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28 de junio de 2020

¿Necesitas la Aceptación de los demás? ¡4 riesgos!

Dra. Aída Bello Canto, Gestalt, Emociones, Psicología, Dependencia Emocional
La necesidad de ser aceptado por los demás es una fuente de padecimiento ya que deja su propio bienestar y estima en "manos" de los demás, y cuando recibe aprobación ya sea por halagos o reconocimiento, sentirá un profundo alivio, mas cuando no llegan e incluso siente que es criticado/a, sufre, se desmorona internamente.

La importancia de este tema radica en que la persona adulta que necesita la aceptación de los demás posee un tipo de dependencia emocional que incide directamente en su autoestima, en su propia visión de sí mism@ y empobrecido contacto con sus necesidades y deseos.

Se busca en el afuera, en otras personas, la validación y aprobación de su persona, de sus actos y hasta de sus ideas (en caso extremo). Cuando ello ocurre, siente que es aceptad@, que pertenece, y un enorme bienestar acontece adentro. Mas, ignora que paga  un enorme precio por ello: ensombrecerse como persona y anestesiar sus propias necesidades y emociones.

Podemos imaginar que el gran objetivo es agradar a los demás o a la persona de quien necesita la aceptación, con la fantasía de que de ésta manera será aceptado/a y reconocida plenamente; fantasía porque no es duradera, siempre retorna la necesidad de volver a ser aceptado, comprobar que "hace las cosas bien" y es merecedor/a de ser elegido/a (como amigo, pareja, en un grupo, etc).

Riesgos posibles de padecer ésta necesitad de aceptación de los demás:   
Aìda Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Dependencia Emocional


- Disminuído contacto consigo mismo, priorizando el contacto con el afuera. Son grandes detectores de las necesidades ajenas, para complacer y satisfacerlas.

- Tienden a ser imanes de personas manipuladoras que han detectado esta necesidad de aprobación: "si haces las cosas como yo quiero, entonces te acepto; sino, te rechazo o abandono".

- La dependencia emocional es alta, pudiendo ser dependiente a un grupo  o a una persona. Muchas emociones se van anestesiando, y otras se sobredimensionan: miedo y ansiedad.

Las relaciones se ven teñidas por la presencia de los actos complacientes, estando una de las partes de esta relación opacada o "sometida". Es un campo fértil para los vínculos tóxicos.

¿Cómo salir de ahí? Hay muchos caminos y variantes, mas en esencia todos van dirigidos a:

- fortalecer tu Autoestima,
- apreciar el espacio propio, acompañarte a tí mism@
- entrar en contacto con tus emociones, des-anestesiarlas, y
- tomar registro de tus necesidades y deseos.

A partir de acá estarás en mejores condiciones de elegir y decidir cuándo quieres agradar o complacer, por deseo y elección, no por necesidad de ser aceptado/a ni por miedo a ser rechazado/a.

¡Merecemos el esfuerzo para nosotros mismos para vivenciar que somos aceptados por Ser, no por complacer!

¡Te deseo lo mejor!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

21 de junio de 2020

Actitud Positiva, ¿Para qué?

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Actitud Positiva, Bienestar Emocional
Los problemas existen, nos tocan la puerta, el bolsillo, el trabajo, las relaciones, a nivel personal y social, mas ... ¿qué actitud decidimos poner a cada una de estas situaciones problemáticas? Acá radica la diferencia, pues tenemos la posibilidad de elegir cómo pararnos frente a estos acontecimientos.

Un actitud positiva nos ubica en un mejor estado mental para enfrentar las dificultades y las vicisitudes de la vida. Nuestro pensamiento queda más libre para generar ideas, fomenta la creatividad para que aparezcan posibilidades de solución, si las hay o un entendimiento emocional cuando no las hay.

La actitud negativa ubica el estado mental en las razones que sustentan el fracaso, resta energía y destreza para sortear la problemática que se presenta; nos tornamos incrédulos y socavamos el creer en nosotros mismos, nos restamos potencial.
Numerosas investigaciones han dado por resultado que poseemos una gran facilidad para caer en la actitud negativa, para registrar con rapidez lo negativo, lo que falta. Por otro lado, han registrado los
beneficios a nivel salud, calidad de vida, incidencia en las relaciones y vínculos, que trae el poseer una actitud positiva; eso sí: es un aprendizaje, un entrenamiento de focalización y orientación en lo que sí hay, en lo que sí tenemos. Es un proceso contínuo y dinámico que logra convertirse en
hábito, en una manera de estar en el mundo.

