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9 de noviembre de 2015

¿Quieres algo diferente? Pues haz algo diferente. 7 Beneficios

Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Actitud postiva, Necesidades
Aprender de nuestras emociones, detectarlas y escuchar las necesidades que nos señalan, hace que vayamos creciendo internamente, nos sintamos más seguros y valorados por nosotros mismos, a la vez que incorporamos paralelamente una respetuosa manera de conectarnos con el mundo que habitamos.

Lanzarnos a la aventura de un crecimiento personal, nos va alimentando una mayor apertura, un refinamiento en una actitud positiva frente a las situaciones, mayor realismo y flexibilidad.

La mayoría de nosotros decidimos tomar este camino de desarrollo personal, a partir del dolor, del sufrimiento, de darnos cuenta que "de esta tal o cual manera ya no quiero seguir"; Llegamos a la conclusión de que algo tiene que cambiar, e indefectiblemente somos nosotros mismos los que hemos de hacerlo. ¿Quieres algo diferente? pues haz algo diferente. 

Por supuesto que muchas personas transitan el dolor y el padecimiento sin que por ello inicien el proceso de cambio interno para que vaya reflejándose paulatinamente en lo externo, debido a muchísimas razones. Lo que observamos es que con el transcurso del tiempo, la tendencia es que estas personas se vayan endureciendo, se cierren y sean más rígidas.

Acá te brindo siete beneficios que vamos obteniendo en el proceso de desarrollo personal. ¡La inversión de tiempo y entrenamiento genera sus frutos!:

- Se está mejor parado frente a la realidad. La persona sabe que existen limitaciones concretas, de índole externo y/o interno, con lo cual desarrolla y utiliza sus potencias (ni cae en la omnipotencia ni en la impotencia).

- Aumento de sus recursos. A través de conocerse más a sí mismo/a, ha podido desarrollar herramientas para su Estar en el Mundo de manera más seguro/a, valorándose y enfrentando las situaciones conflictivas con eficacia. Detecta antes sus necesidades y se mueve para satisfacerlas.

- Reconocimiento de la interdependencia. El encuentro con los otros es
Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, emociones, Actitud positiva
 importante, valorando cada vez más la calidad del encuentro y no la cantidad. vivimos en co-existencia, y ¡la persona lo sabe!

- Presencia de necesidades de trascendencia, en el sentido de colaborar desde el lugar que sea para un mundo mejor, interés en acciones beneficiosas para todos, donde no solamente nos beneficiamos personalmente.

- Capacidad de estar consigo mismo con disfrute, (estar solo no es lo mismo que sentir soledad). Conectado/a con sus intereses, actividades, su propio ser.
Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, actitud positiva



- Tolerancia a la frustración. No todo sale como lo deseamos y aparece la actitud de aprendizaje ante cada situación (por lo menos el saber "qué no hacer"). Aumento de la tolerancia a la postergación cuando las necesidades presentes no pueden ser satisfechas.

- Apertura en captar los "satisfactores" del ambiente. La persona posee la capacidad de registrar las opciones que la vida le ofrece; aumenta considerablemente su bienestar con lo que Hay y/o generando a partir de ahí lo que necesita o desea. Por ende, satisface sus necesidades más rápidamente.

Hay muchas maneras de conocernos a nosotros mismos, fortalecer nuestra autoestima, reconocer nuestras potencias y limitaciones, etc... CRECER EMOCIONALMENTE; date la oportunidad a descubrir la más afín para tí. ¡Tú lo mereces!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


20 de septiembre de 2015

Radriografía de la Culpa

Psicologia, Gestalt, Emociones, Aida Bello Canto, Culpa, Desacuerdo interior, El Tornillo Flojo
Todos tenemos adentro un conjunto de reglas que funciona en nuestro interior desde nuestra más tierna infancia. Son variables según nuestra educación, sociedad, país. Cuando faltamos a alguna de estas reglas es que aparece la Culpa.

Supongamos que tenemos el mandato/regla de "El Bienestar del otro va primero"; si deseo hacer algo que es sólo para mí porque sencillamente me gusta, o deseo independizarme del trabajo/empresa familiar o me quiero ir a vivir sol@, puedo sentirme muy egoísta al llevarlo a cabo, con la consabida culpa de solamente DESEARLO (ni qué digamos el hacerlo). Hay un aspecto interno que se siente culpable y otro aspecto interno que es el que culpa/ acusa, ya que es el Guardián de las reglas.

Entre estos dos aspectos se establece un diálogo, donde cada parte ofrece sus razones:
Culpable: "Yo quiero trabajar en lo que me gusta, ser feliz con lo que hago"
                 "Necesito independizarme, tener mi espacio propio"
                 "Ellos también eligieron en su momento; no soy egoísta"

Acusador: "¿Vas a abandonar a tu familia?"
                   "Con todo lo que te ha dado, ¿ahora l@ dejas?"
                   "¡Qué egoísta! Nada te importa"

Mientras no se llegue a un real diálogo entres estos dos aspectos nuestros en busca de una solución adecuada para ambos, donde no hay ganador ni perdedor, permaneceremos en el conflicto interno. Si concretamos nuestro deseo sin resolver este conflicto, la duración de la pseudo-tranquilidad será breve. O seguimos sintiéndonos en falta o nos sentimos desdichados con lo que hacemos. En ninguno de los dos lados estamos en paz.

