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29 de octubre de 2017

La repetición del Maltrato

Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Maltrato
El Maltrato se presenta muchas veces como una paradoja difícil de entender a simple vista, pues encontramos a personas que han sido muy maltratadas en algún momento de su vida y pasan a ser maltratadores en relaciones actuales.

Vemos con frecuencia la manera de vincularse de personas que han sufrido o padecen aún en el presente algún tipo de maltrato, y pasan a ocupar el lugar de maltratador/a, con tremenda facilidad. Pueden maltratar a la misma persona con que se relacionan, cayendo en un vínculo tóxico, o a otras personas en distintas áreas de su vida.

Pareciera que haber vivenciado las emociones de dolor, sometimiento, descalificación y hasta de verguenza, no generan la ense;anza suficiente y adecuada para no repetir el maltrato en sus relaciones.

Cuando hablo de maltrato me refiero a todas sus formas y variedades: desde la indiferencia emocional o destrato, ya que la no mirada a la persona le va restando existencia y valoración interna, hasta el acoso moral y la violencia explícita.

En todas las maneras de maltrato, se pone en riesgo la vulnerabilidad y la integridad personal de una persona. Por supuesto que la intensidad, la frecuencia y la duración en el tiempo es lo que hará distinta la profundidad de los estragos emocionales.

La paradoja también se presenta en personas que han logrado salir de una relación de sometimiento y vuelven a encontrarse en una nueva pareja que se vincula con este código del maltrato; o lo utilizan con sus familiares o amigos. Pueden instalarse en la nueva relación en el mismo lugar que antes o en el opuesto: necesitan dominar al otro.

Si una persona ha formado parte de este tipo de relación, conoce los zapatos de ser víctima, pero si no trabaja internamente para reconocer qué le pasó y cómo permaneció en ese entramado tóxico, corre alto riesgo de continuar reproduciendo este "juego de a dos". Sólo que cambiará a la posición de poder,  evitando de esta manera volver a sentirse amenazado, sometido, descalificado; se cuidará mucho de no sentirse vulnerable.
Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Maltrato

Lo que vemos es que no ha aprendido a vincularse de igual a igual. Conoce las aguas de la dependencia emocional y vuelve a vincularse desde ese lugar.

Trabajar en el empoderamiento de la víctima sin tomar en cuenta la presencia de la paradoja del maltrato, es permanecer en la misma alianza tóxica, caminar sobre el mismo entramado de la opresión/ sometimiento/ maltrato. Es imprescindible que la persona descubra su dependencia emocional y salga de la misma ... para no repetirla!

De esta manera logrará tener relaciones sanas, entre iguales, pares, donde las necesidades de ambos son atendidas y escuchadas. El respeto y mutuo cuidado se hacen presentes en el diario vivir.

Un cálido saludo a todos!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

22 de octubre de 2017

Chantaje Emocional: 4 etapas para salir.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Manipulacion, Vinculos
Las relaciones tóxicas, donde está presente cualquier tipo de manipulación, maltrato y/o chantaje emocional, van generando un padecimiento en una de las partes de esta relación. Se van despertando emociones que estuvieron dormidas para poder seguir justificando a la otra persona; y paulatinamente irá creciendo la necesidad de un cambio, aunque no sepa cómo todavía, junto al miedo de perder el vínculo (sobretodo si la relación es afectiva). Por ambas razones es que necesitamos tiempo y ayuda para lograr salir de este tipo de relaciones.

La Dra. Mayrie-France Hirigoyen, psiquiatra y terapeuta familiar, especialista en Victimología, ha señalado cuatro etapas por las que transitará la víctima en esa salida y conocerlas sumará una buena cuota de auto- paciencia, disminución de auto-reproche y mucho respeto.
Acá van:

1- Shock.
Al caerse el  "velo" de los ojos, la víctima se siente muy herida y desamparad@; se le derrumba el mundo afectivo donde permanecían, dándose cuenta cada vez con mayor claridad de las frecuentes manipulaciones, del sometimiento, donde su autoestima quedó mermada.
Aunque nos parezca extraño, el enojo no aparece en esta etapa; la búsqueda es la de rehabilitarse, recuperar su ensombrecida identidad.

