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2 de febrero de 2020

Emociones y Calidad de Vida

Dra. Aída Bello Canto, Gestalt, Psicología, Emociones, Inteligencia Emocional, Bienestar
La capacidad de comunicar nuestras emociones con los gestos es innata. Es un lenguaje universal, donde todos y cada uno de nosotros, sin importar idioma, cultura o país, podemos transmitir lo que sentimos desde el nacimiento. Éstas son las emociones básicas de las que hemos hablado, cuya función es la de supervivencia. Y es que nuestro cerebro emocional viene equipado para la superviviencia y para el bienestar.

Sí, leíste bien, venimos equipados emocionalmente para el bienestar, pues aún las emociones displacenteras, que son comúnmente y equivocadamente llamadas emociones negativas (ej: miedo, tristeza, enojo), las necesitamos para protegernos y cuidarnos, ayudándonos a tomar lo que necesitamos para encarar cada situación específica dada. No sobreviríamos sin ellas.

Las emociones placenteras (ej: alegría, afectividad, serenidad) también cumplen su objetivo evolutivo al ampliar nuestros recursos intelectuales, físicos y sociales. Lo interesante a destacar es que no solamente venimos ya equipados con estas emociones - todas son positivas pues las necesitamos- , sino que a través de las diferentes formas de aprendizaje podemos reforzarlas y nutrirlas; logrando al mismo tiempo, una transformación de nuestra estructura cerebral a través de la neuroplasticidad.

La calidad de una vida personal depende de la capacidad - inteligencia emocional- de sentir y expresar las emociones, así también el regularlas. Me parece de suma importancia el aprender a utilizar en el mundo emocional la conjunción "Y"; ¿a qué me refiero? a que no estamos invadidos por una sola emoción y muchas veces el sentir la preponderancia de una sola, puede hacernos creer que estamos "tomados", teñidos, por la misma. Si fuese la emoción alegría diríamos que no habría problema alguno, mas si es tristeza o angustia, la persona se sumerge en ellas con todo el compromiso físico que además implica.

Dra. Aida Bello Canto, Psicologia, Getalt, Emociones


Si nos damos tiempo para registrar cómo estamos, cómo nos sentimos, podremos registrar que a lo mejor sentimos tristeza en un área de nuestra vida y al mismo tiempo sentimos bienestar/alegría en otra área. Afinar nuestro alfabeto emocional, concedernos el tiempo para pulir nuestro registro sobre cómo estamos y darnos cuenta de la riqueza emocional que poseemos, nos abre la puerta a una mayor vitalidad, a una mayor conexión con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea. Además sumándole la convivencia de varias emociones al mismo tiempo, nos auto-proveemos de un paracaídas para esos momentos de tránsito en la vida que todos atravesamos.

Desarrollar nuestra inteligencia emocional va de la mano de nutrir nuestros pensamientos positivos, aprender a percibir con mayor facilidad lo "que hay y no lo que falta", registrar y valorar los aspectos y acontecimientos positivos de nuestra vida; y paralelamente, vamos transformando nuestro organismo con sus químicos y nuestro cerebro; muchos investigadores lo denominan el cerebro feliz.

¿Es un entrenamiento? ¡Sí!
¿Hemos de hacer algo nuevo? ¡Sí!
¿Nos lleva a consultarnos adentro? ¡Sí!
¿Es posible la transformación? ¡Sí!
Y por último, ¿nos merecemos vivir mejor, sumar calidad de vida? ¡Definitivamente Sí!
¡Nos beneficiamos todos!

Dra. Aida Bello Canto
Psicoloía y Gestalt

2 comentarios:

  1. Genial. Gracias! Sus artículos abren ventanita hacia nuevos horizontes... Aprendizajes a ser practicados hasta convertirlos en hábitos saludables de vida!

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    Respuestas
    1. Muchisimas gracias Trinitaria por tus cálidas y motivadoras palabras!!
      Me alegro de que sumen un granito de arena en el buen vivir.
      Un cálido abrazo,
      Aida

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