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25 de enero de 2014

Mi "Personaje" me rescata (técnica)

www.eltornilloflojo.blogspot.com.ar, aspectos positivos, transformación positiva, gestalt
Muchos de nosotros tenemos alguna característica personal con la cual no estamos de acuerdo, no nos gusta y deseamos cambiarla: vergüenza, inseguridad, rigidez, etc. La mayoría de ellas se nos manifiestan cuando entramos en relación con el mundo, cuando interactúamos con las otras personas y me encuentro con que me quedo en silencio y no puedo defenderme, dificultad para poner límites, me achico ante una entrevista o una conferencia, ... en fín, aparece adentro mío éste aspecto interno que de alguna forma me limita y en menor o mayor grado interfiere en un mejor despliegue de mi ser en el mundo, personal o laboral.

Por supuesto que la mayoría hemos desarrollado estrategias "para que no se note" - en el mejor de los casos-, mas adentro nuestro tenemos absoluta claridad de lo que sentimos: una gran incomodidad y cierta dosis de autorreproche por sentir que seguimos fracasando en ciertas situaciones aún con nuestros mejores intentos; por ejemplo, respirar profundo momentos previos  a la situación difícil, decirnos internamente frases positivas, darnos ánimo o recibir apoyo de alguien que nos quiere: "¡Vamos, tú puedes!"

En Gestalt trabajamos de muy diferentes modos el desarrollo de estos aspectos nuestros, los cuales pueden ser conocidos mas también pueden ser rechazados por considerarlos negativos (y es cuestión de nuestras propias creencias y juicios elaborados sobre estas características, perdiendo valiosas fuentes de energía y potencial propios: hay quien rechaza el enojo y lo "evita" - aunque pague con sus contracturas- pues no quiere conflictos, mas pierde una fuente donde abreva la puesta de límites; otros rechazan la ternura y su manifestación, pues la tiene ligada a mostrar debilidad o tornarse vulnerables, con lo cual se pierden una mayor calidad de contacto humano).

Les propongo una técnica sencilla y eficaz para ir transformando ésa característica que deseo modificar, la cual es "portátil" y su implementación es a través del juego; nada de padecimientos y cada uno irá dando sus pasos a su propia medida.

1) Piensa y escribe la característica que no te gusta de tí mismo, y añade una situación concreta donde se presenta. Empezar por una es lo adecuado; hacer una larga lista y lanzarme al cambio de muchas a la vez, es invocar a la exigencia. ¿Un paso a la vez?
Ej: me dá vergüenza entrar a un lugar y preguntar sobre algo que me interesa.

2) Escribe el opuesto de ése aspecto tuyo, cómo sería para tí la versión positiva, cómo quieres que sea esa característica en lugar de ser como es.
Ej: quiero entrar seguro/a a cierto lugar y preguntar cuanto necesito o quiero saber.

3) Busca un personaje conocido, actual, real o de ficción, histórico, que para tí represente la encarnación de ésa característica positiva; ojo, no tiene que gustarte todo el personaje, sino que tomas el rasgo positivo buscado como sobresaliente.
Ej: Imagínate a Lara Crof, personaje femenino de Tomb Raider, entrando a un lugar para obtener información. Piensa en Roberto Pettinato, humorista y periodista argentino - entre sus variadas actividades-  presentando una queja en un restaurante o negocio.
Busca tu personaje representativo del rasgo que quieres transformar. Recuerda que puede ser de una película, de la mitología, de alguien real público, etc.

4) Juega a ser este personaje elegido en tu casa, cómo camina, cómo se mueve, cómo habla. ¡Aprópiate de este personaje a tu modo! Incluso el ponerte algún aditamento en tu vestuario, por pequeño que sea, te ayudará a ponerte por un rato en "esos zapatos".

