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29 de junio de 2014

¿Qué pasa con la Zona de Confort?

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La zona de confort hace referencia a un área de nuestra vida donde nos movemos con seguridad, la conocemos de la "a" a la "z", sentimos que la controlamos y no corremos riesgos. Solemos obtener un buen rendimiento (en el sentido de resultado personal, no entendido como rendimiento "laboral") pues hemos ido conquistando el conocimiento de esta zona a través del tiempo, ya sabemos cómo movernos por el aprendizaje alcanzado. No esperamos sorpresas y para muchos ésto es parecido a librarse de preocupaciones.

La zona de confort puede ser por ejemplo un trabajo de 15 años, el encuentro los días Jueves con amigos de la secundaria o nuestro rincón de lectura/ TV/ hobby los Domingos a la tarde; en algunos casos también puede pasar a ser el espacio de vida donde se mueve una persona, sintiéndose segura y sin los sobresaltos de lo desconocido.

Desde que este término y tema fue planteado y desarrollado por el psicólogo Alasdair A. K. White ("From Comfort Zone to Performance Management", 2009), mucho se ha desplegado entorno a la zona de confort y la zona de aprendizaje, siendo ésta última la que queda afuera de lo conocido y es el espacio donde podemos aprender cosas nuevas.  La zona de confort puede presentar un lado limitante a la existencia, el estancamiento y la renuncia a tomar iniciativas.

Animarnos a salir de la zona de confort y transitar la zona de aprendizaje es darnos la posibilidad a nuevas experiencias, a oportunidades, a nuevos objetivos y/o desafíos. Un descubrimiento a aspectos internos (como decimos en Gestalt) y a contactar con herramientas que ignorábamos poseer. Paulatinamente vamos haciendo conocida esa nueva área, no nos sentimos tan inseguros y nos vamos expandiendo.

¿Qué puede indicarnos que necesitamos salir de nuestra zona de confort? pues el darnos cuenta que hay necesidades que no están satisfechas, que nos quedamos en ese espacio conocido no por elección sino por miedo a salir, miedo al fracaso o a la incertidumbre. Optamos, como dice el refrán, por "malo conocido que bueno por conocer". Entonces, más que confort lo que encontramos es conformismo.

Acá necesito plantear dos cosas:
- la necesidad de otorgarnos paciencia y tolerancia con nosotros mismos para ampliar nuestra zona y atrevernos a pisar la zona de aprendizaje, ya que cada uno posee un tiempo personal para ir instrumentándose para atravesar el miedo a lo desconocido, y
- no juzgar, ni a otros ni a nosotros mismos, si nos encontramos con impedimentos para el cambio (que pueden ser de muy diversa índole). Muchas veces el saber que necesitamos ayuda ...  pedirla o buscarla, lleva tiempo y ¡es un gran paso!

Ojalá les sea útil ésta mirada donde he querido salir del exitismo que se le ha otorgado a salir de la zona de confort, ofreciéndole una perspectiva de respeto y cuidado. Argumentar que "la vida comienza afuera de la zona de confort" creo, siento y pienso que puede hacer mucho daño si no estás preparado/a para transitar su expansión y quien se lo crea tal cual, suma a su malestar o disconformidad una desvalorización extra.

Y si ya te has dado cuenta que deseas ir saliendo de ella, abrirte a nuevos aprendizajes y generar cambios ... ¡adelante!

¡Ustedes me dirán! ¡Buena semana!

21 de junio de 2014

Anestesia Emocional / Desensibilización

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Por diferentes medios me ha llegado un "querer más" sobre el analfabetismo emocional y cómo diferentes personas van registrando su recorte de experiencia emocional por un lado, y el despertar de nuevas emociones, por otro. Es un invaluable camino que lo comparo a la experiencia de que por fin te ponen los lentes indicados para tus ojos y miras a través de esos nuevos cristales, percibiendo las formas y colores de cuanto te rodea, con mayor nitidez y colorido.

