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26 de junio de 2016

Relaciones con Co-Dependencia Emocional

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Relaciones toxicas
El miedo a ser dejados, miedo a ser excluídos de una relación o grupo de pertenencia (por ejemplo nuestra familia), puede llevarnos a conformar, obedecer, satisfacer las necesidades de la otra persona con tal de no ser excluídos  o dejados de lado. En este camino nos olvidamos de nosotros mismos, nuestras propias necesidades, adormecemos emociones, pues la prioridad es sostener el vínculo ... ¡al precio que sea!

Pareciese difícil de entender esto de "pagar cualquier precio" con tal de seguir en una relación, pues en muchísimas ocasiones nos encontramos que el precio incluye maltrato, emocional y/o físico; mas es mucho más fuerte la necesidad interna de sostener este tipo de vínculo tóxico antes que enfrentar el vacío profundo que se siente adentro.

En la co-dependencia, nuestra vida se ve afectada por lo que la otra persona dice o hace, e incluso lo que "no dice o no hace" pues nos volvemos traductores de señales, gestos, etc. El co-dependiente detecta la problemática en la otra persona, "sabe que necesita su ayuda", e intenta cambiarla, ayudarla. Se pone en funcionamiento lo que denominamos el Salvador/a interno, sintiendo que si somos nosotros los que dejamos a la otra persona ¿qué será de él/ella? lo cual trae aparejado sentimientos de culpa.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Relaciones Toxicas
Sigo atado/a a esta relación tóxica, aunque sepa que lo es ... pero ¿cómo voy a abandonar al Otro? Y utilizo la palabra "abandonar" porque es lo que la otra persona nos ha dicho o hecho creer: ¡que abandonamos! Excelente manipulación!!

La dinámica de la dependencia y la co-dependencia emocional puede parecer distinta, mas es la Las dos personas conforman este vínculo, necesitando aprobación, afecto, reconocimiento: persiste la sensación y emoción de necesitar al otro y ser necesitado por el otro. Ambos son adictos y co-adictos a personas, (sea la pareja, un familiar, en el trabajo).
Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Relaciones Toxicas
misma moneda, y no hay uno sin el otro.

La construcción de este tipo de vínculo es un proceso gradual; así también es la desintoxicación, la salida de ellos. Se requiere tiempo y mucho acompañamiento hasta que podemos ir aprendiendo a autoabastecernos emocionalmente, no buscar que la otra persona supla mis propias necesidades y/o salir de salvar al Otro (aunque nos cueste pensarnos omnipotentes ... de esto hay una buena dosis, porque creemos que "sólo nosotros sabemos cómo salvarlo/a", "nuestra ayuda es indispensable".

Poseemos adentro nuestro los recursos necesarios para salir adelante, para confiar y querernos a nosotros mismos, sentirnos queribles por Ser, y a partir de ahí relacionarnos dando y recibiendo afecto, amor, ¡sin pagar precios por ello!

Si quieres saber si posees tendencia a ser dependiente emocional, te sugiero la lectura de "¿Eres Dependiente Emocional?".

Recuerda que la información ya te abre puertas.

¡Lo mejor para tí!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


19 de junio de 2016

Maltrato Emocional: Variedades

Psicologia, Gestalt, Aida Bello Canto, Emociones, Maltrato, Relaciones Toxicas,
  El maltrato emocional está muy presente hoy en día, tanto en las relaciones personales como en lo social y laboral. Es ese tipo de maltrato que no deja huella física, mas su frecuencia va instalando residuos tóxicos internamente que suelen cobrar "peaje" hasta con la salud.

Cuando hablamos de cualquier manipulación o de una situación donde la violencia ya está instalada, el maltrato anidó en estas relaciones hace muchísimo tiempo antes. Recomiendo la lectura de "Señales Tóxicas: ¡Atención!" para registrar con anticipación una relación tóxica y poseer más herramientas.
                                                                                                  
Hay una gran variedad de Maltrato Emocional; aquí van algunos:

- Rechazo: no se le reconoce el valor a la persona, es tratada como si fuese inferior, desvalorizada. Se devalúan los pensamientos y sentimientos de la persona maltratada, quien poco a poco va sintiéndose "menos", y hasta puede llegar a dudar de sí mismo/a.

- Intimidación: Se provoca miedo en la persona a través de la intimidación, amenazas hacia otras personas o mascotas. Por ejemplo, el reiterado hostigamiento. Este tipo de maltrato emocional es muy eficaz para generar miedo a la pérdida: de afecto, de trabajo, beneficios económicos, etc.

