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30 de mayo de 2015

"Necesidad" de Aceptación de los demás

Emociones, Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Dependencia emocional
La importancia de este tema radica en que la persona adulta que necesita la aceptación de los demás posee un tipo de dependencia emocional que incide directamente en su autoestima, en su propia visión de sí mismo/a y empobrecido contacto con sus necesidades y deseos.

Se busca en el afuera, en otras personas, la validación y aprobación de su persona, de sus actos y hasta de sus ideas (en caso extremo). Cuando ello ocurre, siente que es aceptado/a, que pertenece, y un enorme bienestar acontece adentro. Mas, ignora que paga  un enorme precio por ello: ensombrecerse como persona y anestesiar sus propias necesidades y emociones.

La necesidad de ser aceptado por los demás es una fuente de padecimiento ya que deja su propio bienestar y estima en "manos" de los demás, y cuando recibe aprobación ya sea por halagos o reconocimiento, sentirá un profundo alivio, mas cuando no llegan e incluso siente que es criticado/a, sufre, se desmorona internamente.

Podemos imaginar que el gran objetivo es agradar a los demás o a la persona de quien necesita la aceptación, con la fantasía de que de ésta manera será aceptado/a y reconocida plenamente; fantasía porque no es duradera, siempre retorna la necesidad de volver a ser aceptado, corraborar que "hace las cosas bien" y es merecedor/a de ser elegido/a (como amigo, pareja, en un grupo, etc).

¿Riesgos posibles de padecer ésta necesitad de aceptación de los demás?

- Disminuído contacto consigo mismo, priorizando el contacto con el afuera. Son grandes detectores de las necesidades ajenas, para complacer y satisfacerlas.

- Tienden a ser imanes de personas manipuladoras que han detectado esta necesidad de aprobación: "si haces las cosas como yo quiero, entonces te acepto; sino, te rechazo o abandono".

- La dependencia emocional es alta, pudiendo ser dependiente a un grupo  o a una persona. Muchas emociones se van anestesiando, y otras se sobredimensionan: miedo y ansiedad.

- Las relaciones se ven teñidas por la presencia de los actos complacientes, estando una de las partes de esta relación opacada o "sometida". Es un campo fértil para los vínculos tóxicos.

¿Cómo salir de ahí? Hay muchos caminos y variantes, como seres humanos que somos, mas en esencia todos van dirigidos a:

- fortalecer tu Autoestima,
- apreciar el espacio propio, acompañarte a tí mismo/a
- entrar en contacto con tus emociones, des-anestesiarlas, y
- tomar registro de tus necesidades y deseos.

A partir de acá estarás en mejores condiciones de elegir y decidir cuándo quieres agradar o complacer, por deseo y elección, no por necesidad de ser aceptado/a ni por miedo a ser rechazado/a.

¡Merecemos el esfuerzo para nosotros mismos para vivenciar que somos aceptados por Ser, no por complacer!

Buen fin de semana para todos ;)

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt


24 de mayo de 2015

Analfabetismo Emocional II

analfabetismo emocional, emociones, Aida Bello Canto, Gestalt, Psicologia, dependencia emocional, expresion emocional
Tener un rico repertorio emocional, emociones primarias y de desarrollo, nos provee de un mayor grado de vivencia y experiencia vital, profundo contacto y calidad en el encuentro. Recordemos que las emociones primarias son con las que venimos equipados desde nuestro nacimiento, poseyendo cada una su función de supervivencia (miedo, afecto, tristeza, enojo y alegría).

Las emociones de desarrollo son éstas primarias que se van desplegando y tomando matices e intensidad variada, pudiendo con ello aumentar nuestro registro emocional al crecer internamente, fortalecer nuestra autoestima, ir más allá de nuestro "Yo" y conectarnos con los otros seres humanos (nutrir nuestra sensibilidad humana). Las consecuencias directas de ir disminuyendo nuestro analfabetismo emocional son: ser más claros para expresarnos emocionalmente, nuestra experiencia vital se enriquece y nuestras relaciones y vínculos tienden a ser nutritivas (ya que detectamos con mayor rapidez lo que emocionalmente nos intoxica).

Les doy un ejemplo de una emoción primaria y su paso a emociones de desarrollo, funcionales y disfuncionales:
Emoción primaria: Afecto. Su función es la vinculación.
Emociones de desarrollo del Afecto: Amor, ternura, aceptación, agradecimiento, apoyo, compasión, comprensión, empatía, simpatía, solidaridad.
Emociones disfuncionales del Afecto: dependencia, sumisión, sometimiento, aislamiento.

