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30 de octubre de 2016

¡Usa tu Brújula Emocional!

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones,
Las emociones nos sirven de brújula para dirigir nuestras acciones. El afinar nuestro registro de ellas nos provee de una gran herramienta para poner límites, retirarnos o acercarnos al mundo exterior, reconocer qué estamos necesitando.

Cuando hablamos de la violencia y sus modos, el maltrato y como salir del dominio, hemos visto la dificultad existente en registrar emociones que desde el principio dan su aviso de que algo está atentando contra la integridad y la autoestima, mas paulatinamente dejamos de prestarles atención.

Cuánto más podemos dar cuenta de nuestras emociones, mayor claridad tendremos de nosotros mismos, qué nos pasa, ¿qué estoy necesitando? Vivenciar y permanecer en las muchas emociones que nos proporcionan bienestar, así como permanecer en las displacenteras para reconocer qué nos está pasando (adormecerlas, negarlas o taparlas nos auguran la postergación de problemas, incluso de índole físicos).

También las emociones nos llevan a ser más transparentes/honestos, para empezar con nosotros mismos y desde ahí con el otro, pues aunque suene duro lo que estoy diciendo, la persona que por ejemplo se enoja y no lo muestra ni lo dice por evitar conflictos, termina "actuando" su enojo de muy diversas maneras; o va acumulando y un día estalla de manera inadecuada y desmedida con la situación actual. O dice un "sí" cuando es un "no" y pone "cara de pocos amigos". Ejemplo: - ¿Qué te pasa? - ¡Nada!


No nos convertimos en un desborde de emociones, ni nos tornamos débiles y vulnerables, como varios que esconden o anestesian sus emociones temen (obviamente por experiencias pasadas y analfabetismo emocional, donde el miedo toma mayor dimensión), sino que:

- sentimos nuestras emociones con claridad, sin sentir que toman el control y nos invaden a pleno (recuerden que podemos sentir varias emociones al mismo tiempo);
- sentimos y pensamos al mismo tiempo, sin que ninguno de los dos tomen el control;
- sentimos y nos dejamos ser espontáneos, frescos, auténticos, sin negarnos a nosotros mismos lo que nos pasa;
- sentimos y aprendemos a comunicarnos con el mundo con respeto, cuidado y autenticidad.



Nuestras emociones nos cuidan, nos protegen e instrumentan. Tomarnos unos minutos al día para registrar cómo estamos, qué sentimos, es una fructífera inversión personal. Tú decides si usar o no tu brújula emocional.

¡Buen día para tí!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

23 de octubre de 2016

El "¡No me entiende!" de las Relaciones.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Comunicación, Relaciones, Encuentro
Muchas veces no somos claros con otra persona, y no es porque deseemos confundir o complicar, sino porque sencillamente no estamos claros nosotros mismos. Tenemos una idea general de lo que queremos plantear en una conversación, por ejemplo, más podemos dar tantas vueltas que la otra persona termina sin "entender", o finalizamos hablando de otra cosa.

Sin querer, logramos que se complique el encuentro con el otro y se afecten nuestras relaciones.

Si deseas aclarar un tema con alguien importante para tí, hay dos cosas que tienes que tener precisas antes de hablar:
1- ¿Qué quieres plantear? Acá no se trata de tener una "idea vaga" sobre el tema, sino plena claridad, es el título de la conversación.

2- ¿Para qué quieres hablar concretamente? Tienes que tener muy claro cuál es el objetivo del encuentro. A veces buscamos respuestas porque no entendimos algo que pasó en la relación, y otras lo que necesitamos es informar a la otra persona lo que nos está pasando y sentimos. ¡Son dos objetivos distintos!

Cuando buscamos mejorar una relación, es imprescindible fomentar la comunicación entre las partes. Tú eres responsable de la tuya. Iniciar una conversación importante para nosotros sin tener claridad en los dos puntos anteriores, significa un alto riesgo de fracaso.

Ya hemos visto en "Favoreciendo el Encuentro" y su ejercicio cuàn importante es poner en palabras, compartir con la otra persona lo que estoy sintiendo mientras me relaciono, lo que me pasa en ese intercambio, còmo me afecta, què me produce; de igual manera, recibir esta misma informaciòn del otro: ambos construimos esta relación. Mas para generar este enriquecimiento, he de darme tiempo a mì mismo/a para sentirme y no escapar de lo que siento; o al menos, si escapo que lo haga como decisiòn, con claridad de elegir no seguir sintiendo lo que siento. 

El hacerme responsable de mis emociones, tomar contacto con ellas, abrirme a la vivencia de es lo que es, me lleva a ser más íntegro/a y presente.

Siendo el que soy, dando cabida a mi sentir, sin intentar evadirlo, ni forzándome a sentir lo que debería, me torna más auténtico conmigo mismo/a y a partir de ahí con el otro.

La calidad de encuentro en el mundo intrapersonal y en el interpersonal puede verse mermada e incluso ir en desmedro sino nos apropiamos de lo que sentimos y de nuestras necesidades. Podemos depositar en el otro lo que hemos de atender para y por nosotros mismos. La dependencia emocional, la confluencia ("pegoteo"), la proyección, son ejemplos de un déficit en responsabilizarnos de nuestro sentir.

