercaladas o todas (van en un proceso in crescendo), así como la asimetría en la relación (uno de ellos tiene el poder, no es un trato entre iguales) determina y define la presencia de la violencia psicológica.
La información es imprescindible y, en la mayoría de los casos, es necesario buscar ayuda para salir pues la autoestima esta muy lastimada y la persona se avergüenza de lo que ha aguantado.
¡No estás sol@!
Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt
Les recuerdo que el impacto emocional negativo en la víctima es profundo, dudando de sí mism@ durante un largo tiempo y buscando en su propia persona las causas generadoras de este tipo de respuestas que aparecen en la otra persona ("si yo no hubiese dicho o hecho tal o cual cosa, ...", "y ... está bajo una gran presión, ..."); tiende a someterse aún más con la esperanza y enorme expectativa de que si se comporta de diferente manera, logrará que algo cambie; esto indica que sigue sintiéndose responsable del actuar del otro: respuesta emocional que forma parte del abuso, de la violencia psicológica.
Pues bien, ¡vamos a ellas!:
El control: consiste en "vigilar" sutilmente lo que dice o hace la otra persona con el fin de ir imponiendo el modo en que se deben hacer las cosas. Todas las áreas vitales entran bajo escrutinio: las relaciones sociales, a dónde va, actividades externas (de repente "aparecen" obstáculos para la realización de un nuevo curso o estudio) y un largo etc.
Los celos patológicos: el control hacia la otra persona puede tomar esta dimensión con una sospecha permanente, vigilancia de las llamadas, del celular, a qué dedica el tiempo, amigos, ... El objetivo es poseer totalmente (recordemos que se cosifica al otro Ser).
El acoso: preguntas reiteradas, cuestionamientos constantes; seguimiento vía telefónica o apareciendo de repente en el lugar donde está la otra persona. Todo ello va mermando el espacio de acción de la víctima, o termina por asentir en planteos, aunque no esté de acuerdo, con tal de evitar el conflicto.
La denigración: el objetivo es atacar la autoestima, tomando diversos caminos esta violencia: con palabras hirientes, actitudes descalificatorias a lo que hace la otra persona, negando sus ideas y emociones, atacando sus valores, familia y/o amigos. Tengamos en cuenta que se puede descalificar a otra persona con palabras suaves (no creamos que son siempre gritos), logrando la pérdida de confianza en sí mism@. En un estudio realizado en Quebec, vieron que los hombres suelen denigrar atacando el rol materno, capacidades domésticas o cualidades como amante (estereotipo social de mujer) y las mujeres suelen denigrar atacando al rol social, su forma de expresarse, su desempeño laboral y exitoso (estereotipo social del hombre).
El aislamiento: este modo de sometimiento emocional es necesario para que pueda consolidarse en el tiempo la violencia psicológica. Progresivamente se va aislando a la persona de sus otros vínculos afectivos, de la vida social y actividades externas (si trabaja se limita a éste quehacer, con control de horarios por supuesto); si no es necesario su ingreso económico, tarde o temprano se buscará que deje de trabajar "para que se dedique completamente al ser querido". Paulatinamente la víctima empieza a aislarse sola con el objetivo de estar más tranquil@, evitar conflictos, y estar "en paz".
Las humillaciones: rebajar y ridiculizar es el punto; puede ser desde el uso de la ironía más sutil hasta hechos vergonzantes para la víctima en la intimidad. Los insultos y la denigración sistemática van logrando un desmoronamiento interior. Recordemos que cuando se realiza en público, van teñidos con "humor".
Los actos de intimidación: el objetivo es despertar el miedo en el otro, otra muestra de quién tiene el poder en la relación. La amenaza puede presentarse rompiendo objetos ("mira lo que puedo hacerte"), dando portazos, gritos, golpeando a mascotas, conduciendo peligrosamente ante un conflicto en el auto, etc.
Las amenazas: se manipula al otro con la amenaza de la pérdida de algo o alguien: llevarse a los hijos, quitarle el dinero, gestos de golpear (para el psiquismo es lo mismo que recibir el golpe) y hasta de suicidio ("sin tí me mato").
La indiferencia ante las demandas afectivas: ignorar las necesidades de la persona, negar o invalidar sus sentimientos ("uh, siempre tan sensible"), mostrar insensibilidad ante lo que le pase al otro, rechazar o despreciar las demostraciones afectivas. Esta violencia emocional es muy eficaz y crece despacio, como todas las otras.
Si tomamos cada una de estas "mini" violencias por separado, podría pensarse que no es violencia psicológica, que forman parte de un conflicto común en la relación, mas no perdamos de vista que maltrato ES maltrato. La repetición y la permanencia en el tiempo de una, varias intercaladas o todas (van en un proceso in crescendo), así como la asimetría en la relación (uno de ellos tiene el poder, no es un trato entre iguales) determina y define la presencia de la violencia psicológica.
