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25 de abril de 2015

La Adicción Emocional

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Una adicción, para definirla de manera sencilla, es algo que no podemos dejar de hacer. La adicción emocional está muy relacionada a movernos en un campo conocido, familiar, no precisamente porque nos genera bienestar sino porque nos proporciona seguridad, en el sentido de que conocemos la dinámica de las relaciones, no nos toman por sorpresa.

Nos encontramos con pasmosa frecuencia inmersos en las mismas peleas y conflictos, e incluso sabemos cómo van a terminar. La adicción emocional evita lo nuevo, los cambios, ya que son generadores de incertidumbre y por lo tanto, da miedo. Toma presencia un conocido refrán. "Mejor malo conocido, que bueno por conocer". ¡Fuerte, ¿eh?!

Muchas veces "lo malo conocido" no es registrado como tal, ni siempre hay peleas o conflictos explícitos, ya que en la adicción emocional está presente en la relación la dependencia emocional, con lo cual la "niebla", que impide ver el paulatino olvido de uno mismo para complacer al Otro, se ha ido expandiendo.

Además, en este tema no puedo dejar afuera el componente fisiológico involucrado, ya que cada vez que tenemos un pensamiento, generamos una gran cantidad de químicos en nuestro cerebro, y muchas personas se tornan adicta a éstos (sean pensamientos positivos o negativos). Si son pensamientos positivos, activamos nuestro cerebro con químicos asociados a emociones positivas; si son negativos, activamos los neurotransmisores vinculados a emociones negativas. La adicción a estos químicos generados por nuestros pensamientos hace que acudamos reiteradamente a los mismos pensamientos (lo hacemos, nos demos cuenta o no).

Tengamos presente que la adicción emocional hace referencia a una manera de relacionarnos con otra persona, a vínculos tóxicos, donde existe el poder en una de las partes y la otra acata / concede/ complace / se somete con tal de no perder el amor. Hay tres términos íntimamente entrelazados en la adicción emocional, mas poseen sus diferencias: Dependencia emocional, Codependencia y Adictos a Personas.

Dependencia Emocional: implica el sometimiento a las necesidades y deseos de la otra persona con el objetivo de sostener el vinculo. Recordemos que las maneras de someter pueden ser desde lo más dulce y seductor hasta un evidente autoritarismo.

Codependencia: implica la dependencia emocional a otra persona que es adicta a alguna sustancia, o posee problemas psicológicos o padece alguna enfermedad. Entra en funcionamiento el "Salvador/a interno" bajo la creencia que su amor l@ va a salvar y la otra persona se encarga muy bien de manipular esta situación: son magníficos estrategas con las emociones del miedo y/o la culpa.

Adictos a Personas: implica la imperiosa necesidad de estar con una persona; necesita su presencia, compañía, "saberse en su vida", pues ante sólo el pensamiento de la posible pérdida entra en desesperación, vislumbrando un vacío y soledad angustiante.

Detectar la adicción emocional nos abre la puerta a la posibilidad de aprender a relacionarnos sin pagar precios afectivos y a crecer internamente (pues por razones propias internas es que me he visto involucrad@ en éste tipo de relaciones). Te recomiendo la lectura de "Adicción a Personas. ¡Pagando precios por afecto!"

Deseándoles lo mejor, ¡hasta la próxima semana!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


18 de abril de 2015

Menor Analfabetismo Emocional = Mayor Protección interna

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Las emociones son grandes motivadores naturales en nuestras vidas, pues cuando surge una emoción nos está revelando  una necesidad con el propósito de guiarnos hacia lo que nos hace falta o para nuestro crecimiento personal. Sentir nuestras emociones nos afina la percepción de nosotros mismos, nos mantienen vivos, nos sirven de brújula para dirigir nuestras acciones y:
- promueven el encuentro con el otro, con el mundo;
- nos ayudan a detectar a lo que hemos de poner límites;
- nos señalan momentos de retirada hacia nosotros mismos.

En los últimos post venimos hablando de la violencia y sus modos, el maltrato y como salir del dominio, estando presente en este gran tema la dificultad existente en registrar emociones que desde el principio dan su aviso de que algo está atentando contra la integridad y la autoestima, mas paulatinamente dejamos de prestarles atención. El entrenarnos en su registro, ampliar nuestro alfabeto emocional, opera cual protector o cuidador interno, entre muchas otras cosas como veremos.