Cuanto màs permiso me doy para reconocerme en lo que siento, màs voy puliendo mi alfabeto emocional, màs me enriquezco, menos me autoengaño. Y logrado adentro ... ¡vamos al afuera!

Recuerda que en la comunicación con otra persona: cuánto más importante sea lo que quiero transmitir, ha de ser más breve. ¡No te pierdas en palabras!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


16 de octubre de 2016

Aquí y Ahora. ¿Me voy al pasado o al futuro?

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Relajacion,
Es en el presente donde tenemos la posibilidad de transformarnos, de darnos cuenta de qué hacemos, cómo lo hacemos y para qué. El poder reside en este espacio presente, Aquí, y en este Ahora que nos encontramos con nosotros mismos, con el otro, con nuestra vida.

El "Aquí y ahora" es uno de los conceptos esenciales en el Enfoque Gestáltico, que alude a la importancia que posee el habitar en el Aquí (espacio) y en el Ahora (tiempo) pues es donde residimos y podemos trasformarnos, tomar contacto con nuestras sensaciones, sentimientos y darnos cuenta del contenido de nuestros pensamientos ... sin apegarnos a ellos, observarlos.

También es un concepto mal interpretado en Gestalt, ya que circula cierta creencia de que sólo nos ocupamos del presente de la persona sin importar su historia, su camino en la vida; nada más errado ya que nuestra biografía nos conforma, nuestras vivencias nos pertenecen y forman parte de este ahora que somos. Lo que poseemos es una manera específica de abordar nuestro pasado cuando el mismo en verdad no es "pasado" sino que se hace presente con recuerdos, repeticiones de situaciones y conflictos, pensamientos reiterados, viejos miedos, y un largo etc.

Habitar el presente parece fácil, mas conlleva un entrenamiento ya que tenemos la tendencia como personas de irnos hacia el pasado o hacia el futuro, escapando con asombrosa facilidad de nuestro presente.

Cuando nos vamos hacia el futuro, pensando lo que tenemos que hacer, en nuestra lista de pendientes, anticipándonos a lo que creemos que nos va a pasar, a cómo va a responder tal o cual persona, le damos vida a una serie de fantasías catastróficas ... propiciamos la aparición de la ansiedad, la inquietud, el miedo en sus múltiples variantes, perdiendo el contacto con nuestras actuales potencias y posibilidades.

Cuando nos vamos hacia el pasado, recordando situaciones que no "resolvimos a nuestro gusto", trayendo a la mente materias inconclusas de nuestra vida, lo que dejamos pasar por diferentes motivos en el camino, lo que callamos o hablamos de más ... propiciamos la aparición del resentimiento, la queja, la angustia, perdiendo también el contacto con nuestras actuales potencias y nuestra capacidad de aprendizaje de la experiencia vivenciada. Es en el Ahora que podemos resolver lo que aún nos afecta del pasado.

Todos sabemos a esta altura del milenio la importancia del Ahora: "El presente es un regalo, por eso se llama presente", "El hoy es lo único que tienes", "Ahora es el tiempo oportuno; ahora es el momento", etc, mas no nos basta con saberlo, hay que ejercitarlo, incorporarlo cual hábito y actitud. ¡Cuántas veces se nos escapa el disfrute del momento por "estar en otro lado"!

Hay muchísimas maneras, técnicas, libros, videos, que nos enseñan a estar Presentes. El acceso a las mismas es fácil, así que no voy a entrar en ello, y son tan diversas que van a "gusto del consumidor". Sí deseo recordarles los beneficios que trae el estar en el Aquí y Ahora: el potencial con el cual se van a conectar, la armonía autogenerada, la posibilidad de salir de estancamientos emocionales, transformarnos, crecer, valorar nuestro mundo interno y cuanto nos rodea.

Las respiraciones profundas (sugiero 10 veces) y la relajación son ejercicios fáciles y gratuitos que podemos incorporar en nuestra vida cotidiana para entrenarnos a estar presentes. Para los que quieran iniciar, les dejo una breve relajación:

¡Lindo día para todos!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

9 de octubre de 2016

Si yo te Complazco, ¿tú me quieres?

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, dependencia emocional, vinculos toxicos
Dadas las muchas inquietudes presentadas por diferentes vías sobre el tema de complacer a los demás esperando a cambio la seguridad de conservar el amor/ cariño de la otra persona, reitero el presente escrito, con el objetivo de que podamos construir vínculos más nutritivos.

Complacer a otra persona es un acto generador de bienestar, siempre y cuando lo hagamos por elección, sabiendo internamente que puedo también elegir no hacerlo sin "consecuencias" emocionales y/o físicas. Cada vez que realizo una elección, primero he tenido que consultarme y preguntarme qué es lo que quiero, o no quiero, y como resultado de este propio encuentro aparece mi elección. Cuando complacemos a otra persona porque elegimos hacerlo, no solamente estamos favoreciendo/gratificando al otro ser humano sino que nosotros mismos nos vemos complacidos en este acto. Tenemos ganancia doble, por decirlo de alguna manera.

