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31 de julio de 2016

Cambios, Actitud y Emociones.

Aida Bello Canto, Psicologia, gestalt, Emociones, Transformación, flexibilidad emocional
El cambio, ya sea interno o externo, nos moviliza y la manera en cómo gestionemos nuestras emociones y la actitud que tengamos incidirán en éste tránsito vital.

A todos y cada uno de nosotros nos acontecen cambios a lo largo de nuestra vida. Algunos son deseados, buscados y promovidos; otros vienen solos, anunciados, paulatinos o de forma súbita, haciendo que el cambio se haga presente más allá de que nos guste o no.

Además, hay un componente personal a tener en cuenta ante todo cambio: nuestra flexibilidad emocional. La presencia en "buena dosis" favorecerá la transformación o la adaptación creativa a los cambios y una escasez en flexibilidad emocional hará que sea más difícil, pudiendo causar rigidez como consecuencia del miedo que despierta.

Cuando digo cambio externo o interno, pareciese que van separados, mas están íntimamente relacionados, no hay uno sin otro; a lo que hago referencia en esta distinción es al origen del cambio:

- Cambio interno, deviene de un deseo o necesidad de transformar algún aspecto propio, de una búsqueda de crecimiento interior, un objetivo personal de aprender nuevas respuestas internas para un bien-tratarse (por ejemplo, como consecuencia de darse cuenta de auto-desvalorización, maltrato interno, etc) y/o descubrir herramientas o potencialidades desconocidas.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, ActitudEste tipo de cambio es paulatino, deviene de un proceso que la persona va realizando, un "viaje" personal e íntimo donde el respeto y su propio tiempo va marcando el paso. En este "viaje" se despliega nuestro alfabeto emocional valorizando cada una de nuestras emociones y las funciones/señales que nos otorgan.

Hasta acá el cambio se va gestando y construyendo en nuestro mundo interior, mas en alguna instancia de este camino, empieza a aparecer el cambio externo, nos vamos mostrando con esta nueva mirada ante el mundo, la forma de relacionarnos y de vincularnos.
Vivimos en co-existencia, interrelacionamos con el afuera, con nuestro entorno, así pues, el cambio interno pasa a generar poco a poco un cambio externo.


- Cambio externo, deviene del afuera e impacta en nuestra vida generando algo distinto a lo que antes estaba. Puede ser provocado por muy diferentes fuentes; ejemplos: otra persona que rompe un vínculo conmigo, un fallecimiento, una enfermedad propia o de un ser querido, una situación social, cambios económicos drásticos e incluso tener que cambiar de lugar de vivienda o país de residencia.

Sea la situación externa que fuere que provoca un cambio en nuestra existencia, nos moviliza emocionalmente, nos pone cara a cara ante la incertidumbre pues sabemos que algo cambia, y es inevitable (por ser externo, por no ser buscado). Lo que hayamos aprendido de nuestras emociones, nos servirá de brújula para ajustarnos creativamente al cambio y al cómo ir llevándolo a cabo

Este cambio externo no solamente incide en el afuera, sino que es semilla y siembra para un nuevo cambio interno. Nuestras emociones involucradas, lo que hagamos con ellas, la actitud con que impregnemos nuestro ser y estar en el nuevo cambio acontecido, hará que germine y florezca internamente una transformación que nos sume, nos enriquezca, o propiciará una rigidez y/o remitirá a antiguos miedos no resueltos o ignorados en el tiempo (¿qué nos pasó ante cambios o quiebres de situaciones en nuestro pasado?), lo cual dificulta el ajuste creativo al cambio acontecido.

El disponer de recursos emocionales internos, el poseer un desarrollado alfabeto emocional (si deseas ampliación en este tema, visita Analfabetismo Emocional favorece nuestra postura vital ante los cambios, ya sean internos o externos, tomándolos como desafíos y oportunidades de crecimiento.


Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

24 de julio de 2016

Miedo al Rechazo: reacciones emocionales.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, soledad, rechazo, complacer
Los seres humanos necesitamos pertenecer. El sentirnos excluidos y /o rechazados de un grupo o de la vida de una persona, nos acarrea un gran dolor ... a todos. Las reacciones emocionales ante la exclusión o el rechazo son muy variadas, desde el aislamiento hasta el "no me importa".

La manera en cómo resolvamos internamente esa situación de rechazo dependerá de los rasgos de cada personalidad, las herramientas internas con las que contemos y nuestra actitud desplegada; todo ello influye en el modo de sobrellevarlo, mas ese momento deja su huella, que puede remitir a otras huellas/heridas.

Si la exclusión y el rechazo perdura en el tiempo, se activan los centros cerebrales del dolor, incita a la tristeza y al enojo, aumenta el stress y reduce la autoestima. Como manera de resolver tanto dolor, se puede tomar uno de estos dos caminos:

A) La persona rechazada se aísla, se resigna a la soledad; se auto-excluye y termina convencida de que "no le importa".
B) Busca, a veces de manera desesperada, la atención; puede caer en complacer reiteradamente, intentar hacerse necesario/a para sentirse aceptado/a.

