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29 de mayo de 2016

Factores Protectores ante la Adversidad

Aida Bello Canto, Psicologia, gestalt, Emociones, Resiliencia
Son muchas las situaciones conflictivas, avatares de la vida, sufrimientos de todo tipo que pueden acontecer a lo largo de nuestra existencia, y nos convocan a seguir adelante con lo mejor de nosotros.

Numerosos investigadores se han centrado en el estudio de personas que han pasado situaciones extremas traumáticas (guerras, catástrofes, pérdida de un hijo, etc.) y pudieron lograr superar positivamente estas experiencias, mientras otros entraban en depresiones o quedaban impedidos emocionalmente en sus vidas.

Los resultados de estos estudios nos han permitido conocer con mayor profundidad la RESILIENCIA, esta capacidad humana que poseemos para atravesar estas experiencias dolorosas y evolucionar sabiamente; también han logrado identificar los factores protectores o pilares de la potencialidad de la resiliencia, pues la misma puede aprenderse.

Podemos definir Resiliencia como “la capacidad de hacer frente a las dificultades de la vida, superarlas y ser transformados positivamente por ellas” (Mabel Munist, 1998).

Hay una relación entre el concepto de Resiliencia y el aprendizaje en Gestalt. El enfoque Gestáltico nos enseña a construir desde la adversidad. Nos desafía a poner en práctica modos constructivos de procesar experiencias. Sacamos el foco de atención solamente en los déficit (enfermedades, anomalías, catástrofes) e invitamos a la persona a realizar nuevas exploraciones que abran sus horizontes a través del experimento, del darse cuenta, del contacto, del diálogo, del desarrollo de la variedad de recursos que aún no explora ni desarrolla.

Han sido detectados siete factores que logran protegernos más allá de los efectos negativos de la adversidad. Ellos son:             

1) La Autoestima
2) El compromiso moral, ético y espiritual
3) La capacidad de actuar con independencia e iniciativa personal
4) La creatividad
5) La capacidad de relacionarse positivamente con otros
6) La capacidad de introspección
7) El sentido del humor

¡Basta con tener uno de estos factores protectores! Por supuesto, cuántos más desarrollemos/ aprendamos, estaremos en mejores condiciones de enfrentar la adversidad y transformar positivamente nuestra experiencia.

¡Te deseo lo mejor!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

22 de mayo de 2016

El Enojo que NO soluciona

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Enojo, Relaciones
Esta inevitable emoción nos trae frecuentes conflictos en nuestras vidas por ignorar cómo expresarla eficazmente y lograr una solución sobre la situación que la ha disparado.

El no saber cómo gestionar el enojo, puede provocar que las relaciones se vayan complicando aún más; y en los casos de tomar el camino del silencio, de guardar el enojo adentro para "no generar más conflictos", se va alimentando una bomba de tiempo interna que puede explotar en algún momento inesperado por una causa pequeña o causando somatizaciones a la persona que se lo "traga".

El enojo es una emoción inevitable e imprescindible para poner límites. Lo que hemos de aprender es a que deje de ser tóxico, que aprendamos a cómo enojarnos, expresarlo con respeto hacia uno mismo y hacia los demás, y pase a ser resolutivo.

El enojo detona sentimientos de ansiedad, incertidumbre y hostilidad; un enojo tóxico, que no soluciona, pone en marcha un sistema de defensas que:

- intenta remediar sentimientos de deficiencia, insignificancia y aislamiento en relación a sí mismo/a y a otros,
- termina inutilizando áreas de la personalidad para uso constructivo,
- construye estrategias interpersonales en intento de alcanzar una de estas tres seguridades:

1) seguridad, afecto y estima (por lo tanto demuestra dependencia, sumisión y "bondad")
2) seguridad a través de la superioridad y el control (se mostrará perfeccionista o arrogante-vengativa)
3) seguridad apartándose de los otros, para estar a salvo.

Con estas estrategias puestas en marcha, podemos vislumbrar cómo afecta la manera de vincularse una persona con enojo tóxico. En el área vincular, sus relaciones se verán afectadas paulatinamente; en cuanto a lo personal, creará el campo fértil para lo psicosomático ya que este tipo de enojo está presente en el agotamiento crónico, la depresión, enfermedades del sistema inmunológico, cervicalgias, etc.

No nos enseñan ni nacemos sabiendo la manera de enojarnos eficazmente. Mas sí podemos aprenderlo, para beneficio propio y de nuestros vínculos. Para los que quieran conectarse con las fases del enojo y transformarlo en resolutivo y eficaz, les dejo el link: El Enojo: sin dañarME y sin dañarTE.

"La habilidad para querer y dar afecto, la habilidad para luchar y la habilidad para cuidarse a sí mismo son capacidades necesarias para desarrollar relaciones interpersonales satisfactorias"
 (Karen Horney, 1950).

Un cálido saludo,

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

15 de mayo de 2016

La Honestidad bruta, ¿para ayudar?

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, sincericidio, honestidad bruta
La comunicación verbal es una de las herramientas fuertes, potentes y maravillosa entre las personas. Las palabras poseen la magia de crear lazos, tender puentes, sostener, acompañar; son manos invisibles extendidas, un cálido abrazo sin ser físicamente tocado.

