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24 de diciembre de 2017

¿Y si abrazamos más? ¡Tú siempre ganas!

Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Abrazo,





 Generalmente esta expresión emocional es doble, al dar un abrazo también lo recibimos, y digo generalmente, porque a veces la otra persona no puede, por circunstancias varias, devolverlo en el mismo momento que lo recibe; puede sentir los deseos de abrazar, pero no puede expresarlo. Así, que aunque les cueste creerlo, podemos enseñar a abrazar a otra persona, pues algunas pierden esta capacidad expresiva en el camino.

Necesitamos el contacto físico desde que llegamos a este mundo, y numerosos estudios (Universidad de Carolina del Norte, Universidad de Duke) han demostrado cómo la ausencia de caricias físicas, abrazos, en la infancia, impiden el desarrollo de las neuronas. Ni qué decir del marasmo, mortandad infantil por ausencia de contacto físico. Pues bien, la importancia de seguir recibiendo y dando éstas caricias permanece a lo largo de nuestra vida.

Algunos beneficios físicos y emocionales que genera el abrazar son:

- Aumenta la oxitocina en sangre, mejor conocida como la hormona del amor. Uno de los efectos de la oxitocina es que activa unos químicos que disminuyen la presión arterial.

- Mejora el estado de ánimo al incrementar la serotonina.    

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Abrazo- Liberamos stress y ansiedad.

- Fortalecemos nuestro sistema inmunológico al abrazar y ser abrazados pues se activa la creación de glóbulos blancos; con ello, poseemos mejor defensa ante las enfermedades.

- Aumenta nuestra seguridad y confianza al sentirnos apoyados y contenidos, acompañados por otro ser humano.

- El abrazo es una manera de comunicación no verbal que transmite comprensión y empatía, viéndose beneficiada nuestra autoestima.

Hay diferentes estilos de abrazos, mas mi objetivo en este hoy no es ir al detalle de los mismos, sino el transmitir la importancia del abrazo, de que los hagamos más presentes en nuestras vidas, viéndonos beneficiados por partida doble: dando y recibiendo. Podemos expresar muchísimas emociones en un abrazo, mas la que circula invariablemente es la ternura, brindando respeto, afecto y reconocimiento a otro ser vivo.

Definitivamente el abrazo incrementa nuestro bienestar general, tanto física como emocionalmente.

En lo personal, me parecen maravillosas las campañas internacionales que se realizan de "Abrazos Gratis". Hace pocos meses me encontré una en Av. Las Heras y Aguero, en Buenos Aires, ¡qué estupendo!

¿Qué estás esperando para ir y abrazar? Y si lo quieres, ¡pídelo! no esperes que te adivinen los demás.

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

17 de diciembre de 2017

El dolor del Rechazo

Aida Bello Canto, Psicologia, Emociones, Gestalt, Rechazo
Los seres humanos necesitamos pertenecer. El sentirnos excluidos y /o rechazados de un grupo o de la vida de una persona, nos acarrea un gran dolor ... a todos. Las reacciones emocionales ante la exclusión o el rechazo son muy variadas, desde el aislamiento hasta el "no me importa".

La manera en cómo resolvamos internamente esa situación de rechazo dependerá de los rasgos de cada personalidad, las herramientas internas con las que contemos y nuestra actitud desplegada; todo ello influye en el modo de sobrellevarlo, mas ese momento deja su huella, que puede remitir a otras huellas/heridas.

Si la exclusión y el rechazo perdura en el tiempo, se activan los centros cerebrales del dolor, incita a la tristeza y al enojo, aumenta el stress y reduce la autoestima. Como manera de resolver tanto dolor, se puede tomar uno de estos dos caminos:

A) La persona rechazada se aísla, se resigna a la soledad; se auto-excluye y termina convencida de que "no le importa".
B) Busca, a veces de manera desesperada, la atención; puede caer en complacer reiteradamente, intentar hacerse necesario/a para sentirse aceptado/a.