5) Por último, sal afuera, al mundo, a JUGAR por un breve instante o corta situación siendo éste personaje. Siguiendo el ejemplo, ingreso al lugar que me dá vergüenza preguntar, siendo Lara Crof y me desenvuelvo desde ese lugar interno. Al principio hago una prueba corta ... ¡y veo qué me pasa!
La repetición en diferentes momentos y días, hará haciendo el trabajo de ir incorporando las sensaciones y la nueva percepción de mí mismo/a con mi característica positiva. Me voy adueñando de ella, la voy integrando, de tal manera que empiezo a descubrir la eficacia de sacar MI LARA CROF en ciertas situaciones.

¡Haz la prueba y me encantaría que compartieses tu experiencia!
Si quieres comparte tu aspecto deseado que quieres modificar, qué rasgo positivo seleccionas y qué personaje vas a sacar a jugar en tu vida.
Recuerda que es una técnica para ir incorporando una característica que POSEEMOS, mas no hemos encontrado la puerta para sacarla. Lo que empieza siendo un "entrar a escena", termina integrado.

¿Sales a jugar?

18 de enero de 2014

Teoría del Bienestar: un ingrediente.

www.eltornilloflojo.blogspot.com.ar, Bienestar, psicología positiva, Dra. Aida Bello Canto
Con anterioridad he hecho referencia a la teoría de la Felicidad y la teoría del Bienestar, mostrando una de las diferencias importantes que señala Seligman entre una y otra (Un modelo para el Bienestar: PERMA): fomentar el propio bienestar y en el afuera,
Sin lugar a dudas, ambas teorías arriban a sus conclusiones a través de numerosos estudios empíricos, muchos de ellos longitudinales, lo que significa con extensión en el tiempo. Una de las conclusiones de estas investigaciones es que los humanos poseemos un 40% de capacidad de construir nuestro propio bienestar, cultivar nuestra felicidad y fomentar una actitud positiva (aplicable a todo género, cultura y/o religión).

La estadística obtenida ha ofrecido el sustento para la elaboración de pasos y tareas específicas para transformar y construir ese 40% de bienestar, ir aumentando nuestro nivel positivo del mismo. Con el propósito presente de abrazar lo posible cada uno de nosotros e integrar a nuestras vidas cada paso con el objetivo de aumentar paulatinamente nuestro nivel de bienestar, les propongo un paso a la vez.

Hoy les ofrezco una de las tareas propuestas por los científicos: realizar un acto aleatorio de bondad diario.

- No importa si conoces o no a la persona
- Es una disposición interna de apertura para brindar esta dosis de bondad
- El énfasis en aleatorio es que pueda aparecer la oportunidad de concretar este acto de bondad de forma sorpresiva, inesperada.
- No hace falta que te sientes a pensar ¿cuál hago hoy?

Desde una visión integral humana, ¡cuán bello sería que este ingrediente para cultivar el bienestar, se expanda y se riegue ampliamente! Mas para que no quede en un deseo filosófico existencial, reitero para los más objetivos y racionales que este ingrediente se sustenta en resultados de estudios empíricos.

Para terminar, deseo sugerirles la película "Cadena de favores"; de alguna manera mi mente le hizo link con estos actos aleatorios de bondad.

¿Trabajamos nuestro 40%?

11 de enero de 2014

Límites y Emociones tóxicas

Límites, emociones tóxicas, www.eltornilloflojo.blogspot.com.ar, Dra. Aida Bello Canto
Imagínate que estás sentad@ cómodamente y viene alguien y te pone un almohadón en la cabeza; te quedas quiet@ sentado con ese almohadón sobre tu cabeza. Viene otra persona, o la misma, y te coloca otro almohadón sobre los hombros … mejor dos almohadones … y permaneces con ellos encima tuyo. Aparece otra persona, o la misma, y te pone otros almohadones sobre tus piernas y tu pecho; y permaneces quiet@ … y siguen llegando almohadones que te van cubriendo … vas sintiendo el peso sobre tí, incluso la falta de aire y estás prácticamente o completamente cubierto por ellos.
Permanece un poco en esta imagen para poder asomarte a la sensación de estar “ahí” … ve poniéndole nombre a cada una de las emociones que te surgen, ¿cómo te sientes?

