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6 de abril de 2014

Puliendo el Analfabetismo Emocional

Emociones, Analfabetismo emocional, vinculos toxicos, sensibilizacion, El Tornillo Flojo
Una vez planteado el analfabetismo emocional que se refiere a la dificultad en nombrar emociones sentidas, confundir una emoción por otra, creer que se carece de ciertas emociones a causa de mandatos, creencias, la mayoría de las veces y vemos cómo incide en el pequeño rango de sentir de una persona y el calidad de vínculos que genera, la propuesta de hoy es dar un pasito màs para "pulir" este analfabetismo o mejor dicho, incrementar nuestra semántica emocional.


El hacerme responsable de mis emociones, tomar contacto con ellas, abrirme a la vivencia de es lo que es, me lleva a ser más íntegro y presente.
Siendo el que soy, dando cabida a mi sentir, sin intentar evadirlo, ni forzándome a sentir lo que debería, me torna más auténtico conmigo mismo/a y a partir de ahí con el Otro.

Cada emoción va a impregnar el vínculo que se establezca en ese momento; reconocer la funcionalidad de las emociones enriquecerá la calidad del vínculo establecido.
Esta calidad puede verse mermada e incluso ir en desmedro de la relación con un Otro, sino nos apropiamos de lo que sentimos y de nuestras necesidades emergentes.
Podemos depositar en el otro lo que hemos de atender para y por nosotros mismos. La dependencia emocional, la confluencia, la proyección, son ejemplos de un déficit en responsabilizarnos de nuestro sentir.

Ubicamos en el afuera, en el otro, aquello que evitamos darnos cuenta y atender en nosotros mismos. Depositamos en el otro la satisfacción de nuestra necesidad sin darnos cuenta que vamos creando un entramado para vínculos tóxicos. Por supuesto que necesitamos de soportes externos, amén de la necesidad del contacto con nuestro entorno permanente o esporádico, según la necesidad, mas a lo que hago referencia es a la búsqueda en el afuera como evitación a permanecer con mi sentir (miedo, tristeza, soledad…).

La sensibilización corporal, como previamente lo he señalado, es una de las vías regias para nutrir nuestra semántica emocional. Veamos un ejemplo de trabajo con las sensaciones corporales:
  
José posee dificultad en nombrar distintas emociones. Plantea una problemática en su matrimonio debido a lo poco expresivo que es y dice ser “acusado” por su familia de autoritario y que sólo habla para señalar lo negativo. Cuando le pido que nombre emociones, sólo nombra el enojo y la melancolía; en cambio sí puede describir diversas sensaciones corporales como presión en el pecho, decaimiento físico, cosquilleo general, molestias estomacales, ... José habla de una preocupación con el mismo tono de voz que habla sobre un momento satisfactorio.

Le pido que cierre los ojos y extienda sus manos hacia adelante; yo extiendo también las mías y las ubico debajo de sus palmas. Le indico que con sus manos me exprese diferentes sentimientos, los cuales le voy a ir nombrando de a uno. Le pido que me muestre el enojo (aprieta las mías con movimientos breves y presionándome con sus dedos); tranquilidad (deja caer sus manos sobre las mías con gran peso, quietas, les da vuelta a sus manos depositando sus palmas sobre mis manos con peso – esto lo hace varias veces-); ternura (sus manos toman forma de garra y empieza a rasgarme con sus uñas, cual rastrillo): melancolía (ejecuta los mismos movimientos realizados en la tranquilidad); alegría (agita sus dedos sobre mis manos, con movimientos rápidos y sucesivos, de arriba a abajo).

Hacemos cambio, pidiéndole a José que ahora ubique sus manos abajo de las mías para yo repetir lo más fielmente posible cada movimiento por él realizado. De esta forma, José puede entrar en contacto con su manera de expresar estos sentimientos, llamándole la atención su registro de la ternura, la similitud entre la tranquilidad y la melancolía, de lo cual él no se daba cuenta.
Vamos afinando paulatinamente su registro corporal emocional, “despertando” emociones a su conciencia, para después poder acceder a la expresividad de las mismas. Que pueda mostrar y expresar alegría si es lo que siente, por ejemplo.

 La indagación de las emociones a través de las sensaciones corporales nos permite acceder a la semántica emocional, cómo vivencia la persona las emociones corporalmente, permitiéndonos no solamente un paulatino despertar emocional sino a descubrir qué nombra cuando nombra una emoción.

En el ejemplo de José, vemos cómo es su registro de la ternura y cómo tiene unida la tranquilidad con la melancolía. No es nuestro objetivo presente mostrar el trabajo específico para ayudarlo a discriminar y nutrir su semántica emocional, sino el reiterar la importancia de las sensaciones corporales en el tema que nos ocupa. Si él posee dificultad en nombrarse a sí mismo sus emociones, es esperable que las tenga a la hora de expresarlas en sus vínculos, no solamente con palabras sino con sus gestos, expresiones faciales, con todo su ser.

¿Se animan a realizar este ejercicio con las manos de sensibilización? Será de indagación mutua con su compañero/a, revisando y nutriendo su semántica emocional. ¿Qué descubren en el mismo? Agradezco sus comentarios para enriquecimiento de todos. ¡Gracias! 

8 de febrero de 2014

Analfabetismo Emocional

Emociones, Alexitimia, Dra. Aida Bello Canto, vínculos
Con alta frecuencia nos encontramos con personas que poseen dificultad a la hora de nombrar emociones. A esta dificultad, con variantes en intensidad, la he denominado analfabetismo emocional. Se refiere a la dificultad en nombrar emociones sentidas, confundir una emoción por otra, creer que se carece de ciertas emociones ( la mayoría de las veces a causa de mandatos y/o creencias).

