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30 de junio de 2018

Autoestima: Qué no hacer para fortalecerla.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Autoestima
La autoestima es el resultado de una evaluación que hace cada uno de sí mismo; evaluamos en conjunto nuestras percepciones, pensamientos, sentimientos, nuestra manera de ser, de comportarnos (autoconcepto), nuestro cuerpo y nuestros rasgos físicos (autoimagen).

La autoevaluación de este conjunto conforma nuestra autoestima, siendo importante porque nos afecta en nuestra manera de estar en el mundo, de conectarnos con nosotros mismos y en cómo nos relacionamos con los demás.

El tema de la Autoestima es sumamente amplio y puede abordarse desde diferentes perspectivas, según sea el objetivo que se tenga: describirla, cómo se construye, conocer sus grados, importancia de la autoestima positiva, cuáles son los indicadores positivos y negativos de la misma, su lugar en la Pirámede de Maslow en la jerarquía de las necesidades humanas, etc.

Así que siendo tan extenso, voy a tocar un pequeño punto hoy: "qué no hacer para fortalecerla".

- Uno de los caminos equivocados para aumentar la autoestima es tomar una postura competitiva frente a los demás y/o caer en la comparación. Algunas personas creen que tomando estas rutas van a aumentar su confianza y su respeto hacia sí mismo/a; intentan vanamente desarrollarla en el afuera.

- Descalificar / menospreciar a otra persona. No me parece un tema menor ya que nos encontramos estas falsas autoestimas por doquier, en cualquier área de la vida, afectando a otros seres humanos ... a veces, en su propia confianza y valoración. No dudemos de la toxicidad que implica lograr algo a expensas de los demás.

- No manipules al otro para sentirte ganador/a. Para mi gran sorpresa, me encontré en un libro de mi profesión (no pienso delatar al autor) un ejercicio para fortalecer la autovaloración y se trataba de cómo entrenarse en los distintos modos de manipulación para imponerse al otro. Era muy específico en cada uno de los estilos: autoritario, seductor, lógico, ... ¿Pusieron cara de sorpresa también? Una cosa es encontrar estas manipulaciones en el día a día por donde uno anda, y otra es que te den entrenamiento para pulirte en estas estrategias. Lo siento, me indigné.


"El estado de una persona que no está en guerra ni consigo misma ni con los demás es una de las características más significativas de una autoestima sana" (N. Branden)

Fortalecer nuestra autoestima, si sentimos que lo necesitamos, implica un trabajo interno para desplegar nuestras capacidades y favorecer nuestras relaciones humanas.

El tema es interesante y da para largo. Por hoy lo dejo acá.
¡Les deseo lindo día!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

24 de junio de 2018

¿Quieres lo que haces? Actitud y Elección.

Aida Bello Canto, Gestalt, Psicologia, Actitud
Día a día hacemos elecciones en nuestra vida, aunque no nos demos cuenta de muchas de ellas ya sea que las realizamos en automático, o "es lo que se debe hacer", mas si nos paramos unos segundos a pensar, veríamos otras opciones ... y ahí nuestra elección, sea la que sea, iría acompañada de la mejor actitud , encontrándonos mucho más frecuente con el plácido sentimiento de querer lo que hago.

Podemos darnos cuenta, despacio y cada uno a su tiempo interno, qué elijo y para qué lo elijo, y si con estas respuestas sigo eligiéndolo - sea lo que sea- entonces me abro a quererlo, me cambia la mirada, mi actitud se torna positiva, me apropio de mi elección. Muchas veces lo que elijo no me gusta en sí mismo, mas lo hago desde los beneficios que me reporta ( un ejemplo concreto es ir al dentista, ¿a quién le gusta?). Y esto lo aplicamos a cada área de nuestra vida.

Tomar contacto con nuestras necesidades, descubrir qué hacemos con ellas, ¿las escuchamos y las atendemos?, ¿las evitamos? y de ser así, de qué manera hacemos lo que hacemos y cómo nos repercute a nosotros mismos y de qué manera incide en nuestras relaciones. Nos vamos apropiando de lo que nos pasa, tomando el protagonismo de nuestra existencia, registrando nuestra posible complicidad en muchas situaciones, aún con lo doloroso o incómodo que puede ser este descubrimiento, mas que nos saca de la impotencia o lugar de sometimiento.