- Degradación: el objetivo de este tipo de maltrato es lograr disminuir la dignidad y el valor de la persona maltratada, afectando su sentido de identidad. Por ejemplo, humillar públicamente, pudiendo ser muy sutiles las humillaciones y disfrazadas de "chiste". Por supuesto también en la intimidad, sin testigos, tomando un punto detectado como débil (ej: apariencia física) para atacarlo repetidamente.

- Reclusión: Hace referencia a la limitación de la libertad de una persona; a veces incluye confinamiento físico, mas en muchas ocasiones basta una eficaz manipulación para que la persona maltratada se auto limite en sus movimientos. Por ejemplo, dejar de hacer ciertas tareas o salidas para que la otra persona esté contenta.

- Indiferencia emocional: en este tipo de maltrato no se atienden ninguna de las necesidades de la persona, ni físicas, ni mentales, ni emocionales, siendo tratado como si fuese un objeto o como si no existiese. Es un maltrato que no deja moretones "visibles", mas sí profundas huellas internas de daño.

Poder darnos cuenta de la presencia del maltrato emocional, registrar el malestar que nos ocasiona adentro, es un gran paso para evitar lo que acontece en la mayoría de los casos: lo justificamos y/o lo dejamos pasar - creyendo que evitamos un gran conflicto-, y poco a poco lo vamos considerando normal.

Al darnos cuenta que existe, que está presente, ahí podemos elegir qué hacer frente al mismo. Nos puede tocar a todos y a cada uno, en mayor o menor medida. Y seamos responsables, ¡el silencio es un gran cómplice!

¡Hasta la próxima!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

12 de junio de 2016

¡Esos Reclamos Insaciables!

Aida Bello Canto, Psicología, Emociones, Gestalt
Hay un tipo de reclamo/reproche que podemos hacer reiteradamente o que nos hacen a nosotros, y no hay forma de sentir satisfacción o de satisfacer a la otra persona!

Si nos detenemos un poquito a pensar en lo que estamos reclamando podremos darnos cuenta que a lo largo de nuestra historia hemos tenido vigente el mismo reclamo en diferentes momentos de nuestra vida y ante diversas personas; a veces se lo reclamamos a nuestros amigos, a nuestra pareja, a nuestros familiares. Va pasando el tiempo y puede cambiar ese Otro del que esperamos que nos satisfaga nuestra necesidad, y al no lograr hacerlo, empieza nuevamente a aparecer este permanente reclamo: es un reclamo insaciable.

Los reclamos insaciables más frecuentes son:
"Quiéreme"
"No me dejes"
"Demuéstrame que existo para tí"
"Tenme presente en tu vida"
"Cuídame"
"Valórame"

Podremos descubrir que aún en los vínculos que hemos tenido y tenemos que inician de manera satisfactoria, donde hemos sentido y sentimos que ¡por fín esta necesidad está cubierta!: me quiere, me valora, me demuestra que soy importante en su vida, me siento cuidado/a, ... con el paso del tiempo "algo" empiezo a sentir internamente, una especie de vacío acompañado de cierto miedo de perder esa seguridad que antes tenía en este vínculo, y preciso que me lo ratifique el otro, me preste más atención, me demuestre más y más que me quiere, que no me va a dejar, etc. El reclamo insaciable se ha vuelto presente, una vez más.

Y de esta manera vamos por la vida buscando quién nos llene ese espacio, esa necesidad. O tenemos una relación donde la otra persona desea que yo le llene su necesidad, y es insaciable!

Necesidad que es propia, interna y antigua; no tiene que ver con el otro (no es que siempre me encuentro amigos que me defraudan, no es que siempre encuentro parejas que se distancian o relaciones que se enfrían, por ejemplo), sino que necesito una constante ratificación de ser querido/a, ser "mirado/a".

Por supuesto que en muchos vínculos aparecen reclamos pertinentes que nacen de la propia relación, generando conflictos específicos y claros. Mas lo que les propongo es que hagan una revisión honesta interna de la muy posible existencia de UNO DE ESTOS RECLAMOS INSACIABLES, porque entonces le están depositando a la otra persona una tarea que nunca podrá cumplir. ¿Debido a qué? a que va dirigido este pedido, este reclamo, a un Ser de nuestra infancia. Detecta tu propio reclamo, cierra tus ojos y repite varias veces - despacio, en contacto- tu pedido, por ejemplo: "Quiéreme", "quiéreme", "quiéreme", ... ¿a quién se lo estás pidiendo?

