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25 de octubre de 2014

El acto de Dar; reconociendo los límites.

Dar, Limites, Vinculos, VinculosToxicos, Necesidades, GestaltPsychology, Aida Bello Canto
El dar es un acto generador de grandes ventajas en los seres humanos, donde se ven beneficiadas las dos partes involucradas, el que da y el que recibe; favorece el contacto relacional sintiéndonos más conectados a los demás, nutre nuestra necesidad de sentirnos útiles, crecemos mutuamente, ... A veces solamente es registrada las bonanzas en la parte receptora, no tomando en cuenta las "ganancias emocionales" que percibe el dador. De ahí que en el Dar, desde lo más pequeño hasta el acto más grande solidario, todos y cada uno se enriquece.

Para que este enriquecimiento mutuo acontezca hemos de tener en cuenta ciertos aspectos, que suelen pasarse de lado, ya que ¿qué problema hay en el dar? ¡si por ahí lo que faltan son más dadores! En el sentido social podríamos pensar de tal manera, siendo de hecho la solidaridad uno de los gestos que nos trasciende como humanos, podemos registrarnos como parte de la Humanidad y en profunda empatía. Mas en este hoy me quiero referir especialmente al acto de dar en nuestras relaciones y nuestros vínculos (que no son lo mismo) donde impera el ser responsables, conocer los límites en la ayuda.

Estos límites procuran y cuidan la dignidad del otro ser humano. Los dadores muchas veces pierden esta perspectiva, generando - por supuesto sin querer y con las mejores intenciones- que la otra parte se sienta en deuda, se sienta inferior, no permitiéndole crecer, desplegarse en sus potencialidades. Y en frecuentes casos, también el constante dar se puede convertir en un estilo de manipular: me aseguro que el otro me necesite, generando dependencia; por supuesto estamos hablando de uno de los ingredientes en los vínculos tóxicos.

A primera vista pareciera que el Dar en sí mismo no posee ningún tipo de problemática, sino que solamente aparece la dificultad en el pedir o en el recibir; ya vamos viendo que no es "tan así". En el dar es esencial:

- Poder mirar a la otra persona, qué es lo que necesita, si lo pide o no, si está receptiva para poder tomar lo dado y cuál es la medida del otro, en ese momento, para recibir. Por ejemplo, utilizando una imagen metafórica, si poseo una cacerola completa de comida y alguien se me acerca con un plato para que le ponga comida en el mismo, si se la vuelco toda en su plato, le estoy dando más de lo que puede tomar, se rebalsa el exceso y se pierde. A este punto me refiero cuando hablo de respetar cada uno su propio tiempo para el cambio, que se otorgue el caminar paso a paso, según lo va sintiendo, pues tomamos e incorporamos lo dado en la medida que podemos en ese momento específico de nuestra vida.

- El que recibe ha de tener la posibilidad de retribuir, pues con ello se iguala al que da, no se siente ni en deuda ni inferior. Las maneras de retribución son muchas y variadas; ejemplos: el Agradecimiento (sentido y en contacto), honorarios en relaciones profesionales y/o de servicio, trueque, acuerdos mutuos en la forma y en el tiempo. De esta manera, el que da no se ubica en una posición superior.

- La persona ha de dar lo que tiene y en lo que es apto; si a mí me piden ayuda en temas que desconozco lo mejor que puedo es reconocer mis límites y quizás en el mejor de los casos orientar dónde puede encontrar lo necesitado. Hay quienes se exigen dar más de lo que tienen (ej: tiempo, energía), en desmedro de sí mismos y hay quienes exigen a otro que le den algo que la otra persona no tiene. Los límites vuelven a hacerse presentes.

Para terminar, y a modo de reflexión, si no hay un pedido y se da, sin preguntar al Otro qué necesita o sin corroborar que esa persona  está disponible a recibir, ¿de quién es la necesidad?
¡Para que haya menor autoengaño!