La información es imprescindible y, en la mayoría de los casos, es necesario buscar ayuda para salir pues la autoestima esta muy lastimada y la persona se avergüenza de lo que ha aguantado.
¡No estás sol@!
Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt
28 de marzo de 2015
La Violencia Psicològica en las relaciones. Sus "modos".
La violencia física y la violencia psicològica están vinculadas en el sentido de que mucho antes de aparecer la violencia física, el agresor/a se ha ocupado de sembrar el miedo, el maltrato y el abuso en la otra persona. Con alta frecuencia aparece la violencia psicològica sin que haya violencia física, mas es igual de nociva, haciendo profundos estragos en el receptor/a, llegándose a situaciones muy difíciles de soportar.
¿A qué me refiero con violencia psicológica? Cuando una persona posee una serie de actitudes y emplea una serie de palabras y gestos destinados a negar la manera de ser de otra persona, la denigra y desvaloriza, con el objetivo de desestabilizar y herir al otro ser de esta relación. El trato empleado con el otro es como si fuese un objeto, una "cosa", negándosele el poder elegir, desear o necesitar lo propio (y si lo hace, aunque sea internamente, se sentirá en falta y hasta culpable). Porque en definitiva, el trasfondo de la violencia psicológica es someter, controlar y mantener el poder en la relación.
La violencia psicológica se inicia de una manera muy sutil, se va instalando en la relación poco a poco, de tal manera que la otra persona tiende a justificar estas actitudes y comportamientos por numerosas razones (stress laboral, problemas económicos, celos, etc); al principio puede aparecer una mirada descalificatoria, despectiva, palabras humillantes, hasta que se va alcanzando el tono amenazador. Se genera una situación reiterada de tensión donde queda bien claro quién tiene el poder. Es difícil detectar los límites de este maltrato, al principio, pues no son tan claros como los de la violencia física (de ahí que se tardó tanto tiempo en lograr una legislación para la violencia psicológica).
El impacto emocional negativo en la víctima es profundo, devastador, pues durante mucho tiempo duda de sí mism@ y busca en su propia persona las causas generadoras de este tipo de respuestas en el otro, sometiéndose aún más con la esperanza/confianza/ expectativa de que algo cambie. ¡Es parte del abuso, de la violencia psicológica!
Dos cositas a tener en cuenta que suelen pasarse de lado en este tema:
- la violencia psicológica se da tanto en hombres como en mujeres; suele pensarse que sólo acontece en hombres y las mujeres son siempre las víctimas. Pues no, este instrumento de dominación aparece en ambos géneros.
- el ámbito donde suele aparecer la violencia psicológica es el privado, donde no hay testigos externos, y cuando los ataques se hacen en público, el disfraz con que se presenta suele ser la ironía, la "broma", donde si la otra persona dice algo al respecto, es acusada de no tener sentido del humor.
Los "modos" en que se presenta la violencia psicológica son varios, y suelen articularse entre sí, logrando una serie de comportamientos de "miniviolencias" difíciles de detectar; los estudiosos del tema las clasifican en 9:
- El control
- El aislamiento
- Los celos patológicos
- El acoso
- La denigración
- Las humillaciones
- Los actos de intimidación
- La indiferencia ante las demandas afectivas
- Las amenazas
Por razones de longitud del post, y cuidando que sea ágil su lectura, me explayaré en estos diversos modos la siguiente semana. ¡Tienen suficiente información para ir reflexionando si alguna de estas "miniviolencias" están presentes en alguna de sus relaciones. ¡Lo primero es detectarla!
Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt
¿A qué me refiero con violencia psicológica? Cuando una persona posee una serie de actitudes y emplea una serie de palabras y gestos destinados a negar la manera de ser de otra persona, la denigra y desvaloriza, con el objetivo de desestabilizar y herir al otro ser de esta relación. El trato empleado con el otro es como si fuese un objeto, una "cosa", negándosele el poder elegir, desear o necesitar lo propio (y si lo hace, aunque sea internamente, se sentirá en falta y hasta culpable). Porque en definitiva, el trasfondo de la violencia psicológica es someter, controlar y mantener el poder en la relación.
La violencia psicológica se inicia de una manera muy sutil, se va instalando en la relación poco a poco, de tal manera que la otra persona tiende a justificar estas actitudes y comportamientos por numerosas razones (stress laboral, problemas económicos, celos, etc); al principio puede aparecer una mirada descalificatoria, despectiva, palabras humillantes, hasta que se va alcanzando el tono amenazador. Se genera una situación reiterada de tensión donde queda bien claro quién tiene el poder. Es difícil detectar los límites de este maltrato, al principio, pues no son tan claros como los de la violencia física (de ahí que se tardó tanto tiempo en lograr una legislación para la violencia psicológica).