Y valga la aclaración, éste aumento de percepción no va dirigido solamente a lo bonito, hermoso, agradable, sino a TODO. Las emociones son cual arcoiris en su abanico cromático, y recordemos que aún las que no nos "gustan" por ser incómodas y/o desagradables en su tránsito, todas y cada una de ellas nos son útiles, poseen su función y, si me permiten decirlo, nos humanizan: nos podemos conectar más con los otros y con nosotros mismos, comprender, aumento de empatía, compasión, etc.

Para lograr ir saliendo del analfabetismo emocional, ir puliendo el mismo e ir ampliando nuestro abecedario en las emociones, tenemos que tener en cuenta en algún momento del camino si estamos anestesiados a alguna emoción. La anestesia emocional está íntimamente vinculada al analfabetismo emocional, mas no son lo mismo.

Les recuerdo lo que significa la última: El analfabetismo emocional no significa que la persona no sienta las emociones, sino que no puede nombrarlas; no posee un registro que unifique lo que siente con la conciencia, y por ende con la expresión verbal; aparece un escaso darse cuenta de qué es lo que siente. Esto conlleva también a una pobre expresividad emocional, lo cual incide en los vínculos. Además, su registro emocional puede ser muy recortado, nombrando varias emociones, de muy diferente cualidad, con el mismo nombre (ej: conmoverse / estar triste; celos / envidia).

En la anestesia emocional, la persona no siente la emoción; en Gestalt lo denominamos Desensibilización. No hay un sentir concreto, de ahí que utilizo el término anestesia, pues nos ofrece con claridad lo que acontece. A la persona le "pasan cosas adentro", existe una emoción específica generada por una situación externa o interna (pensamientos, imágenes, por ejemplo), pero si alguien le pregunta qué siente en ese instante, la respuesta es NADA, no siente nada.

Al igual que una zona anestesiada del cuerpo donde sí pasa algo, mas no sentimos nada por efecto de la misma, así puede ocurrir con las emociones. Una persona puede dejar de sentir enojo, para preservar cierto vínculo por ejemplo; le pasan situaciones claras generadoras de enojo (incluso las detecta con facilidad en otros) mas su sentir es NADA. Otro ejemplo es una persona que ante los halagos o reconocimiento de algún tipo, puede entender que le pasa algo agradable, mas no siente NADA.

No solamente podemos tener anestesiada una emoción como el enojo o el miedo, sino también la alegría o la afectividad. ¡Cuánto nos perdemos! No registramos una cantidad de herramientas disponibles que poseemos a causa de esta anestesia.

Desde Gestalt, la paulatina sensibilización es la "receta" (he brindado varios ejercicios en otros post), mas para empezar podemos ir viéndonos en qué situaciones mentalmente podemos darnos cuenta que son importantes (la importancia es totalmente subjetiva, para cada persona), mas si nos consultamos adentro un minuto, nos encontramos con que no sentimos nada.
Uniendo el post anterior sobre el maltrato invisible, hay quien convive con el mismo (pareja, trabajo, comunidad, etc) y se ha anestesiado frente al mismo.

El siguiente paso es estar atento/a a una otra situación similar a donde registraste tu "nada" y permanecer en contacto interno, respira y permanece, para ir abriendo tu registro de sensaciones (corporales): ¿qué te pasa en ese momento?; poco a poco irás afinando tu sentir y añadiendo más datos sensibles. La "nada" ya deja de existir, la anestesia va desapareciendo gradualmente.

¿Quieres intentar ver dónde te aparece NADA? ¿Compartes tu descubrimiento?
¡Gracias!

15 de junio de 2014

El Invisible Maltrato Emocional

Maltrato, Abuso, maltrato emocional, Aida Bello Canto, Gestlat, Psicologia, vinculos toxicos
El maltrato está a la orden del día y si bien nos centramos en el post anterior sobre los estilos más frecuentes de manipulación, donde el maltrato es uno de los ingredientes más contundentes, resultante de esos vínculos tóxicos, también abundan otros más naturalizados, llegando nosotros mismos a pararnos en lo que denomino la "normalización del malestar". Puede tornarse tan frecuente entre personas, instituciones o en lo social, que puede tornarse invisible ... lo vemos, registramos el malestar, y lo dejamos pasar.