Es necesario, para nuestra tranquilidad, salud y calidad de nuestros vínculos, que reconozcamos a dónde va dirigida esta necesidad, este pedido, para no endilgarle a otro esta responsabilidad (y evitarnos de esta manera frustraciones y padecimientos) y por otro lado, paulatinamente renunciar a este reclamo. Sí, RENUNCIAR, SOLTAR, pues tuvimos lo que fue posible, y en su momento "Es lo que Es". Abandonamos la postura de juicio y crítica sobre cómo debería haber sido, para pasar a Tomar lo que nos fue dado: la Vida.

¿Quieres intentarlo? Te aseguro que ganas paz cien por cien con esta reconciliación interna, y pasas a valorar lo que HAY y no lo que falta.

También es muy importante reconocer este tipo de reclamos ya que podemos no tenerlo nosotros, mas sí tener en nuestro entorno a alguien que nos vive reclamando ... y hagamos lo que hagamos, ¡nunca alcanza!

¡Buena Vida!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


5 de junio de 2016

¿Eres Dependiente Emocional?

Aida Bello Canto, Psicologia , Gestalt, Emociones, Dependencia Emocional, vinculos
Hay personas que poseen la tendencia a ser dependientes emocionales; si podemos registrar esta propensión emocional estaremos más atentos al tipo de relaciones que establecemos y revisar si nos encontramos sumergidos en un vínculo tóxico.

Mi objetivo presente es que puedan detectar si existe este aspecto interno de dependientes emocionales, cuya presencia habita en los adictos a personas, para que puedan con su darse cuenta empezar a trabajar en las herramientas necesarias y de esta manera estar en óptimas condiciones emocionales para establecer nuevos vínculos. Cuando digo "nuevos", no me refiero solamente a que sea una persona nueva en nuestra vida, sino que puede ser ya un vínculo existente con las características de dependencia, y que se transforme en una nueva forma de relacionarnos.

Características del dependiente emocional:

- Posee internamente una gran necesidad de afecto, generalmente por carencia en su entorno donde se desarrolló, y busca en el afuera abastecer ese espacio "vacío". Deposita en la otra persona (pareja, amigos, familia) las expectativas de que satisfagan esta necesidad, pero a su manera y frecuencia; esto implica que la otra persona puede sin duda alguna brindarle afecto, mas el dependiente emocional necesita siempre más (ej: más llamados, más atención, más demostraciones, saberse imprescindible en la vida de la otra persona, etc).

- Tiende a idealizar a la otra persona pues la visualiza como su fuente proveedora de afecto; y ante el miedo a perderla o que aparezca el rechazo en alguna instancia, puede empezar a olvidarse de sus propios deseos para acomodarse a los deseos del otro y mostrarle sutilmente "cuán estupendo es estar conmigo".

- Suele involucrarse en nuevas relaciones con facilidad y rapidez (cuando aún no están "atados" a alguien específico), pues existe el miedo a quedarse solos; el imaginarse en soledad genera angustia. Les cuesta registrar ciertas características de la otra persona porque "la llenan con sus idealizaciones", y luego se sorprenden negativamente cuando aparece lo no visto o se rompe la relación. Se hace presente la desilusión, desolación, ¿sensación de abandono?

- Aparece el pegoteo en la relación (en Gestalt llamamos a esto Confluencia), anhelando hacer todo lo más posible juntos. Al dependiente emocional le cuesta aceptar que la otra persona realice actividades personales, tenga sus propios gustos, propios grupos de encuentro o hobbies. Con el tiempo es fuente de conflictos.

- El dependiente emocional suele elegir, sin darse cuenta - no es a propósito- parejas con problemas de algún tipo (adicciones, conflictos emocionales, laborales, etc) pues activan internamente el sentirse necesitados, ser útil, y hasta "salvar" a la otra persona. Con el transcurrir del tiempo pueden imaginarse que termina convirtiéndose en un vínculo tóxico.

Quien reconoce su dependencia emocional ha dado un gran paso a favor suyo; el siguiente es buscar ayuda para aprender a autoabastecerse emocionalmente, "zurzir" ese espacio interno para que no lo intente llenar con el afuera, corriendo el riesgo de convertirse en un adicto a personas. Poder pararse en un lugar afectivo donde decide estar con alguien porque lo elige y no porque lo necesita.

¡Espero que te sea útil!

Dra. Aída Bello Canto
Piscología y Gestalt

 
 
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