El impacto emocional negativo en la víctima es profundo, devastador, pues durante mucho tiempo duda de sí mism@ y busca en su propia persona las causas generadoras de este tipo de respuestas en el otro, sometiéndose aún más con la esperanza/confianza/ expectativa de que algo cambie. ¡Es parte del abuso, de la violencia psicológica!
Dos cositas a tener en cuenta que suelen pasarse de lado en este tema:
- la violencia psicológica se da tanto en hombres como en mujeres; suele pensarse que sólo acontece en hombres y las mujeres son siempre las víctimas. Pues no, este instrumento de dominación aparece en ambos géneros.
- el ámbito donde suele aparecer la violencia psicológica es el privado, donde no hay testigos externos, y cuando los ataques se hacen en público, el disfraz con que se presenta suele ser la ironía, la "broma", donde si la otra persona dice algo al respecto, es acusada de no tener sentido del humor.
Los "modos" en que se presenta la violencia psicológica son varios, y suelen articularse entre sí, logrando una serie de comportamientos de "miniviolencias" difíciles de detectar; los estudiosos del tema las clasifican en 9:
- El control
- El aislamiento
- Los celos patológicos
- El acoso
- La denigración
- Las humillaciones
- Los actos de intimidación
- La indiferencia ante las demandas afectivas
- Las amenazas
Por razones de longitud del post, y cuidando que sea ágil su lectura, me explayaré en estos diversos modos la siguiente semana. ¡Tienen suficiente información para ir reflexionando si alguna de estas "miniviolencias" están presentes en alguna de sus relaciones. ¡Lo primero es detectarla!
Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt
30 de agosto de 2014
Sufrir para Cambiar
Resulta difícil entender que nosotros, las personas, necesitamos en la mayoría de los casos sufrir, descubrirnos envueltos en el sufrimiento para entonces plantearnos la necesidad de un cambio. Pareciera que necesitamos alcanzar un límite interno propio de padecimiento, para entonces desde ese lugar poder registrar que es requerido un cambio. Generalmente lo ponemos en el afuera, lo que tiene que cambiar es "esto o aquello", "él o ella", hasta que vamos vislumbrando - por el sufrimiento mismo- que somos nosotros mismos los que hemos de modificar, cambiar, transformarnos.
Hasta que no se registra con claridad el propio malestar, el sufrimiento que me habita, me apropio de mi lugar en lo que me está pasando, mi permanencia en ese espacio real o psicológico donde la consecuencia emocional es el sufrir, no hay posibilidad de cambio. Sólo entonces, me abro a la comprensión y reflexión de hacer algo distinto de lo que vengo haciendo.
¿Qué monto de sufrimiento es necesario para arribar a la necesidad de cambiar? Pues es tan variable como Seres humanos que somos. Poseemos un gran diversidad de estrategias para auto-engañarnos, justificarnos y justificar, dejar pasar, adormecernos ante las señales de larga data de malestar; sopesamos adentro nuestro una especie de costo/beneficio de permanecer en lo "malo, pero conocido". Y sin darnos cuenta desarrollamos una enorme tolerancia al malestar.
Por ello es que es preciso en muchísimas situaciones "tocar fondo" para entonces emerger con un nuevo propósito: cambiar. En la mayoría de los casos no sabemos cómo, por supuesto, nos sentimos vulnerables, con miedo a lo desconocido, a la incertidumbre, y ... solos; profundamente solos. Ni qué decir en los casos donde este sufrimiento ha ido acompañado de silencio, muy frecuente en las situaciones de sometimiento, de dependencia emocional, de violencia física o psicológica, por citar algunos ejemplos.
El siguiente paso tras el primordial del darme cuenta que no deseo convivir conmigo mismo/a con este sufrimiento y preciso cambiar, es el de buscar ayuda (en Gestalt decimos Soportes), pues si solos hubiésemos sabido qué hacer o no hacer para generar un cambio, ya lo habríamos hecho. Nadie permanece en el malestar porque lo desea, sino porque no sabe estar mejor. Insisto mucho en esto porque hay frases circulando en nuestra cultura que a mi entender pueden ser muy dañinas; una de ellas es "Estás mal porque quieres". ¿Les suena conocida?
Aquella persona que ya ha atravesado el dolor, se ha reconocido y dignificado como persona, se ha descubierto y transformado, entonces estará en condiciones de seguir generando cambios, sus cambios, su crecimiento, sin partir del sufrimiento. Continúa su proceso para un mayor bienestar, implementa e integra herramientas para nutrirSe y nutrir sus afectos, sus vínculos y el medio que lo rodea.