Entre las emociones frecuentes están: agobiad@, atrapad@, con mucho peso, enojad@, no tomad@ en cuenta, angustiad@.

Cada uno de estos almohadones representa una metáfora de las situaciones que aparecen en nuestras vidas y que no le ponemos límites. Situaciones que nos cargamos encima, sin darnos tiempo a revisar internamente  si las elegimos o no. Con nuestra ausencia de poner límites, damos permiso a que sigan llegando pedidos, reclamos y hasta exigencias externas; y además, una vez aceptadas, hemos de cumplir, responder a las mismas, satisfacer al otro, complacer. Estamos acumulando emociones tóxicas adentro nuestro.

Voy a ir un poquito más profundo. He hablado de situaciones que cargamos, mas cuando está presente la dificultad de poner límites, no es a la situación en sí misma lo que vemos, sino a la persona que nos trae "el almohadón". Es a esa persona a la que no podemos decirle NO; ¿razones? ¡muchísimas! mas todas pueden converger en su esencia en dos: 1) evitar conflictos y/o 2) miedo a la pérdida de afecto.

Aprender a poner límites es todo un desafío, sobretodo cuando se posee un historial personal del "sí fácil", pues hemos de instrumentarnos para sostener la posibilidad de que ocurran nuestras fantasías más catastróficas: que tenga que enfrentar conflictos o que ya no me quieran tanto. Para la primera, me gusta la frase de que lo que se evita, se invita. Los conflictos tarde o temprano aparecen, generalmente de mayor grado debido a la acumulación de situaciones. Así que puedo sentirme desvalorizad@ porque mi aguante en el tiempo no sirvió de nada.

En cuanto a la segunda, el miedo a la pérdida de afecto, necesitaré mi propio tiempo personal para revisar la calidad de vínculo que tengo con esa persona, pues puedo estar metid@ en una relación tóxica y no registrarlo. Recordemos que la puesta de límites es uno de los pasos esenciales para destrabar este tipo de relaciones (Saliendo de relaciones tóxicas).

La puesta de límites:
- Me cuida y cuidan al otro; dejo de acumular internamente esas emociones tóxicas que en la mayoría de los casos la otra persona no registra, pues se queda con nuestra respuesta afirmativa a su "almohadón" (no es adivino).
- Lo que otorga validez a mi SÍ es que también puedo decir un NO. Lo que valida mi NO es que puedo decir un SÏ.
- Dejo de acumular enojos (el cuerpo, con sus contracturas por ejemplo, me lo va a agradecer) y anulo el campo fértil para el resentimiento.
- Amplío mi capacidad de elegir; en gestalt apuntamos a responsabilizarnos de nosotros mismos, entendiendo responsabilidad como responsa-habile = habilidad de respuesta.
- Genera alivio y mayor energía, entre otras sensaciones y emociones positivas.

Para aquellos que deseen empezar a ejercitarse, les propongo que ingresen a su vocabulario a modo de respuesta el "ahora no sé; te digo luego". Es una manera de parar el almohadón que vemos que nos van a poner encima, ganar tiempo para preguntarnos a nosotros mismos qué es lo queremos o necesitamos en ese momento o ante la situación planteada, y todo ello sin el riesgo a un conflicto inminente o que la otra persona me retire su afecto. Es un darnos tiempo para darnos cuenta de los almohadones que elegimos llevar encima.

¡Podemos empezar por el área que sea de nuestra existencia!

5 de enero de 2014

La Autoexigencia como aliada.

