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27 de noviembre de 2016

¿Quieres un Cambio? Pues ¡cambia! 9 tips.

Aida Bello Canto, Psicologia, Emociones, Gestalt, actitud positiva
Frecuentemente nos encontramos con personas que desean un cambio en sus vidas, están insatisfechas o padecen en alguna relación, mas suelen quejarse y esperar que el cambio lo haga la otra persona, o se modifique la situación. De una forma u otra, esperan que el cambio se produzca desde afuera para poder entonces estar mejor. ¡Muchos seguirán sentados esperando!

¿Quieres un cambio? pues ponte a trabajar en tí mismo/a para que ello ocurra. Cuando la transformación acontece adentro nuestro, paulatinamente generamos las condiciones necesarias para que pase el cambio en el afuera.

Acá te muestro 9 tips para emprender tu cambio, si así lo decides, que tienen que ver con el desarrollo de habilidades fundamentales de nuestra inteligencia emocional:

1) Importancia de conocer nuestras emociones. Disminuir nuestro analfabetismo emocional nos ubica en mejores condiciones de entendernos, enriqueciendo nuestra vivencia emocional, la manera en cómo percibimos el mundo y por ende la forma en que accionamos y reaccionamos en el mismo. Aprender a gestionarlas es de gran ayuda para el cambio deseado.

2) Discriminar lo Obvio de lo Imaginario; lo obvio es lo que aparece, lo que hay, lo observable y lo imaginario es todo lo que le ponemos nosotros a la situación, con nuestras interpretaciones y/o supuestos. Esto nos lleva a actuar basados en los hechos, no en lo que nos imaginamos. Mucho de nuestro sufrimiento nace de las "películas" que nos hacemos en nuestra cabeza.

3) Atención a nuestros pensamientos, y al lenguaje utilizado. Las palabras poseen gran importancia y dan coherencia, o no, a lo que sentimos y hacemos. Fíjate si expresas con claridad lo que piensas o das vueltas y esperas que el otro te entienda. ¿Hablas en positivo o en negativo?

4) Habitar el Presente, al Aquí y Ahora. Registrar si poseemos el hábito de irnos al pasado o al futuro, con la cuota de ansiedad o angustia que suele aparecer (entre otras emociones). Establecer nuestras metas / objetivos presentes y registrar lo que necesitamos de nuestra parte o buscar en el afuera para alcanzarlos.

5) Poseer redes, relaciones nutritivas, estar conectados con nuestro mundo. Somos seres en co-existencia y en convivencia.

6) Poner límites de manera adecuada, con respeto hacia el otro y hacia uno mismo. Es de suma importancia saber dar un Sí y un No con claridad.

7) Apertura para el aprendizaje de lo nuevo, aprender de las experiencias de otros, abrirnos a crecer internamente. Esto nos puede llevar, si así lo elegimos, a salir de nuestra zona de confort y desplegar nuestra creatividad.

8) Empatía, ponernos en los zapatos del otro. Fomentamos emociones de encuentro y contacto, sabiendo que influenciamos en nuestro medio y podemos afectar positivamente al otro / los otros.

9) Cultivar una actitud positiva, la cual nos ayuda a transformar experiencias, reflexionar y aprender de las mismas.

Por ahí te sirve el refrescar "7 nuevos tips para seguir en MALESTAR" , por si estás haciendo alguno y sufres esperando el cambio que no llega. Es muy alentador descubrir o recordar que tú puedes hacer posible tu bienestar.


Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

20 de noviembre de 2016

4 vías hacia el Cambio Positivo.

Aida Bello Canto, Psicologia, Emociones, Gestalt, Cambio positivo
Muchas personas permanecen largo tiempo en situaciones de maltrato porque han desarrollado una especie de anestesia emocional ante el padecimiento, que no pasa totalmente desapercibido por supuesto, más la seguridad de lo conocido es más grande que la necesidad del cambio... durante cierto tiempo. A ésto lo llamo El Cómodo Malestar.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, EmocionesLa decisión de iniciar un cambio positivo implica que nos comprometamos con nosotros mismos, dando pasos a nuestra medida y nos paramos cada tanto, para ir asimilando lo nuevo, cuanto voy descubriendo adentro e integrando. Merece mucho respeto todo aquel que se lanza al cambio pues ha de ir reconociendo y dándole la mano al miedo que se hace presente, pues desconocemos lo que nos depara este sendero y la incertidumbre puede tornarse nuestro compañero. ¿Qué nos impulsa entonces? Poseer la certeza interna de que donde estamos o cómo estamos, ya no lo queremos más.