No estoy haciendo referencia a la "Alexitimia" aunque prodría confundirse, ya que también el sujeto posee una incapacidad para detectar sus emociones y en los demás y nombrarlas, mas la alexitimia es un trastorno neurológico.

El analfabetismo emocional no significa que la persona no sienta las emociones, sino que no puede nombrarlas; no posee un registro que unifique lo que siente con la conciencia, y por ende con la expresión verbal; aparece un escaso darse cuenta de qué es lo que siente. Esto conlleva también a una pobre expresividad emocional, lo cual incide en los vínculos. Además, su registro emocional puede ser muy recortado, nombrando varias emociones, de muy diferente cualidad, con el mismo nombre.

Veamos un ejemplo:
María dice que siente celos en muchas oportunidades, llevándola al padecimiento y a frecuentes peleas con su pareja. Cuando siente celos dice que necesita explotar con gritos y se enoja. Le pido que ofrezca situaciones donde se hacen presente los celos: "Juan se fué a una cena que lo invitaron unos amigos. Yo me quedé en casa: a mí nadie me llama para salir. ¡Me muero de celos! Me parece bien que él vaya a su salida; con eso no tengo problema". Otro ejemplo de María: "Susana se gastó un montón de dinero en algo superficial, para nada imprescindible. Y yo vivo haciendo cuentas para llegar a fín de mes. ¡Estallé de celos! cuando me fui de regreso a casa, me puse a gritar en la calle hasta el llanto. No es el dinero en sí mismo lo que me molesta, sino la libertad que tiene para gastarlo".
Le pido que defina "celos" para ella: "es la emoción que siento cuando otra persona hace algo que yo quiero para mí".

¿A qué les suena esto? Vemos que María confunde celos con envidia. Le pedí que buscase en el diccionario ambas palabras y reflexionara sobre el contenido de las mismas. a través de ejercicios de sensibilización, comprensión de ambas emociones y sus diferencias, María puedo empezar a reconocer la presencia de la envidia en su vida. Esta emoción estaba prohibida para ella, pues sólo la sienten las malas personas.

Cuando María pudo empezar a registrar su envidia, aprender a captar esta emoción como una oportunidad para apropiarse de sus deseos que el otro le servía de espejo, sentirla sin juzgarse una mala persona y averiguar qué pasos podía implementar para alcanzar su objetivo, ella se abrió una puerta para elegir qué hacer o no hacer en cada situación. Disminuyeron sus celos, se apropió de su envidia y liberó el vínculo de su pareja de sus estallidos.

¿Cuánto de esto nos puede pasar a nosotros? ¿Qué emociones podemos estar anulando, confundiendo, anestesiando?

Otro ejemplo es llamar tristeza a toda conmoción emocional: sea de alegría, de enojo, alta afectividad. Personas que se emocionan ante una situación, un abrazo, una mirada ... se conmueven profundamente y el nombre que le dan es tristeza. No pueden discriminar la variedad emocional, y en este caso puntual llega a convencerse de que es "depresivo/a", por la reiterada presencia de la tristeza: es la única que nombran. Algunos ya conocen una de mis frases: Tú eres lo que tú dices (¡el cerebro se lo cree!).

El cuerpo siempre está presente. A veces podemos ignorar lo que sentimos, mas nuestro cuerpo lo registra. Tratamos de evitar sentir lo que estamos sintiendo, mas eso que nos está surgiendo dentro no desaparece, sólo desaparece para nuestra conciencia, se escapa de nuestro darnos cuenta.

El trabajo en sensibilización es el pertinente. Si les interesa, les regalo en la próxima un ejercicio especial y fácil.

Éste tema abre un abanico para profundizar en: cómo ubicamos en el otro las emociones que no podemos registrar en nosotros, de qué nos estamos perdiendo al no detectar señales emocionales, cuán anestesiado podemos tener el "disfrute" o confundido con otro nombre, la alexitimia propiamente dicha y un largo etc.

Por hoy me parece suficientemente rico el que podamos revisar nuestro alfabeto emocional y distinguir qué emoción es la menos presente en nuestras vidas. A veces, y lo digo con mucho cuidado, a veces la mirada de personas queridas de nuestro entorno puede ayudarnos a detectar ciertas emociones ausentes en nuestro repertorio, o marcarnos reacciones no coherentes con los hechos en sí mismos (como los celos en el ejemplo de María).

Cuanto más rico es nuestro repertorio emocional, emociones primarias y de desarrollo, mayor grado de vivencia y experiencia vital poseemos, profundo contacto y calidad en el encuentro.

¿Te animas a realizar tu propia revisión? ¿Compartes tu hallazgo?

11 de enero de 2015

Mayor Inteligencia Emocional, menor Analfabetismo Emocional

Inteligencia Emocional, Analfabetismo Emocional, Aida Bello Canto, Gestalt, Emociones positivas
El desarrollo personal va de la mano de una ampliaciòn de nuestro alfabeto emocional, aprendiendo a detectar y diferenciar nuestras emociones, conocer sus funciones y escuchar sus señales de aviso sobre què estamos necesitando. El nombrar algunas emociones positivas y otras negativas simplemente es ùtil a fines de distinguir sus efectos en nosotros, pues todas y cada una son necesarias, dàndonos informaciòn sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea. Las emociones positivas nos generan  bienestar, tienden a conectarnos con el mundo, a relacionarnos asertivamente con los otros y las denominadas negativas nos conectan con el disconfort, tienden a alejarnos del medio y mayor predisposiciòn a relacionarnos negativamente con los demàs.