Les recuerdo que lo que denomino analfabetismo emocional no significa que la persona no sienta las emociones, sino que no puede nombrarlas; no posee un registro que unifique lo que siente con la conciencia, y por ende con la expresión verbal; aparece un escaso darse cuenta de qué es lo que siente. Esto conlleva también a una pobre expresividad emocional, lo cual incide en los vínculos. Además, su registro emocional puede ser muy recortado, nombrando varias emociones, de muy diferente cualidad, con el mismo nombre. Les he dado algunos ejemplos de ello en Analfabetismo Emocional.

Con gran frecuencia vamos anestesiando nuestras emociones para protegernos, llegando a sacarlas de nuestro repertorio emocional, amputando nuestra experiencia vital. Obviamente para poder acceder nuevamente a ellas hemos de solucionar la causa o causas que nos llevaron a ésta anestesia y pasar a sentirnos con herramientas para cuidarnos sin pagar el precio de opacarnos emocionalmente. Los motivos más frecuentes son:

- Miedo al rechazo al expresar algunas emociones; ya sean emociones de enojo, tristeza o amor. 
- Falsas creencias sobre algunas emociones; creer que sentir tal o cual emoción (por ejemplo envidia, enojo) es "malo".
- Perfeccionismo / control emocional. Considerar que expresar emociones es una demostración de vulnerabilidad (enojo, ansiedad, angustia, tristeza).
- Dependencia emocional; se van eliminando muchas emociones del propio repertorio con el objetivo de asegurarme permanecer al lado del Otro, expresar lo que considero que es deseado por la otra persona.

Ponerle nombre a lo que sentimos, enriquecer nuestro alfabeto emocional, nos genera una mayor riqueza en nuestra experiencia vivencial propia y en nuestras relaciones, nos ofrece una comprensión más clara sobre lo que nos pasa cuando nos pasa y reflexión sobre la situación acontecida. ¡Tengamos presente que podemos sentir más de una emoción a la vez!
Para los que deseen ir puliendo su detección en las emociones, les doy el link de un ejercicio de Sensibilización Cuerpo y Emoción, en youtube.

A veces, "no sabemos lo que nos pasa y éso es lo que nos pasa" (Ortega y Gasset).

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

16 de mayo de 2015

La Soledad que Enferma

Soledad, emociones, gestalt, psicologia, Aida Bello Canto,
La soledad es un sentimiento que en mayor o menor grado todos lo hemos sentido en algún momento de nuestras vidas, o varias veces a lo largo de nuestra existencia. Es un estado de soledad temporal, frecuentemente causado por un cambio acontecido: de trabajo, irse a otro país o lugar de residencia, rupturas afectivas, pérdida de un ser querido, etc.

La palabra soledad está tan impregnada de connotación negativa que a muchos les cuesta registrar la parte positiva y necesaria de habitar este sentimiento. El sentirse sol@ también se refiere a no estar con otras personas físicamente, siendo un estado muchas veces buscado para el re-encuentro con uno mismo, dosis de recogimiento necesaria para poder "escucharnos" internamente, consultarnos, reflexionar, aquietarnos del afuera. No es que la persona padezca la soledad, sino que propicia esos momentos, generadores de bienestar y autoconocimiento.

No es lo mismo estar solo que sentirse solo.

Ahora bien, cuando la soledad es un estado interno de permanencia, está hablando de tener escasa conexión con los demás, con el mundo. Por supuesto que puede moverse socialmente, en el trabajo, se comunica con otras personas, mas internamente siente desconexión, no genera vínculos afectivos. Se relaciona pero no se vincula. Acá sí podemos encontrarnos con el padecimiento; es el sentimiento de soledad que aparece, por ejemplo, en la persona que siente desamparo emocional, como expliqué en el post de la semana pasada.

Sobre ésta última soledad es a la que haré referencia a partir de ahora; específicamente cuando la soledad no es deseada, no es buscada.
Existen extensas investigaciones sobre la incidencia de la soledad en la salud física. Les ofrezco algunos resultados:

- El sentimiento de soledad causado por una exclusión, activa regiones de nuestro cerebro donde reside la detección del dolor físico. Podríamos decir y sabemos a ciencia cierta, que la soledad duele, nuestro cuerpo la siente, no solamente es emocional (aunque ya vengo reiteradamente diciendo que en las emociones está presente nuestro cuerpo).

- En las personas crónicamente solitarias, el cortisol que es la hormona del stress, está en niveles más elevados que en las personas que se vinculan.  ¡Y desde la mañana, al levantarse!

- La persona que se siente sol@, más allá de su estado civil o familia que posea, es más proclive a tener interrupciones en su sueño nocturno. El sentirse sol@ no tiene que ver con la situación social o familiar en sí misma, sino en la forma en cómo se percibe.

- El aislamiento social prolongado incide en un mayor riesgo de contraer enfermedades cardíacas, infecciones virales y cáncer. En el 2008 un equipo de investigadores de la Universidad de California (UCLA) identificaron por primera vez un patrón de expresión genética en las células del sistema inmunológico propio de las personas con soledad crónica. (Resultados publicados en el Journal of Genome Biology).