Mi intención no es hacer una apología del sufrimiento, sino darle el lugar de importancia que posee. Es un motor generador, un llamado interno emocional para que nos paremos y reflexionemos "¿qué hago con esto?". Y a partir de ahí nos abrimos a nuevas posibilidades, a un cambio, a mí cambio.
Desde lo más profundo desearía que no fuese así nuestro funcionamiento humano, Sufrir para Cambiar, mas ... pareciese que es parte de nuestra condición humana. Así que tómalo como una sirena de alerta, de aviso, y fíjate si necesitas alcanzar tu límite para movilizarte internamente en otra dirección. Eso sí podemos lograr: escuchar nuestro malestar antes de alcanzar nuestro límite y no elongar desmedidamente nuestro nivel de tolerancia al sufrimiento.
Te deseo lo mejor!
Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt
Hasta que no se registra con claridad el propio malestar, el sufrimiento que me habita, me apropio de mi lugar en lo que me está pasando, mi permanencia en ese espacio real o psicológico donde la consecuencia emocional es el sufrir, no hay posibilidad de cambio. Sólo entonces, me abro a la comprensión y reflexión de hacer algo distinto de lo que vengo haciendo.
¿Qué monto de sufrimiento es necesario para arribar a la necesidad de cambiar? Pues es tan variable como Seres humanos que somos. Poseemos un gran diversidad de estrategias para auto-engañarnos, justificarnos y justificar, dejar pasar, adormecernos ante las señales de larga data de malestar; sopesamos adentro nuestro una especie de costo/beneficio de permanecer en lo "malo, pero conocido". Y sin darnos cuenta desarrollamos una enorme tolerancia al malestar.
Por ello es que es preciso en muchísimas situaciones "tocar fondo" para entonces emerger con un nuevo propósito: cambiar. En la mayoría de los casos no sabemos cómo, por supuesto, nos sentimos vulnerables, con miedo a lo desconocido, a la incertidumbre, y ... solos; profundamente solos. Ni qué decir en los casos donde este sufrimiento ha ido acompañado de silencio, muy frecuente en las situaciones de sometimiento, de dependencia emocional, de violencia física o psicológica, por citar algunos ejemplos.
El siguiente paso tras el primordial del darme cuenta que no deseo convivir conmigo mismo/a con este sufrimiento y preciso cambiar, es el de buscar ayuda (en Gestalt decimos Soportes), pues si solos hubiésemos sabido qué hacer o no hacer para generar un cambio, ya lo habríamos hecho. Nadie permanece en el malestar porque lo desea, sino porque no sabe estar mejor. Insisto mucho en esto porque hay frases circulando en nuestra cultura que a mi entender pueden ser muy dañinas; una de ellas es "Estás mal porque quieres". ¿Les suena conocida?
Aquella persona que ya ha atravesado el dolor, se ha reconocido y dignificado como persona, se ha descubierto y transformado, entonces estará en condiciones de seguir generando cambios, sus cambios, su crecimiento, sin partir del sufrimiento. Continúa su proceso para un mayor bienestar, implementa e integra herramientas para nutrirSe y nutrir sus afectos, sus vínculos y el medio que lo rodea.
Mi intención no es hacer una apología del sufrimiento, sino darle el lugar de importancia que posee. Es un motor generador, un llamado interno emocional para que nos paremos y reflexionemos "¿qué hago con esto?". Y a partir de ahí nos abrimos a nuevas posibilidades, a un cambio, a mí cambio.
Desde lo más profundo desearía que no fuese así nuestro funcionamiento humano, Sufrir para Cambiar, mas ... pareciese que es parte de nuestra condición humana. Así que tómalo como una sirena de alerta, de aviso, y fíjate si necesitas alcanzar tu límite para movilizarte internamente en otra dirección. Eso sí podemos lograr: escuchar nuestro malestar antes de alcanzar nuestro límite y no elongar desmedidamente nuestro nivel de tolerancia al sufrimiento.
Te deseo lo mejor!
Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt
15 de junio de 2014
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¿De què manera te RESPETAS hoy?
Hay preguntas que parecen sencillas, pero tienen el poder de cambiar nuestra forma de vivir. Una de ellas es esta:¿De qué manera te respeta...
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Actualizado: "El Destrato es Maltrato: Indiferencia Emocional" Dra. Aída Bello Canto Psicología y Gestalt
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Complacer a otra persona es un acto generador de bienestar, siempre y cuando lo hagamos por elección, sabiendo internamente que puedo tamb...
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Con alta frecuencia nos encontramos con personas que poseen dificultad a la hora de nombrar emociones. A esta dificultad, con variantes en...







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