2- Desequilibrio.
Las víctimas dan cuenta de su desgaste en el tiempo y el stress que han acumulado para sobrellevar esta relación tóxica. Aún deseando salir, no saben cómo hacerlo y se sienten sin herramientas para ello. Se hace presente ansiedad generalizada, un estado depresivo y, en muchos casos, se somatiza el dolor emocional (úlceras de estómago, enfermedades en la piel, migrañas, ...).
Es una etapa donde la impotencia hace necesaria la búsqueda de ayuda externa, para apoyarse y aprender nuevos recursos.



3- Separación.
Ésta es una de las respuestas que tienen las víctimas al comprobar que no hay posibilidad de diálogo, las manipulaciones y amenazas son más "creativas" y se eleva el nivel de violencia. Otra respuesta es la de seguir sometiéndose, dándose en los casos donde el ejercicio del poder es muy fuerte y muy antiguo: no imaginan la forma ni de luchar ni de escapar.
La separación estará cargada de culpa pues los que ejercen el maltrato emocional adoptan una postura de víctimas abandonadas, nueva estrategia para seguir ejerciendo su poder. A esta altura, la víctima suele hacer muchas concesiones con tal de liberarse.

4- Evolución.
Acá entra la etapa del empoderamiento de la víctima, recuperando su autoestima, encontrándose nuevamente con el interés por sus actividades y/o trabajo, en contacto con el "mundo". Aprende a escuchar sus propias necesidades y deseos, que estuvieron anestesiadas por la dependencia emocional. 
Es posible que al principio aparezcan efectos de stress postraumático (ansiedad, insomnio, ...); lo comparo a una manera en que el organismo se encarga de ayudar en la desintoxicación de la víctima. Paciencia, ésto también pasa!

Les recuerdo que el maltrato emocional, el acoso moral y chantaje, puede darse no solamente en parejas y familia, sino a nivel laboral. No esperen arrepentimiento o reparación por parte del agresor (en el caso laboral puede darse una indemnizaciòn económica, mas no compensa el sufrimiento personal).

El objetivo es la recuperación de la dignidad, la valoración propia y aprender una nueva manera de relacionarnos nutritivamente.

¡Les deseo lo mejor!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


15 de octubre de 2017

La Ternura: fortalece Vìnculos ... y mucho màs!

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones positivas, Ternura
La ternura es la expresión serena del amor, que brinda respeto, afecto y reconocimiento a otro Ser vivo. Es un sentimiento generador de fuerza en los vínculos, teje el entramado de sostén emocional para los niños - y los adultos-, siendo una señal visible del profundo deseo del bienestar del otro. La expresión de la ternura es suave, en contacto con el otro: una mirada, una caricia, un abrazo, una palabra. Es transmitir con todo nuestro ser que: estoy aquí para tí, con mi mirada te doy existencia, te respeto.

La ternura se hace presente en pequeños detalles, no necesita de grandes algarabías ni enormes despliegues, mas el mensaje que envía es profundo, crea raíces, es un acto de entrega. Y curiosamente, a mi modo de comprender este sentimiento, acontece lo que pasa con muchos otros actos humanos, ambas partes se ven mutuamente beneficiadas. No sólo es un acto de entrega sino que al mismo tiempo se reciben sutiles bondades que emanan de la propia ternura (las endorfinas circulan por nuestra sangre).

Este sentimiento también es un acto de bondad, y numerosos estudios han demostrado que quienes la ejercen son personas más sanas y felices, entendiendo "feliz" como la sensación de satisfacción y bienestar para con sus propias vidas. Piero Ferrucci, psicoterapeuta y filósofo graduado en la Universidad de Torino, ha realizado una investigación (publicada en su libro "El Poder de la Bondad") donde interrogó a 10.000 hombres sobre sus hábitos, salud y ambiente, encontrando que aquellos que recibían y/o daban demostraciones de afecto (gratitud, calidez, ternura) tenían un índice estadísticamente inferior a la media, de tener alguna dolencia cardíaca. En otras palabras, nuestra salud física se beneficia.