Los problemas pueden estar siempre, en un área o en otra, personales o situacionales, mas nuestra mirada ante estas circunstancias es la diferencia, y ésto es actitud. ¿Veo lo que siempre falta, lo que no funciona, registro lo que si hay, lo que funciona? Siento y pienso que la esencia de sostener una actitud positiva es no olvidarnos de lo importante, lo que es importante para cada persona, para cada uno, pues de esta manera no lo confundiremos con lo circunstancial, con los temas cotidianos, la problemática que se presente.

La actitud positiva impregna cada uno de nuestros actos, la manera en còmo nos expresamos, nos mostramos; va de adentro hacia afuera, y les reitero; ¡es contagiosa! También lo es la actitud negativa. Podemos poseer buenos conocimientos en un área específica, habilidades desarrolladas, mas nuestra forma de hacer, llevar a cabo en el mundo nuestros conocimientos y habilidades van acompañadas de un "cómo hacer" y ese cómo es la actitud.

Para despedirme les regalo unas palabras de Victor Frankl:
"La última de las libertades humanas es escoger la actitud de uno en cualquier clase de circunstancias".

¿Con qué actitud encaras tus situaciones?

Lo mejor para tí y para mí!!

Dra. Aída Bello Canto
Psiclogía y Gestalt


14 de junio de 2020

Estar en Crisis = Necesidad de un Cambio

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Emociones, Gestalt, Crisis, Oportunidad
La crisis es un momento de peligro, de incertidumbre, de confusión. Parte de nuestro mundo conocido se pone patas para arriba; se nos mueven las piezas en las cuales nos apoyábamos e ignoramos dónde estamos parados en ese instante, momento y etapa. Sentimos que algo se desintegra adentro y afuera nuestro, generando un arcoiris de emociones displacenteras como la angustia y la ansiedad, ocasionando la mayoría de las veces somatizaciones, malestares corporales, cambios en el sueño.

"Toda crisis trae una oportunidad", es una frase que hemos escuchado muchas veces y me parece importante revisarla para soltar un poco la exigencia que puede caernos arriba: "¿dónde está la oportunidad que no la veo?"

En una instancia de crisis, es difícil convencernos de que tenemos una oportunidad, y si tenemos instalada esta creencia corremos el riesgo de sentirnos peor, ya que no la vemos por ningún lado (además de sufrir, ¿somos estúpidos?). Lo que sí nos dice la crisis es que donde se produce, algo ha cambiado y nos convoca a un cambio para el cual no estamos preparados ... todavía. Y en la palabra "todavía" es que sitúo la posibilidad de traspasar ese túnel, la posibilidad de tener esperanza, si nos reconocemos Humanos.

¿A qué me refiero cuando digo Humanos? A que no somos ni omnipontentes, que todo lo podemos solos, ni impotentes, que no podemos nada. Apelar a nuestra red de soportes, a nuestros amigos, familiares, buscar información u orientación en alguien especializado en el área que tenemos la crisis, nos ayudará a encontrar y cear una nueva organización dentro del caos acontecido, apelando a recursos que hasta entonces quizás ignorábamos o creando nuevos.

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Emociones, Gestalt


Podríamos hablar de oportunidad unida a una crisis, a la visión de los resultados tras haberla atravesado, si es que tenemos la actitud positiva frente a la misma. Mas es una cuestión de actitud, no significa que vaya intrínsecamente unida. Y la actitud se cultiva, no es que la crisis la trae empaquetada.

Además, y para terminar, siento y pienso que la "Oportunidad" la tenemos en nuestra vida ... sin necesidad de crisis. La posibilidad de generarnos oportunidades, en cualquier ámbito, de realizar cambios deseados y/o necesitados, está a nuestro alcance y a lo largo de nuestra existencia.

No le estoy quitando mérido a la posibilidad transformadora y de resurgimiento tras una crisis, sino que tengamos en cuenta que no todos poseemos los recursos y hemos de ser cautos en no enjuiciar al que le "cuesta", al que queda empantanado, amén de recordar que el dolor no es lo único que nos transforma. ¡Qué alivio!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

 
 
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