Complacer a los demás sin que sea una libre elección, genera vínculos tóxicos, donde una de las partes acude a ceder /complacer al otro por varias razones. Algunas de ellas son:

- es una manera de evitar conflictos,
- temo herir los sentimientos de la otra persona,
- no sé cómo pararme/sostener mi deseo frente al otro,
- estoy acostumbrad@ a renunciar a mi poder de elección,
- renuncio a mis propias actividades o incluso a personas para sostener el vínculo.

Las personas que reiteradamente complacen van olvidando poco a poco sus genuinos deseos o necesidades, tomando prioridad el deseo o pedido de la otra persona (o personas), utilizando sin darse cuenta en la mayoría de los casos, el complacer como una "moneda de intercambio" por amor, afecto, permanencia en la relación.

Es posible que se haya estado mucho tiempo en ésta manera de vincularse, con lo cual la persona que complace reiteradamente ha perdido registro de lo que siente al hacerlo (anestesia emocional), porque es mucho mayor la sensación de tranquilidad producida por evitar un "mal mayor". La enfermedad de complacer a los demás ha sido estudiada por la psicóloga clínica la Dra. Harriet B. Braiker, quien desarrolló en su libro un plan de acción de 21 días para comprender y tratar este complacer tan dañino.

Una manera de volver a despertar sus emociones y darse cuenta si complace porque lo elige libremente - sin miedo a castigos afectivos-, o lo tiene incorporado por las razones nombradas arriba, es darse el tiempo cada vez que complace de registrar qué siente al hacerlo. Si aparecen algunas de las emociones siguientes, ¡peligro!:
- Incomodidad
- Enojo
- Tristeza
- Impotencia
- Miedo
- Resentimiento
- Victimización

Darse cuenta es un gran paso en el camino de salida si te descubres que estás en una relación tóxica. Concédete el tiempo y paciencia para seguir dando pasos y aumentando tu registro perdido de las emociones, para ir discriminando si complaces por miedo o evitación de conflictos, o complaces libremente por elección, con lo cual siempre sentirás un profundo bienestar.

¡Les deseo lo mejor!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

3 de octubre de 2016

Actitud Positiva, ¿para qué?

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Actitud Positiva
Los problemas existen, nos tocan la puerta, el bolsillo, el trabajo, las relaciones, a nivel personal y social, mas ... ¿qué actitud decidimos poner a cada una de estas situaciones problemáticas? Acá radica la diferencia, pues tenemos la posibilidad de elegir cómo pararnos frente a estos acontecimientos.

Un actitud positiva nos ubica en un mejor estado mental para enfrentar las dificultades y las vicisitudes de la vida. Nuestro pensamiento queda más libre para generar ideas, fomenta la creatividad para que aparezcan posibilidades de solución, si las hay o un entendimiento emocional cuando no las hay.

La actitud negativa ubica el estado mental en las razones que sustentan el fracaso, resta energía y destreza para sortear la problemática que se presenta; nos tornamos incrédulos y socavamos el creer en nosotros mismos, nos restamos potencial.
Numerosas investigaciones han dado por resultado que poseemos una gran facilidad para caer en la actitud negativa, para registrar con rapidez lo negativo, lo que falta. Por otro lado, han registrado los
beneficios a nivel salud, calidad de vida, incidencia en las relaciones y vínculos, que trae el poseer una actitud positiva; eso sí: es un aprendizaje, un entrenamiento de focalización y orientación en lo que sí hay, en lo que sí tenemos. Es un proceso contínuo y dinámico que logra convertirse en
hábito, en una manera de estar en el mundo.

Los problemas pueden estar siempre, en un área o en otra, personales o situacionales, mas nuestra mirada ante estas circunstancias es la diferencia, y ésto es actitud. ¿Veo lo que siempre falta, lo que no funciona, registro lo que si hay, lo que funciona? Siento y pienso que la esencia de sostener una actitud positiva es no olvidarnos de lo importante, lo que es importante para cada persona, para cada uno, pues de esta manera no lo confundiremos con lo circunstancial, con los temas cotidianos, la problemática que se presente.

La actitud positiva impregna cada uno de nuestros actos, la manera en còmo nos expresamos, nos mostramos; va de adentro hacia afuera, y les reitero; ¡es contagiosa! También lo es la actitud negativa. Podemos poseer buenos conocimientos en un área específica, habilidades desarrolladas, mas nuestra forma de hacer, llevar a cabo en el mundo nuestros conocimientos y habilidades van acompañadas de un "cómo hacer" y ese cómo es la actitud.

Para despedirme les regalo unas palabras de Victor Frankl:
"La última de las libertades humanas es escoger la actitud de uno en cualquier clase de circunstancias".

¿Con qué actitud encaras tus situaciones?

Lo mejor para tí y para mí!!

Dra. Aída Bello Canto
Psiclogía y Gestalt


 
 
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