Cuánto más podemos dar cuenta de nuestras emociones, mayor claridad tendremos de nosotros mismos, qué nos pasa, ¿qué estoy necesitando? Vivenciar y permanecer en las muchas emociones que nos proporcionan bienestar, así como permanecer en las displacenteras para reconocer qué nos está pasando (adormecerlas, negarlas o taparlas nos auguran la postergación de problemas, incluso de índole físicos).

Además, este registro se hace en el presente, en el Ahora, lo cual nos va entrenando para habitarnos en el tiempo que estamos transitando y menos en el pasado o en la anticipación del futuro (entendida como ansiedad por lo que vendrá y no en el sentido de proyectar/crear / visualizar hacia adelante).

También nos llevan a ser más transparentes/honestos, para empezar con nosotros mismos y desde ahí con el otro, pues aunque suene duro lo que estoy diciendo, la persona que por ejemplo se enoja y no lo muestra ni lo dice por evitar conflictos, termina "actuando" su enojo de muy diversas maneras; o va acumulando y un día estalla de manera inadecuada y desmedida con la situación actual. O dice un "sí" cuando es un "no" y pone "cara de pocos amigos". Ejemplo: - ¿Qué te pasa? - ¡Nada!

Disminuir nuestro analfabetismo emocional nos hace crecer internamente, nos enriquece el contacto con el mundo, nos instrumenta fuertemente para transitar conflictos, dificultades, ya que vamos puliendo una actitud positiva a tomar frente a lo que nos acontece.

No nos convertimos en un desborde de emociones, ni nos tornamos débiles y vulnerables, como varios que esconden o anestesian sus emociones temen (obviamente por experiencias pasadas y analfabetismo emocional, donde el miedo toma mayor dimensión), sino que:

- sentimos nuestras emociones con claridad, sin sentir que toman el control y nos invaden a pleno (recuerden que podemos sentir varias emociones al mismo tiempo, siendo muchas veces distintas en las sensaciones que generan);
- sentimos y pensamos al mismo tiempo, sin que ninguno de los dos tomen el control;
- sentimos y nos dejamos ser espontáneos, frescos, auténticos, sin negarnos a nosotros mismos lo que nos pasa;
- sentimos y aprendemos a comunicarnos con el mundo con respeto, cuidado y autenticidad (tengamos presente que Sinceridad no es Sincericidio), pues vamos comunicándonos con nosotros mismos con este buen trato.

Nuestras emociones nos cuidan, nos protegen e instrumentan. Tomarnos unos minutos al día para registrar cómo estamos, qué sentimos, es una fructífera inversión personal. Tú decides.

¡Buen fin de semana!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt


11 de abril de 2015

Pasos para Salir del Dominio en Relaciones con violencia

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Todas y cada una de las "mini" violencias psicológicas que hemos visto, dejan consecuencias profundas tanto en la salud física como en la mental y emocional. Aunque no haya habido violencia física, los golpes emocionales nos afectan nuestro organismo: es lo que llamamos somatizaciones, poniendo en el cuerpo nuestra angustia, ansiedad, enojos guardados, tristeza, etc. Con alta frecuencia las manifestaciones de ansiedad y angustia tienden a taparse recurriendo al alcohol, a tomar medicamentos psicotrópicos o a las drogas. Es importante saber que éstas consecuencias ocasionadas durante la relación de abuso/violencia psicológica, persisten un tiempo aún tras salir de la misma; se denomina efecto postraumático.

La información siempre protege y ayuda, de ahí que el saber que tras salir de una relación de éstas características todavía tendremos un recorrido donde se prolongan los efectos de la desvalorización, la culpa, el miedo, la vergüenza y el aislamiento, nos proveerá de mayor tolerancia, paciencia y respeto hacia nuestro propio recorrido de recuperación.

