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24 de abril de 2016

Tres Estilos frente a Personas Tóxicas

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, personas toxicas, maltrato
Existen esencialmente tres modos de enfrentar a las personas tóxicas y/o situaciones de maltrato. Es importante detectar cuál es la más frecuente en nosotros, saber qué podemos esperar de cada una de ellas para la resolución del conflicto y finalmente, elegir la más adecuada.

1) Resistir: "¿Quién puede más?"
Tomar la postura de resistir ante una persona tóxica o situación de maltrato, hace referencia a engancharse en una pelea de poder, forcejear a ver quién "gana", quién logra vencer al otro utilizando diversos métodos (gritos, descalificaciones, violencia emocional y/o física, etc).

El estilo de comunicación empleado en esta postura es de imposición, dejar claro que "no me achico", enfrento. Tengamos en cuenta que no sólo nos imponemos con acción, sino que existen manipulaciones pasivas (miradas, sostener el silencio en postura corporal erguida y sosteniendo la mirada, gestos) que buscan precisamente provocar a la otra persona y resisten/enfrentan la situación.

La búsqueda de resolver el conflicto queda olvidada o disuelta en la lucha, con lo cual no hay resolución. Además, con frecuencia se cae en responder con maltrato al maltrato, en este quién puede más.
Alta posibilidad de que la situación se repita, ya que no se generan cambios, retornando lo tóxico igual aunque varíe el envoltorio (de diferentes formas, pero la misma esencia): el maltrato y sus múltiples caras.

2) Abandonar: "Me doy por vencid@"
Cuando se posee el estilo de abandonar en una situación de maltrato, frente a una persona tóxica, se deja libre el espacio personal para que sea invadido por el otro. Sé que al decir que "se deja libre" es muy difícil de digerir o entender, pues ante el sometimiento lo que toma preponderancia, es la fuerza - emocional, física, manipuladora, de la otra persona, y pareciese que ésta nos roba toda posibilidad de cuidar nuestro espacio de integridad. El que se somete, abandona, está convencido en ésos momentos que realmente no puede ... ¡hasta que se empodera!

El que tiende a tomar esta postura ante las toxicidades de su vida, se autodevalúa, y cree no poseer herramientas. Las respuestas que frecuentemente aparecen son las conciliadoras, para calmar las situaciones o a las personas involucradas; o se sitúa en el espacio de víctima, una vez más.

Este estilo de enfrentar a las personas tóxicas no es resolutiva; el maltrato vuelve repetidamente.

3) Fluir: "En ésta no me engancho"
El tercer estilo como respuesta ante el maltrato, habla de dos tiempos.
En una primera instancia se apela a la comunicación clara, donde ya saben que hago referencia a poner en palabras lo que me pasa, lo que pienso y lo que siento, abriendo la posibilidad del diálogo y búsqueda del acuerdo. Expreso claramente un NO al maltrato e invito al otro a favorecer el encuentro. Podemos no estar de acuerdo mas SI tratarnos con respeto, lugar donde no hay espacio para el maltrato.
Una de las posibilidades es que se disuelva la situación conflictiva, siendo el camino resolutivo para ambas partes.

El segundo tiempo hace referencia a la posibilidad de que la otra persona no se abra al diálogo e incluso incremente el maltrato. Aquí la actitud positiva a tomar es soltar la situación, correrse de ésta persona y su maltrato, no por evitar conflictos sino por elección a no permanecer en lo tóxico.
Es el camino resolutivo para uno mismo, con respeto e integridad.

¿Cuál es tu estilo?

¡Espero que te sea  útil!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

17 de abril de 2016

La Trampa de "vivir en el pasado" o en la Anticipación.

Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, aqui y Ahora, Anticipacion
Es en el Presente que tenemos la posibilidad de transformarnos, de cambiar, de realizar nuestras elecciones. Es Aquí y Ahora el espacio y el tiempo donde aparecen nuestros pensamientos, emociones, sensaciones corporales y decidimos tomar acción o no. Aunque parece una obviedad, muchos de nuestros problemas residen en "vivir" en el pasado o en frecuente anticipación del futuro. La tristeza, el resentimiento, la queja pueden hacerse presentes en la primera, y la ansiedad y/o miedo en la segunda.

Cuando nos vamos hacia el pasado, recordando situaciones que no resolvimos a nuestro gusto, trayendo a la mente situaciones inconclusas de nuestra vida, lo que callamos en un momento dado, para poner algunos de los muchos ejemplos, propiciamos la aparición del resentimiento, una actitud de frecuente queja, angustia, ... emociones detonadas por el pasado,  perdiendo el contacto con lo que pasa Ahora y sin registrar que nosotros ya no somos los mismos que en aquel entonces.