Cuando hablamos de cualquier manipulación o de una situación donde la violencia ya está instalada, el maltrato anidó en estas relaciones hace muchísimo tiempo antes. ¿Qué pasó entonces? Las descalificaciones, la indiferencia, pequeñas humillaciones, levantamiento de voz, coacción de libertad individual, menosprecio, indiferencia, ... ¿nada de esto fue registrado?

A esto me refiero a la invisibilidad del maltrato, tanto en el que nos toca a nosotros mismos como al que vemos "al pasar", el que acontece enfrente de nosotros y no hacemos nada, no nos involucramos, "no existe", ahí lo tornamos invisible. Es un tema de suma importancia, para mí, mas se sobrepasa cual objetivo del presente escrito. Lo enuncio para re-pensarnos un poquito.

Veamos diferentes tipos de maltrato emocional:

- Rechazo: no se le reconoce el valor a la persona, es tratada como si fuese inferior, desvalorizada. Se devalúan los pensamientos y sentimientos de la persona maltratada.

- Intimidación y atemorizamiento: Se provoca miedo en la persona a través de la intimidación, amenazas hacia otras personas o mascotas. Por ejemplo, el reiterado hostigamiento.

- Degradación: el objetivo de este tipo de maltrato es lograr el disminuir la dignidad y el valor de la persona maltratada, afectando su sentido de indentidad. Por ejemplo, humillar públicamente.

- Reclusión: Hace referencia a la limitación de la libertad de una persona; a veces incluye confinamiento físico, mas en muchas ocasiones basta una eficaz manipulación para que la persona maltratada se auto limite en sus movimientos. Por ejemplo, dejar de hacer ciertas tareas o salidas para que la otra persona esté contenta.

- Corrupción y explotación: en estos tipos de maltrato se lleva a convencer a una persona de ejecutar actos ilegales, por ejemplo, y en la explotación sacar ganancia a través del uso de una persona (abuso infantil, por ejemplo).

- Indiferencia emocional: en este tipo de maltrato no se atienden ninguna de las necesidades de la persona, ni físicas, ni mentales, ni emocionales, siendo tratado como si fuese un objeto o como si no existiese. Es un maltrato que no deja moretones "visibles", mas sí profundas huellas internas de daño.

La invisibilidad del maltrato no es poca cosa, ya que su inicio e instalación se nutre en esta fuente, y sólo nosotros podemos elegir qué hacer frente al mismo; por lo menos darnos cuenta que existe, que "es", que "está presente"; que nos puede tocar a todos y a cada uno, en mayor o menor medida ... y tener presente que el silencio es un gran cómplice.

8 de junio de 2014

4 Estilos de Manipulación

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La manipulación es una manera de maltrato psicológico que puede aparecer en cualquier ámbito de nuestras vidas. Se necesitan dos personas para que acontezca, ya que si el que quiere manipular no tiene la otra parte donde ejercer su "juego", no está la otra persona que acate sus deseos o cumpla su objetivo, sencillamente no puede hacer nada. Esto es de suma importancia, pues cuando nos sentimos o nos hemos sentido manipulados, solemos ver sólo la parte activa de la manipulación, y no nos reconocemos a nosotros mismos como jugadores en esta alianza.

El objetivo presente es que podamos empezar a reconocer los cuatro estilos de manipulación más frecuentes, detectar si alguno está presente en nuestras vidas y qué hacemos nosotros cuando se presenta: ¿nos enganchamos?, ¿de qué manera lo hacemos?, ¿a cuál soy más vulnerable? ... y profundizando un poquito más en nuestra indagación personal, ¿utilizo alguno de ellos y no me había dado cuenta?