Para los que desean animarse a un cambio positivo y los detiene esta especie de vértigo a lo desconocido, o para aquellos que ya están en el proceso e ingresan en un tramo de "paremos un poco", les comparto que hay diferentes vías para lograr un cambio positivo:

- La vía de la Autoestima, donde voy revisando mi auto valoración, descubriendo herramientas propias que desconocía y aprendo a implementarlas.

- La vía de las Emociones; donde voy empezando a conocer cuáles son las que registro, amplío mi alfabeto emocional, voy dándome cuenta cómo las siento - hasta corporalmente- y mi modo de expresarlas. Voy aprendiendo a ser coherente con lo que siento y el cómo lo expreso.

- La vía de la Comunicación, donde reviso mi manera de comunicarme con otra persona, dándome cuenta si digo lo que quiero decir o lo que el otro espera que yo diga, o lo que debería decir. Reviso mi claridad en la comunicación, si  pongo límites cuando detecto invasión, o si yo mismo/a manipulo al otro.

- La vía de animarse a lo nuevo, poco a poco, probando algo diferente y ver qué me pasa; darme la oportunidad de un pequeño cambio en mis acciones y observar cómo reacciono ante ello: ¿me gusta? ¿me sorprendo de mí mismo/a?

No es necesario transitar todas las vías a la vez para producir el cambio positivo necesitado. Basta que empecemos por una de ellas e iremos generando adentro nuestro un efecto aliviador al comprobar que sí es posible; a veces visualizamos el cambio de tal magnitud, que nos paraliza.

Concediéndonos la paciencia, tolerancia y cariño que le damos a un niño que está aprendiendo a caminar ... ¡podemos lograr nuestro cambio positivo, allí donde sintamos que lo precisamos!
¿Te animas? ¿Qué vía te atrae?

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

13 de noviembre de 2016

Pedir ... ¿Yo? ¡Miedo al rechazo!

Aida Bello Canto, Emociones, Gestalt, Psicologia, Rechazo, Miedo
Muchas personas reconocen su dificultad para pedir y cuando se detienen a reflexionar sobre ello, aparecen diferentes respuestas que pueden favorecer una actitud hacia el aprendizaje a pedir o, por el contrario, erguirse sobre argumentos que sustentan su postura.

Los primeros, se dan la posibilidad de ir descubriendo mucho sobre sí mismos y, generalmente, pueden detectar el miedo que se asoma ante el rechazo. Los segundos, se cierran a tal aprendizaje pues ostentan como un atributo positivo el "no necesitar pedir", ya que se valen muy bien por sí mismos y no necesitaron a nadie para llegar a donde están.

Tanto para unos como para los otros, es un tema difícil que conlleva un camino pausado de mucho respeto, pues en ambos están las mismas raíces del miedo al rechazo, se den cuenta o no de este temor; lo que varía son las respuestas internas al hecho de no pedir, las propias justificaciones y cómo cada uno se puede diagramar su vida, su estar en el mundo, sin pedir.

Por supuesto que existen experiencias previas de rechazo que han dejado heridas, pedidos caídos en las indiferencia del otro, perdidos en el silencio, desvalorizados, etc. Desarrollamos una protección para que no nos vuelva a pasar, evitar reencontrarnos en ese lugar donde quizás hasta nos sentimos vulnerables por mostrar nuestra necesidad, y fuimos dañados por el Otro. El tema es que generalizamos al mundo este No Pedir, pues nuestra coraza no crea diferencias, no las reconoce: esa persona que me rechazó/ me hirió pasa a ser el mundo, los demás, todos.

Aida Bello Canto, Emociones, Psicologia, Gestalt, Miedo

Nos paramos en la autosuficiencia, "cueste lo que cueste", y a veces ...muchas veces, no registramos que el costo que pagamos es muy alto. No somos ni omnipotentes, ni impotentes; tenemos nuestras potencias, Humanas Potencias, y necesidades que hemos de acudir al afuera, asomarnos al mundo en que co-existimos para nutrir y ser nutridos.

Es un tema profundo pues remite a evitar el dolor. Mas deseo dejar dos puntos a tener en cuenta para aquellos que poseen y reconocen esta dificultad:

- Puedes tener a muchos dispuestos a darte si te acercas y  pides con claridad lo que necesitas. Si te aparece que no estás preparado/a para el NO del otro (que puede ser que acontezca), entonces busca herramientas para descubrir que tu pedido no queda anulado ante esta negación; será en otro lugar donde tengas que ir. No te descalifiques ni te anules. Que tu autoestima no se vea mermada. La negativa ha sido a tu pedido específico, no a tu Persona.