- Aumento de malos hábitos (alimenticios, de cuidado personal) y tendencia a la auto-medicación.

Para terminar, el sentimiento de soledad es muy subjetivo; lo que para algunos es soledad para otros no. Si es buscada, se vive como una experiencia positiva. Si no es buscada, hay sensación de vacío interno y posibles repercusiones en la salud; sin olvidar que pueden ser campo fértil a la dependencia emocional para no estar sol@s. ¡Glup!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt


9 de mayo de 2015

El Desamparo Emocional

emociones, gestalt, psicologia, Aida Bello Canto, desamparo, sentimientos, soledad
El desamparo es un sentimiento de abandono profundo en el que la persona siente que ha perdido la compañía y/o protección de otra persona (o personas). Cuando este sentimiento se hace presente en una persona, es casi devastador por las sensaciones de indefensión y abatimiento que lo acompañan. No importa la edad que se tenga; sea cuando sea que aparezca, ¡padecemos!

También el desamparo se refiere, no solamente a la pérdida, sino al sentimiento de no recibir ayuda y contención. La persona posee la percepción de que no recibe ayuda, pues si bien en muchos casos coincide con la realidad, en otros no es tal cosa: la persona que siente desamparo puede no registrar que le están brindando ayuda o incluso ni pensar en que puede acudir en su busca. Tiene imposibilidad emocional en registrarlo y/o se le dificulta pedir (generalmente por miedo al rechazo).

Cuando un ser humano se siente desamparado, posee un sentir interno de aislamiento, de no pertenencia a ningún grupo o lugar, y generalmente va acompañado de sentimiento de soledad. Entendamos soledad en éste contexto, de sentirse solo en el mundo por así decirlo; no me refiero a la soledad de estar físicamente solo, sin otra persona o compañía externa, pues este tipo de soledad es necesaria saber habitarla, saber acompañarnos a nosotros mismos, e incluso aprender a buscarla como modo de auto-registro de cómo estamos, qué necesitamos, nutrirnos internamente, y un largo etc (generar proyectos, descansar, meditar, parte del proceso creativo).

En el desamparo emocional hay sensaciones físicas, como están presentes en todas las emociones y sentimientos, que pareciese que aparece un gran agujero interno, un enorme vacío y pérdida de energía vital. Disminuye la seguridad en sí mism@ y por supuesto, la auto-confianza.

En los adultos, éste sentimiento tiene su fuente en el "allá y entonces", como decimos en Gestalt; nace en alguna instancia de nuestra historia y por diferentes razones no la pudimos resolver emocionalmente. Es un sentimiento disfuncional causado, generalmente, por dos de las tres razones que interfieren en un sano proceso de nuestro desarrollo emocional: 1) experiencias obsoletas y 2) asuntos inconclusos.

Para no abrumarlos con información hoy trataré la primera, cuando tomamos una postura existencial que nos sirve en un momento dado para protegernos de un ambiente dañino, por ejemplo, mas con el paso del tiempo  se convierte en una respuesta rígida y estereotipada. Imaginemos un niño que decide callar y pasar desapercibido, siendo su mejor respuesta adaptativa a su ambiente; con el paso del tiempo ésta persona, ya adulta, continúa siendo callado y procura ser poco visible, aunque el medio ambiente ya está disponible a escucharl@, a verl@, a registrarl@.

Seguir manejándonos con viejas actitudes emocionales, nos impiden registrar lo nuevo, el ahora que acontece, sin darnos cuenta que las circunstancias han cambiado. El desamparo emocional que vivencié en algún momento de mi vida, o durante una etapa de mi existencia, ya no posee sustento real en mi vida adulta.

Una de las varias herramientas para dar pasos de cambio y transformación a la fuente generadora del desamparo emocional es revisar nuestras conclusiones tomadas "allá y entonces", que aún siguen vigentes. Hemos de darnos tiempo a descubrirlas, anotarlas, investigar cuándo entran en acción y qué vivo como amenaza si tomo una postura diferente. Explora cómo te gustaría ser en este sentido, qué actitud nueva tomar, sus ventajas y valoriza el caudal de herramientas internas con las que cuentas en la actualidad para protegerte y ayudarte. Y ... ya puedes buscar ayuda en el afuera, acudir a tus soportes externos, si así lo necesitas (no somos omnipotentes, ¡por suerte!).

Te sugiero la lectura de Conclusiones Personales que dañan.

