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12 de septiembre de 2015

Culpa y Exigencia. ¡Qué Emociones!

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Todos nosotros poseemos un abanico de emociones. Muchas de ellas las podemos reconocer, nombrar, otras no tenemos ni la menor idea de qué es lo que sentimos, mas podemos describir las sensaciones corporales que nos ocasionan (sean gratas o incómodas). Ya hemos visto que el analfabetismo emocional nos reduce la experiencia vital, nos puede llevar a nombrar diferentes emociones del mismo modo (y creérnoslo) y reducir nuestro sentir a un estrecho espectro. Cuanto más ampliemos nuestra percepción personal de nuestras emociones, mayor crecimiento propio tendremos y nutrirá nuestras relaciones con otros.

En este hoy específicamente deseo introducirlos a ciertas emociones que tenemos que son vinculares. No somos varias personas en una, ¡no, por favor!, sino que somos una integridad con múltiples aspectos internos.
Emociones, Psicologia, Gestalt, Aida Bello Canto, Culpa, ExigenciaEjemplos: un aspecto inseguro para ciertas situaciones, para otras un aspecto muy seguro, un aspecto tímido, miedoso, flexible, etc. Y cada uno de estos aspectos internos van acompañados con pensamientos, los registremos o no. Cuando nos vamos entrenando en el crecimiento interior, son cada vez más claros.
¿A qué me refiero con esto? pues que adentro nuestro estas emociones generan un diálogo interno que nos ubica en un conflicto íntimo, donde nos resulta muy difícil llegar a un acuerdo.

Terminamos resolviendo momentáneamente al priorizar un aspecto, mas tarde o temprano reaparece nuevamente el otro, sintiendo ese reiterado conflicto que nos causa auto reproche, angustia y/o tristeza. Pues bien, la Culpa y la Exigencia son dos de las emociones vinculares que tienen el "ranking" en hacernos sufrir.

La culpa aparece cuando nos sentimos en falta, cuando sentimos que hemos hecho algo mal. Esta emoción se hace presente cual señal de alerta de que transgredimos una regla. Existen muchas normas de convivencia con el mundo, con nuestra sociedad y con otras personas, dándonos cuenta más fácil de nuestra falta, la culpa que nos genera y el camino para reparar "lo que hicimos mal". Ahí la culpa se disuelve.

Mas también tenemos adentro muchas reglas, "mandatos", que ante la falta de cumplimiento suena la alarma de la Culpa: ¡estamos en falta! Hay un aspecto nuestro que se siente culpable y otro aspecto nuestro nos culpa/acusa (el acusador). Ambos generan una tensión interna y  gran conflicto impidiéndonos avanzar libremente.

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La exigencia entendida como perfectibles (con capacidad de mejorar) es sana y está sustentada en la realidad. Mas la Exigencia entendida como perfección y que no tiene en cuenta nuestra realidad y herramientas propias, es causa de enorme padecimiento pues hagamos lo que hagamos "siempre puede ser mejor" o la sensación de insatisfechos con nosotros mismos permanece. Acá hay un aspecto exigido (el que siempre puede dar más) y otro aspecto exigidor (lo que haces no es suficiente, ¡Más!).

La resolución de este conflicto interno, la disolución del padecimiento de estas emociones vinculares, viene con un diálogo genuino donde arribamos a un acuerdo y no con ganadores y vencidos. Dada la importancia de estas emociones, las trataré por separado en los siguientes post, para que puedan arribar al camino de la efectiva resolución.

Para despedirme, sepan que cuando no atendemos nuestros dos aspectos en conflicto, tendemos a ubicar uno de estos aspectos en el afuera: encontramos personas que hacen de exigidor o acusador y así nosotros nos mantenemos en el de exigido o culpable. ¡Glup!

¡Hasta la próxima!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


8 comentarios:

  1. " Culpa y Exigencia " (Excelente ana'lisis que invita a "nutritiva reflexion" . (Dra. Bello: Gracias. Impaciente espero sus proximas)

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  2. Hola Aida, gracias por esta reflexión que me ayuda a entender tanta tensión e insatisfacción interna. Me quedo pensando sobre mis relaciones y cuánto de estos "aspectos" ubico en el exterior ... Wauuu!
    Espero sus próximos artículos.
    Saludos,
    Maria Rosa

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    1. Hola Maria Rosa,
      Me complace saber que le ha sido útil. La información nos alivia y confío en que le dé mayor paciencia para con Usted misma, en el camino de la resolución.
      Nos encontramos la próxima semana. Gracias por su comentario y compartir.
      Saludos,
      Aida