Disminuir nuestro analfabetismo emocional, nos aumenta nuestra Inteligencia Emocional, detectando nuestras emociones y aprendiendo a tener "control" sobre ellas, sean emociones positivas o negativas. Incrementamos nuestra capacidad de saber apreciar què son las cosas positivas, desarrollamos una capacidad adicional de anàlisis con la informaciòn del mundo que nos brindan nuestros sensores afectivos, no solamente las positivas sino tambièn las negativas, y nos torna cual campo fèrtil para potenciar las positivas.

Las emociones positivas hemos de verlas dentro del marco de la Inteligencia Emocional, ya que no solamente remiten a favorecer y nutrir la sensaciòn de bienestar interno sino que:

- poseen una amplia implicancia en terrenos cognitivos, orgànicos y como funciòn adaptativa beneficiosa;
- nos tornan menos vulnerables a los efectos negativos de la vida;
- facilitan nuestros procesos cognitivos. Aumentan nuestra memoria.
- Afectan los procesos de categorizaciòn, que es la forma en que organizamos al mundo y lo hacemos con mayor flexibilidad y creatividad;
- promueven el desarrollo de estrategias màs creativas y favorecen la adaptaciòn creativa al medio que nos rodea y a nuestra vida;
- disminuyen el efecto negativo, insalubre, del impacto de las emociones negativas en el organismo (ira, miedo, ansiedad, por ejemplo). Con la activaciòn del hemisferio derecho cerebral se ven disminuìdos los efectos nocivos en nuestro cuerpo (ej: hipertensiòn arterial).

Todos tenemos fortalezas emocionales: De hecho, en las 24 fortalezas encontradas en sus investigaciones por Martin Seligman, se ha comprobado que solemos poseer siempre 5 de ellas, aunque utilicemos unas màs que otras. El punto es ir ampliàndolas, ejercitarlas e integrarlas.

Por ùltimo en este hoy, hice referencia arriba a la necesidad de aprender tambièn a "controlar" las emociones tanto positivas como negativas, y quizà  alguno se quede con la intriga de por què es necesario el hacerlo con las positivas; en esencia es porque el que es plenamente optimisma, sin tomar en cuenta una mirada "centrada", puede correr riesgos innecesarios porque da por hecho de que nada negativo le puede pasar y puede caer en la creencia de que lo "malo" le pasa a los otros.

Todas las emociones nos ofrecen informaciòn y son ùtiles en nuestra existencia. Indiscutiblemente, y sustentado en numerosas investigaciones en el campo de las neurociencias (psiconeuroinmunoendocrinologìa), los beneficios del desarrollo y aprendizaje de las emociones positivas son profundos y saludables. Ahora, està en nosotros elegir què hacemos con esta informaciòn. A esta posibilidad de elecciòn, es lo que llamamos en Gestalt, Responsabilidad con nosotros mismos.

¡Y todos elegimos dìa a dìa!

22 de enero de 2017

Emociones anuladas, Vida recortada!

Emociones, Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Analfabetismo emocional,
Hay bastantes personas que tienen dificultad a la hora de nombrar emociones. A esta dificultad, con variantes en intensidad, la he denominado analfabetismo emocional. Se refiere a la dificultad en nombrar emociones sentidas, confundir una emoción por otra, creer que se carece de ciertas emociones.

El analfabetismo emocional no significa que la persona no sienta las emociones, sino que no puede nombrarlas; no posee un registro que unifique lo que siente con la conciencia, y por ende con la expresión verbal; aparece un escaso darse cuenta de qué es lo que siente. Esto conlleva también a una pobre expresividad emocional, lo cual incide en los vínculos.

También pueden llamar a varias emociones, de muy diferente cualidad, con el mismo nombre.

Veamos un ejemplo:
María dice que siente celos en muchas oportunidades, llevándola al padecimiento y a frecuentes peleas con su pareja. Cuando siente celos dice que necesita explotar con gritos y se enoja. Le pido que ofrezca situaciones donde se hacen presente los celos: "Juan se fué a una cena que lo invitaron unos amigos. Yo me quedé en casa: a mí nadie me llama para salir. ¡Me muero de celos! Me parece bien que él vaya a su salida; con eso no tengo problema". Otro ejemplo de María: "Susana se gastó un montón de dinero en algo superficial, para nada imprescindible. Y yo vivo haciendo cuentas para llegar a fín de mes. ¡Estallé de celos! cuando me fui de regreso a casa, me puse a gritar en la calle hasta el llanto. No es el dinero en sí mismo lo que me molesta, sino la libertad que tiene para gastarlo".
Le pido que defina "celos" para ella: "es la emoción que siento cuando otra persona hace algo que yo quiero para mí".

¿A qué les suena esto? Vemos que María confunde celos con envidia. Le pedí que buscase en el diccionario ambas palabras y reflexionara sobre el contenido de las mismas. a través de ejercicios de sensibilización, comprensión de ambas emociones y sus diferencias, María puedo empezar a reconocer la presencia de la envidia en su vida. Esta emoción estaba prohibida para ella, pues sólo la sienten las malas personas.

Cuando María pudo empezar a registrar su envidia, aprender a captar esta emoción como una oportunidad para apropiarse de sus deseos que el otro le servía de espejo, sentirla sin juzgarse una mala persona y averiguar qué pasos podía implementar para alcanzar su objetivo, ella se abrió una puerta para elegir qué hacer o no hacer en cada situación. Disminuyeron sus celos, se apropió de su envidia y liberó el vínculo de su pareja de sus estallidos.