- No juegues a que te adivinen; me refiero con esto, a pararse en un lugar donde se espera que el Otro adivine lo que yo necesito, "porque yo estoy atento/a a las necesidades del otro y no me tiene que decir para yo dar". Es un "juego" que genera expectativas sobre los otros, la persona se ubica en una posición de espera, y cuando ve que no llega lo que precisa, reconfirma para sí mismo/a las razones del por qué no pide.
Es una auto-trampa que genera mucho enojo.

Dar, Recibir y Pedir son tres actitudes necesarias. Tenerlas balanceadas es un objetivo que nos suma.
¿Cómo andas tú en este tema? Te recuerdo que "darnos cuenta" ya es un gran paso.

¡Te deseo lo mejor!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


4 de noviembre de 2016

Tú elijes ... ¡o lo hace otro!

Psicologia, Gestalt, Aida Bello Canto, Emociones, Elegir, Decidir
Día a día tenemos la oportunidad de realizar elecciones, desde lo pequeño a lo grande, influenciando las mismas en nuestra vida: qué hacemos, cómo lo hacemos, nuestras relaciones, proyectos, ... Con alta frecuencia no registramos que podemos elegir, dejándonos llevar por los hábitos, lo que estamos acostumbrados, aunque no estemos satisfechos.

Es imprescindible, si deseamos un cambio, tomar contacto con nuestras necesidades, descubrir qué hacemos con ellas, ¿las escuchamos y las atendemos?, ¿las evitamos? y de ser así, de qué manera hacemos lo que hacemos y cómo nos repercute a nosotros mismos y de qué manera incide en nuestras relaciones. Nos vamos apropiando de lo que nos pasa, tomando el protagonismo de nuestra existencia, registrando nuestra posible complicidad en muchas situaciones, aún con lo doloroso o incómodo que puede ser este descubrimiento, mas nos saca de la impotencia o lugar de sometimiento.

A partir de registrar qué necesitamos para estar mejor, empezamos a tomar decisiones enfocadas hacia nuestro objetivo. Empezamos en lo pequeño, en lo posible, en lo cotidiano. A veces sentimos que es tan grande el cambio que queremos que lo vemos imposible e inalcanzable. Mas, pequeños pasos llevan a largas distancias.
Aida Bello Canto, Psicologia, Emociones, Gestalt, Elegir
Cuando no ejercemos nuestra habilidad de elegir, le entregamos este poder a otra persona, a las situaciones que se presentan, ubicándonos en un lugar pasivo en nuestra vida. Para muchos no es grato, mas es más cómodo, porque si no me siento bien o no sale bien, la culpa es del otro, o la situación: no me hago responsable de mi parte, de haber dado permiso con mi consentimiento o silencio.

Hay acontecimientos que nos pasan ante los cuales no podemos hacer nada concretamente para cambiarlos, mas aún bajo estas circunstancias podemos elegir qué actitud tomar frente a las mismas. 
Comparto un pensamiento anónimo:

"Nada ha cambiado, 
sólo mi actitud.
Por eso, todo ha cambiado"

Podemos darnos cuenta, despacio y cada uno a su tiempo interno, qué elijo y para qué lo elijo, y si con estas respuestas sigo eligiéndolo - sea lo que sea- entonces me abro a quererlo, me cambia la mirada, mi actitud se torna positiva, me apropio de mi elección. Muchas veces lo que elijo no me gusta en sí mismo, mas lo hago desde los beneficios que me reporta ( un ejemplo concreto es ir al dentista, ¿a quién le gusta?). Y esto lo aplicamos a cada área de nuestra vida.

Y si descubro que no quiero lo que hago ... y lo sigo haciendo ... no me voy a autoengañar ni tirar afuera la responsabilidad de lo que me pasa. Por lo menos he de tener muy claro que haciendo lo mismo, voy a obtener los mismos resultados.

También puede pasar que sigo sin querer lo que hago y lo elijo todavía (me encanta la importancia de esta palabra: TODAVÍA) debido a que ignoro cómo generar el cambio o aún no tengo las herramientas necesarias. Ya es un gran paso este darse cuenta, que impregna de otra actitud, sin duda alguna.

Y tú, ¿qué estás eligiendo?

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

 
 
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