18 de octubre de 2014

Importancia de atender nuestras Necesidades

Gestalt, Emociones, Necesidades basicas, Bienestar, vinculos, Aida Bello Canto
Las necesidades están presentes en nuestra vida desde el instante en que llegamos a este mundo; están en nuestra naturaleza de seres humanos siendo las mismas nuestros motivadores naturales. Un necesidad nos empuja a la búsqueda de satisfacerla, con todo el compromiso fisiológico (sensaciones corporales) y las señales emocionales primarias implicadas. Así pues, tenemos tanto necesidades orgánicas y necesidades psicológicas. Los que logran desarrollarse en la satisfacción de estos dos grupos de necesidades, estarán mejor equipados para acceder a un tercer grupo que sería el de las necesidades de trascendencia, donde el Otro, la Humanidad, y su bienestar ocupa un lugar primordial.

Precisamente Gestalt se centra en qué hacemos ante una necesidad, cómo la detectamos y todo cuanto llevamos a cabo en el recorrido interno para entrar en contacto con el objetivo de satisfacerla, tomar contacto con esta satisfacción y poder retirarnos una vez cumplido el ciclo. Todo este circuito dentro de un contexto, un ambiente, donde somos copartícipes, co-protagonistas, en interrelación con el afuera. En este recorrido es que aparecen nuestras dificultades de muy diversa índole, evitando registrar nuestra necesidad o anulando la misma esencialmente por tres razones:
- introyectos (mandatos)
- situaciones dolorosas en nuestra historia
- temas inconclusos

Maslow (1973) afirmaba sustentado en sus investigaciones, que si en una persona hay una dificultad/deficiencia de larga data en satisfacer una necesidad básica, sea tanto de tipo fisiológico como psicológico, la probabilidad de enfermar aumenta. Veamos la otra cara de esta afirmación: entre mejor cubiertas tengamos nuestras necesidades y nuestro grado de satisfacción sea más alto (este grado tiene mucho que ver con tomar lo que HAY, lo mejor de lo que tenemos disponible a nuestro alcance), nosotros como personas seremos más saludables y nuestra vida interpersonal, nuestras relaciones, serán más constructivas.

No cabe duda de que una persona que se siente satisfecha en sus necesidades (estoy refiriéndome a las necesidades básicas orgánicas y las que indican las emociones de supervivencia) se encontrará en mejores condiciones de ser flexible, tolerante y mayor ajuste creativo ante las situaciones difíciles de la vida.

Lo que nos suele pasar con alta frecuencia es que nos ponemos un poco tercos en la búsqueda y "deseo" de satisfacer nuestra necesidad. Por ejemplo, sentimos la necesidad de afecto, emoción primaria que nos promueve vincularnos, y supongamos que lo que imagino es que una pareja es la que podrá satisfacer esta necesidad. Ubico en una específica persona la satisfacción de mi necesidad de contacto físico, de comunicación, de compañía, etc. Dejo de lado la posibilidad de satisfacer esta necesidad con otros seres que tengo a mi alrededor. Esta terquedad a la que me refiero se hace más presente en los vínculos tóxicos, o en el aislamiento pleno, donde doy por hecho que nadie podrá satisfacer mi necesidad de afecto.

En el camino de crecimiento, en el profundo deseo de habitar el bienestar interno y con el afuera, nutrirnos y generar relaciones nutritivas, hemos de revisar nuestro detector de necesidades, qué hacemos y cómo lo hacemos para satisfacerlas. ¿Somos tercos? ¿Cómo y cuándo aparece nuestra terquedad?

Darnos cuenta de lo que hacemos y cómo lo hacemos, es el primer gran paso. Y para darnos cuenta, hemos de darnos tiempo ... 
Para despedirme en este hoy les recuerdo que para elevar nuestro grado de satisfacción que redunda en salud, mejor actitud frente a imponderables o dificultades, fortalece nuestra flexibilidad y tolerancia, hemos de tomar lo que hay en nuestro entorno (retiramos nuestra mirada de lo que falta), abrazando lo mejor de lo disponible a nuestro alcance, que podrá no corresponder con mi "ideal", mas si es lo suficientemente bueno para lograr que mi necesidad quede satisfecha. 

