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24 de marzo de 2019

Límites, ¿evitando Conflictos?

Dra. Aída Bello Canto, Emociones, Gestalt, Psicologia, Limites, Relaciones
Aprender a poner límites es todo un desafío, sobretodo cuando se posee un historial personal del "sí fácil", pues hemos de tener herramientas para sostener la posibilidad de que ocurran nuestras fantasías más catastróficas: que tenga que enfrentar conflictos o que ya no me quieran tanto. 

Respecto a evitar conflictos, me gusta la frase de que lo que se evita, se invita. Los conflictos tarde o temprano aparecen, generalmente de mayor grado debido a la acumulación de situaciones. Así que puedo sentirme desvalorizado/a porque mi aguante en el tiempo no sirvió de nada.

Imagínate que estás sentado/a cómodamente y viene alguien y te pone un almohadón en la cabeza; te quedas quieto sentado con ese almohadón sobre tu cabeza. Viene otra persona, o la misma, y te coloca otro almohadón sobre los hombros … mejor dos almohadones … y permaneces con ellos encima tuyo. Aparece otra persona, o la misma, y te pone otros almohadones sobre tus piernas y tu pecho; y permaneces quieto … y siguen llegando almohadones que te van cubriendo … vas sintiendo el peso sobre tí, incluso la falta de aire y estás prácticamente o completamente cubierto por ellos.
Permanece un poco en esta imagen para poder asomarte a la sensación de estar “ahí” … ve poniéndole nombre a cada una de las emociones que te surgen, ¿cómo te sientes?

Entre las emociones frecuentes están: agobiado, atrapado, con mucho peso, enojado, no tomado en cuenta, angustiado.

Cada uno de estos almohadones representa una metáfora de las situaciones que aparecen en nuestras vidas y que no le ponemos límites. Situaciones que nos cargamos encima, sin darnos tiempo a revisar internamente  si las elegimos o no. Con nuestra ausencia de poner límites, damos permiso a que sigan llegando pedidos, reclamos y hasta exigencias externas; y además, una vez aceptadas, hemos de cumplir, responder a las mismas, satisfacer al otro, complacer. Estamos acumulando emociones tóxicas adentro nuestro.

Voy a ir un poquito más profundo. He hablado de situaciones que cargamos, mas cuando está presente la dificultad de poner límites, no es a la situación en sí misma lo que vemos, sino a la persona que nos trae "el almohadón". Es a esa persona a la que no podemos decirle NO; ¿razones? ¡muchísimas! mas todas pueden converger en su esencia en dos: 1) evitar conflictos y/o 2) miedo a la pérdida de afecto.

La puesta de límites:

- Me cuida y cuidan al otro; dejo de acumular internamente esas emociones tóxicas que en la mayoría de los casos la otra persona no registra, pues se queda con nuestra respuesta afirmativa a su "almohadón" (no es adivino).
- Lo que otorga validez a mi SÍ es que también puedo decir un NO. Lo que valida mi NO es que puedo decir un SÏ.
- Dejo de acumular enojos (el cuerpo, con sus contracturas por ejemplo, me lo va a agradecer) y anulo el campo fértil para el resentimiento.
- Amplío mi capacidad de elegir; en gestalt apuntamos a responsabilizarnos de nosotros mismos, entendiendo responsabilidad como responsa-habile = habilidad de respuesta.
- Genera alivio y mayor energía, entre otras sensaciones y emociones positivas.

Para aquellos que deseen empezar a ejercitarse, les propongo que ingresen a su vocabulario a modo de respuesta el "ahora no sé; te digo luego". Es una manera de parar el almohadón que vemos que nos van a poner encima, ganar tiempo para preguntarnos a nosotros mismos qué es lo queremos o necesitamos en ese momento o ante la situación planteada, y todo ello sin el riesgo a un conflicto inminente o que la otra persona me retire su afecto. Es un darnos tiempo para darnos cuenta de los almohadones que elegimos llevar encima.

¡Podemos empezar por el área que sea de nuestra existencia!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

4 comentarios:

 
 
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