Es bastante frecuente en los Seres humanos que dejemos asomar la ternura ante situaciones difíciles de otra persona u otro ser vivo; ahí nos surge el acompañar, consolar, escuchar, ... entrar en contacto con ese otro Ser, estar presentes, ofrecer ese abrazo o palabra que va impregnada de este sentimiento. Es una gran medicina pues el contacto "cura", el encuentro "cura", y me refiero a que la sola presencia de un otro que realmente está ahí para mí, produce un profundo bienestar aún en una situación de dolor. Muchas veces no necesitamos que nos hablen o nos aconsejen, sino que estén presentes, a nuestro lado, en respetuoso silencio; ésto también es ternura.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones positivas, Ternura¿Hemos de esperar a que acontezca una situación de sufrimiento, un padecer, para mostrar la bondad que nos habita? Creo que todos sabemos la respuesta, sólo la enuncio para que podamos reflexionar sobre la importancia de abrir la puerta a esta fuerza interna que nos beneficia a todos; y si quieren, empezando por uno mismo, ya que no solamente se han demostrado la disminución de afecciones cardíacas, sino mejora en el insomnio y mejor rendimiento cognitivo. ¡Así que tú siempre sales ganando!

La ternura fortalece las relaciones, mejora la salud, ayuda a transitar crisis, favorece el encuentro e incide positivamente en todos: conocidos o desconocidos.

Para despedirme en este hoy les dejo las palabras de Aldous Huxley, investigador inglés sobre técnicas para desarrollar los potenciales humanos, que ante la frecuente pregunta de cuál es lo más eficaz para transformar nuestra vida, contestó: "No deja de ser desconcertante que después de tantos años de investigación y experimentación deba decir que la respuesta más acertada es: simplemente, procura ser un poco más bondadoso".

¡Les deseo lo mejor!

Dra. Aìda Bello Canto
Psicologìa y Gestalt


8 de octubre de 2017

Si no paras un poco, ¿sabes què Cambio necesitas?

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Camio
En cada uno de los temas que venimos tratando con el objetivo de aprender a vivir mejor, recuperar el protagonismo de nuestra propia vida, evitar manipulaciones, crecer en nuestra autoestima, evitar los silencios que nos enferman y un largo etc, el primer gran paso es prestarnos atención en algùn momento para descubrir qué nos está pasando y cómo nos estamos sintiendo. ¿Deseamos un cambio positivo?

Parecería que lo que digo es una obviedad, pero lo más frecuente es que sigamos de largo dìa a dìa, aún con quejas o incomodidades, sin detenernos a registrar qué tengo que ver con lo que me pasa o descubrir qué puedo hacer para generar algún tipo de cambio.

Regalarnos un breve tiempo, tan breve como tres minutos al día, para respirar profundo y darnos cuenta de cómo nos sentimos, què queremos, què àrea de mi vida necesita un cambio, ... es una ìnfima inversiòn para los beneficios que nos puede aportar.

El darnos tiempo para darnos cuenta nos abre una puerta al encuentro de mayor claridad interna, imprescindible para una mejor convivencia con nosotros mismos y, ni qué decir, para convivir con el afuera, para relacionarnos, para registrar la calidad de nuestros vínculos, ¿son nutritivos, son tóxicos?, para mejorar mi comunicación y descubrirme en los frecuentes supuestos que hago sobre el otro ... y sobre mi propia persona.

Cuando incorporamos estos minutos diariamente para detenernos y registrarnos, se nos hace cada vez màs fàcil:

- ubicar nuestras prioridades,
Aida Bello Canto, Psicologìa, Gestalt, Emociones, Cambio

- diferenciar lo importante para mí,

- registrar mi sentir en una situación específica y accionar acorde a la misma y no a mis suposiciones,

- focalizar mi deseo, intención, proyecto, para dar los pasos para su concreción,

- darme cuenta de lo que necesito y a quién necesito en el afuera,

- escuchar mi cuerpo y atenderlo (con frecuencia nos damos cuenta de la necesidad de descanso cuando ya estamos agotados)

- cuando voy a comunicar algo importante para mí, decir con claridad lo que quiero transmitir (no irme por las ramas y el otro que adivine lo que quise decir); con respeto y cuidado ... y ésto requiere entrenamiento.

- aprendemos a gestionar nuestras emociones, a no dejarnos inundar por alguna de ellas o reaccionar a las mismas. Nos vamos tornando cada vez màs proactivos.

La lista es larga, mas espero dejarles la esencia de la importancia de darnos un tiempo cada día para acudir a nuestro propio encuentro. No hace falta irse a ningùn lugar especial, ni saber ninguna técnica especìfica: Respira profundo varias veces!!Quienes van incorporando a sus vidas las respiraciones, la relajación básica, entre muchas posibilidades existentes, tendrán un mayor acceso a esta toma de contacto interno. ¡Házlo a tu manera!