Dado que se presenta en tantas áreas, me voy a centrar en el ámbito personal, en las relaciones interpersonales. La presencia de este "juego" en los vínculos, va logrando una paulatina intoxicación que puede alcanzar diferente graduación hasta llegar al chantaje emocional y el acoso moral. Mas el que aparezca en menor grado, no significa que no sea tóxico y que la pérdida de nuestra integridad no haya iniciado su carrera.

En la manipulación se busca que la otra persona acate deseos, satisfaga necesidades personales, sin importar lo que el otro quiera o necesite; no es consultado si lo desea ni se presenta en forma de "pedido" (¡no vaya a contestar negativamente!). Puede disfrazarse de gentiles modos, siendo difícil detectar la manipulación en el momento, mas los efectos aparecen en el manipulado casi de inmediato, sólo que puede naturalizarlos, no hacerles caso, o poseer sensaciones y/o emociones que no puede nombrar con claridad. La emoción que es frecuente que aparezca y es reconocida con facilidad es la culpa, si no se cumple con el pedido.

¡Vamos con los cuatro estilos!

Autoritario: Este estilo es muy fácil de reconocer ya que es un manipulador activo. A través del uso del poder, de la voz, de los gestos, se impone (intenta imponerse) a la otra persona.  Si no le dá resultado puede pasar a un estilo más depurado que es el Inculpador, donde incluye material especial para que la otra persona se sienta culpable "de algo". Muchas veces hay una amenaza implícita si no se acata el pedido. El manipulado, si cae en este entramado tóxico, da por hecho que "algo va a perder" (cariño, atención, cuidado,  posición económica, etc).

Lógico: Este estilo también es una manipulación activa. Cuesta más el reconocerlo pues se presenta con un arsenal de información lógica y hasta estadística que avala la acatación a sus deseos o necesidades. Puede incluso apelar a la tradición o a las creencias para sustentar que se haga lo que quiere. El que cae en esta manipulación siente que le faltan datos, no es tan "inteligente", da por hecho que el otro tiene razón; se descalifica frente al otro y deja de atender sus propios deseos y/o necesidades.

Seductor: Este estilo es una manipulación muy suave y "gentil", mas manipulación al fín y al cabo. A través de buenos modos va envolviendo a la otra persona para lograr sus objetivos. Generalmente hace sentir a la otra persona muy especial, importante para él/ ella, siempre y cuando la complazca. Muchos seductores, cuando no le da resultado este estilo, suelen pasar al autoritario.

Victima: Este estilo también es fácil de reconocer; es una manipulación pasiva, que utiliza sus gestos, tono de voz y argumentos muy característicos. No por ello es menos eficaz, ¡no nos engañemos! Incluso es un estilo altamente entrenado para generar culpa en la otra persona si no cumple con lo "pedido". Muchas veces se desarrolla este estilo como medio de escape a otra manipulación activa, sin registrar que está manipulando al mismo tiempo. Apelan al "pobrecito/a yo" para conseguir sus objetivos, y la otra persona puede caer en este entramado con tal de evitar todas las emociones disparadas adentro ante el decirle NO.
Como dato importante de comentarios tras experiencia vivencial en talleres y congresos de los que "jugaron a ser víctimas", todos y cada uno de los involucrados no solamente rechazaban a la "víctima", sino que les provocaba mucho enojo e ira. El que juega a conseguir su objetivo victimizándose, ha de saber que puede en primera instancia consiguir su objetivo por pena, compasión, etc, mas en la otra persona se va generando un gran enojo.

Sepamos que toda relación que posea manipulación, está en problemas (aunque no sea grato el saberlo); la integridad y el respeto se irá disolviendo en el tiempo. El primer paso es detectar si existe y qué hago con ello; cuál suele ser mi respuesta y qué pensamientos y sentimientos me llevan a "cumplir". Revisar mi puesta de límites y qué necesito para empezar a no jugar más, no ingresar en este entramado de manipulación.

Cuanto más nutro mi alfabeto emocional y tomo registro de lo que me pasa adentro, y en conexión en el intercambio con el Otro, cuanta más clara sea mi comunicación, en mejores condiciones estaré de establecer vínculos sanos y nutritivos.
Que mi Sí, sea un Sí.
Que mi No, sea un No.