Las reglas cambian con el tiempo: por ejemplo tiempo atrás en nuestra sociedad latina estaba la regla "Sólo te irás de la casa de tus padres cuando te cases"; ya sabemos cómo ha sido modificada esta regla. Así también podemos modificar nuestro código de reglas mas si no informamos a nuestro Guardián interno/ Acusador, encargado de señalarnos cuando transgredimos una regla y ésta señal es la Culpa, nos encontraremos con alta frecuencia inmersos en este "estar en falta".

La resolución viene con una íntima revisión de la regla interna, lo que llamamos actualización, que podría ser en nuestro ejemplo: "El Bienestar del otro es importante y el tuyo también. Eres libre de decidir tu vida". Iré dando los pasos adecuados hacia mi deseo y/o necesidad, contemplando al otro, con respeto y comunicación clara. A veces me entenderán, a veces no, mas se con absoluta certeza que no soy egoísta ni abandono a nadie.

Cuando no podemos resolver este conflicto interno, solemos ubicar una de las dos partes nuestras en el afuera; esto significa que me posiciono en "culpable" en mi vida y afuera voy a encontrar uno o varios "acusadores", que van a recordarme lo mal que hago las cosas, lo "egoísta" que soy. ¡Chan!

Imagínense que hay tantos mandatos como personas, ¡revisa de qué te sientes culpable! y descubre la regla a la que estás faltando. Así podrás dar pasos para la actualización de la misma, sosteniendo un diálogo interno entre las dos partes para arribar a un cambio o reformulación de la regla.

¿Compartes tu hallazgo con nosotros? ¡Gracias!
Te deseo un excelente día.

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

11 de enero de 2015

Mayor Inteligencia Emocional, menor Analfabetismo Emocional

Inteligencia Emocional, Analfabetismo Emocional, Aida Bello Canto, Gestalt, Emociones positivas
El desarrollo personal va de la mano de una ampliaciòn de nuestro alfabeto emocional, aprendiendo a detectar y diferenciar nuestras emociones, conocer sus funciones y escuchar sus señales de aviso sobre què estamos necesitando. El nombrar algunas emociones positivas y otras negativas simplemente es ùtil a fines de distinguir sus efectos en nosotros, pues todas y cada una son necesarias, dàndonos informaciòn sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea. Las emociones positivas nos generan  bienestar, tienden a conectarnos con el mundo, a relacionarnos asertivamente con los otros y las denominadas negativas nos conectan con el disconfort, tienden a alejarnos del medio y mayor predisposiciòn a relacionarnos negativamente con los demàs.

Disminuir nuestro analfabetismo emocional, nos aumenta nuestra Inteligencia Emocional, detectando nuestras emociones y aprendiendo a tener "control" sobre ellas, sean emociones positivas o negativas. Incrementamos nuestra capacidad de saber apreciar què son las cosas positivas, desarrollamos una capacidad adicional de anàlisis con la informaciòn del mundo que nos brindan nuestros sensores afectivos, no solamente las positivas sino tambièn las negativas, y nos torna cual campo fèrtil para potenciar las positivas.

Las emociones positivas hemos de verlas dentro del marco de la Inteligencia Emocional, ya que no solamente remiten a favorecer y nutrir la sensaciòn de bienestar interno sino que:

- poseen una amplia implicancia en terrenos cognitivos, orgànicos y como funciòn adaptativa beneficiosa;
- nos tornan menos vulnerables a los efectos negativos de la vida;
- facilitan nuestros procesos cognitivos. Aumentan nuestra memoria.
- Afectan los procesos de categorizaciòn, que es la forma en que organizamos al mundo y lo hacemos con mayor flexibilidad y creatividad;
- promueven el desarrollo de estrategias màs creativas y favorecen la adaptaciòn creativa al medio que nos rodea y a nuestra vida;
- disminuyen el efecto negativo, insalubre, del impacto de las emociones negativas en el organismo (ira, miedo, ansiedad, por ejemplo). Con la activaciòn del hemisferio derecho cerebral se ven disminuìdos los efectos nocivos en nuestro cuerpo (ej: hipertensiòn arterial).

Todos tenemos fortalezas emocionales: De hecho, en las 24 fortalezas encontradas en sus investigaciones por Martin Seligman, se ha comprobado que solemos poseer siempre 5 de ellas, aunque utilicemos unas màs que otras. El punto es ir ampliàndolas, ejercitarlas e integrarlas.

Por ùltimo en este hoy, hice referencia arriba a la necesidad de aprender tambièn a "controlar" las emociones tanto positivas como negativas, y quizà  alguno se quede con la intriga de por què es necesario el hacerlo con las positivas; en esencia es porque el que es plenamente optimisma, sin tomar en cuenta una mirada "centrada", puede correr riesgos innecesarios porque da por hecho de que nada negativo le puede pasar y puede caer en la creencia de que lo "malo" le pasa a los otros.