Si descubres alguna "terquedad" tuya, ¿la compartes? Todos podremos haber estado en ese lugar en algún momento de nuestra vida, y así todos aprendemos a ver donde creemos que no hay, ampliando nuestras alternativas de nutrirnos.
¡Gracias!

11 de octubre de 2014

Sensibilización para el Analfabetismo Emocional (+ ejercicio)

Emociones, Sensibilizacion, analfabetismoEmocional, Gestalt, Vinculos, Aida Bello Canto
Aumentar el registro corporal emocional nos favorece el ir restando anestesia a aquellas emociones que han quedado afuera de nuestra conciencia, por muy variadas causas; tomar contacto con una emoción, vivenciarla corporalmente, sentir la misma y cómo se presenta con sus señales claras físicas, abre una vía regia al darse cuenta de que está presente alguna emoción, aunque sea nueva, "rara" por desconocida o incluso empezar a discriminarlas entre sí. Apoyarme en mis sensaciones corporales me facilita aprender a nombrar lo que siento cuando lo siento. Estaré en mejores condiciones de expresar mis emociones, entenderME en mi sentir; lo cual no es poca cosa pues con alta frecuencia una persona puede padecer creyendo que siente una emoción y lo que que hace es utilizar el nombre conocido de otra muy distinta.

No solamente estaré en mejores condiciones de expresarme emocionalmente, reducir mi analfabetismo emocional, sino que nutriré mis vínculos, aportaré mayor claridad a la manera de relacionarme, detectaré más fácilmente lo tóxico y me encontraré con mayores posibilidades de elegir. La coherencia entre lo que pienso, siento y hago se tornará más presente, lo cual conduce a un profundo alivio.

La confusión de emociones acarrea frecuentemente buena dosis de sufrimiento, y esto acontece cuando la persona no puede, no sabe, nombrar realmente su sentir y lo que hace es confundir sentimientos. Un ejemplo de este padecer del que hablo es nombrar angustia en lugar de registrar "estar conmovido/a". Cuando se le ofrece el espacio ( recuerden la importancia de darse tiempo para darse cuenta) a este ser para que permanezca con su emoción a la que nombra Angustia - y por ende la siente como tal- y se le pide que empiece a describir cómo lo siente, lo que describe es un gran caudal emocional, el pecho más abierto, cierta ternura y alta sensibilidad; termina diciendo Estoy conmovido/a. El llanto - si lo hay-  y toda su expresión corporal cobra otra dimensión interna en su sentir, habilitándose a conmoverse. ¿Y saben qué? la esencia que reside en este conmoverse, suele ser ternura y alegría, ¡cuán distinto a la angustia!
Otras tantas veces, lo que es nombrado como angustia es enojo o incomodidad frente a una situación o persona. Y si  posee problemas para nombrar y detectar enojo o incomodidad en el grado que sea, tendrá problemas a la hora de poner límites.

En Gestalt trabajamos de muy diferentes maneras la sensibilización corporal (toda emoción es registrada primero en el cuerpo). Les facilito un video de un ejercicio de Sensibilización corporal, con las manos, para que puedan ir entrenándose e indagando en sus emociones: cómo las expresan, si al recibir el "espejo" de su expresión emocional con las manos pueden darse cuenta si les llega de la manera que Ustedes sentían o no, ¿transmití lo que quise o expresé otra cosa? En este ejercicio muestro cinco emociones: tranquilidad, enojo, miedo, alegría y ternura. Cuando lo hagan, los convoco a que vayan probando diversas emociones. Ésto es una muestra, y solamente utilizamos las manos ... imagínense el trasladarlo a los gestos, a todo el cuerpo, expresiones faciales, tono de voz, etc.

Para comunicarnos con claridad y coherencia he de integrar mi sentir y transmitírselo a la otra persona; si poseo dificultad en saber lo que siento o en expresarlo, indefectiblemente mi comunicación se ve mermada. Si me enriquezco emocionalmente, me nutro en lo personal y lo traslado al modo de conectarme con el Otro, con el mundo.