El Dr. Williams Kipling, psicólogo de la Universidad de Purdue, concluye tras sus investigaciones, que el ostracismo/ aislamiento posee tres etapas:

1) Etapa "inmediata", donde toda persona excluida siente dolor. El sentido de pertenencia ha sido
Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones
atacado.
2) Etapa de "hacer frente", donde la persona busca mejorar su estado de inclusión; para ello busca señales para volver a pertenecer (cooperar, conformar y obedecer, suelen ser las más frecuentes). Cuando descubre que la inclusión es una causa perdida, entonces pasa a recuperar el control tomando como camino la respuesta A o B, dichas anteriormente.
3) Etapa de la "renuncia", donde los recursos internos de la persona entran cien por cien en juego.

Hay exclusiones y rechazos que atravesamos y nos hacen resilientes, alcanzada la tercera etapa de la renuncia, y otras que nos dejan el anhelo de pertenecer, volver a ser incluídos. Lo que podemos llegar a hacer en este intento de ser aceptados/ sentirnos queridos, hemos de estar atentos pues en muchas, muchísimas ocasiones, nos podemos olvidar de nosotros mismos.

Recomiendo la lectura de "La enfermedad de Complacer a los demás".

Para cerrar en este  hoy, no puedo dejar de mencionar los grandes problemas que puede traernos a nuestras vidas si vivimos con miedo a ser "dejados". De lo que hablo es de una de las características de los vínculos tóxicos, la dependencia emocional, el chantaje emocional y los diversos tipos de manipulación.
¡Para tener en cuenta!

Un cálido saludo,

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


17 de julio de 2016

"Dar" sin Invadir.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Darse Cuenta, Dar
A primera vista pareciera que en el Dar no hay problema alguno, sino que solamente aparece la dificultad en el pedir o en el recibir. Mas hay muchos "dadores" que ignoran los límites en la ayuda, no toman en cuenta la necesidad del otro, sino lo que creen que el otro necesita; no toman en cuenta a la otra persona sino su propia necesidad de dar, y corren el riesgo de restarles dignidad, sin darse cuenta por supuesto, amparados en la mejor de las intenciones.

Por supuesto que el "dar" es un acto generador de grandes ventajas en los Humanos, donde se ven beneficiadas las dos partes involucradas, el que da y el que recibe, favoreciendo el contacto relacional, nos sentimos más conectados con los demás, nutre la necesidad de sentirnos útiles.

En este hoy me refiero al dar a otra persona en específico, y entre adultos; no hago referencia al tipo de dar amplio, donde el que recibe no sabe quien ayuda; este "dar" no es personal, sino humanitario.

Hemos de tomar en cuenta una serie de aspectos para que ambas partes se enriquezcan. De no ser así, la persona que da, puede lograr que la otra persona se sienta en deuda, se sienta inferior, no permitiéndole crecer, desplegarse en sus potencialidades.  Y el "dador" puede asombrarse de que la otra parte se enoje, se ofenda!

También, y no es menor, el constante dar puede convertirse en un estilo de manipular: me aseguro que el otro me necesite, generando dependencia.

¿Qué hemos de tener en cuenta a la hora de Dar y no invadir, sino respetar al otro?:

- Poder mirar a la otra persona qué es lo que necesita, si lo pide o no, si está receptiva para poder tomar lo dado, y cuál es la medida del otro, en ese momento, para recibir. ¿Qué es necesario? Comunicarse, preguntar a la otra persona, por ejemplo: "¿en qué te puedo ayudar?", "¿qué necesitas de mí?". Podemos sugerir en qué creemos que podemos ayudar, para dárselo, mas el otro es quien decide si lo acepta o no.

- El que recibe ha de tener la posibilidad de retribuir, pues con ello se iguala al que da, no se siente ni en deuda ni inferior. Las maneras de retribución son muchas y variadas, y no necesariamente ha de devolver - de la manera en que pueda- a la misma persona que le ha dado. Puede lograr esta igualdad dando/ ayudando a otra persona, por ejemplo.

Psicologia, Gestalt, Emociones, Aida Bello Canto- La persona ha de dar lo que tiene y en lo que es apto. Hay quienes se exigen dar más de lo que tienen (ej: tiempo, energía) en desmedro de sí mismos y hay quienes exigen a otro para que le den algo que la otra persona no tiene o no puede. Una vez más, los límites son sanos.

Cuando damos con respeto al otro, su dignidad no se ve comprometida. Cuando damos, respetándonos a nosotros mismos, cuidamos a la otra persona y a nosotros también.

¡Hasta la próxima!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

10 de julio de 2016

Manipulación del Seductor y el Víctima

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Manipulación, Relaciones
Ya hemos visto qué es la manipulación en las relaciones ( "¿Qué es la manipulación? 2 estilos activos"); hoy veremos otros dos estilos para manipular, muy frecuentemente utilizado en los vínculos y altamente eficaces: el seductor y el "pobrecito yo"/ víctima.

