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12 de junio de 2016

¡Esos Reclamos Insaciables!

Aida Bello Canto, Psicología, Emociones, Gestalt
Hay un tipo de reclamo/reproche que podemos hacer reiteradamente o que nos hacen a nosotros, y no hay forma de sentir satisfacción o de satisfacer a la otra persona!

Si nos detenemos un poquito a pensar en lo que estamos reclamando podremos darnos cuenta que a lo largo de nuestra historia hemos tenido vigente el mismo reclamo en diferentes momentos de nuestra vida y ante diversas personas; a veces se lo reclamamos a nuestros amigos, a nuestra pareja, a nuestros familiares. Va pasando el tiempo y puede cambiar ese Otro del que esperamos que nos satisfaga nuestra necesidad, y al no lograr hacerlo, empieza nuevamente a aparecer este permanente reclamo: es un reclamo insaciable.

Los reclamos insaciables más frecuentes son:
"Quiéreme"
"No me dejes"
"Demuéstrame que existo para tí"
"Tenme presente en tu vida"
"Cuídame"
"Valórame"

Podremos descubrir que aún en los vínculos que hemos tenido y tenemos que inician de manera satisfactoria, donde hemos sentido y sentimos que ¡por fín esta necesidad está cubierta!: me quiere, me valora, me demuestra que soy importante en su vida, me siento cuidado/a, ... con el paso del tiempo "algo" empiezo a sentir internamente, una especie de vacío acompañado de cierto miedo de perder esa seguridad que antes tenía en este vínculo, y preciso que me lo ratifique el otro, me preste más atención, me demuestre más y más que me quiere, que no me va a dejar, etc. El reclamo insaciable se ha vuelto presente, una vez más.

Y de esta manera vamos por la vida buscando quién nos llene ese espacio, esa necesidad. O tenemos una relación donde la otra persona desea que yo le llene su necesidad, y es insaciable!

Necesidad que es propia, interna y antigua; no tiene que ver con el otro (no es que siempre me encuentro amigos que me defraudan, no es que siempre encuentro parejas que se distancian o relaciones que se enfrían, por ejemplo), sino que necesito una constante ratificación de ser querido/a, ser "mirado/a".

Por supuesto que en muchos vínculos aparecen reclamos pertinentes que nacen de la propia relación, generando conflictos específicos y claros. Mas lo que les propongo es que hagan una revisión honesta interna de la muy posible existencia de UNO DE ESTOS RECLAMOS INSACIABLES, porque entonces le están depositando a la otra persona una tarea que nunca podrá cumplir. ¿Debido a qué? a que va dirigido este pedido, este reclamo, a un Ser de nuestra infancia. Detecta tu propio reclamo, cierra tus ojos y repite varias veces - despacio, en contacto- tu pedido, por ejemplo: "Quiéreme", "quiéreme", "quiéreme", ... ¿a quién se lo estás pidiendo?

Es necesario, para nuestra tranquilidad, salud y calidad de nuestros vínculos, que reconozcamos a dónde va dirigida esta necesidad, este pedido, para no endilgarle a otro esta responsabilidad (y evitarnos de esta manera frustraciones y padecimientos) y por otro lado, paulatinamente renunciar a este reclamo. Sí, RENUNCIAR, SOLTAR, pues tuvimos lo que fue posible, y en su momento "Es lo que Es". Abandonamos la postura de juicio y crítica sobre cómo debería haber sido, para pasar a Tomar lo que nos fue dado: la Vida.

¿Quieres intentarlo? Te aseguro que ganas paz cien por cien con esta reconciliación interna, y pasas a valorar lo que HAY y no lo que falta.

También es muy importante reconocer este tipo de reclamos ya que podemos no tenerlo nosotros, mas sí tener en nuestro entorno a alguien que nos vive reclamando ... y hagamos lo que hagamos, ¡nunca alcanza!

¡Buena Vida!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


4 comentarios:

  1. Excelente reflexión, Aída, un dilema que he visto mucho, y que me lleva a proponer algunas variantes:
    Desde mi punto de vista, me parece que de lo que hablas en el desarrollo y los ejemplos es de QUEJA más que de RECLAMO, y la diferencia no es menor.
    El Diccionario RAE define la queja como "expresión de dolor, pena o sentimiento, desazón, resentimiento".
    Sí, la queja nace de la baja autoestima, y es un lamento triste e impotente, muy frecuente en personas víctimas de la dependencia afectiva, y muchas veces se dirige inciertamente a la divinidad, al destino, a la vida, pero con respecto a la persona en conflicto es tristemente estéril.
    En cambio, reclamo es un "pedido o exigencia de algo CON DERECHO o instancia".
    La diferencia es que el reclamo nace del respeto, y es asertivo y más efectivo al tomar la iniciativa de pedir lícitamente que se cumpla con acuerdos previos.
    Es un momento muy creativo y sanador cuando quien se ha mantenido paralizado en su queja antigua logra pararse sobre sus pies y formalizar ante la persona en conflicto un reclamo lícito, y exige su derecho a que se cumpla con lo acordado previamente.
    Sin duda, considerar los lineamientos de la Oración de la Gestalt es una excelente propuesta para este dilema.

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    Respuestas
    1. Buen día Osvaldo,
      Gracias por tu diferenciación entre "queja" y "reclamo", que nos aporta muchísimo!
      Así es, lo encontramos con alta frecuencia, sobretodo esos "reclamos infantiles" que se tornan queja adulta.
      Agradezco tu propuesta de la Oración de la Gestalt ;)
      Deseándote una bella semana,
      Aida

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