El Dr. Williams Kipling, psicólogo de la Universidad de Purdue, concluye tras sus investigaciones, que el ostracismo/ aislamiento posee tres etapas:

1) Etapa "inmediata", donde toda persona excluida siente dolor. El sentido de pertenencia ha sido
atacado.
Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones,
2) Etapa de "hacer frente", donde la persona busca mejorar su estado de inclusión; para ello busca señales para volver a pertenecer (cooperar, conformar y obedecer, suelen ser las más frecuentes). Cuando descubre que la inclusión es una causa perdida, entonces pasa a recuperar el control tomando como camino la respuesta A o B, dichas anteriormente.
3) Etapa de la "renuncia", donde los recursos internos de la persona entran cien por cien en juego.

Hay exclusiones y rechazos que atravesamos y nos hacen resilientes, alcanzada la tercera etapa de la renuncia, y otras que nos dejan el anhelo de pertenecer, volver a ser incluídos. Lo que podemos llegar a hacer en este intento de ser aceptados/ sentirnos queridos, hemos de estar atentos pues en muchas, muchísimas ocasiones, nos podemos olvidar de nosotros mismos.

Recomiendo la lectura de "La enfermedad de Complacer a los demás".

Para cerrar en este  hoy, no puedo dejar de mencionar los grandes problemas que puede traernos a nuestras vidas si vivimos con miedo a ser "dejados". De lo que hablo es de una de las características de los vínculos tóxicos, la dependencia emocional, el chantaje emocional y los diversos tipos de manipulación.
¡Para tener en cuenta!

Un cálido saludo,

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt



10 de diciembre de 2017

9 hábitos que aseguran tu Malestar

Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Bienestar, Malestar
Comparto contigo alguno de los hábitos que aseguran el que vivamos en malestar, insatisfechos y con presencia de emociones como la tristeza, el enojo o la angustia de manera constante. ¡Basta con que tengamos incorporado solamente uno de ellos! 

Si deseas cambiar y tomar protagonismo en tu bienestar, ya sabes dónde hacer foco! No solamente te sentirás mejor, sino que tus relaciones mejorarán notablemente.

1- No te preguntas qué deseas o necesitas; tu atención está puesta en los deseos y las necesidades de los demás. Siempre las tienen, así que tenderás a invertir tu vida en ello. Cuanto menos reflexiones sobre tus propias necesidades, más se te olvidan cuáles son.

2- Ignoras tus emociones. El ignorar tus emociones, cuáles son, qué sientes cuando sientes, te augura una confusión importante. Por ejemplo, no diferencias entre estar angustiado de estar conmovido. Al no reconocer las alertas que te ofrecen las emociones, corres riesgo de poner en el cuerpo lo que te pasa; o sea, te enfermas, somatizas. Ejemplo, no te enojas pero tienes frecuentes dolores de estómago o contracturas en cervicales, etc.

3- Te fijas en lo que siempre falta. ¡Y siempre falta! Tu atención no la depositas en lo que tienes y a los que tienes a tu alrededor. Pones tu foco en las ausencias.

4- Te quejas frecuentemente. La queja diaria es muy eficaz para recordarnos que estamos mal, que algo anda mal a nuestro alrededor, o incluso adentro nuestro (tipo autoreproche).
Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones

5- Sostienes tus creencias más rígidas. Por ejemplo, si el trabajo es sacrifico, ¡te sacrificas! Si tienes que complacer a todos para ser buena persona, ¡complaces a pleno! (esto no quiere decir que lo consigas, ya que hay personas insaciables). Si todo tiene que ser perfecto, ¡te esmeras en lograrlo! ... El malestar está asegurado por la insastifacción y el bombardeas a tu autoestima.

6- Permaneces en relaciones tóxicas. Estas relaciones o vínculos tóxicos, donde eres manipulado por el miedo o la culpa, logran que colabores activamente para que se sostengan. ¡Eres protagonista de tu malestar! Tus emociones no cuentan para el otro, ni tu opinión ni tus planteos.