Seductor: Este estilo es una manipulación muy suave y "gentil". A través de buenos modos va envolviendo a la otra persona para lograr sus objetivos. Generalmente hace sentir a la otra persona muy especial, importante para él/ ella, siempre y cuando la complazca. Muchos seductores, cuando no le da resultado este estilo, suelen pasar al autoritario.
No confundamos "seducción" con cuanto acontece entre dos personas/ pareja, ni con la carga sensual o de conquista que conlleva en éste contexto. Aquí lo tratamos como un estilo muy suave de manipulación donde la persona manipulada teme perder la imagen de "buena persona", "buen/a amig@ /hij@ /compañer@/ amante ...", si no complace el pedido realizado.

Victima: Es una manipulación pasiva, que utiliza sus gestos, tono de voz y argumentos muy característicos. No por ello es menos eficaz, ¡no nos engañemos! Incluso es un estilo altamente entrenado para generar culpa en la otra persona si no cumple con lo "pedido". La persona manipulada puede sentir que abandona al otro, teme que enferme, "que algo le pase" si no cumple lo que el otro le pide. En definitiva, se siente "mala persona" (y precisamente ésto es lo que quiere lograr el manipulador/a).
Muchas veces se desarrolla este estilo como medio de escape a otra manipulación activa, sin registrar que está manipulando al mismo tiempo. Apelan al "pobrecito/a yo" para conseguir sus objetivos, y la otra persona puede caer en este entramado con tal de evitar todas las emociones disparadas adentro si, dice que NO.

Como dato importante de comentarios tras experiencia vivencial en talleres y congresos de los que "jugaron a ser víctimas", todos y cada uno de los involucrados no solamente rechazaban a la "víctima", sino que les provocaba mucho enojo e ira. El que juega a conseguir su objetivo victimizándose, ha de saber que puede en primera instancia conseguir su objetivo por pena, compasión, etc, mas en la otra persona se va generando un gran enojo.

El primer paso es detectar si existe manipulación en alguna de mis relaciones y qué hago con ello; cuál suele ser mi respuesta y qué pensamientos y sentimientos me llevan a "cumplir". Revisar mi puesta de límites y qué necesito para empezar a no jugar más, no ingresar en este entramado de manipulación.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, ManipulacionCuanto más nutro mi alfabeto emocional, tomo registro de lo que me pasa internamente, y pongo atención en que mi comunicación sea clara, entonces estaré en mejores condiciones de establecer vínculos sanos y nutritivos.

Que mi Sí, sea un Sí.
Que mi No, sea un No.

Un cálido saludo,

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

3 de julio de 2016

¿Qué es la Manipulación? Estilos Activos

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Relaciones toxicas, Manipulacion
En la manipulación se busca que la otra persona acate deseos, satisfaga necesidades personales, sin importar lo que el otro quiera o necesite; no es consultado si lo desea ni se presenta en forma de "pedido".

Hay diferentes estilos de manipulación (activos y pasivos), siendo difícil detectarla en el momento, mas los efectos aparecen en el manipulado casi de inmediato, sólo que puede estar tan acostumbrado/a que no le haga caso, ya no le presta atención.

La presencia de la manipulación en las relaciones va logrando una paulatina intoxicación que puede alcanzar diferente graduación hasta llegar al chantaje emocional y el acoso moral. Mas el que aparezca en menor grado, no significa que no sea tóxico y que la pérdida de nuestra integridad no haya iniciado su carrera.

Hoy me centraré en los estilos activos:

Autoritario: Este estilo es muy fácil de reconocer ya que es un manipulador activo. A través del uso del poder, de la voz, de los gestos, se impone a la otra persona. Puede pasar a utilizar la amenaza, directa o "escondida", con el objetivo de generar miedo en el otro y, por lo tanto, que cumpla sus deseos.

Inculpador: Este estilo utiliza hábilmente la generación de culpa en la otra persona. El manipulado da por hecho que "algo va a perder" (cariño, atención, cuidado,  posición económica, etc). El inculpador es un gran estratega en la utilización y manejo de la culpa en el otro.



Lógico: Se presenta con un montón de información lógica y hasta estadística que avala la acatación a sus deseos o necesidades. Puede incluso apelar a la tradición o a las creencias para sustentar que se haga lo que quiere. El que cae en esta manipulación siente que le faltan datos, no es tan "inteligente", da por hecho que el otro tiene razón; se descalifica frente al otro y deja de atender sus propios deseos y/o necesidades.

Toda relación que esté en las redes de la manipulación, está en problemas! La integridad y el respeto se irá perdiendo paulatinamente. Una de las partes renuncia a su libre elección, ya sea por miedo, culpa o sentirse "inferior".

¡Es mejor darse cuenta que ignorar! Entonces, ahí puedo hacer algo al respecto.

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

 
 
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