De igual manera, las palabras poseen esa misma fuerza para romper, resquebrajar y lanzar al vacío; pueden ser manos invisibles que hieren, dañan a otros, un gélido abrazo que paraliza o un volcán que fulmina. Promueve el cierre, el distanciamiento y crea corazas.

Ésto último aparece en muchos vínculos y situaciones, mas hoy me centraré especialmente en la "honestidad bruta" también llamado Sincericidio: "es el acto por el cual una persona, que creyéndose sincera, honesta o dueña de la verdad - cuando en realidad está siendo desconsiderada, carente de tacto e irresponsable verbalmente - comunica a otra cierta información, produciéndole una herida emocional significativa, deteriorando en muchos casos la autoestima".

Ser sinceros implica responsabilidad: qué digo y cómo lo digo; preguntarse si la información o comentario que voy a dar con sinceridad ¿es útil para la otra persona?, ¿le suma esta información? ¿es mi profunda intención ayudar al otro?

Muchas veces tras la máscara de la honestidad bruta lo que se esconde son otras intenciones que no tienen nada que ver con ayudar al otro, sino que sirven a la satisfacción propia del que "abre la boca": pura descarga de lo que le viene a la cabeza (sintiéndose luego muy bien por su "desagote"), celos, envidia, ¿venganza?

Es importante diferenciar al sincericida de la persona impulsiva, aquella que no posee un filtro entre lo que piensa y lo que dice, con lo cual puede encontrarse en situaciones donde corre riesgo de herir al otro. Generalmente el impulsivo se dá cuenta en algún momento de sus palabras destiladas, y suele reparar, disculparse, pues su intención no era dañar. Saco de esta ecuación a algunas personas que se auto-denominan impulsivos, y parapetándose en ello justifican sus "sincericidios".

El real impulsivo tiene registro de lo que se le "escapa", de lo que dice, del efecto que produce o puede producir; y no le gusta esa característica personal porque le importa las consecuencias. Lo que necesita es aprender a callarse y darse cuenta de sus pensamientos, de lo que está a punto de decir ... pero no lo dice. Puede aprender paulatinamente a crear un filtro temporal que le permitirá revisar de forma interna qué va a decir y para qué, teniendo en cuenta al receptor de la comunicación.



La sinceridad siempre toma en cuenta al otro, y el que posee ésta cualidad no la anda pregonando. Sencillamente "Es". Reconoce la responsabilidad, respeto y cuidado hacia el otro; elije con sus palabras/ manos invisibles el qué, el cómo y el para qué. El sincero puede mirar su entorno, recorrer mentalmente sus vínculos y registrar la calidad de sus relaciones, así como la cantidad de redes soportativas que posee. Estará enriquecido/a.

El sincericidio, "la honestidad bruta", carece de tacto y prudencia; por supuesto que no le importa qué repercusión o efecto tenga lo que dice sobre la otra persona. Dirán que sí les importa el otro y que "por eso se lo dicen", "van de frente", "son brutalmente honestos por el bien de esa persona", ... y no miran el desastre que pueden dejar a su paso, los caídos en su camino, las heridas ejecutadas. El sincericida puede mirar su entorno, recorrer mentalmente sus vínculos y registrar la calidad de sus relaciones, así como la cantidad de redes soportativas que posee. ¿Qué creen que encontrará?

¡Buena Vida Gente linda!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

7 de mayo de 2016

Señales Tóxicas. ¡Atención!

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Vinculos Toxicos
Conocer las señales tóxicas que pueden aparecer en una relación, es importante porque al darnos cuenta podemos estar atent@s e impedir que vayan creciendo paulatinamente. Hemos hablado que la instalación de un vínculo tóxico se construye en el tiempo y solemos percatarnos cuando ya ha pasado mucho y por ende cuesta más el salir, por las emociones de miedo y/o culpa que detona.

Así pues, el reconocerlas cuanto antes, nos evitará tránsitos difíciles, emociones desgastadoras y un buen ahorro de tiempo.

Les daré una síntesis de las señales tóxicas más frecuentes, que pueden aparecer en el encuentro con personas en diferentes áreas de nuestra vida. Si detectas alguna de ellas, revisa cómo estás comunicándote, si lo haces de forma clara o esperas que el otro "te adivine", date cuenta si sabes poner límites y cómo te sientes respecto a tu autovaloración. Son tres puntos esenciales para "no morder el anzuelo tóxico".

Señales tóxicas:

- La manipulación. 
Las personas tóxicas son hábiles manipuladores. Logran su objetivo a través de estrategias donde no toma en cuenta el deseo del otro. Tengamos presente que hay maneras de manipular visibles (la autoritaria, por ejemplo) y otras más sutiles (ej: victimización). La persona receptora podrá sentir dificultad en poner límites, miedo a hacerlo o culpa.

- Utilización del doble lenguaje.
Se refiere a que en una misma charla la persona tóxica entrelaza halagos y descalificaciones. Cuando se tiene una relación con una persona con el uso de ésta actitud tóxica, y no se le pone límites, va a lograr un deterioro en la autoestima de la otra persona, pues dudará de sus capacidades y potencias.

