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16 de julio de 2017

¿Con Enojo? ¡Tip para no empeorar las cosas!

Aìda Bello Canto, Psicologìa, Gestalt, Emociones, Enojo
El enojo es una de las emociones humanas que presenta mayor dificultad, en nuestra cultura, para resolver adecuadamente la situación que causa el enojo, ya que la tendencia es a pensarnos en medio de una batalla contra el otro.

Es una de las emociones que más conflictos produce en las relaciones pues no nos enseñan a enojarnos de pequeños, sino a controlarla, llegando a ser un gran valor para aquel que la tiene "domesticada" o no se enoja. ¡Como si esto fuese posible! Así que solemos por no saber "cómo enojarnos", herir al otro, herirnos a nosotros mismos o agrandar el problema.

El enojo posee varias fases en su despliegue, mas no es mi intención entrar en la descripción de las mismas, ni cómo aprender a pasar de un enojo que destruye a un enojo que resuelve. Ya hay varios artículos acá sobre estos temas (El Enojo: sin dañarte y sin dañarme).

Mi foco presente es en la importancia de aprender a descargar esa inevitable cantidad de energía que genera el enojo (segregamos adrenalina a raudales) y la sentimos en todo nuestro cuerpo. Pensemos como ejemplo las frases que se nos vienen a la cabeza cuando estamos enojados:
"Le abriría la cabeza a ver si me entiende"
"Lo sacudiría ..."
"Le daría de cachetadas!"
Pensamientos y/o palabras que van acompañadas de fuerte tono de voz, puños cerrados o hasta golpes sobre la mesa, puerta, ...

Intentar conversar con la persona con la cual estoy enojado/a, con toda esta adrenalina adentro no es muy eficaz, ya que corremos riesgo de empeorar la situación, que el otro no nos entienda, o empezar hablando de "A" y terminamos hablando del año "tal" cuando me hiciste "cual".

Cuando nos descubramos enojados, lo primero que hemos de hacer es descargar físicamente toda esa adrenalina segregada, para que podamos luego acercarnos a resolver, a conversar y buscar las medidas necesarias para que esa misma situación no se repita. La descarga física ha de ser a solas, de manera que no hiero a nadie y tampoco a nosotros mismos.

Golpea un almohadón! Haga el intento... no hace falta que esté enojado en este momento, pues generalmente tenemos guardados viejos enojos. Agarra un gran almohadón, y empieza a golpearlo con los puños con fuerza ... verás que cada vez lo harás con mayor intensidad ... hasta que tu mismo cuerpo te indica que ya basta ... ha salido una buena dosis!

Alternativas al almohadón: un colchón, un toallón contra el piso, amasar harina con agua y golpea la masa, salir a correr varias cuadras, ...

Necesitaríamos tener en nuestras casas un baño higiénico emocional, con sus paredes insonorizadas para poder gritar cuanto necesitemos, una bolsa de boxeo colgada para pegarle sin miramientos, en fin, diversas actividades que pudiéramos hacer para descargarnos y salir bien liberados.

Estaremos en mejores condiciones de dialogar y con menos energía "tragada" que muchas veces nos enferma.

¡Pruébalo y verás!

Dra. Aída Bello Canto
Psicologìa y Gestalt

6 comentarios:

  1. Fantástico, como siempre: gracias Aída por esas joyitas, verdaderos tesoros.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias!!
      Que sigan siendo útiles los artículos!!
      Un cálido saludo,
      Aída

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  2. Excelente! Acertadísimo!
    Saludos desde Perú

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  3. Gracias Aida Bello Canto por las publicaciones que nos llegan cada domingo para bien de todo el grupo. Muy agradecido por los inestimables aportes!!!!

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    Respuestas
    1. Agradezco su comentario!
      Confio en que sigan siendo útiles!!
      Un cálido saludo,
      Aída

      Eliminar

 
 
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