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3 de mayo de 2020

Dependencia Emocional: algunas características.

Dra. Aída Bello Canto, Gestalt, Emociones, Psicología, Vinculos Tóxicos
La dependencia emocional genera un campo fértil para que se desarrolle una relación tóxica. La manipulación, en sus diferentes variantes, el chantaje emocional, el invisible o específico maltrato emocional, circulan en estos vínculos tóxicos, siendo los dos participantes cómplices en alimentar y sostener cada uno de los ingredientes involucrados. La persona que desea salir de ellos, lo primero que ha de darse cuenta es que es protagonista participante en este "juego".

Ahora bien, hay personas que poseen la tendencia a ser dependientes emocionales y el poder registrar en sí mismo/a esta propensión emocional me parece de mucho valor para que estén atentos al tipo de relaciones que establecen y no se sorprendan al encontrarse con el tiempo inmersos en medio de un vínculo tóxico ( amigos, pareja, familia; en lo personal o laboral). No siempre se encuentran "el hambre y las ganas de comer", en otras palabras, un dependiente emocional con un manipulador/a (creando juntos el vínculo tóxico), mas si corren alto riesgo de padecer pues depositan en la otra persona expectativas y necesidades que terminan no cumpliéndose.

Algunas características del dependiente emocional:

- Posee internamente una gran necesidad de afecto, generalmente por carencia en su entorno donde se desarrolló, y busca en el afuera abastecer ese espacio "vacío". Deposita en la otra persona (pareja, amigos, familia) las expectativas de que satisfagan esta necesidad, pero a su manera y frecuencia; esto implica que la otra persona puede sin duda alguna brindarle afecto, mas el dependiente emocional necesita siempre más (ej: más llamados, más atención, más demostraciones, saberse imprescindible en la vida de la otra persona, etc).

- Tiende a idealizar a la otra persona pues la visualiza como su fuente proveedora de afecto; y ante el miedo a perderla o que aparezca el rechazo en alguna instancia, puede empezar a olvidarse de sus propios deseos para acomodarse a los deseos del otro y mostrarle sutilmente "cuán estupendo es estar conmigo".
Dra. Aída Bello Canto, Emociones, Dependencia emocional, Gestalt, Psicología

- Suele involucrarse en nuevas relaciones con facilidad y rapidez, pues existe el miedo a quedarse solos; el imaginarse en soledad genera angustia. Les cuesta registrar ciertas características de la otra persona porque "la llenan con sus idealizaciones", y luego se sorprenden negativamente cuando aparece lo no visto o se rompe la relación. Se hace presente la desilusión, desolación, ¿sensación de abandono?

- Aparece el pegoteo en la relación, anhelando hacer todo lo más posible juntos. Al dependiente emocional le cuesta aceptar que la otra persona realice actividades personales, tenga sus propios gustos, propios grupos de encuentro o hobbies. Con el tiempo es fuente de conflictos.

- El dependiente emocional suele elegir, sin darse cuenta - no es a propósito- parejas con problemas de algún tipo (adicciones, conflictos emocionales, laborales, etc) pues activan internamente el sentirse necesitados, ser útil, y hasta "salvar" a la otra persona. Con el transcurrir del tiempo pueden imaginarse que termina convirtiéndose en un vínculo tóxico.

Quien reconoce su dependencia emocional ha dado un gran paso a favor suyo; el siguiente es buscar ayuda para aprender a autoabastecerse emocionalmente, "zurzir" ese espacio interno para que no lo intente llenar con el afuera, corriendo el riesgo de convertirse en un adicto a personas. Poder pararse en un lugar afectivo donde decide estar con alguien porque lo ELIGE y no porque lo NECESITA.

¡Espero que te sea útil!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

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