Todas las emociones nos ofrecen informaciòn y son ùtiles en nuestra existencia. Indiscutiblemente, y sustentado en numerosas investigaciones en el campo de las neurociencias (psiconeuroinmunoendocrinologìa), los beneficios del desarrollo y aprendizaje de las emociones positivas son profundos y saludables. Ahora, està en nosotros elegir què hacemos con esta informaciòn. A esta posibilidad de elecciòn, es lo que llamamos en Gestalt, Responsabilidad con nosotros mismos.

¡Y todos elegimos dìa a dìa!

29 de marzo de 2014

30 de noviembre de 2013

El poder del Aquí y Ahora

Aqui y Ahora, Gestalt, Emociones tóxicas, Aida Bello Canto
Actualizado. El "Aquí y ahora"

Les ofrezco un sencillo ejercicio que es útil para dos cosas: 1) darme cuenta hacia dónde se dirige mi atención y mis pensamientos, ¿estoy en el presente? y 2) ejercitarme en habitar paulatinamente el Aquí y Ahora.

Ubícate en un lugar cómodo ... cierra tus ojos ... respira tres veces profundo ... presta atención a tu cuerpo, a tus sensaciones corporales ... ¿qué percibes? ... (dos minutos) ... ahora presta atención en cómo estás, cómo te sientes ... ¿hay alguna emoción en este ahora? ... (dos minutos) ... registra lo externo ... sonidos, aromas, temperatura ... ¿qué percibes? ... (dos minutos) ... lleva tu atención a tus pensamientos ... sólo date cuenta de los que se presentan ... no tienes que hacer nada ... aparecen y déjalos ir, hasta que viene otro ... ¿tus pensamientos son del ahora ... del pasado ... del futuro? ... obsérvalos ... (dos minutos) ... por último, pon tu atención en tus sensaciones corporales en el ahora ... en lo que percibes del exterior en este momento ... en tu respiración presente ... (dos minutos).

Este es un ejercicio "portátil", puedes practicarlo hasta viajando en colectivo, y su máxima duración es de diez minutos. Ojalá les sea útil.

¡Buena vida para todos!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

16 de noviembre de 2013

Menor Autoengaño

Autoengaño
Hay una gran variedad de autoengaños; en este ahora pongo foco en aquèl que nace de no registrarnos emocionalmente, reaccionando de una manera cuando lo que necesitamos es otra.

Muchas veces no somos claros con otra persona, y no es porque deseemos confundir o complicar, sino porque sencillamente no estamos claros ni nosotros mismos ... aunque no nos demos cuenta de ello. Por supuesto que estoy hablando de los que nos encontramos en situaciones a resolver, internas o externas, y no nos ayudan ni las mejores intenciones; no me refiero a los que intencionalmente confunden o manipulan: aquì no existe autoengaño.

¿Cuál es la forma de encontrarse uno con el otro? ¿Cómo nos manejamos con lo que nos sucede a nosotros internamente mientras se da el encuentro? ¿Qué hace que nos apartemos del otro o queramos dominarlo, "ganar la partida"? Los seres humanos tendemos a no evaluar que nosotros somos parte de una relación y no nos ocupamos lo suficiente de lo que está aconteciendo dentro nuestro.

Ya hemos visto en "Favoreciendo el Encuentro" y su ejercicio cuàn importante es poner en palabras, compartir con la otra persona lo que estoy sintiendo mientras me relaciono, lo que me pasa en ese intercambio, còmo me afecta, què me produce; de igual manera, recibir esta misma informaciòn del otro: ambos construimos este vìnculo. Mas para generar este enriquecimiento, he de darme tiempo a mì mismo/a para sentirme y no escapar de lo que siento; o al menos, si escapo que lo haga como decisiòn, con claridad de elegir no seguir sintiendo lo que siento. Ya esta actitud me saca del autoengaño y del engaño al otro, aunque ni siquiera pueda ponerlo en palabras y cambie de tema.

El hacerme responsable de mis emociones, tomar contacto con ellas, abrirme a la vivencia de es lo que es, me lleva a ser más íntegro/a y presente.

Siendo el que soy, dando cabida a mi sentir, sin intentar evadirlo, ni forzándome a sentir lo que debería, me torna más auténtico conmigo mismo/a y a partir de ahí con el otro.

La calidad de encuentro en el mundo intrapersonal y en el interpersonal puede verse mermada e incluso ir en desmedro sino nos apropiamos de lo que sentimos y de nuestras necesidades emergentes. Podemos depositar en el otro lo que hemos de atender para y por nosotros mismos. La dependencia emocional, la confluencia ("pegoteo"), la proyección, son ejemplos de un déficit en responsabilizarnos de nuestro sentir.

Cuanto màs permiso me doy para reconocerme en lo que siento, màs voy puliendo mi alfabeto emocional, màs me enriquezco, menos me autoengaño. Y logrado adentro ... ¡vamos al afuera!