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

3 de mayo de 2015

3 Venenos contra la Autoestima

Psicologia, Gestalt, Emociones, Aida Bello Canto, Autoestima
¡Hola! Pensando en modos para revitalizar nuestra Autoestima, me surgieron tres venenos que podemos tomar, y tomamos, sin darnos cuenta. ¡Acá van, y con sugerencia de antídoto!:

1- Concentrarse sólo en los errores. Si pongo mi atención solamente en mis errores, no daré valor a mis logros, pues siempre sentiré que me falta, no alcanzo, no llego. Hay una expresión en Argentina que es "siempre me falta cinco para el peso", aludiendo a esta mirada auto-desvalorizadora, acompañada con las emociones involucradas de enojo con uno mismo y tristeza. ¡No podemos ver los 95 que sí tengo! (como sabiamente señalaste Mariela, ¡gracias!).

Antídoto:
- Detectar los propios errores con la actitud de aprendizaje sobre los mismos, es muy diferente. Me iré instrumentando para la siguiente ocasión.
- La equivocación es un camino de aprendizaje durante toda la vida (los errores son inevitables, lamento informarles), el gran tema es la ACTITUD que tomo frente a ellos: reflexiono y con mi aprendizaje crezco como persona, o me condeno, me quejo y/o me desvalorizo con frecuencia.
- Aprendemos por ensayo y error; no aprendemos por ensayo y éxito. Por supuesto que nos disgusta equivocarnos, mas no contemplar la inevitable posibilidad en nuestro transcurrir, es augurarnos "pataletas", como hacen los niños.

2- La inflexibilidad contigo mismo y con los demás. Tomar una postura rígida con las cosas, con la realidad, con las personas y con nosotros mismos, viendo a través de lo absoluto, blanco o negro, nos conduce por un camino de insastifacción y de intolerancia, ya que muy pocas cosas van a salir exactamente como las esperamos. Va a resaltar lo que falta, los errores propios y/o ajenos.
La ausencia de flexibilidad favorece el poner rótulos categóricos; son más detectables los que ponemos a las demás personas: "es un irresponsable", "es un vag@", "es agresiv@", etc, mas sin darnos cuenta nos ponemos internamente carteles a nosotros mismos que nos desvalorizan y nos rigidizan.
La inflexibilidad lleva a juzgar y a "condenar", ¿lo pasamos a primera persona? me lleva a juzgarme y a condenarme, y donde hubo una conducta o una situación donde me equivoqué, no me quedo en el hecho puntual y reflexiono sobre qué me pasó o qué tengo que aprender, sino que lo generalizo al todo; "Soy de tal o cual manera".
La rigidez suele utilizar las palabras siempre, nunca, todo o nada.

Antídoto:
- Pon atención a tu exigencia perfeccionista, y ten presente que la vida en sí misma no es perfecta, sino flexible y cambiante. Todo es perfectible/ mejorable, pero no perfecto. Intenta de vez en cuando no organizar tanto o darte espacios sin tanto control.
- La inflexibilidad en ciertos momentos específicos, protege y cuida, mas nace de una reflexión de la situación presente, no como respuesta automática rígida.
- Fíjate en no poner ni ponerte carteles condenatorios; hay comportamientos en un momento dado, errores que cometemos los humanos.
- Recuerda que hay personas diferentes a tí, que poseen sus opiniones y visión del mundo; no tienes que estar de acuerdo con ellas, ni cambiar de opinión, mas fomentar la actitud de apertura a la escucha del otro, de manera respetuosa, logra un espacio de Encuentro aún en las diferencias (mas allá de que se logre al final un acuerdo o no). La inflexibilidad es un muro infranqueable, no solamente para alejar a las otras personas, sino que nos encierra a nosotros mismos.

3- Ponerte metas inalcanzables. Cuando no tomamos en cuenta nuestras habilidades y posibilidades en el momento presente al plantearnos un objetivo, una meta, corremos el riesgo de este veneno contra nuestra autoestima, ya que vamos en camino de un fracaso, una desilusión, un "no puedo". Además, muchos postergan el disfrute y el descanso hasta alcanzar su meta propuesta, con lo cual no solamente se han planteado una meta inalcanzable - para su momento presente- sino que padecen todo el recorrido.

Antídoto:
- Escribir tu meta ayuda a evaluar tus posibilidades reales con las que cuentas: lo que necesitas de tí y lo que necesitas del afuera. Realiza tu lista para tener claridad y darte cuenta que es posible.
- Marca etapas para alcanzar tu meta, de esta manera, con cada escalón subido, vivenciarás un logro, y disfrutarás el camino hacia tu meta.
- No estoy diciendo que no nos pongamos metas altas, sino que sean posibles, que valoremos nuestros logros en las etapas a cumplir en el camino hacia nuestro objetivo y que tengamos presente el disfrutar el proceso de llegada en cada escalón hacia la "gran meta".

¿Estás tomando alguno de estos venenos? Los tres implican un auto-maltrato. ¡Estás a tiempo! ;)

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt


 
 
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