Dra. Aìda Bello Canto
Psicologìa y Gestalt


1 de octubre de 2017

Reiterado Silencio: Enfermedad en puerta

Aída Bello Canto, Psicología, Emociones, Gestalt, silencio, cuerpo,
El Cuerpo expresa las emociones que nos guardamos en silencio, o las hemos anestesiado para evitar sentir dolor/ miedo/ enojo.

En frecuentes ocasiones nos callamos por elección, y lo elegimos por muy distintos motivos, por ejemplo:
- para evitar conflictos,
- por miedo,
- nos quedamos sin palabras en ese momento y después no sabemos cómo retomar la situación,
- no sabemos con quién compartir lo que nos pasa,
- no queremos preocupar,
y vamos depositando en el cuerpo estos silencios sin darnos cuenta.

He hablado sobre este tema con anterioridad pero debido a las consultas por varios medios respecto al mismo, retomo lo esencial.  
Nuestra mente, emociones y cuerpo están interrelacionados, incidiendo uno en los otros. Un pensamiento incide en nuestras emociones, las actitudes en nuestros químicos del cerebro y el movimiento corporal (por ejemplo la danza o ejercicios de respiración) puede generar cambios tanto en lo emocional como en lo mental.

Cada una de estas áreas son "puertas" para conocernos, para crecer, transformar aspectos internos, actitudes, cerrar situaciones pendientes, abrirnos a lo nuevo, desplegar nuestras potencialidades ... Apuntamos al darnos cuenta cuándo somos coherentes (sentir, pensar y hacer en una misma dirección) y cuándo no.

El Cuerpo es quien se encarga de recepcionar TODO cuanto nos acontece, es el primero en registrar lo que nos pasa con sus sensaciones, nos demos cuenta o no en la conciencia, le podamos poner nombre o no a nuestro sentir o claridad en lo que estamos pensando. Nuestro cuerpo sí registra.

Aida Bello Canto, Psicologia, gestalt, EmocionesTenemos muchas expresiones donde se hace claro este vínculo: "Uy, me cayó como una patada al hígado", "Tengo un nudo en el estómago", "Siento una pelota atragantada en la garganta", "Tengo mariposas en el estómago", ... Muchas veces nos damos cuenta de lo que nos pasa corporalmente en conexión con lo que nos pasa en el afuera. Otras veces no.

Cada cuerpo encuentra su manera de "hablar", de expresar esas emociones que han quedado guardadas adentro y, en muchas ocasiones, hasta hemos olvidado que las sentimos (por eso hablo de la anestesia emocional). El silencio reiterado se va depositando en el cuerpo y la manera que encuentra para expresarse es a través de la enfermedad (variando la intensidad de la misma según la cantidad y tiempo de los silencios.

Algunos ejemplos son: 
tensiones en cervicales, alta presión, esguinces recurrentes, lumbalgias, migrañas, acidez estomacal, colon irritable, etc.
El lenguaje de las afecciones físicas es amplio (hay varios libros al respecto) e incluso en Gestalt la Dra. Adriana Schnake se ha especializado en el lenguaje del síntoma: "Enfermedad, Síntoma y Carácter".

¡No toda afección física es un silencio puesto en el cuerpo! Somos humanos y nuestro cuerpo se resiente, nos enfermamos o podemos presentar dolencias de amplia variedad. Lo que hemos de prestar atención es a la repetición o permanencia crónica en nuestro cuerpo. Quizás nos esté hablando, poniéndole su lenguaje especial a esa emoción que callamos (nos tragamos) y/o a situaciones indeseadas que "normalizamos", para que veamos qué tenemos que cambiar en nosotros, qué herramientas no estamos empleando o qué aspecto nuestro ha de ser transformado.

Si nos prestamos atención podemos dar cuenta de muchos de estos silencios depositados en el cuerpo. Fíjate, date tiempo para registrar qué emoción no estás expresando; cuando aprendemos a expresar nuestras emociones, con respeto hacia nosotros y hacia los demás, dejamos de poner en nuestro cuerpo tantos síntomas y padecimientos.

Ojalá vayamos depositando cada vez menos silencios en nuestro Cuerpo y que cuando optemos por callar sea por una clara elección sin "pagar ningún precio".

¡Buena semana!

Dra. Aída Bello Canto
Psiclogía y Gestalt

 
 
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