2 de noviembre de 2013

La Intimidad como Antídoto

Intimidad
Venimos hablando de las relaciones tóxicas, de la trama del sometimiento, de las relaciones donde hay una víctima y un victimario, recorriendo diferentes puntos de este tipo de vínculos para poder salir de los mismos sin pararse en ninguno de los dos lugares: "A eso, ¡no juego más!"

Estas relaciones se sostienen en el tiempo debido a una Alianza entre ambas partes, siendo dependientes emocionales uno del otro.  Pareciese que solamente la víctima es dependiente, mas quise dar un poco más de luz a ese lado de la relación en el Empoderamiento de la Víctima para los que la padecen o para los que acompañan el proceso de recuperación.

Las dos partes son co-autores y negar o desconocer esta responsabilidad en el manteniemiento de la relación, es seguir poniendo afuera, en el Otro, la causa, la culpa, el equivocado/a, ... apropiarse de lo que cada uno pone en este alianza, es ya un gran paso para la desintoxicacón.

Si bien cada uno se "engancha" con diferentes mecanismos de evitación de contacto (el victimario con una proyección defectuosa de todas sus emociones que lo/a hacen sentir vulnerable, inestable, etc, y la víctima con una introyección defectuosa avalando cuanto el otro le dice y hace), las dos partes coinciden en ser confluentes, quedar pegados, y poseer un empobrecido contacto consigo mismo.  De ahí que el desafío para ambos es empezar a discriminarse uno del otro como personas, re-encontrarse y re-descubrirse como seres distintos con sus propias emociones, pensamientos, deseos y anhelos. Y esto es precisamente conectarse con su Intimidad.

La intimidad es el antídoto para esta alianza.

La palabra intimidad suele ser relacionada a la vida sexual, mas esto sería restringir su profundo sentido y gran implicación en el crecimiento personal. Es ese espacio intrapersonal donde nos habitan nuestros sensaciones, pensamientos, emociones, vivencias,  y podemos dar cuenta de ello al "visitarnos" internamente. Mas no queda aquí - guardado adentro-,  paso a compartirlo con el Otro, con ese ser con el que me vinculo, dándome a conocer, realmente interesado/a en conocer a esa otra persona y posibilitando el ENCUENTRO: donde aparece un Yo nítido y un Tú nítido, y juntos podemos alcanzar un Nítido Nosotros. Sin empaste ni almagamientos. (La terminología en cursiva pertenece al desarrollo sobre la Opresión del Dr. Lichtenberg).

Hay un ejercicio muy práctico y eficaz para desarrollar una comunicación clara a favor del encuentro en nuestras relaciones (¡no sólo estamos hablando de pareja! hablamos de relacionarnos, vincularnos), propiciando la nitinez comentada. Si lo desean, háganmelo saber por favor, para ofrecerlo en otro post.

Nos abrimos, entonces, a un encuentro con la otra persona, de manera más profunda y auténtica. Dejamos de lado las funciones que tengamos en diferentes áreas de nuestras vidas, los roles en que nos paramos en diferentes momentos, para conectarnos como Personas.

Y, ¿saben qué es lo mejor? ... ¡es posible!

20 de octubre de 2013

Los Cuatro Acuerdos

Los Cuatro Acuerdos
Gracias al comentario de -----m en el último post sobre Desdramatizar con Empatía en el cual trae los Cuatro Acuerdos, tomados de la cultura tolteca, me surgió la necesidad de desplegar este interesante tema que se entrelaza con varios de los que venimos compartiendo.

Deseo ofrecer en cada uno de ellos un toque de la mirada gestáltica, por encontrarlos en sintonía. Los que deseen conocer en profundidad Los Cuatro Acuerdos, está el libro del mismo nombre de Don Miguel Ruiz, al cual pueden acceder en  http://www.nuevagaia.com/ebooks/Los_4_Acuerdos_Miguel_Ruiz.pdf

Los Cuatro Acuerdos son:

1- Sé impecable con tus palabras.
Todo nuestro mundo toma forma con la palabra; quizás algunos puedan recordar la conmovedora experiencia que tuvo Helen Keller - ciega sordomuda - cuando pudo por vez primera aunar la sensación de agua en sus manos con la palabra AGUA, y a partir de ahí nombrarla, dando el gran paso de salir del mundo confuso en que vivía. Todos nuestros pensamientos, nuestros diálogos internos, creencias, opiniones, ... y nuestra interacción con los demás está pleno de palabras. Cultivar una actitud de cuidado, respeto y no juicio en el uso de las mismas para sí mismo y para con las personas, conlleva por lo menos la esencia del buen trato.

2- No te tomes nada personalmente. 
Muchos conflictos nacen de la necesidad de defenderse cuando nos sentimos atacados, el impulso de demostrar que tenemos razón, de "tragarnos" lo que nos dicen. ¿Desde dónde la otra persona nos habla? posiblemente desde su mapa interno del mundo y de cómo percibe la realidad con su propio tinte emocional. Los humanos solemos "colgar nuestras cositas" a los otros, sin darnos cuenta que son propias. Me encanta un dicho infantil: Quien lo dice, lo es.