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  3. Entender lo emocional pertenece a lo inefable: lo que no se puede describir con palabras (o al menos, es muy difícil).
    Me gusta ver las emociones como lo involuntario, lo espontáneo. Reacciones de mi organismo --aun contradictorias-- ante lo que me acontece. Y si las registro y aprecio, son fuente de pura sabiduría interior, por lo auténticas.
    También es lo irreductible: en nuestro intento de entendernos, es el punto más allá del cual no hay nada más. Por ejemplo: "¿Cómo te sientes cuando estás frustrado...?" Posibles respuestas: "triste", "enojado". "Con miedo", quizá. "¿Y cómo te sientes cuando estás triste...?". Triste es triste, sin más.
    Por todo eso, me cuesta catalogar a Culpa y Exigencia como emociones. Quizá podría haber algo parecido en la Culpa ("Me siento culpable...", aunque detrás hay emociones: enojo, pena). Pero ambas son aprendidas, voluntarias, cultivadas. Y lo más importante: podemos librarnos de ellas, algo que no podemos hacer con las emociones.
    Culpa y Exigencia... sin duda dos obstáculos difíciles en nuestro crecimiento. Pero insisto: desde mi humilde punto de vista, no logro verlas como emociones.

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    1. Hola estimado Lic. Osvaldo,
      Las emociones son una fuente increíble de información y conexión con la Vida, con nosotros mismos y nuestro mundo. En coincidencia con Usted, "auténticas", maravillosamente genuinas. Como bien sabemos, lo que siento, lo siento, ... lo que hago con lo que siento es otro tema.
      Entiendo su planteo sobre la Culpa y la Exigencia, mas disiento con Usted en cuanto a que no son emociones por ser aprendidas, ya que las emociones secundarias las desarrollamos en nuestro crecimiento. No son "estados", como es el ejemplo de estar frustrado (la frustración no es una emoción sino un estado), con lo cual es pertinente la pregunta que hace de "¿cómo te sientes cuando estás frustado?".
      La culpa y la exigencia las vamos desarrollando con las creencias y valores que nos inculca el medio donde crecemos y es una manera en que es regulada (fundamentalmente hablo de la Culpa ahora) nuestra convivencia en el mundo. Incluso una gran patología es la ausencia de Culpa (perversos, psicópatas).
      Otra emoción de desarrollo, con la cual no nacemos sino que es adquirida en nuestro crecimiento, es la Vergüenza. Es otra emoción que en su aspecto social también regula la convivencia; en el aspecto personal puede ser bloqueadora.
      ¿Venimos predeterminados biológicamente para estas emociones de desarrollo (distingámoslas de las 5 emociones primarias)? Ha de haber investigaciones al respecto, mas las ignoro, en este ahora. Me parece interesante.
      Le agradezco mucho su comentario y reflexión!! Todos crecemos en este repensar, empezando por mí.
      ¡Gracias!
      Un cálido saludo,
      Aida

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    2. Por eso digo, Aída, que las palabras resultan toscas, inadecuadas y limitadas para describir algo tan especial y sutil como las emociones, quizá tan personales como nuestras huellas digitales.
      Cuando me refiero a un patrón aprendido es porque la nota, al juntar Culpa y Exigencia, parece más orientada al trabajo sobre la Culpa --muy propio de la Gestalt--, desenmascarando los componentes que se esconden tras de ella: Re-sentimiento y Exigencia (en realidad, Autoexigencia), y el camino a resolverla.
      Dejando de lado --por obvia-- la patología, lo que quiero destacar es la naturaleza espontánea, impensada, no voluntaria de la emoción, frente a manifestaciones humanas que se vinculan más con las actitudes, ya que pueden ser decididas, profundizadas, negadas, cultivadas, o eventualmente abandonadas. En otras palabras: dependen de la voluntad, no son reacciones no dirigidas que ocurren sin proponernos.
      Si es cierto que sentir es una cosa y lo que hacemos con ello es otra, las emociones pueden ser negadas o aceptadas, pero nunca dirigidas. ¿cómo decir "Me siento exigido" (o peor, "autoexigido", con lo que autodescubriríamos nuestro juego)...?
      Si las emociones están directamente relacionadas con el sentir, lo sensorial y lo corporal, ¿cómo es el sentirse autoexigido...? ¿Qué manifestaciones corporales lo acompañan? ¿En qué lugar del cuerpo se siente la autoexigencia...?
      No es posible precisarlo, aunque si con las emociones que genera.
      Siempre es bueno disentir, así todos aprendemos.
      Abrazo,
      Osvaldo

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  4. Hola Osvaldo,
    Es una excelente reflexión la planteada, donde la profundidad de la semántica, las cualidades y diferencias entre las emociones abren un campo inmenso y fértil.
    No me parece menor lo que implica la ausencia del sentir culpa, emoción fácilmente detectada aún tenga sus raíces en los códigos externos e introyectados desde nuestra tierna infancia.
    La exigencia cobra su peaje corporal en amplias somatizaciones, mas no es el punto detallarlas en este encuentro.
    Quise acudir a otra emoción, como la vergüenza, que posee su nacimiento en la misma fuente donde abrevan las anteriores: el afuera, la convivencia con lo externo, donde la mirada del Otro me sostiene o me descalifica.
    El mundo de las emociones es tan bello y profundo, por lo Humano intrínseco que nos otorga, que bienvenidos sean los disentimientos y reflexiones.
    ¡Gracias Osvaldo!
    Un abrazo,
    Aida

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