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17 de diciembre de 2017

El dolor del Rechazo

Aida Bello Canto, Psicologia, Emociones, Gestalt, Rechazo
Los seres humanos necesitamos pertenecer. El sentirnos excluidos y /o rechazados de un grupo o de la vida de una persona, nos acarrea un gran dolor ... a todos. Las reacciones emocionales ante la exclusión o el rechazo son muy variadas, desde el aislamiento hasta el "no me importa".

La manera en cómo resolvamos internamente esa situación de rechazo dependerá de los rasgos de cada personalidad, las herramientas internas con las que contemos y nuestra actitud desplegada; todo ello influye en el modo de sobrellevarlo, mas ese momento deja su huella, que puede remitir a otras huellas/heridas.

Si la exclusión y el rechazo perdura en el tiempo, se activan los centros cerebrales del dolor, incita a la tristeza y al enojo, aumenta el stress y reduce la autoestima. Como manera de resolver tanto dolor, se puede tomar uno de estos dos caminos:

A) La persona rechazada se aísla, se resigna a la soledad; se auto-excluye y termina convencida de que "no le importa".
B) Busca, a veces de manera desesperada, la atención; puede caer en complacer reiteradamente, intentar hacerse necesario/a para sentirse aceptado/a.

El Dr. Williams Kipling, psicólogo de la Universidad de Purdue, concluye tras sus investigaciones, que el ostracismo/ aislamiento posee tres etapas:

1) Etapa "inmediata", donde toda persona excluida siente dolor. El sentido de pertenencia ha sido
atacado.
Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones,
2) Etapa de "hacer frente", donde la persona busca mejorar su estado de inclusión; para ello busca señales para volver a pertenecer (cooperar, conformar y obedecer, suelen ser las más frecuentes). Cuando descubre que la inclusión es una causa perdida, entonces pasa a recuperar el control tomando como camino la respuesta A o B, dichas anteriormente.
3) Etapa de la "renuncia", donde los recursos internos de la persona entran cien por cien en juego.

Hay exclusiones y rechazos que atravesamos y nos hacen resilientes, alcanzada la tercera etapa de la renuncia, y otras que nos dejan el anhelo de pertenecer, volver a ser incluídos. Lo que podemos llegar a hacer en este intento de ser aceptados/ sentirnos queridos, hemos de estar atentos pues en muchas, muchísimas ocasiones, nos podemos olvidar de nosotros mismos.

Recomiendo la lectura de "La enfermedad de Complacer a los demás".

Para cerrar en este  hoy, no puedo dejar de mencionar los grandes problemas que puede traernos a nuestras vidas si vivimos con miedo a ser "dejados". De lo que hablo es de una de las características de los vínculos tóxicos, la dependencia emocional, el chantaje emocional y los diversos tipos de manipulación.
¡Para tener en cuenta!

Un cálido saludo,

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt



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