Autoexigencia, El Tornillo Flojo, Dra. Aida Bello Canto, Gestalt, exigencia tóxica
Iniciando el año solemos hacer una lista, mental o escrita, de nuestros propósitos para el transcurso del mismo; a veces retomamos lo que quedó inconcluso del año anterior,  otras con proyectos no concretados en la antigua lista, nos lanzamos con nuevos o con la continuación de lo iniciado. Sea cual sea el lugar donde nos paramos nosotros mismos, suele filtrarse la exigencia de manera sútil y en este ahora no nos afecta ya que tenemos toda la energía del propósito, las ganas, el inicio. Mas, ¿qué pasa más adelante?

La autoexigencia puede ser una gran herramienta para llevarnos a alcanzar nuestros logros, mas también puede ser un gran obstáculo en el camino; la diferencia entre conectarnos con ser perfectibles, abiertos a mejorar, y el rozar la obsesión de ser perfectos, reside en la claridad en nuestra propia propuesta de metas posibles. Y cuando hablo de metas posibles, me refiero a tomarse cada uno en cuenta como trabajador de esa empresa/ meta/ proyecto, no solamente como el planificador/ deseador que sin darnos cuenta se convierte adentro nuestro en un gran evaluador de la manera en que hacemos o no hacemos las cosas.

Sabemos que tenemos frecuentes diálogos internos, unas veces más claros que otras, donde se recrean aspectos diversos y polares (conocidos, desconocidos y/o rechazados) y cuánta mayor claridad  podemos darle a los mismos, mayor ganancia obtenemos en nuestro autoconocimiento y comprensión de estos acuerdos o desacuerdos internos. El trabajo en gestalt de estos aspectos y su interacción interna es uno de los objetivos a alcanzar, pues no sólo apuntamos a acordar con nuestras partes, teniendo en cuenta nuestras capacidades y herramientas, sino que dejamos de poner en el afuera los enfrentamientos que tenemos adentro.

Si desconozco mi evaluador interno, esa parte mía que me exige ser bueno/a en lo que haga, cumplir con mis objetivos, no reconocerme en lo alcanzado por temor a que me "achanche" o me "duerma", sentir que siempre puede ser mejor con lo cual la sensación de insatisfacción aparece, pues lo voy a poner en el afuera, en otra persona que me genera todo lo anterior - y siempre encontramos en nuestro entorno a quién calzarle el "exigente". Según el lugar que ocupe esa persona en nuestra vida, afectará más o menos nuestra relación. Este evaluador interno le abre la puerta a la exigencia tóxica.

En el ahora mi deseo es que en las metas propuestas, cuenten con su autoexigencia como un aliado; para ello reconozcan estas partes que poseemos: el planificador, el trabajador - quién llevará a cabo lo planificado- y el evaluador - encargado de supervisar la ejecución o no ejecución en el tiempo. Y algunos tips que contemplan a los tres son:

- Pasa a escrito tu lista y ante cada cosa (aunque sea una sóla) ponle al inicio ELIJO ... o QUIERO ... Léela y fíjate si estás de acuerdo con ello; a veces lo que ponemos o pensamos es TENGO QUE ... y ahí ya encontramos un problema, pues nuestros propósitos que van de la mano con "tengo que ... " hablan del tipo de exigencia tóxica que no tiene en cuenta al trabajador con lo cual nos dirigimos a la insatisfacción o autorreproche.

- Ubica al lado de cada meta/ deseo tres columnas, para que las llenes y lo tomes en cuenta:
1) Las herramientas con las que cuento.
2) Posibles obstáculos.
3) Soportes / ayuda que necesito (buscar información, personas con la que cuento para este propósito, asesoramiento, delegar en alguna etapa, etc).

Cuando tomamos en cuenta estos puntos, propiciamos una autoexigencia sana que no convierte el deseo en obligación, ni nos conduce a la culpabilidad, resentimiento, fracaso. Nos pone en una mirada de valoración al proceso, al camino, y no sólo en el objetivo, tomando una actitud de aprendiz, mejor gestión de nuestro tiempo y auto-reconocimiento de los pasos dados.

¡Por un más humano 2014!
 
 
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