3- No hagas suposiciones. 
Tendemos no sólo a percibir cuanto nos rodea, sino a suponer sobre situaciones, conversaciones, caras y gestos, etc. Sacamos nuestras propias conclusiones, que suelen llevarnos a malestar, incomodidad, enojo, tristeza: nos lo tomamos personalmente. Diferenciar lo que es obvio de lo imaginario, es una gran tarea aliviadora. Darme cuenta de la diferencia entre lo que "es" (obvio), y lo que "yo le pongo" como explicación a lo que acontece (imaginario). Y si el vínculo es importante para mí, corraborar con el otro mis suposiciones, no darlas por hechas como realidad contundente. Reaccionamos mucho más ante lo que suponemos que ante lo que pasa; y antes de reaccionar, darme tiempo para descubrir esta diferencia y tener presente sé impecable con tus palabras.

4- Haz siempre lo máximo que puedas.
Para empezar ¡no estamos hablando de exigencia! Este acuerdo hace referencia a sostener la intención de llevar a cabo los tres anteriores. Mantener el ejercicio de los mismos lo más que podamos, sabiendo que a veces nos saldrá mejor que otras, un día estaremos en mejor disposición que otro, en un momento nuestra disponibilidad para ejercitarlos estará amplia, y en otros sencillamente los olvidamos. Construir hábitos que nos suman calidad de vida, lleva tiempo, mas en el tránsito siento que hago lo máximo que puedo. Un día a la vez.

¿Empezamos hoy? De a uno ... ¡porque por ahí es lo que puedo!
Linda semana.

24 de agosto de 2013

Crisis: ¿Peligro + Oportunidad? Uhm...

crecimiento personal, crisis, oportunidad
La frase "toda crisis trae una oportunidad" es muy utilizada desde hace tiempo y se ha instalado en la creencia popular como cierta. Incluso hay seminarios, cursos, conferencias que apuntan al desarrollo de esto, basados en el mal llamado "ideograma" chino para la palabra Crisis ( wei-chi). Utilizan como traducción Wei: peligro y Chi: Oportunidad, y de ahí parten con la certeza de la oportunidad que encierra toda crisis. ¡Falso!

Wei significa peligro y Chi significa momento: momento de peligro, momento crucial. Para los que quieran ahondar en la semántica, filología, la traducción de "Chi" y sus variantes, saber lo que es un ideograma, ... recomiendo buscar a Victor H. Mair, profesor de Lengua y Literatura China en la Universidad de Pennsylvania (http://www.pinyin.info/chinese/crisis.html). Tras un extenso análisis de esta errada interpretación de la palabra Crisis= peligro + oportunidad, dice que aquellos que quieran seguir utilizándolo, por lo menos no le echen la responsabilidad a los chinos.

Y no sólo es errada sino extendida, y ahí es donde deseo reflexionar por las repercusiones que puede acarrear tal "certeza" ( si ponen en Google estas dos palabras: crisis y oportunidad, ¡le lanzarán 48.100.000 resultados!, y sumemos los carísimos cursos financieros, psicológicos y económicos, entre otros). Ni qué hablar sobre las "oportunidades" que hemos tenido tantos países con las crisis sociales y económicas. ¿Las necesitamos para crecer? ¿Qué hacemos con la oportunidad que sostiene esta creencia? Sólo lo enuncio; en este ahora apunto al micromundo de lo personal.

Actualizado: "Estar en Crisis = Necesidad de un Cambio"

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

16 de junio de 2013

¿Dificultad para el Bienestar? ¡Qué curioso!

actitud, crecimiento personal
Muchos se habrán extrañado al leer el título, y posiblemente hayan aparecido respuestas inmediatas a esta pregunta (no necesariamente a viva voz) dirigidas a la negación de esta dificultad y a la apertura y gran disposición que todos tenemos a estar en bienestar.

¡Cierto! Todos queremos vivir con esta sensación, mas no estoy hablando del deseo, de las ganas, sino de lo poco preparados que estamos para vivir "en bienestar". Suena raro ¿verdad? Pues vaya a Usted a saber por qué, los seres humanos transitamos más fácilmente los estados de malestar, incomodidad y queja que aquellos de bienestar y contentura (permítanme la palabra). No me refiero a instantes, sino a vivir en un estado. Sí disfrutamos de instantes de alegría, de bienestar, nos abrimos a ellos y los disfrutamos; más sentimos que no son duraderos, sino instantes, momentos.

He sido y soy observadora de una situación muy curiosa que acontece cuando las personas que han transitado la superación del dolor, la incertidumbre del cambio y de lo nuevo, empiezan a sentirse bien, están conectadas con sus vidas de manera positiva, con nuevo sentido y objetivos posibles, entran en una zona gris, teñida del miedo. A esto yo lo he bautizado el síndrome de la felicidad.