¿Cuánto de esto nos puede pasar a nosotros? ¿Qué emociones podemos estar anulando, confundiendo, anestesiando?


Otro ejemplo es llamar tristeza a toda conmoción emocional: sea de alegría, de enojo, alta afectividad. Personas que se emocionan ante una situación, un abrazo, una mirada ... se conmueven profundamente y el nombre que le dan es tristeza. No pueden discriminar la variedad emocional, y en este caso puntual llega a convencerse de que es "depresivo/a", por la reiterada presencia de la tristeza: es la única que nombran. Algunos ya conocen una de mis frases: Tú eres lo que tú dices (¡el cerebro se lo cree!).

Éste tema abre un abanico para profundizar en: cómo ubicamos en el otro las emociones que no podemos registrar en nosotros, de qué nos estamos perdiendo al no detectar señales emocionales, cuán anestesiado podemos tener el "disfrute" o confundido con otro nombre.

Por hoy me parece suficientemente rico el que podamos revisar nuestro alfabeto emocional. Prestar atención a nuestro cuerpo, pues a lo mejor sentimos una opresión en el pecho ante una situación y no darnos cuenta que sentimos angustia, o desborde de alegría, etc. Permanecer un ratito sintiendo ... ayuda.

Cuanto más rico es nuestro repertorio emocional mayor grado de vivencia y experiencia vital poseemos, profundo contacto y calidad en el encuentro. "Coloreamos" nuestra vida y mejoramos nuestras relaciones.

Un cálido saludo,

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


18 de agosto de 2019

¿Confusión de Emociones? Analfabetismo Emocional

Dra. Aida Bello Canto, Emociones, Gestalt, Psicología, Analfabetismo emocional, relaciones
Ya hemos visto en diferentes artículos anteriores cómo el ampliar nuestro registro emocional, detectar lo que siento e identificar cada vez más emociones, nos enriquece de muy diversas maneras.
No solamente estaré en mejores condiciones de expresarme emocionalmente, reducir mi analfabetismo emocional, sino que nutriré mis vínculos, aportaré mayor claridad a la manera de relacionarme, detectaré más fácilmente lo tóxico y me encontraré con mayores posibilidades de elegir. La coherencia entre lo que pienso, siento y hago se tornará más presente, lo cual conduce a un profundo alivio.

Aumentar el registro corporal emocional nos favorece el ir restando anestesia a aquellas emociones que han quedado afuera de nuestra conciencia, por muy variadas causas; tomar contacto con una emoción, vivenciarla corporalmente, sentir la misma y cómo se presenta con sus señales claras físicas, abre una vía regia al darse cuenta de que está presente alguna emoción, aunque sea nueva, "rara" por desconocida o incluso empezar a discriminarlas entre sí. Apoyarme en mis sensaciones corporales me facilita aprender a nombrar lo que siento cuando lo siento. Estaré en mejores condiciones de expresar mis emociones, entenderME en mi sentir; lo cual no es poca cosa pues con alta frecuencia una persona puede padecer creyendo que siente una emoción y lo que que hace es utilizar el nombre conocido de otra muy distinta.

La confusión de emociones acarrea frecuentemente buena dosis de sufrimiento, y esto acontece cuando la persona no puede, no sabe, nombrar realmente su sentir y lo que hace es confundir sentimientos. Un ejemplo de este padecer del que hablo es nombrar angustia en lugar de registrar "estar conmovido/a". Cuando se le ofrece el espacio ( recuerden la importancia de darse tiempo para darse cuenta) a este ser para que permanezca con su emoción a la que nombra Angustia - y por ende la siente como tal- y se le pide que empiece a describir cómo lo siente, lo que describe es un gran caudal emocional, el pecho más abierto, cierta ternura y alta sensibilidad; termina diciendo Estoy conmovido/a. El llanto - si lo hay-  y toda su expresión corporal cobra otra dimensión interna en su sentir, habilitándose a conmoverse. ¿Y saben qué? la esencia que reside en este conmoverse, suele ser ternura y alegría, ¡cuán distinto a la angustia!
Otras tantas veces, lo que es nombrado como angustia es enojo o incomodidad frente a una situación o persona. Y si  posee problemas para nombrar y detectar enojo o incomodidad en el grado que sea, tendrá problemas a la hora de poner límites.

En Gestalt trabajamos de muy diferentes maneras la sensibilización corporal (toda emoción es registrada primero en el cuerpo). Les facilito un video de un ejercicio de Sensibilización corporal, con las manos, para que puedan ir entrenándose e indagando en sus emociones: cómo las expresan, si al recibir el "espejo" de su expresión emocional con las manos pueden darse cuenta si les llega de la manera que Ustedes sentían o no, ¿transmití lo que quise o expresé otra cosa? En este ejercicio muestro cinco emociones: tranquilidad, enojo, miedo, alegría y ternura. Cuando lo hagan, los convoco a que vayan probando diversas emociones. Ésto es una muestra, y solamente utilizamos las manos ... imagínense el trasladarlo a los gestos, a todo el cuerpo, expresiones faciales, tono de voz, etc.



Para comunicarnos con claridad y coherencia he de integrar mi sentir y transmitírselo a la otra persona; si poseo dificultad en saber lo que siento o en expresarlo, indefectiblemente mi comunicación se ve mermada. Si me enriquezco emocionalmente, me nutro en lo personal y lo traslado al modo de conectarme con el Otro, con el mundo.