Y cuando nos damos cuenta que no podemos hacer nada en lo concreto, por ejemplo con avatares de la vida que nos alcanzan o relaciones tóxicas que tenemos, nos paramos desde un lugar de preguntarnos de alguna manera "¿qué hago con esto?", que puede llevarnos a tomar paulatinas elecciones, un paso a paso respetuoso del tiempo personal, o a revisar qué actitud tomo frente a esto o aquello.

Aida Bello Canto, Gestalt, Psicologia, Actitud positiva
Comparto un pensamiento anónimo:
"Nada ha cambiado, 
sólo mi actitud.
Por eso, todo ha cambiado"

Y si descubro que no quiero lo que hago ... y lo sigo haciendo ... no me voy a autoengañar ni tirar afuera la responsabilidad de lo que me pasa. Por lo menos he de tener muy claro que haciendo lo mismo, voy a obtener los mismos resultados.

También puede pasar que sigo sin querer lo que hago y lo elijo todavía (me encanta la importancia de esta palabra: TODAVÍA) debido a que ignoro cómo generar el cambio o aún no tengo las herramientas necesarias. Ya es un gran paso este darse cuenta, que impregna de otra actitud, sin duda alguna.

Y tú, ¿quieres lo que haces?
¿Tienes algún "todavía"?

¡Les deseo un hermoso día, queriendo lo que elijan!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

10 de junio de 2018

El Desamparo Emocional

Aida Bello Canto, Psicologia, Emociones, Gestalt
El desamparo es un sentimiento de abandono profundo en el que la persona siente que ha perdido la compañía y/o protección de otra persona (o personas). Cuando este sentimiento se hace presente en una persona, es casi devastador por las sensaciones de indefensión y abatimiento que lo acompañan. No importa la edad que se tenga; sea cuando sea que aparezca, ¡padecemos!

También el desamparo se refiere, no solamente a la pérdida, sino al sentimiento de no recibir ayuda y contención. La persona posee la percepción de que no recibe ayuda, pues si bien en muchos casos coincide con la realidad, en otros no es tal cosa: la persona que siente desamparo puede no registrar que le están brindando ayuda o incluso ni pensar en que puede acudir en su busca. Tiene imposibilidad emocional en registrarlo y/o se le dificulta pedir (generalmente por miedo al rechazo).

Aida Bello Canto, Gestalt, Psicologia
Cuando un ser humano se siente desamparado, posee un sentir interno de aislamiento, de no pertenencia a ningún grupo o lugar, y generalmente va acompañado de sentimiento de soledad.

Entendamos soledad en éste contexto, de sentirse solo en el mundo por así decirlo; no me refiero a la soledad de estar físicamente solo, sin otra persona o compañía externa, pues este tipo de soledad es necesaria saber habitarla, saber acompañarnos a nosotros mismos, e incluso aprender a buscarla como modo de auto-registro de cómo estamos, qué necesitamos, nutrirnos internamente, y un largo etc (generar proyectos, descansar, meditar, parte del proceso creativo).

En el desamparo emocional hay sensaciones físicas, como están presentes en todas las emociones y sentimientos, que pareciese que aparece un gran agujero interno, un enorme vacío y pérdida de energía vital. Disminuye la seguridad en sí mism@ y por supuesto, la auto-confianza.
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En los adultos, éste sentimiento nace en alguna instancia de nuestra historia y por diferentes razones no la pudimos resolver emocionalmente.
Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, EmocionesEs un sentimiento disfuncional causado, generalmente, por dos razones que interfieren en un sano proceso de nuestro desarrollo emocional: 1) experiencias obsoletas y 2) asuntos inconclusos.

Para no abrumarlos con información hoy trataré la primera, cuando tomamos una postura existencial que nos sirve en un momento dado para protegernos de un ambiente dañino, por ejemplo, mas con el paso del tiempo  se convierte en una respuesta rígida y estereotipada. Imaginemos un niño que decide callar y pasar desapercibido, siendo su mejor respuesta adaptativa a su ambiente; con el paso del tiempo ésta persona, ya adulta, continúa siendo callado y procura ser poco visible, aunque el medio ambiente ya está disponible a escucharl@, a verl@, a registrarl@.

Seguir manejándonos con viejas actitudes emocionales, nos impiden registrar lo nuevo, el ahora que acontece, sin darnos cuenta que las circunstancias han cambiado. El desamparo emocional que vivencié en algún momento de mi vida, o durante una etapa de mi existencia, ya no posee sustento real en mi vida adulta.