"Esto no puede durar", "algo malo va a pasar, ¡seguro!", "mejor que me prepare, porque el golpe será peor", "tanto bienestar tiene un precio", ... éstas son algunos de los pensamientos que se cruzan transitando un estado de bienestar, con su aparejada emoción de miedo o angustia, porque damos por hecho que no será duradero. Y se le suma el ignorar por dónde vendrá el golpe. Además, podemos perdernos de vivir oportunidades nuevas que nos sumen bienestar, en el área de la vida que sea, por temor a que por "ahí venga la cosa".

Cuando digo felicidad y cuando hablo de un estado de bienestar,  no me refiero a un estado de nirvana permanente donde nada que nos disguste pase, donde todo esté tal cual yo quiero, donde la vida me sonría en todas sus facetas y la gente sea como a mí me gusta. Me refiero fundamentalmente a una actitud positiva ante la vida, donde conozco mis recursos, aprendí a pedir ayuda (no tengo que resolver todo yo solo/a), me habito con respeto hacia mí y hacia los otros, realizo mis elecciones y aprendo de ellas.

Tras tanto tiempo de observación y mucha lectura, he llegado a una humilde conclusión: no tenemos entrenada nuestra actitud positiva, indispensable - a mi criterio- para permanecer en el estado de bienestar. Nuestro cerebro está más acostumbrado a recorrer los mapas neurológicos grabados con experiencias negativas.
¿Cómo entrenar nuestro cerebro a crear nuevos mapas y fomentar la actitud positiva?

El psicólogo Shawn Achor realizó una investigación durante ocho años en Harvard sobre el entrenamiento del cerebro para ponerlo en positivo, corraborando que con ello se obtienen mejores resultados en cualquier área de la vida y se genera dopamina, que es la encargada de aumentar la sensación de felicidad e incrementar nuestras capacidades cognitivas.

Comparto con Ustedes los cuatro puntos encontrados para desarrollar el cerebro positivo:

1) Gratitud: escribir diariamente tres cosas por las que estamos agradecidos; hacer esto durante 21 días, añadiendo cada día tres cosas nuevas (no vale repetirlas). Nos entrenamos a percibir lo que "hay", y no lo que falta.

2) Ejercicio: la realización de ejercicio físico aumenta la dopamina.

3) Meditación: nos ayuda a focalizar nuestra mente en una cosa (y en el presente) y no en varias al mismo tiempo y parar los pensamientos de todos los colores que tenemos.

4) Acto aleatorio de bondad diario: decirle algo positivo a otra persona, escribir un pensamiento positivo en cualquier red social, ¡ayudar a cruzar la calle!

Espero que les sea útil y haber contribuido con un granito de arena a alcanzar y sostener una actitud positiva, para que no sea tan "curioso" el vivir en bienestar.

¡Buena semana!


1 de junio de 2013

Relaciones Tóxicas ...¿chantaje emocional?

actitud, crecimiento personal
Las relaciones interpersonales son imprescindibles en nuestra existencia, teniendo el Otro un papel esencial desde nuestro más temprano desarrollo. En este sendero de la vida no solamente hemos de ir afirmándonos a nosotros mismos, sino que vamos abriendo puertas a la creación de vínculos, los cuales pueden tener muchos matices y colores. Para dividirlos en dos grandes categorías podríamos hacer referencia a relaciones nutritivas y relaciones tóxicas.

El grado de toxicidad en un vínculo es muy variable, pudiendo estar presente en una dosis ínfima donde la integridad de la persona ni siquiera es rozada; así también puede alcanzar niveles sumamente elevados donde ya estaríamos ingresando al terreno del acoso moral, emocional, cuyas consecuencias pueden ser devastadoras.

Cuando la dosis tóxica es baja, nos encontramos generalmente frente a una problemática de poner límites. Miedo a que el otro se enoje, aparezcan conflictos ("mejor la dejo pasar ... total, no es tan importante"), cambien la imagen que tienen de mí, etc, pueden ser varias las razones para no poner un límite al otro y que todo "permanezca en calma".

Este tema es muy importante, mas ahora me voy a centrar en las relaciones altamente tóxicas pues en ellas la persona va perdiendo, renunciando, cediendo y hasta anestesiando su libertad de elección. Son vínculos donde la manipulación es la moneda corriente, y el que ocupa el "rol de víctima" es el que tiene la posibilidad de desarticular esta alianza establecida en la relación, ya que la otra parte del vínvulo se siente y se cree poseedor/a de la verdad absoluta, del poder.

El que hable de la posibilidad de la víctima de romper este vínculo tóxico, no implica que sea fácil; muy al contrario, se le hace sumamente árdua la tarea, necesita buenos soportes internos y externos, para ir desentramando este tejido que alberga amenazas implícitas que buscan que se acate o se complazca al otro, sin importar los propios deseos, necesidades o bienestar.

Esta persona ha ido perdiendo el contacto con su integridad, con sus deseos y necesidades, paulatinamente. Es una relación que se construye en el tiempo ... ¡no es de un día para otro! El otro se convierte en una especie de chantajista emocional que conoce los puntos vulnerables, utilizando el miedo, la obligación o la culpa como instrumentos. Por medio de palabras sutiles, de alusiones, de insinuaciones o incluso de gestos, es posible desestabilizar a alguien, infringir este maltrato psicológico.