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

18 de abril de 2015

Menor Analfabetismo Emocional = Mayor Protección interna

Analfabetismo Emocional, Emociones, Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt
Las emociones son grandes motivadores naturales en nuestras vidas, pues cuando surge una emoción nos está revelando  una necesidad con el propósito de guiarnos hacia lo que nos hace falta o para nuestro crecimiento personal. Sentir nuestras emociones nos afina la percepción de nosotros mismos, nos mantienen vivos, nos sirven de brújula para dirigir nuestras acciones y:
- promueven el encuentro con el otro, con el mundo;
- nos ayudan a detectar a lo que hemos de poner límites;
- nos señalan momentos de retirada hacia nosotros mismos.

En los últimos post venimos hablando de la violencia y sus modos, el maltrato y como salir del dominio, estando presente en este gran tema la dificultad existente en registrar emociones que desde el principio dan su aviso de que algo está atentando contra la integridad y la autoestima, mas paulatinamente dejamos de prestarles atención. El entrenarnos en su registro, ampliar nuestro alfabeto emocional, opera cual protector o cuidador interno, entre muchas otras cosas como veremos.

Cuánto más podemos dar cuenta de nuestras emociones, mayor claridad tendremos de nosotros mismos, qué nos pasa, ¿qué estoy necesitando? Vivenciar y permanecer en las muchas emociones que nos proporcionan bienestar, así como permanecer en las displacenteras para reconocer qué nos está pasando (adormecerlas, negarlas o taparlas nos auguran la postergación de problemas, incluso de índole físicos).

Además, este registro se hace en el presente, en el Ahora, lo cual nos va entrenando para habitarnos en el tiempo que estamos transitando y menos en el pasado o en la anticipación del futuro (entendida como ansiedad por lo que vendrá y no en el sentido de proyectar/crear / visualizar hacia adelante).

También nos llevan a ser más transparentes/honestos, para empezar con nosotros mismos y desde ahí con el otro, pues aunque suene duro lo que estoy diciendo, la persona que por ejemplo se enoja y no lo muestra ni lo dice por evitar conflictos, termina "actuando" su enojo de muy diversas maneras; o va acumulando y un día estalla de manera inadecuada y desmedida con la situación actual. O dice un "sí" cuando es un "no" y pone "cara de pocos amigos". Ejemplo: - ¿Qué te pasa? - ¡Nada!

Disminuir nuestro analfabetismo emocional nos hace crecer internamente, nos enriquece el contacto con el mundo, nos instrumenta fuertemente para transitar conflictos, dificultades, ya que vamos puliendo una actitud positiva a tomar frente a lo que nos acontece.

No nos convertimos en un desborde de emociones, ni nos tornamos débiles y vulnerables, como varios que esconden o anestesian sus emociones temen (obviamente por experiencias pasadas y analfabetismo emocional, donde el miedo toma mayor dimensión), sino que:

- sentimos nuestras emociones con claridad, sin sentir que toman el control y nos invaden a pleno (recuerden que podemos sentir varias emociones al mismo tiempo, siendo muchas veces distintas en las sensaciones que generan);
- sentimos y pensamos al mismo tiempo, sin que ninguno de los dos tomen el control;
- sentimos y nos dejamos ser espontáneos, frescos, auténticos, sin negarnos a nosotros mismos lo que nos pasa;
- sentimos y aprendemos a comunicarnos con el mundo con respeto, cuidado y autenticidad (tengamos presente que Sinceridad no es Sincericidio), pues vamos comunicándonos con nosotros mismos con este buen trato.

Nuestras emociones nos cuidan, nos protegen e instrumentan. Tomarnos unos minutos al día para registrar cómo estamos, qué sentimos, es una fructífera inversión personal. Tú decides.

¡Buen fin de semana!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt


14 de enero de 2018

La Anestesia Emocional : sosteniendo el vínculo ...

Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Anestesia emocional, Miedo
Las emociones son cual arcoiris en su abanico cromático, y recordemos que aún las que no nos gustan por ser incómodas o desagradables, todas y cada una de ellas nos son útiles, poseen su función.
Las necesitamos todas para desarrollar nuestra inteligencia emocional.

La anestesia emocional está íntimamente vinculada al analfabetismo emocional, mas no son lo mismo. Veamos la diferencia:

El analfabetismo emocional no significa que la persona no sienta las emociones, sino que no puede nombrarlas; no posee un registro que unifique lo que siente con la conciencia, y por ende con la expresión verbal; aparece un escaso darse cuenta de qué es lo que siente. Esto conlleva también a una pobre expresividad emocional, lo cual incide en los vínculos. Además, su registro emocional puede ser muy recortado, nombrando varias emociones, de muy diferente cualidad, con el mismo nombre (ej: conmoverse / estar triste; celos / envidia).

En la anestesia emocional, la persona no siente la emoción. No hay un sentir concreto, de ahí que utilizo el término anestesia, pues nos ofrece con claridad lo que acontece. A la persona le "pasan cosas adentro", existe una emoción específica generada por una situación externa o interna (pensamientos, imágenes, por ejemplo), pero si alguien le pregunta qué siente en ese instante, la respuesta es NADA, porque realmente no siente nada.

Al igual que una zona anestesiada del cuerpo donde sí pasa algo, mas no sentimos nada por efecto de la misma, así puede ocurrir con las emociones. Una persona puede dejar de sentir enojo, para preservar cierto vínculo por ejemplo; le pasan situaciones claras generadoras de enojo (incluso las detecta con facilidad en otros) mas su sentir es NADA. Otro ejemplo es una persona que ante los halagos o reconocimiento de algún tipo, puede entender que le pasa algo agradable, mas no siente NADA.
Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones

No solamente podemos tener anestesiada una emoción como el enojo o el miedo, sino también la alegría o la afectividad. ¡Cuánto nos perdemos! No registramos una cantidad de herramientas disponibles que poseemos a causa de esta anestesia.

