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9 de octubre de 2016

Si yo te Complazco, ¿tú me quieres?

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, dependencia emocional, vinculos toxicos
Dadas las muchas inquietudes presentadas por diferentes vías sobre el tema de complacer a los demás esperando a cambio la seguridad de conservar el amor/ cariño de la otra persona, reitero el presente escrito, con el objetivo de que podamos construir vínculos más nutritivos.

Complacer a otra persona es un acto generador de bienestar, siempre y cuando lo hagamos por elección, sabiendo internamente que puedo también elegir no hacerlo sin "consecuencias" emocionales y/o físicas. Cada vez que realizo una elección, primero he tenido que consultarme y preguntarme qué es lo que quiero, o no quiero, y como resultado de este propio encuentro aparece mi elección. Cuando complacemos a otra persona porque elegimos hacerlo, no solamente estamos favoreciendo/gratificando al otro ser humano sino que nosotros mismos nos vemos complacidos en este acto. Tenemos ganancia doble, por decirlo de alguna manera.

Complacer a los demás sin que sea una libre elección, genera vínculos tóxicos, donde una de las partes acude a ceder /complacer al otro por varias razones. Algunas de ellas son:

- es una manera de evitar conflictos,
- temo herir los sentimientos de la otra persona,
- no sé cómo pararme/sostener mi deseo frente al otro,
- estoy acostumbrad@ a renunciar a mi poder de elección,
- renuncio a mis propias actividades o incluso a personas para sostener el vínculo.

Las personas que reiteradamente complacen van olvidando poco a poco sus genuinos deseos o necesidades, tomando prioridad el deseo o pedido de la otra persona (o personas), utilizando sin darse cuenta en la mayoría de los casos, el complacer como una "moneda de intercambio" por amor, afecto, permanencia en la relación.

Es posible que se haya estado mucho tiempo en ésta manera de vincularse, con lo cual la persona que complace reiteradamente ha perdido registro de lo que siente al hacerlo (anestesia emocional), porque es mucho mayor la sensación de tranquilidad producida por evitar un "mal mayor". La enfermedad de complacer a los demás ha sido estudiada por la psicóloga clínica la Dra. Harriet B. Braiker, quien desarrolló en su libro un plan de acción de 21 días para comprender y tratar este complacer tan dañino.

Una manera de volver a despertar sus emociones y darse cuenta si complace porque lo elige libremente - sin miedo a castigos afectivos-, o lo tiene incorporado por las razones nombradas arriba, es darse el tiempo cada vez que complace de registrar qué siente al hacerlo. Si aparecen algunas de las emociones siguientes, ¡peligro!:
- Incomodidad
- Enojo
- Tristeza
- Impotencia
- Miedo
- Resentimiento
- Victimización

Darse cuenta es un gran paso en el camino de salida si te descubres que estás en una relación tóxica. Concédete el tiempo y paciencia para seguir dando pasos y aumentando tu registro perdido de las emociones, para ir discriminando si complaces por miedo o evitación de conflictos, o complaces libremente por elección, con lo cual siempre sentirás un profundo bienestar.

¡Les deseo lo mejor!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

2 comentarios:

  1. Cada uno de tus aportes me trae una infinidad de reflexiones y como siempre...me aclara el panorama. Mil Gracias!

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    Respuestas
    1. Hola Sandra,
      Gracias!! Me alegro enormemente que te sean útiles!
      Un abrazote,
      Aida

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