Una de las varias herramientas para dar pasos de cambio y transformación a la fuente generadora del desamparo emocional es revisar nuestras conclusiones tomadas "allá y entonces", que aún siguen vigentes. Hemos de darnos tiempo a descubrirlas, anotarlas, investigar cuándo entran en acción y qué vivo como amenaza si tomo una postura diferente.

Explora cómo te gustaría ser en este sentido, qué actitud nueva tomar, sus ventajas y valoriza el caudal de herramientas internas con las que cuentas en la actualidad para protegerte y ayudarte. Y ... ya puedes buscar ayuda en el afuera, acudir a tus soportes externos, si así lo necesitas (no somos omnipotentes, ¡por suerte!).

Te sugiero la lectura de Conclusiones Personales que dañan.

Lo mejor para tí!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

3 de junio de 2018

Depresión o Tristeza. ¡Diferéncialas!

Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Tristeza, Depresión
Todos atravesamos momentos de tristeza por muy diversas razones: la ruptura de una relación, el duelo por la ausencia de un ser querido, incertidumbres laborales, personales, etc. El que se haga presente la emoción de la tristeza, tan necesaria para recogernos en la intimidad, retirarnos momentáneamente de áreas más sociales, no significa que estemos atravesando una depresión.

"Estoy depre", es una expresión frecuentemente utilizada en el lenguaje coloquial para nombrar un estado de "bajón", de tristeza, incluso de desgano, mas definitivamente No es depresión.

La depresión interfiere con nuestra habilidad de vivir normalmente, vivir de la manera que estamos usualmente acostumbrados, impide nuestro diario funcionamiento.

Hay una serie de señales que si se extienden más allá de dos semanas, han de ser tomadas en cuenta como posible presencia de depresión, y en este caso, recomiendo la búsqueda de ayuda profesional para que no se agrave. Èstas señales son:

1- Te sientes sumergido/a en permanentes aguas de tristeza. Las emociones en las cuales navegas son de tristeza, ansiedad y /o vacío.

2- No puedes focalizar. La depresión afecta la memoria y la concentración.

3- Alteraciones en el sueño. Puede costarte el dormir y al mismo tiempo no querer levantarte de la cama.
Aida Bello Canto, Psicologìa, Gestalt, Emociones, Tristeza, Depresiòn

4- Sientes autodesvalorización y emocionalmente un estado de "sin salida". Aparecen frecuentes pensamientos de autoreproche por acontecimientos pasados.

5- Sentimientos de irritabilidad, donde hasta pequeñas cosas pueden enojarte. También puedes sentirte inquieto/a, teniendo dificultad en permanecer en un lugar.

6- Pérdida de interés en actividades que antes disfrutabas.

7- Agotamiento físico. Sientes que no cuentas con la mínima energía para hacer hasta lo más simple.

8- Dolores en el cuerpo. Las somatizaciones son muy frecuentes, tales como el cansancio con dolor en todo el cuerpo, dolores de cabeza o afecciones estomacales. Las emociones involucradas en la depresión toman el cuerpo como una de las vías de expresión: Soy mi cuerpo.

9- Cambios en el  apetito. Puede darse que tengas deseos de comer mucho o, por el contrario, sentir que hasta tomar un pequeño bocado es un gran esfuerzo. Lo que sí puedes registrar con claridad que tus hábitos de alimentación han cambiado.

10- Sentimiento de desesperanza. La persona no ve salida a su situación y éste es uno de los puntos más críticos  pues es donde aparecen los pensamientos de suicidio.
No debe tormarse nunca a la ligera esta señal pues si persiste la emoción de la desesperanza acompañada con pensamientos de suicidio, es imperativo buscar ayuda profesional.

Espero que estas señales les sean útiles para detectar la depresión y no confundirla con la tristeza, emoción primaria, esencial e inevitable en nuestras vidas. Sería prudente que fuésemos más cuidadosos con el lenguaje, reitero una vez más, y utilizemos las expresiones de que estamos en un momento dado con cansancio, "con bajón", sin ganas, ... diciendo lo que precisamente queremos decir, y no con el frecuente "¡estoy depre!".
Las palabras nos influyen en nuestro sentir y en nuestra mirada al mundo. ¡no es poca cosa!


Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt
 
 
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