Ir sensibilizándonos emocionalmente, salir de la anestesia emocional, es muy importante también porque podemos estar viviendo alguna relación de maltrato (en la pareja, el trabajo, ...) y no darnos cuenta debido a la anestesia que hemos desarrollado para sostener este vínculo. El precio que pagamos es muy algo, como hemos visto en otros artículos.

Fíjate en alguna de las situaciones que dejas pasar y no sientes nada, pero puedes darte cuenta que en algún momento de daba enojo o miedo, ... ¡ahí tienes un punto de anestesia! Permanece en contacto interno, respira y permanece, para ir abriendo tu registro de sensaciones (corporales):
¿qué te pasa en ese momento?; poco a poco irás afinando tu sentir y añadiendo más datos sensibles. La "nada" ya deja de existir, la anestesia va desapareciendo gradualmente.

Confía en tus recursos actuales; en el momento que nos anestesiamos, fue lo mejor que pudimos hacer en esa situación, pero hemos crecido, transitado experiencias que nos han fortalecido ... ya no somos los mismos!

Un cálido saludo,

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

5 de septiembre de 2020

La Anestesia Emocional: sosteniendo la relación.

Las emociones son cual arcoiris en su abanico cromático, y recordemos que aún las que no nos gustan por ser incómodas o desagradables, todas y cada una de ellas nos son útiles, poseen su función. Las necesitamos todas para desarrollar nuestra inteligencia emocional. La anestesia emocional está íntimamente vinculada al analfabetismo emocional, mas no son lo mismo. Veamos la diferencia: El analfabetismo emocional no significa que la persona no sienta las emociones, sino que no puede nombrarlas; no posee un registro que unifique lo que siente con la conciencia, y por ende con la expresión verbal; aparece un escaso darse cuenta de qué es lo que siente. Esto conlleva también a una pobre expresividad emocional, lo cual incide en los vínculos. Además, su registro emocional puede ser muy recortado, nombrando varias emociones, de muy diferente cualidad, con el mismo nombre (ej: conmoverse / estar triste; celos / envidia). En la anestesia emocional, la persona no siente la emoción. No hay un sentir concreto, de ahí que utilizo el término anestesia, pues nos ofrece con claridad lo que acontece. A la persona le "pasan cosas adentro", existe una emoción específica generada por una situación externa o interna (pensamientos, imágenes, por ejemplo), pero si alguien le pregunta qué siente en ese instante, la respuesta es NADA, porque realmente no siente nada. Al igual que una zona anestesiada del cuerpo donde sí pasa algo, mas no sentimos nada por efecto de la misma, así puede ocurrir con las emociones. Una persona puede dejar de sentir enojo, para preservar cierto vínculo por ejemplo; le pasan situaciones claras generadoras de enojo (incluso las detecta con facilidad en otros) mas su sentir es NADA. Otro ejemplo es una persona que ante los halagos o reconocimiento de algún tipo, puede entender que le pasa algo agradable, mas no siente NADA. Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones No solamente podemos tener anestesiada una emoción como el enojo o el miedo, sino también la alegría o la afectividad. ¡Cuánto nos perdemos! No registramos una cantidad de herramientas disponibles que poseemos a causa de esta anestesia. Ir sensibilizándonos emocionalmente, salir de la anestesia emocional, es muy importante también porque podemos estar viviendo alguna relación de maltrato (en la pareja, el trabajo, ...) y no darnos cuenta debido a la anestesia que hemos desarrollado para sostener este vínculo. El precio que pagamos es muy algo, como hemos visto en otros artículos. Fíjate en alguna de las situaciones que dejas pasar y no sientes nada, pero puedes darte cuenta que en algún momento de daba enojo o miedo, ... ¡ahí tienes un punto de anestesia! Permanece en contacto interno, respira y permanece, para ir abriendo tu registro de sensaciones (corporales): ¿qué te pasa en ese momento?; poco a poco irás afinando tu sentir y añadiendo más datos sensibles. La "nada" ya deja de existir, la anestesia va desapareciendo gradualmente. Confía en tus recursos actuales; en el momento que nos anestesiamos, fue lo mejor que pudimos hacer en esa situación, pero hemos crecido, transitado experiencias que nos han fortalecido ... ya no somos los mismos! Un cálido saludo, Dra. Aída Bello Canto Psicología y Gestalt

10 de mayo de 2020

Mayor registro Emocional = Mayor Vitalidad, mejores Relaciones

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Inteligencia Emocional
Tener un rico repertorio emocional nos provee de un mayor grado de vivencia y experiencia vital, profundo contacto y calidad en nuestras relaciones. Recordemos que las emociones primarias son con las que venimos equipados desde nuestro nacimiento, poseyendo cada una su función de supervivencia (miedo, afecto, tristeza, enojo y alegría).

Las emociones de desarrollo son éstas primarias que se van desplegando y tomando matices e intensidad variada, pudiendo con ello aumentar nuestro registro emocional al crecer internamente, fortalecer nuestra autoestima, ir más allá de nuestro "Yo" y conectarnos con los otros seres humanos. 

¿Para qué nos sirve tener un mayor registro emocional?: para ser más claros, para expresarnos emocionalmente, nuestra experiencia vital se enriquece y nuestras relaciones y vínculos tienden a ser nutritivas (ya que detectamos con mayor rapidez lo que emocionalmente nos intoxica).

