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22 de noviembre de 2014

La Actitud Positiva como factor protector y preventivo

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En diferentes oportunidades he hecho referencia a los beneficios personales y sociales que nos aporta el cultivar una actitud positiva, trayéndoles resultados de investigaciones psicológicas y neurológicas realizadas, las cuales han demostrado, en síntesis, cómo una actitud positiva genera un incremento en el bienestar emocional, en el bienestar fisiológico y en la flexibilidad interna ante situaciones traumáticas (mayor resiliencia).

Hablo de "cultivar" la actitud positiva pues es un entrenamiento la adquisición de la misma; no es una característica interna que se tiene o no se tiene, como si fuésemos agentes pasivos ante una lotería, donde algunos salen beneficiados y otros no. Implica ser activos ante nuestra existencia y la manera en cómo elegimos habitarla, hacernos responsables de nosotros mismos y de nuestras elecciones.

La actitud que tomamos, sea cual fuere,  nos incide en la forma en cómo miramos el mundo, nuestro entorno, cómo nos movemos en él, y en la manera en que nos explicamos a nosotros mismos cuanto acontece adentro (pensamientos, con su nexo emocional) y afuera nuestro (suposiciones, interpretaciones de la realidad, creencias en acción). Dependiendo de cómo interpretemos la realidad veremos problemas,  posibles soluciones y/o discriminaremos nuestros límites.

En este hoy deseo compartir con Ustedes una característica adicional de la actitud positiva: es un factor protector y de prevención de problemas emocionales. La Universidad de Murcia (España) y la Vanderbilt University (USA) realizaron una investigación llevada a cabo por los doctores en psicología Oscar Sanchez, F. Xavier Méndez y Judy Garber, sobre el optimismo como factor protector de la depresión y la ansiedad. En base a sus resultados, se ha creado el Programa Sonrisa para la prevención de la depresión en jóvenes, promoviendo el bienestar psicológico y prevención de problemas emocionales en jóvenes, problemas de ansiedad en niños y adolescentes, y la inteligencia emocional en el trabajo. ¡Para tener en cuenta!

Algunos puntos para entrenar la actitud positiva:

- Mirar las situaciones con distintas perspectivas; esto nos habilita a tomar decisiones diferentes. La actitud positiva se sustenta mucho en poder observar qué factores podemos modificar, en qué podemos incidir para que sea diferente el resultado. Las maneras en que nos explicamos las situaciones influye en que descubramos factores que dependen de nosotros y no sentir que somos impotentes o que "todo" depende del afuera. Darnos tiempo para darnos cuenta.

- Observar nuestros pensamientos sobre cómo nos explicamos lo que nos pasa. Por ejemplo es distinto pensar que algo no me salió como esperaba porque "no soy inteligente", a pensar que "no me preparé lo suficiente o me falta recabar más información".

- Revisar nuestro estado interno emocional, que incide en nuestro pensamiento y en nuestro organismo. El estado de ánimo está directamente relacionado con la manera en que nos relacionamos, con las expectativas que tenemos y ponemos.

- Atender nuestra comunicación verbal, pues la manera de comunicarnos tiende un puente entre las personas, crea realidades, transmite mi mirada al mundo, mi lenguaje interior, mis pensamientos. Con una actitud positiva tendemos un puente que nos impulsa e impulsa a los demás. Ser cuidadosos y coherentes con el uso de nuestras palabras.
Me parece importante prestar atención al uso de la comunicación falsa positiva; ejemplo: "No está tan mal esto".

Para terminar. les recuerdo que los beneficios no son solamente personales, sino sociales, pues incidimos en nuestro entorno (teoría de Campo) con nuestra actitud, nuestra manera de relacionarnos, con nuestro Ser y hacer.

¡Les deseo un buen fin de semana!

9 de noviembre de 2014

Poder de la Actitud Positiva

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En los tiempos que corren actualmente en cada lugar, entorno, país, podría pensarse en la dificultad que genera el medio para sostener una actitud positiva. Basta con escuchar por la calle los comentarios que aparecen, en una cafetería prestar atención a los temas que conversan, o uno mismo en un grupo observar cuál es la temática que sobresale. Bien es cierto que los problemas existen, nos tocan la puerta, el bolsillo, el trabajo, las relaciones, a nivel personal y social, mas ... ¿qué actitud decidimos poner a cada una de estas situaciones problemáticas? Acá radica la diferencia, pues la actitud, que es la manera en que contemplamos las cosas mentalmente, nos ofrece la posibilidad de elegir cómo pararnos frente a estos acontecimientos.

Un actitud positiva nos ubica en un mejor estado mental para enfrentar las dificultades y las vicisitudes de la vida. Nuestro pensamiento queda más libre para generar ideas, fomenta la creatividad para que aparezcan posibilidades de solución, si las hay o un entendimiento emocional cuando no las hay. La actitud negativa ubica el estado mental en las razones que sustentan el fracaso, resta energía y destreza para sortear la problemática que se presenta; nos tornamos incrédulos y socavamos el creer en nosotros mismos, nos restamos potencial.

Como muchas de las cosas que me sorprenden de nuestra Humanidad, numerosas investigaciones han dado por resultado que poseemos una gran facilidad para caer en la actitud negativa, para registrar con rapidez lo negativo, lo que falta. Por otro lado, han registrado los beneficios a nivel salud, calidad de vida, incidencia en las relaciones y vínculos, que trae el poseer una actitud positiva; eso sí: es un aprendizaje, un entrenamiento de focalización y orientación en lo que sí hay, en lo que sí tenemos. Es un proceso contínuo y dinámico que logra convertirse en hábito, en una manera de estar en el mundo. William James (filósofo estadounidense y profesor de psicología en la Universidad de Harvard, 1869) decía: "El gran descubrimiento de nuestra generación es que los seres humanos pueden alterar sus vidas al modificar sus actitudes".

Muchas veces confundimos circunstancias a resolver con dramas. ¡Y esto nos complica nuestra existencia! Los problemas pueden estar siempre, en un área o en otra, personales o situacionales, mas nuestra mirada ante estas circunstancias es la diferencia, y ésto es actitud. ¿Veo lo que siempre falta, lo que no funciona, registro lo que si hay, lo que funciona? Siento y pienso que la esencia de sostener una actitud positiva es no olvidarnos de lo IMPORTANTE, lo que es importante para cada persona, para cada uno, pues de esta manera no lo confundiremos con lo circunstancial, con los temas cotidianos, la problemática que se presente.

La actitud positiva impregna cada uno de nuestros actos, la manera en como nos expresamos, nos mostramos; va de adentro hacia afuera, y les reitero; ¡es contagiosa! También lo es la actitud negativa ... ¿tienen ejemplos en sus vidas? Podemos poseer buenos conocimientos en un área específica, habilidades desarrolladas, mas nuestra forma de hacer, llevar a cabo en el mundo nuestros conocimientos y habilidades van acompañadas de un "cómo hacer" y ese cómo es la actitud. Tiene un efecto multiplicador en todo lo que envuelve o se presenta. Este poder de la actitud positiva y su capacidad de ser aprendida ha sido desarrollado, entre otros, por Seligman en su Teoría del Bienestar, desplegadas en el post Un modelo para el Bienestar.

Para despedirme les regalo unas palabras de Victor Frankl:  "La última de las libertades humanas es escoger la actitud de uno en cualquier clase de circunstancias".

¿Cómo miras lo que ves? ¿Con qué actitud impregnas tu mirada? Ojalá nos regales tus comentarios. ¡Gracias!
 
 
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