La persona "manipulada" va quedando atrapada en una especie de niebla que le impide registrar tal manipulación, e incluso tiende a comprender, justificar y tolerar. Y es que este tipo de relación acontece con personas cercanas cuyo amor, cariño, se desea preservar y hasta reforzar (pareja, familia, amigos). Si no cede a la necesidad o pedido del otro, puede sentirse "mala persona", poco comprensivo/a o egoísta. 

Por supuesto que también se dan en el ámbito laboral, pero la niebla no es tan densa; es más fácil la detección de este maltrato, aunque el precio que se paga sigue siendo alto (incluso se compromete la salud física).

Hay claves para salir de una relación tóxica, no necesariamente rompiendo la relación pues algunas poseen la alternativa de transformarse, tornarse nutritiva, siempre y cuando en el proceso ambas partes acuerden a realizar el camino juntos. Estos tips los daré en la próxima, para no robarles más tiempo hoy, mas tengan en cuenta que "la habilidad de desistir de respuestas obsoletas, de relaciones exhaustas y de actividades que exceden el propio potencial es una parte esencial de la sabiduría de vivir" (Perls).

Somos responsables de nosotros mismos: habilidad de responder, habilidad de elegir.

Poseemos el derecho a decir un No, con respeto al otro.

Poseemos el derecho a decir un Si, con respeto hacia mí mismo/a.

(¿Te interesan las claves para la desintoxicación? Espero tus comentarios para saber si es útil). 

12 de mayo de 2013

Los siete factores para el cambio


actitud, crecimiento personal
He recibido bastantes pedidos de ampliación de los siete factores mencionados en el post anterior, para lograr una transformación positiva: la resiliencia; así pues, ¡aquí van! 
1) La Autoestima
Entre los estudios sobre resiliencia y autoestima es interesante destacar el trabajo del doctor Werner, (Resilience and Development, NY 1999). Él hizo el seguimiento de niños desde recién nacidos hasta los 40 años en la Isla de Kauai. Un muestreo de 700 niños nacidos en la pobreza, que pasaron penurias y fueron criados en familias disfuncionales en medio de peleas, alcoholismo, ausencias de padres y enfermedades mentales. Werner observa que resultaron resilientes aquellos que tuvieron por lo menos  una relación cariñosa y estrecha con un adulto significativo.
 2) El compromiso moral, ético y espiritual
Suárez y Ojeda, estudiosos de la resiliencia, definen la moralidad como la actitud de extender el deseo personal de bienestar a toda la humanidad. Se refiere al compromiso con los valores comunitarios, y desde nuestro enfoque gestaltico no puede ser de otra manera ya que vemos al Ser Humano en coexistencia, un ser con otros. El no vivenciarnos como seres separados, solos, nos fortalece.
3) La capacidad de actuar con independencia e iniciativa personal
Es importante situar esta capacidad dentro del contexto personal, familiar y comunitario del ser humano; saber pedir ayuda, apelar a nuestros soportes internos y externos para afrontar las adversidades. Como hemos destacado, muchos poseen esta capacidad mas recordemos que también es un aprendizaje. Ir aceptando progresivamente desafíos y nuevas tareas.
4) La creatividad
Crear orden, armonía y un objetivo con sentido a partir de la crisis y del caos. Utilizar esta capacidad creativa que todos poseemos como medio de expresión de nuestras emociones y sentimientos nos abre la puerta a fomentar este factor, abrazando la multiplicidad de medios para hacerlo (arte, música, juegos creativos, etc.).
5) La capacidad de relacionarse positivamente con otros
Hace referencia a la habilidad para establecer lazos íntimos con otras personas; habilidad para comunicar las necesidades de afecto. Aprender a dar, a recibir, a pedir. La capacidad de relacionarse con otros es también una necesidad vital humana, ya que desde nuestro nacimiento necesitamos afecto y desde ahí vamos construyendo y fortaleciendo nuestra autoestima.
6) Introspección
Poseemos la capacidad de examinarnos internamente, preguntarnos acerca de nosotros mismos y darnos una respuesta honesta. No siempre es fácil pues muchas veces nos encontramos con respuestas que nos desagradan, y según se encuentre nuestra autoestima, podremos darnos respuestas más sinceras. Mas, es importante pulir nuestro diálogo íntimo, reflexionar sobre nuestras vivencias, lo que sentimos, con sinceridad; así iremos conociéndonos cada vez más, reforzando nuestras capacidades, potencialidades y posibilidades.
7) El sentido del humor
El humor nos permite otra mirada, logra un cambio en el afecto y en el comportamiento. Incide directamente en la percepción, cambiando la configuración de lo desagradable, liberando tensiones. Ejercitar el sentido del humor nos ayuda a cambiar la óptica de las situaciones, suavizando asperezas y temores. Ponemos nuestro cerebro en plena colaboración con la secreción de endorfinas, las cuales inciden en nuestro estado de ánimo.
Espero que les haya sido útil el ampliar un poquito cada factor con el fín de potenciar el que ya tengamos o empezar a desarrollar otro para ir ampliándolo y favoreciendo nuestra transformación positiva.