Les doy un ejemplo de una emoción primaria y su paso a emociones de desarrollo, funcionales y disfuncionales:
Emoción primaria: Afecto. Su función es la vinculación.
Emociones de desarrollo del Afecto: Amor, ternura, aceptación, agradecimiento, apoyo, compasión, comprensión, empatía, simpatía, solidaridad.
Emociones disfuncionales del Afecto: dependencia, sumisión, sometimiento, aislamiento.

Les recuerdo que lo que denomino analfabetismo emocional no significa que la persona no sienta las emociones, sino que no puede nombrarlas; no posee un registro que unifique lo que siente con la conciencia, y por ende con la expresión verbal; aparece un escaso darse cuenta de qué es lo que siente. Esto conlleva también a una pobre expresividad emocional, lo cual influye en los vínculos.

Dra. Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones

Con gran frecuencia vamos anestesiando nuestras emociones para protegernos, llegando a sacarlas de nuestro repertorio emocional, amputando nuestra experiencia vital. Obviamente para poder acceder nuevamente a ellas hemos de solucionar la causa o causas que nos llevaron a ésta anestesia y pasar a sentirnos con herramientas para cuidarnos sin pagar el precio de opacarnos emocionalmente. Los motivos más frecuentes son:

- Miedo al rechazo al expresar algunas emociones; ya sean emociones de enojo, tristeza o amor. 
- Falsas creencias sobre algunas emociones; creer que sentir tal o cual emoción (por ejemplo envidia, enojo) es "malo".
- Perfeccionismo / control emocional. Considerar que expresar emociones es una demostración de vulnerabilidad (enojo, ansiedad, angustia, tristeza).
- Dependencia emocional; se van eliminando muchas emociones del propio repertorio con el objetivo de asegurarme permanecer al lado del Otro, expresar lo que considero que es deseado por la otra persona.

Ponerle nombre a lo que sentimos, enriquecer nuestro alfabeto emocional, nos genera una mayor riqueza en nuestra experiencia vivencial propia y en nuestras relaciones, nos ofrece una comprensión más clara sobre lo que nos pasa cuando nos pasa y reflexión sobre la situación acontecida. ¡Tengamos presente que podemos sentir más de una emoción a la vez!

Para los que deseen ir puliendo su detección en las emociones, les recomiendo Sensibilización Cuerpo y Emoción.

A veces, "no sabemos lo que nos pasa y éso es lo que nos pasa" (Ortega y Gasset).

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

22 de febrero de 2014

Empatía: Contagio Emocional

Empatia, emociones, psicologia positiva, El Tornillo Flojo, gestalt
La empatía es un término que posee muchas definiciones, según el acercamiento sea desde lo perceptivo, lo cognitivo, lo emocional o comportamental. Desde Lipps (1903) hasta Batson (2009) tenemos acuerdos y desacuerdos sobre éste término, mas la principal coincidencia estriba en tomarla como una respuesta afectiva donde la persona "considera la experiencia de la vida interna del otro manteniendo la objetividad" (Kohut).

En lenguaje sencillo, es ponerse en los zapatos del otro, sin perder contacto con lo que a mí me pasa en mis propios zapatos. La empatía nos permite sentir lo que el otro siente, así como asomarnos a imaginar cómo nos sentiríamos en la situación de otra persona.

Ésta posibilidad que tenemos los humanos de sentir con, presente en muy variada graduación en cada persona, nos conecta y nos ayuda a movilizar nuestra semántica emocional (sobre la cual venimos hablando). Nos permite desde sufrir ante la observación del sufrimiento del otro hasta alegrarnos y contagiarnos de la alegría de otra persona.

 Algunas personas toman como punto de partida la empatía para trasladar el foco hacia sí mismo/a, en lugar de permanecer en el entendimiento emocional de lo que al otro le está pasando. Hemos de tener cuidado con ello si deseamos entrar en contacto con el otro, si buscamos un encuentro, pues acá puede perderse la presencia y respetuosa escucha que podemos brindar. Ejemplo: Dos personas están juntas, llamémosle A y B. A comparte con B un acontecimiento especial por el cual está transitando; B escucha e inmediatamente toma "pie" para pasar a contar su propia "historia" y explayarse en su sentir: pasa a ser el/la protagonista, con lo cual A queda relegado/a. Fijémosnos si esta situación se repite en ciertas relaciones.

Este contagio emocional es el primer paso de una cadena valiosa que nos lleva a sentir por. Se pueden destacar cuatro eslabones: empatía, simpatía, preocupación empática y compasión. No voy a explayarme en los otros tres, mas me parece importante su mención ... porque nos conducen a un actitud pro-social, a un deseo de ayudar de manera altruísta y a la compasión.


Las neurociencias han aportado mucho en los últimos años a este tema. Singer y Lamm (2009) sostienen que hay evidencia suficiente para afirmar que el hecho de poder empatizar con otros se relaciona con la activación de estructuras neuronales (neuronas espejo). Ésta es una de las razones biológicas para ir disminuyendo nuestro analfabetismo emocional.


Ya el acceder al primer eslabón de esta cadena nos nutre y potencia nuestras actitudes positivas. Si bien hay una base genética y una influencia de la comunicación emocional con la que crecimos, es posible el desarrollo de nuestras habilidades empáticas. Ni siquiera lo propongo con el objetivo de alcanzar la compasión (esto lo evaluará y decidirá cada uno), sino que les brindo esta información bajo la perspectiva de alcanzar diversos beneficios personales: mayor tolerancia al stress, evitación del juicio, importante descenso de la autocrítica y del perfeccionismo. ¡No es poco!

Y para terminar, recordarles uno de los aspectos positivos de este contagio emocional: ¡nos ayuda a desdramatizar situaciones!

¡Buen fín de semana!