- Son autoreferenciales.
Y se sienten dueños de la "verdad". Les encanta hablar de sí mismos y no muestran interés (ni les interesa) lo que les pasa a los demás.

- No hay empatía; ni la ofrece ni la busca.

- Permanente queja. 
Se quejan todo el tiempo, todo es horrible, generan lástima y provocan que se les brinden soluciones para luego tirarlas todas abajo.

Por supuesto que no tienen que aparecer todas las señales juntas. Cada una por sí misma es una señal tóxica, a la cual préstale atención. De tí depende que la relación crezca o no, que quedes más inmers@ en éste vínculo o tomes la distancia emocional saludable.  Digo distancia emocional y no física, porque de muchas relaciones podemos (y debemos) tomar distancia física, pero de otras personas, como puede ser un familiar, no; mas al reconocer la señal tóxica, no nos dejamos manipular.

Ten presente que el responder con amabilidad/ buena onda/ actitud positiva suele desarmar los efectos tóxicos, pues se anula el poder que cree tener la otra persona con esa actitud tóxica. Esto es posible hacerlo cada tanto, mas si es muy frecuente el contacto, ¡hasta el más amable se cansa!

Un cálido saludo,

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

1 de mayo de 2016

Importancia del "Radar Emocional"

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Radar Emocional
Nuestras emociones son de una enorme utilidad, aunque en ocasiones quisiésemos extirparnos alguna de ellas, dejar de sentirlas. Ya hemos visto en otros artículos cómo la anestesia emocional tiene grandes inconvenientes, entre ellos el auto-engaño, mas en este hoy veremos cuántos beneficios nos traen nuestras emociones (agradables y desagradables). Cuánto más las conozcamos en nosotros, más desarrollado tendremos nuestro Radar Emocional.

1 - Las emociones son cual radar interno que nos orientan sobre nuestra experiencia con el medio que nos rodea. Nos proveen de información sobre lo que percibimos: si es amenazante o tóxico, así como  si es atractivo o nutritivo. Nos orienta sobre la forma de cómo responder a las situaciones que estamos experimentando en un momento dado; cuánto más desarrollado tengamos nuestro "alfabeto emocional", mayor repertorio de respuestas tendremos.

2 - Las emociones son indicadores de necesidades propias. Tienen la función de señalarnos qué estamos necesitando, y su indicación hablará de necesidades más complejas cuanto más desarrolladas sean las emociones. Por ejemplo, el miedo nos muestra la necesidad de protegernos y de buscar las herramientas que nos hacen falta para enfrentar "ésa situación".

3 - Sentimos porque nos importa lo que sea que esté pasando; las emociones nos ofrecen información de lo que es significativo o no de nuestro entorno: de lo que nos interesa o de lo que rechazamos. Cuando no hay reacción emocional, hay genuina ausencia de emoción, estamos ante la indiferencia.
Aclaración: he dicho "genuina ausencia de emoción" para diferenciarlo de lo que en Gestalt llamamos desensibilización, que hace referencia a cuando la persona siente pero no lo registra.

4 - Las emociones nos encaminan a acciones que no solamente nos llevan a satisfacer nuestras necesidades de supervivencia (emociones primarias), sino que promueven conductas consecuentes con lo que sentimos. Por ejemplo, el sentirnos afectivos, amorosos, nos facilita el ser colaboradores. Nos llevan a la acción.

5 - Son motivadoras. Las emociones y los sentimientos nos impulsan a hacer cosas con respecto a lo que sentimos, vamos hacia lo que nos hace sentir bienestar, nos motiva a generar cambios sobre lo que sentimos hemos de transformar o soltar.

6 - Valiosa comunicación no verbal. Sin caer en el malicioso "juego del adivino" (que la otra persona adivine lo que yo siento, "¡es tan obvio!" En Gestalt diferenciamos lo obvio de lo imaginario), las emociones pueden ser captadas en nuestros gestos, tono de voz, postura corporal: las nuestras y las del otro. También es muy útil esta comunicación no verbal para darnos cuenta de incongruencias entre lo que muestra y lo que dicen las palabras.

7- Hacen un buen equipo con el pensamiento, ayudando especialmente a la hora de tomar decisiones. Por supuesto hablamos de un balance entre el sentir y el reflexionar, mas dejar afuera nuestras emociones y sentimientos nos restaría una mirada sobre aspectos involucrados en el problema. Recordemos que es un radar interno.

8 - Nutren nuestro comportamiento ético. Imagínense cómo incide en nuestra co-existencia la presencia del afecto, la solidaridad, la compasión, la empatía, etc.

Podemos valorar lo dulce porque tenemos registro de lo amargo, vibramos en la alegría porque estuvimos en el sufrimiento.
Todas nuestras emociones nos traen información, son útiles; no hay emociones positivas o negativas, sino agradables o desagradables. ¡Y las precisamos todas!

Como decimos en Gestalt: somos siendo, y nos damos cuenta de este  proceso gracias a que sentimos.

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

 
 
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