¡Linda semana para todos!

1 de junio de 2014

Querer lo que Hacemos: Actitud y Elección

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A lo largo de los diferentes post, sea la temática que sea, he ido presentando distintos conceptos que para la Gestalt son columna, esenciales para este arte de vivir y convivir; para ir al encuentro y descubrimiento de ese Soy, sacudiéndonos - para decirlo de alguna manera coloquial- la autoimagen construída, ese ideal perseguido que nos fué útil en cierto momento, los debería tragados y seguidos como guías de ruta, etc. Todo un proceso.

Hago referencia en este ahora a los conceptos del darse cuenta, de tomar contacto y de responsabilidad de mí mismo/a, ampliando nuestro arcoiris de elecciones, de respuestas internas y en el encuentro con el entorno, con el mundo donde existimos. No nos pensamos desde un paradigma de individualismo sino desde un paradigma de Campo: Yo / Entorno, Yo / el Otro. Nos influenciamos mutuamente, siendo transformados y transformadores.

Tomar contacto con nuestras necesidades, descubrir qué hacemos con ellas, ¿las escuchamos y las atendemos?, ¿las evitamos? y de ser así, de qué manera hacemos lo que hacemos y cómo nos repercute a nosotros mismos y de qué manera incide en nuestras relaciones. Nos vamos apropiando de lo que nos pasa, tomando el protagonismo de nuestra existencia, registrando nuestra posible complicidad en muchas situaciones, aún con lo doloroso o incómodo que puede ser este descubrimiento, mas que nos saca de la impotencia o lugar de sometimiento.

Y cuando nos damos cuenta que no podemos hacer nada en lo concreto, por ejemplo con avatares de la vida que nos alcanzan o relaciones tóxicas que tenemos, nos paramos desde un lugar de preguntarnos de alguna manera "¿qué hago con esto?", que puede llevarnos a tomar paulatinas elecciones, un paso a paso respetuoso del tiempo personal, o a revisar qué actitud tomo frente a esto o aquello.
Comparto un pensamiento anónimo:

"Nada ha cambiado, 
sólo mi actitud.
Por eso, todo ha cambiado"

Podría pensarse que Gestalt apunta a un enfoque hedonista de la vida, priorizando lo que deseamos, lo que necesitamos, lo que nos dá placer; retomando un lenguaje casual: hacer lo que yo quiero. Y dista mucho de la esencia y el objetivo de Gestalt y de cada post brindado, que nos lleva de la mano en esta aventura de la vida a precisamente darle vuelta a ese pensamiento anterior. Nos invita, la Gestalt, y los convoco, a querer lo que hacemos. ¡Tremenda diferencia!

Podemos darnos cuenta, despacio y cada uno a su tiempo interno, qué elijo y para qué lo elijo, y si con estas respuestas sigo eligiéndolo - sea lo que sea- entonces me abro a quererlo, me cambia la mirada, mi actitud se torna positiva, me apropio de mi elección. Muchas veces lo que elijo no me gusta en sí mismo, mas lo hago desde los beneficios que me reporta ( un ejemplo concreto es ir al dentista, ¿a quién le gusta?). Y esto lo aplicamos a cada área de nuestra vida.

Y si descubro que no quiero lo que hago ... y lo sigo haciendo ... no me voy a autoengañar ni tirar afuera la responsabilidad de lo que me pasa. Por lo menos he de tener muy claro que haciendo lo mismo, voy a obtener los mismos resultados.
También puede pasar que sigo sin querer lo que hago y lo elijo todavía (me encanta la importancia de esta palabra: TODAVÍA) debido a que ignoro cómo generar el cambio o aún no tengo las herramientas necesarias. Ya es un gran paso este darse cuenta, que impregna de otra actitud, sin duda alguna.

Y tú, ¿quieres lo que haces?
¿Tienes algún "todavía"? ¡Compártelo si quieres!

¡Les deseo un hermoso día, queriendo lo que elijan!


 
 
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