Las experiencias vividas nos han dado nuevos recursos, poseemos más capacidades, aprendimos. Cuando una situación pasada nos obstaculiza nuestro presente, nos damos cuenta que no pudimos resolverla y crecer con ella (característica de la resiliencia), entonces no estamos en el pasado sino que afecta directamente el Presente, y es acá donde tenemos la oportunidad de resolverla.

Cuando nos vamos hacia el futuro, pensando lo que tenemos que hacer, anticipándonos a lo que creemos que nos va a pasar, a cómo va a responder tal o cual persona, alimentamos nuestras fantasías catastróficas. Irnos mentalmente hacia el futuro, estar en "modo anticipación", genera la aparición de ansiedad, inquietud, miedo, perdiendo el contacto con nuestro presente, lo que pasa Ahora y las posibilidades concretas que tenemos, así como las herramientas con que contamos. 

Aida Bello Canto, psicologia, Gestalt, Emociones, Relajacion
Habitar el Presente es esencial para registrar nuestras necesidades, propiciar los cambios deseados, realizar nuestras elecciones en coherencia, vivenciar nuestras emociones y recibir la información que ellas nos traen: diferenciar lo que me nutre y lo que me intoxica. Y todo ello favorece nuestros vínculos, nuestra relación con el mundo.

Aunque ya todos sabemos la importancia de habitar en el Presente por la información y mensajes que nos llegan por diferentes medios, no es fácil ni rápido su logro. Podemos caer en la trampa reiteradamente de"vivir en el pasado"o en la Anticipación. Así pues, es necesario el entrenamiento, ejercitarlo e irlo incorporando como hábito y actitud. ¿Cuántas veces se nos escapa el disfrutar el momento o una situación, por estar "en otro lado"?

Hay muchas maneras y técnicas para aprender a estar Presente: cursos, talleres, libros, videos. No me voy a detener en la amplia variedad pues pueden acceder fácilmente a esta información. Mi objetivo es recordarles los beneficios que trae el estar en el Aquí y Ahora: el potencial con el cual se van a conectar, la armonía que pueden Ustedes mismos generarse.

También podrán registrar si están atrapados en un pantano emocional, si se van con frecuencia para atrás o para adelante, con todas las emociones que ello implica, y al darse cuenta pueden empezar a transformar, a crecer, valorarse y valorar cuánto les rodea.

Para los que inician, les sugiero la práctica de respiraciones profundas (una vez al día o cada vez que las precisen) e incorporar un ejercicio de relajación en su agenda personal. Les dejo una breve relajación básica.



Un cálido saludo,

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

10 de abril de 2016

Personas con Alta Sensibilidad

Aida Bello Canto, Psicologia, Emociones, gestalt, PAS
Las personas con alta sensibilidad reciben una avalancha de estímulos cotidianamente que pueden conducirlos a la fatiga y/o al frecuente sufrimiento. ¡Ser sensible no es lo mismo que ser susceptible!

Éstas personas muchas veces desconocen que poseen un sistema nervioso mucho más sensible que el promedio, siendo una característica innata, lo cual hace que capten rápidamente las sutilezas de su entorno y reciban una mayor cantidad de información sensorial que los demás. No solamente les afecta de sobremanera los ruidos y los olores fuertes sino que se conmueven profundamente con la naturaleza, el arte, el sufrimiento de los demás.

Poseer una alta sensibilidad puede complicar la vida tal cual como la vivimos hoy en día pues al registrar con claridad las necesidades de las otras personas, del ambiente que las rodea, del dolor ajeno, sufren al encontrarse con sus propios límites, tendiendo a desvalorizar lo que pueden sumar ... pues `no es suficiente´.

Así también se les hace a veces difícil a las personas con alta sensibilidad la vida cotidiana ya que se ven invadidos por gran cantidad de estímulos sensoriales: olores, ruidos, agrupaciones de gente, generadores de malestar por la intensidad en que son experimentados los mismos.

En español se les denomina Personas con Alta Sensibilidad (PAS) y en inglés Highly Sensitive People (HSP), siendo la Dra. Elaine Aron una de las científicas que ha investigado con profundidad este tema. Recomiendo su libro "El Don de la Sensibilidad", Ed. Obelisco.

Para éstas personas es necesario que aprendan a darse en su vida diaria un tiempo y espacio para:


- Armonizarse, alimentar internamente un lugar de serenidad y quietud, para además poder no fatigarse con tanta información y estímulos del afuera. Hay muchísimas maneras y caminos para lograr ésto (meditación, relajación, caminatas, respiraciones profundas, acudir a un lugar grato y sereno, permaneciendo en el mismo para apreciar el bienestar interno); cada uno encontrará el más adecuado o mezcla de varios.

- Ampliar la propia valoración y reconocimiento de sus capacidades y sus límites (para aquellos que se solidarizan con el dolor ajeno). De esta manera sale del frecuente sufrimiento e insatisfacción de que es muy poco lo que hace, que no alcanza, de la angustia y/o ansiedad que genera. Reconocer sus potencias en lugar de conectarse con la impotencia.