7- Dramatizas todo. Puedes tomar cualquier situación del afuera (el clima, la tardanza del bus, el trato de la gente, etc) o fijarte en algo de tu propia persona: "Todo me pasa a mí", por ejemplo.

8 - Respiras cortito. Esta es la respiración pectoral, superior, y la misma está asociada a las emociones de la angustia, la tristeza y el enojo. Las respiraciones profundas, que llevas el aire hasta el abdomen, lenta y suave, son las que conectan con la tranquilidad.

9 - Usas un lenguaje negativo, donde son escasas las emociones y palabras positivas, y empleas frecuentemente el hablar de los otros, o lo que hace o no hace el otro. Te hablas a tí mismo/a, tus pensamientos, de manera negativa: reproches hacia tí o hacia los otros.

Podría seguir con el listado, mas creo que con estos 9 hábitos ya tienen para indagar si alguno está  presente en sus vidas. ¿Qué eliges hacer al respecto? porque elegimos permanentemente, y el darnos cuenta de ello, es una llave magistral para generarnos cambios.

¡Buena Vida!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

3 de diciembre de 2017

Dime qué pensamientos tienes y ...!!

Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones
Somos lo que pensamos y sentimos. La incidencia es directa en nuestro cuerpo, en nuestra actitud frente a la vida, con todas sus circunstancias (buscadas o no). Y si anhelamos una mejor calidad de vida, en todos los sentidos, ¡mejor que lo pongamos en práctica!

Si el tipo de pensamientos que tienes son positivos, tendrás una vida muy distinta a si ellos son negativos. Te comento el por qué:

Tenemos conocimiento de la relación existente entre nuestra salud y la manera en que vivimos; ¿quién ignora los efectos del stress? presión arterial alta, disminución del sistema inmunológico (mayor propensión a un resfrío, por ejemplo), insomnio, etc.

Pues bien, nuestra salud y calidad de vida también se ve afectada por los pensamientos que tenemos y las emociones que nos habitan. Tanto nuestros pensamientos como nuestras emociones ponen en acción nuestro laboratorio químico interno. Por ejemplo, un recuerdo negativo libera las mismas hormonas que una situación de stress; si reiteradamente nuestro pensamiento evoca este tipo de recuerdos, inundamos nuestro cuerpo con estos químicos que nos conducen a una disminución del sistema inmunológico.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, EmocionesInterpretar las experiencias que tengas en tu vida de forma negativa (las relaciones, el trabajo, ...) logra que tu cerebro genere sus neurotransmisores acordes a tales pensamientos, influyendo hasta en nuestro ciclo del sueño. Te recuerdo que como ves tu mundo, ¡así te influye!

En nuestro lenguaje cotidiano tenemos muchas frases que dan cuenta de la relación emociones/cuerpo: "Me broté", "Me cayó como una patada al hígado", "como una piedra en el estómago", etc.

Cultivar nuestros pensamientos positivos, aprender a ver lo que Hay en lugar de lo que Falta, nos beneficia directamente en nuestra calidad de vida, en nuestra salud física y emocional; vamos transformando nuestro perfil bioquímico, segregando neurotransmisores en nuestro cerebro que inciden en nuestra salud y alimentan nuestra actitud positiva.

La psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE) se ha encargado con sus amplias investigaciones y resultados de darnos a conocer cuán protagonistas somos de nuestra biología, y de cómo nuestros pensamientos y emociones son metabolizados por nuestro cuerpo. ¡Utilicemos esta información a nuestro favor!

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones

"Si quieres saber cómo estará tu cuerpo mañana, observa tus pensamientos y sentimientos hoy".

Para los que les cuesta parar la "calesita" de pensamientos negativos, les ofrezco un breve ejercicio de relajación  herramienta muy útil para aprender a darles un stop! y conectarse con la serenidad. No esperes que te salga maravilloso la primera vez: práctica y constancia son las llaves maestras.


Fíjate qué tipo de pensamientos tienes, positivos o negativos, y verás qué calidad de vida posees. Chan!

Un cálido saludo,

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

 
 
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