Con el fin de realizar un adecuado recorrido en la salida de vínculos tóxicos con violencia psicológica, hay unos pasos a dar de manera paulatina (no los daré por orden de importancia, porque TODOS  lo son):

- Detectar la violencia. Cuánto más tiempo se ha permanecido en un vínculo donde residen algunas (o todas) de las "mini" violencias psicológicas, más tiende la víctima a normalizarlo, vivirlo como "normal", y la justificación estará al orden del día. De ahí que este paso es primordial: empezar a darse cuenta que lo que recibe es maltrato y sometimiento. Una pregunta que despierta o sacude esa especie de niebla en la que se cae en estos vínculos, es "¿Qué pasaría si yo le hiciese lo mismo a la otra persona?". Es una pregunta para realizarse uno mismo, no es para llevarlo a la acción!!!

- Buscar ayuda externa. La persona que está bajo el dominio de este maltrato, deja de pensar y sentir con claridad, pues queda confundid@ con los argumentos del otro. La culpa y el miedo le impiden "ver" y reconocerse como persona con sus propias necesidades, pensamientos y derecho a su propio sentir. Es imprescindible la búsqueda de un profesional (privado, institucional, fundaciones, grupos de ayuda, ...) que vaya acompañando este proceso psicoterapéutico de recuperación de su autoestima, de su integridad. Para reparar la experiencia, hay que comprenderla. Se necesita respeto al propio ritmo para cambiar el patrón de percibir lo que antes era normal, pasar a darse cuenta que es inadmisible.

- Nombrar la violencia. Al ir saliendo del bloqueo emocional, detectada la presencia en la relación de algún tipo de violencia, la persona podrá ir identificando y dejando de negar el maltrato. Este paso ayuda a reconocer las propias emociones legítimas que antes eran tapadas o autocuestionadas (la ira, el deseo de venganza, la vergüenza).

- Liberarse de la culpa. Pensemos que la victima suele cargar con el peso del fracaso de la relación, "que no entendió suficiente al otro", "que pudo haber hecho esto o aquello para que todo funcionase", y un largo etc. Entender su impotencia es un paso para descargar este gran peso de la culpa y después, mucho después, podrá ir tomando la parte de responsabilidad en este tipo de vínculos. Recordemos que se necesitan dos personas para que la violencia en una relación permanezca.

-Reforzar la autoestima. Con la descalificación / desvalorización / humillación, se va perdiendo la autoestima, se empobrece la propia imagen de sí mism@ y es altamente frecuente la sensación de vacío y de inutilidad.

-Aprender a poner límites. Decir "no quiero" a otra persona implica que tiene un registro interno de lo que elige y de lo que no elige; recupera su poder, el que le fue concedido a la otra persona. No es una expresión de enojo este "no quiero", es tras una reflexión y en contacto con sus sentimientos.

- Sanar la dependencia emocional. El haber estado o todavía estar en este tipo de relaciones habla de la existencia de una dependencia emocional, la cual se habrá acrecentado según el tiempo de permanencia en el vínculo. Es fundamental el paso de reconocerla, trabajarla y sanar esa parte interna para no repetir historias (sale de una relación y puede encontrarse en el futuro con otra de similares características): sólo cambió el nombre del protagonista!

Confío en que esta información les sea útil para Ustedes mismos, si así lo necesitan, o para ayudar a otros que estén atravesando una relación con estas características.
Agradezco todos los comentarios que han aportado y brindan en cada post, ya que son muy útiles para otras personas que se ven reflejadas y no se animan a expresarse.
¡Gracias!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

4 de abril de 2015

Las 9 "mini" Violencias" psicológicas

Psicologia, Gestalt, emociones, Aida Bello Canto, violencia, maltrato, autoestima
Como les había anunciado en el último post "La Violencia psicológica en las relaciones", hoy voy a dedicarle este espacio a las 9 miniviolencias que conforman este entramado, siendo un maltrato que no deja huellas físicas mas va devastando la integridad/ seguridad/ autoestima del receptor/a.

Les recuerdo que el impacto emocional negativo en la víctima es profundo, dudando de sí mism@ durante un largo tiempo y buscando en su propia persona las causas generadoras de este tipo de respuestas que aparecen en la otra persona ("si yo no hubiese dicho o hecho tal o cual cosa, ...", "y ... está bajo una gran presión, ..."); tiende a someterse aún más con la esperanza y enorme expectativa de que si se comporta de diferente manera, logrará que algo cambie; esto indica que sigue sintiéndose responsable del actuar del otro: respuesta emocional que forma parte del abuso, de la violencia psicológica.