5 de mayo de 2013

Transformación positiva


actitud, crecimiento personal
Son muchas las situaciones conflictivas, avatares de la vida, sufrimientos de todo tipo que pueden acontecer a lo largo de nuestra existencia, y nos convocan a seguir adelante con lo mejor de nosotros: como personas y como sociedad.

Numerosos investigadores se han centrado en el estudio de personas que han pasado situaciones extremas traumáticas (guerras, catástrofes, pérdida de un hijo, etc.) y pudieron lograr superar positivamente estas experiencias, mientras otros entraban en depresiones o quedaban impedidos emocionalmente en sus vidas.

Los resultados de estos estudios nos han permitido conocer con mayor profundidad la RESILIENCIA, esta capacidad humana que poseemos para atravesar estas experiencias dolorosas y evolucionar sabiamente; también han logrado identificar los factores protectores o pilares de la potencialidad de la resiliencia, pues la misma puede aprenderse.

Podemos definir Resiliencia como “la capacidad de hacer frente a las dificultades de la vida, superarlas y ser transformados positivamente por ellas” (Mabel Munist, 1998).

Hay una relación entre el concepto de Resiliencia y el aprendizaje en Gestalt. El enfoque Gestaltico nos enseña a construir desde la adversidad. Nos desafía a imaginar constantemente y poner en práctica modos constructivos de procesar experiencias. Sacamos el foco de atención solamente en los déficit (enfermedades, anomalías, catástrofes) y rescatamos al individuo para nuevas exploraciones que abran sus horizontes a través del experimento, del darse cuenta, del contacto, del diálogo, del desarrollo de la gama de recursos que aún no explora ni desarrolla.

Han sido detectados siete factores que logran proteger a los Seres Humanos más allá de los efectos negativos de la adversidad. Ellos son:
  • La Autoestima
  • El compromiso moral, ético y espiritual
  • La capacidad de actuar con independencia e iniciativa personal
  • La creatividad
  • La capacidad de relacionarse positivamente con otros
  • La capacidad de introspección
  • El sentido del humor

    No los tienes que tener todos, ¡no te abrumes! basta con que tengas uno de estos factores. 

    La capacidad de resiliencia y el hecho de que ella aparezca o no, depende básicamente de la interacción de una persona con su entorno; que poseas, o hayas tenido en tu historia, una sola persona que te acepte incondicionalmente tal y como eres.

    Recordemos que si nos cuesta transformar positivamente nuestras experiencias, es una capacidad que podemos aprender. ¡Qué alivio!

28 de abril de 2013

¿Enfermedades o enfermos?


actitud, crecimiento personal, gestal
 La enfermedad, sea la que fuere, es algo que todos los seres Humanos deseamos que permanezca lejos y ajena a nosotros. Sabemos de su presencia en nuestra vida por poseer memoria de salud, siendo la misma valorada ante la pérdida y aparición del anhelo de su recuperación. ¿Qué podemos hacer? ¡Mucho, sin lugar a dudas!

En el ámbito de la salud física y emocional, se ha arribado a la conclusión de que no hay enfermedades sino enfermos, siendo esta diferenciación de vital importancia pues habla de que nosotros, las personas, somos quienes enfermamos de algo específico en un momento específico en nuestras vidas, y tomamos cierta actitud única frente a lo que nos acontece, para ayuda o detrimento propio.

Por supuesto que conocemos una amplia gama de enfermedades, todas con su sintomatología y diagnóstico. A lo que nos referimos es a la presencia del Ser Humano como factor crucial: de qué nos enfermamos? ¿Cuándo nos enfermamos? Y el pronóstico de recuperación esta íntimamente ligado a la actitud de la persona frente a la misma, más allá de los cuidados pertinentes que tome. Muchas son las investigaciones que lo corroboran y sustentan sus resultados con imágenes del scan cerebral llamado “functional magnetic resonance imaging” ( Dr. Matthiu Ricard, publicado en “Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias, Nov. 2007).

Así pues, dos personas con un mismo diagnóstico y tratamiento pueden tener muy diferente respuesta para alcanzar la recuperación. “¿Me quejo de lo que me pasa?, ¿Siento que es el peor momento para enfermarme?, ¡De esto si que me va a costar salir!, ¡Peor no puedo estar!”
Otra postura sería: “necesito descanso; me pasé de la raya” (escucho las señales de mi cuerpo de agotamiento, registro mi stress, por ende bajan mis defensas siendo terreno fértil para amplia gama de enfermedades).

Si nos concedemos una mirada de aprendiz frente a la enfermedad que nos acontece, escuchando de qué hablan nuestros síntomas y la invitación de los mismos a una mejor calidad de vida para recuperar el estado de Salud, nos ubicamos en agentes activos a favor de nosotros mismos. Y es de nuestra Vida de lo que se trata.

¿De què manera te RESPETAS hoy?

Hay preguntas que parecen sencillas, pero tienen el poder de cambiar nuestra forma de vivir. Una de ellas es esta:¿De qué manera te respeta...