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23 de octubre de 2016

El "¡No me entiende!" de las Relaciones.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Comunicación, Relaciones, Encuentro
Muchas veces no somos claros con otra persona, y no es porque deseemos confundir o complicar, sino porque sencillamente no estamos claros nosotros mismos. Tenemos una idea general de lo que queremos plantear en una conversación, por ejemplo, más podemos dar tantas vueltas que la otra persona termina sin "entender", o finalizamos hablando de otra cosa.

Sin querer, logramos que se complique el encuentro con el otro y se afecten nuestras relaciones.

Si deseas aclarar un tema con alguien importante para tí, hay dos cosas que tienes que tener precisas antes de hablar:
1- ¿Qué quieres plantear? Acá no se trata de tener una "idea vaga" sobre el tema, sino plena claridad, es el título de la conversación.

2- ¿Para qué quieres hablar concretamente? Tienes que tener muy claro cuál es el objetivo del encuentro. A veces buscamos respuestas porque no entendimos algo que pasó en la relación, y otras lo que necesitamos es informar a la otra persona lo que nos está pasando y sentimos. ¡Son dos objetivos distintos!

Cuando buscamos mejorar una relación, es imprescindible fomentar la comunicación entre las partes. Tú eres responsable de la tuya. Iniciar una conversación importante para nosotros sin tener claridad en los dos puntos anteriores, significa un alto riesgo de fracaso.

Ya hemos visto en "Favoreciendo el Encuentro" y su ejercicio cuàn importante es poner en palabras, compartir con la otra persona lo que estoy sintiendo mientras me relaciono, lo que me pasa en ese intercambio, còmo me afecta, què me produce; de igual manera, recibir esta misma informaciòn del otro: ambos construimos esta relación. Mas para generar este enriquecimiento, he de darme tiempo a mì mismo/a para sentirme y no escapar de lo que siento; o al menos, si escapo que lo haga como decisiòn, con claridad de elegir no seguir sintiendo lo que siento. 

El hacerme responsable de mis emociones, tomar contacto con ellas, abrirme a la vivencia de es lo que es, me lleva a ser más íntegro/a y presente.

Siendo el que soy, dando cabida a mi sentir, sin intentar evadirlo, ni forzándome a sentir lo que debería, me torna más auténtico conmigo mismo/a y a partir de ahí con el otro.

La calidad de encuentro en el mundo intrapersonal y en el interpersonal puede verse mermada e incluso ir en desmedro sino nos apropiamos de lo que sentimos y de nuestras necesidades. Podemos depositar en el otro lo que hemos de atender para y por nosotros mismos. La dependencia emocional, la confluencia ("pegoteo"), la proyección, son ejemplos de un déficit en responsabilizarnos de nuestro sentir.

Cuanto màs permiso me doy para reconocerme en lo que siento, màs voy puliendo mi alfabeto emocional, màs me enriquezco, menos me autoengaño. Y logrado adentro ... ¡vamos al afuera!

Recuerda que en la comunicación con otra persona: cuánto más importante sea lo que quiero transmitir, ha de ser más breve. ¡No te pierdas en palabras!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


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