Muchas personas con alta sensibilidad buscan ayuda para "no ser tan sensibles", mas es un rasgo que ha de ser abrazado como propio, reconocerse con el mismo, y conocer las enormes ventajas que posee. Transformar la complicación en don: gran creatividad, enorme empatía, flexibilidad, precisión, ...
Encontramos en nuestra historia muchas personas PAS comprometidas con el bienestar de  la humanidad, del medio ambiente, pintores, músicos, etc.

¡Darte cuenta que posees alta sensibilidad te ayudará a fomentar sus ventajas y cuidarte con más atención!


Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


3 de abril de 2016

Fantasías Catastróficas: obstáculo y parálisis.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Miedo, Fantasia Catastrofica
Muchas personas ante una situación de tensión, preocupación o miedo, tienden a imaginarse que va a pasar lo peor. Crea en su mente una "escena" donde hasta puede imaginarse el diálogo con otra persona (si es un conflicto a solucionar con su pareja, amigo, familiar, área laboral), dándole un final negativo a esta película mental, lo cual produce un aumento de tensión, ansiedad y miedo. Esta escena es lo que llamamos en Gestalt una fantasía catastrófica.

Por supuesto que también esta respuesta mental y emocional la tenemos ante situaciones con nosotros mismos, que no involucran a otra persona; por ejemplo, tenemos que hacernos un chequeo médico y lo evitamos porque ya "sabemos que nos van a encontrar algo terrible" o no nos decidimos a viajar porque ya sabemos que nos vamos a perder y algo negativo nos va a pasar.

Las fantasías catastróficas potencian nuestros miedos e inseguridad; logran que aumenten estas emociones impidiendo que veamos con claridad cuál es la situación actual en el presente, olvidemos nuestras herramientas internas o las busquemos afuera cada vez que sea necesario. En definitiva, ¡nos paralizan! Solemos postergar lo más posible el hecho concreto que detona nuestra película mental de terror y, si es posible, evitarlo completamente.

El problema es que por más que lo evitemos en una situación, nos volverá a pasar en otra. Se torna en un obstáculo para avanzar, crecer, proyectar y, esencialmente, disfrutar el presente. La ansiedad puede ir in crescendo y en muchos casos, la angustia anticipatoria.

Nos podemos pasar horas o días  pensando en una situación, cambiando los diálogos en busca de una "mejor manera", ensayando diversas estrategias, llegando siempre a un resultado negativo, confuso y que aumenta nuestra inseguridad. Nuestra mente se pone en "modo calesita", como yo lo llamo, dando vueltas y vueltas en el tema, sin llegar a ningún lado.

¿Qué hacer? 

- Lo primero es darnos cuenta que esta fantasía catastrófica está en nuestra imaginación, es un intento de adivinar el futuro, anticiparnos con los más mínimos detalles creyendo que así nos sentiremos más seguros. Lo que logramos es aumentar el desasosiego, el malestar.

- Respira 10 veces profundamente. Sí, 10 veces, porque con dos o tres no logramos parar nuestra mente; las necesitamos para focalizar la atención en nuestra respiración y a la décima estamos en condiciones emocionales más serenas, ubicados en el presente, en el ahora.

- Ahora podemos darnos cuenta qué asuntos están en nuestras manos y cuáles no de la situación que nos ha generado esta película de terror, en vano intento de controlarla. Veremos que hay "asuntos" que definitivamente no están en nuestras manos, no nos pertenecen, y donde hemos de poner el foco es en lo que sí depende de nosotros, es "nuestro asunto". Por ejemplo, si es una conversación que imaginamos conflictiva, pensar ¿cuál es el mensaje claro que quiero transmitir?

- Espera que llegue la situación real, en tiempo presente, recordando que posees muchas herramientas con las que cuentas. Tenemos una capacidad increíble de crear historias en nuestra mente, y siempre nuestra película mental es peor que la realidad.

Recuerda que de lo único que puedes ocuparte es de lo que está en tus manos, de tu "asunto".

Para finalizar, utilizo este útil recurso cuando la persona está reiteradamente paralizada en su película mental: imaginar que mi fantasía catastrófica se vuelve realidad (me deja, me rechaza, me descubren algo terrible, no me dan el empleo, me pierdo, ...), ¿qué haría si esto pasa en realidad? Piensa en el paso siguiente a dar imaginando que ya pasó lo peor!
Cuando nos instrumentamos con herramientas propias o en la búsqueda clara de a dónde buscar ayuda/ información para el paso siguiente, un enorme alivio aparece, aunque no podamos cambiar el resultado triste, en el peor de los casos, vemos que podemos salir adelante.
Todo lo que pase de ahí para abajo, ¡nos sentimos preparados!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


 
 
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