Pues bien, ¡vamos a ellas!:

El control: consiste en "vigilar" sutilmente lo que dice o hace la otra persona con el fin de ir imponiendo el modo en que se deben hacer las cosas. Todas las áreas vitales entran bajo escrutinio: las relaciones sociales, a dónde va, actividades externas (de repente "aparecen" obstáculos para la realización de un nuevo curso o estudio) y un largo etc.

Los celos patológicos: el control hacia la otra persona puede tomar esta dimensión con una sospecha permanente, vigilancia de las llamadas, del celular, a qué dedica el tiempo, amigos, ... El objetivo es poseer totalmente (recordemos que se cosifica al otro Ser).

El acoso: preguntas reiteradas, cuestionamientos constantes; seguimiento vía telefónica o apareciendo de repente en el lugar donde está la otra persona. Todo ello va mermando el espacio de acción de la víctima, o termina por asentir en planteos, aunque no esté de acuerdo, con tal de evitar el conflicto.

La denigración: el objetivo es atacar la autoestima, tomando diversos caminos esta violencia: con palabras hirientes, actitudes descalificatorias a lo que hace la otra persona, negando sus ideas y emociones, atacando sus valores, familia y/o amigos. Tengamos en cuenta que se puede descalificar a otra persona con palabras suaves (no creamos que son siempre gritos), logrando la pérdida de confianza en sí mism@. En un estudio realizado en Quebec, vieron que los hombres suelen denigrar atacando el rol materno, capacidades domésticas o cualidades como amante (estereotipo social de mujer) y las mujeres suelen denigrar atacando al rol social, su forma de expresarse, su desempeño laboral y exitoso (estereotipo social del hombre).

El aislamiento: este modo de sometimiento emocional es necesario para que pueda consolidarse en el tiempo la violencia psicológica. Progresivamente se va  aislando a la persona de sus otros vínculos afectivos, de la vida social y actividades externas (si trabaja se limita a éste quehacer, con control de horarios por supuesto); si no es necesario su ingreso económico, tarde o temprano se buscará que deje de trabajar "para que se dedique completamente al ser querido". Paulatinamente la víctima empieza a aislarse sola con el objetivo de estar más tranquil@, evitar conflictos, y estar "en paz".

Las humillaciones: rebajar y ridiculizar es el punto; puede ser desde el uso de la ironía más sutil hasta hechos vergonzantes para la víctima en la intimidad. Los insultos y la denigración sistemática van logrando un desmoronamiento interior. Recordemos que cuando se realiza en público, van teñidos con "humor".

Los actos de intimidación: el objetivo es despertar el miedo en el otro, otra muestra de quién tiene el poder en la relación. La amenaza puede presentarse rompiendo objetos ("mira lo que puedo hacerte"), dando portazos, gritos, golpeando a mascotas, conduciendo peligrosamente ante un conflicto en el auto, etc.

Las amenazas: se manipula al otro con la amenaza de la pérdida de algo o alguien: llevarse a los hijos, quitarle el dinero, gestos de golpear (para el psiquismo es lo mismo que recibir el golpe) y hasta de suicidio ("sin tí me mato").

La indiferencia ante las demandas afectivas: ignorar las necesidades de la persona, negar o invalidar sus sentimientos ("uh, siempre tan sensible"), mostrar insensibilidad ante lo que le pase al otro, rechazar o despreciar las demostraciones afectivas. Esta violencia emocional es muy eficaz y crece despacio, como todas las otras.

Si tomamos cada una de estas "mini" violencias por separado, podría pensarse que no es violencia psicológica, que forman parte de un conflicto común en la relación, mas no perdamos de vista que maltrato ES maltrato. La repetición y la permanencia en el tiempo de una, varias intercaladas o todas (van en un proceso in crescendo), así como la asimetría en la relación (uno de ellos tiene el poder, no es un trato entre iguales) determina y define la presencia de la violencia psicológica.

La información es imprescindible y, en la mayoría de los casos, es necesario buscar ayuda para salir pues la autoestima esta muy lastimada y la persona se avergüenza de lo que ha aguantado.
¡No estás sol@!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt


 
 
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