¿Se animan? Ojalá compartan sus experiencias, para beneficio de todos. ¡Gracias!

5 de octubre de 2014

Caminos para la Transformación

Transformacion positiva, cambio positivo, emociones, malestar, autoestima, comunicacion, coherencia, Aida Bello Canto
Muchas personas permanecen largo tiempo en situaciones de maltrato, externo y/o interno, porque han desarrollado una especie de anestesia emocional ante el padecimiento, que no pasa totalmente desapercibido por supuesto, más la seguridad de lo conocido es más grande que la necesidad del cambio... durante cierto tiempo. Ésta situación es la que desarrollé en El Cómodo Malestar, sí, cómodo aunque nos cueste pensarlo de tal manera.

El camino de la transformación es un proceso que implica un compromiso de nuestra parte con nosotros mismos, donde vamos dando pasos a nuestra medida y nos paramos cada tanto, para ir asimilando lo nuevo, cuanto voy descubriendo adentro e integrando. Merece mucho respeto todo aquel que se lanza al cambio pues ha de ir reconociendo y dándole la mano al miedo que se hace presente, pues desconocemos lo que nos depara este sendero y la incertidumbre puede tornarse nuestro compañero. ¿Qué nos impulsa entonces? Arribar a la certeza interna de que donde estamos o cómo estamos, ya no lo queremos más.

Para los que desean animarse a una transformación positiva y los detiene esta especie de vértigo a lo desconocido, o para aquellos que ya están en el proceso e ingresan en un tramo de "paremos un poco", les comparto que hay diferentes caminos por los que podemos transitar para generar un cambio; no es único el camino ni única la manera de realizarlo.
- Está el camino de la Autoestima, donde voy revisando mi auto valoración, descubriendo herramientas propias que desconocía, aprendo a implementarlas, voy paulatinamente sumándoME.
- Está el de las Emociones; donde voy empezando a conocer cuáles son las que registro, amplío mi alfabeto emocional, voy dándome cuenta cómo las siento - hasta corporalmente- y mi modo de expresarlas. Voy aprendiendo a ser coherente con lo que siento y el cómo lo expreso.
- Está el camino de la Comunicación, donde reviso mi manera de comunicarme con otra persona, dándome cuenta si digo lo que quiero decir o lo que el otro espera que yo diga, o lo que debería decir. Reviso mi claridad en la comunicación, si  pongo límites cuando detecto invasión, o si yo mismo/a manipulo al otro.
- Está el camino de animarse a lo nuevo, poco a poco, probando algo diferente y ver qué me pasa; darme la oportunidad de un pequeño cambio en mis acciones y observar cómo reacciono ante ello: ¿me gusta? ¿me sorprendo de mí mismo/a?

Como ven no hace falta transitar todos los caminos de golpe, todos a la vez, para producir el cambio positivo anhelado, necesitado. Basta que empecemos por uno de ellos, y tomado de esta manera generamos adentro nuestro un efecto aliviador ya que a veces visualizamos el cambio de tal magnitud, que nos paraliza.

Cuando logramos nuestra transformación, o en el proceso de la misma, vamos alcanzando las cinco libertades que nos transmitió Virginia Satir, escritora y psicoterapeuta estadounidense:

La libertad de ver y escuchar lo que está aquí, en lugar de lo que debería estar, estuvo o estará.
La libertad de decir lo que se siente y se piensa, en lugar de lo que se debería sentir y pensar.
La libertad de sentir lo que se siente, en lugar de lo que debería sentirse. 
La libertad de pedir lo que se quiere, en lugar de tener siempre que pedir permiso.
La libertad de arriesgarse por su propia cuenta, en lugar de optar únicamente por estar "seguro" y no perturbar la tranquilidad.

Concediéndonos la paciencia, tolerancia y cariño que le damos a un niño que está aprendiendo a caminar ... ¡podemos lograr nuestra transformación positiva, allí donde sintamos que lo precisamos!
¿Te animas? ¿Qué camino te atrae?

 
 
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