26 de junio de 2022

9 Tips que te Potencian

Dra. Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Inteligencia Emocional
Todos queremos estar mejor en algún área de nuestras vidas, tenemos proyectos, deseos, metas que anhelamos alcanzar; muchas veces nos perdemos en el camino y dejamos de utilizar herramientas super útiles que tenemos. Otras veces, las desconocemos. Hoy te brindo 9 tips que te ayudaran a concretar el cambio o crecimiento que buscas. Para empezar te recuerdo que desde fines del siglo pasado se ha difundido ampliamente la importancia de la inteligencia emocional para un mejor desarrollo de las capacidades personales, despliegue de las aptitudes y calidad en las relaciones. Podemos acrecentarla y fortalecerla, viéndonos favorecidos de múltiples maneras: concretando nuestros objetivos, atravesar y aprender de obstáculos laborales y personales, incremento del bienestar interno ...

La inteligencia emocional "agrupa al conjunto de habilidades psicológicas que permiten apreciar y expresar de manera equilibrada nuestras propias emociones, entender las de los demás, y utilizar esta información para guiar nuestra forma de pensar y nuestro comportamiento".

Les recuerdo que su importancia no sólo es personal, sino a nivel laboral. Hoy en día las empresas tienen muy en cuenta en las entrevistas y/o los ascensos, las destrezas que posee la persona en su inteligencia emocional (van mucho más lejos que el coeficiente intelectual).

El objetivo presente es ofrecerles en síntesis 9 tips que están presentes en la inteligencia emocional,  para que puedan revisar cuál ya están empleando y a dónde es beneficioso focalizar, prestarle atención. Acá van:

1) Importancia de conocer nuestras emociones. Disminuir nuestro analfabetismo emocional nos ubica en mejores condiciones de entendernos y entender a los demás, enriqueciendo nuestra vivencia emocional, la manera en cómo percibimos el mundo y por ende la forma en que accionamos y reaccionamos en el mismo.

2) Discriminar lo Obvio de lo Imaginario; lo obvio es lo que aparece, lo que hay, lo observable (fenomenología) y lo imaginario es todo lo que le ponemos nosotros a la situación, con nuestras interpretaciones y/o supuestos. Esto nos lleva a actuar basados en los hechos, no en lo que nos imaginamos.

3) Atención a nuestros pensamientos, y al lenguaje utilizado. Las palabras poseen gran importancia y dan coherencia, o no, a lo que sentimos y hacemos.

4) Habitar el Presente, al Aquí y Ahora. Registrar si poseemos el hábito de irnos al pasado o al futuro, con la cuota de ansiedad o angustia que suele aparecer (entre otras emociones). Establecer nuestras metas / objetivos presentes y registrar los soportes internos o externos que necesitamos para los mismos.

5) Poseer redes, relaciones nutritivas, estar conectados con nuestro mundo. Somos seres en co-existencia y en convivencia.
Dra. Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Empatía


6) Poner límites de manera adecuada, con respeto hacia el otro y hacia uno mismo. Es de suma importancia saber dar un Sí y un No con claridad.

7) Apertura para el aprendizaje de lo nuevo, aprender de las experiencias de otros, abrirnos a crecer internamente. Esto nos puede llevar, si así lo elegimos, a salir de nuestra zona de confort y desplegar nuestra creatividad.

8) Empatía, ponernos en los zapatos del otro. Fomentamos emociones de encuentro y contacto, sabiendo que influenciamos en nuestro medio y podemos afectar positivamente al otro / los otros.

9) Cultivar una actitud positiva, la cual nos ayuda a transformar experiencias, reflexionar y aprender de las mismas. Podemos acudir a nuestro cerebro para ello aprendiendo a "Cómo generar emociones para nuestro bienestar".

¿Cómo vas con estos tips? Ojalá te sean útiles para registrar cuáles ya tienes integrados y elige, si quieres, por dónde seguir. ¡Dale!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

15 de febrero de 2014

Nuestro Cuerpo y las Emociones

Emociones, El Tornillo Flojo, Dra. Aida Bello Canto. vinculos
Una vez introducido el tema del analfabetismo emocional y la importancia de ir puliendo nuestra semántica emocional para conectarnos de forma más rica con nuestra propia existencia, sentirnos más vitales y favorecer la calidad del encuentro con otro ser humano, quiero hacer foco en la utilización de la sensibilización corporal para aquellos que deseen ampliar su gama emocional y su incidencia directa en nuestros vínculos.

La indagación de las emociones a través de las sensaciones corporales nos permite acceder al registro de cómo vivencia la persona las emociones corporalmente,  provocando no solamente un paulatino despertar emocional sino a descubrir qué nombra cuando nombra una emoción. Por supuesto que es más fácil cuando se hace con otra persona: por ejemplo dos personas ponen juntas sus palmas de las manos y de a uno le muestra al otro diferentes emociones (el otro le repite lo más exacto posible el movimiento). ¿Cómo lo percibe? ¿Qué percibe? y lo nombra. Juntos pueden ir haciendo un checking de lo percibido.

Por ejemplo, se le pide a José que muestre con las palmas de sus manos la ternura, y empieza a hacer movimientos hacia arriba y hacia abajo sobre las palmas del otro, con los dedos y uñas en garra. Cuando se le repite éste movimiento en sus propias palmas, queda asombrado pues puede darse cuenta que no es ternura ... y aunque aún no le pueda poner nombre a lo que percibe, se le abre una ventanita en la sensación corporal sobre las emociones.

Si la persona posee dificultad en nombrarse a sí mismo sus emociones, es esperable que las tenga a la hora de expresarlas en sus vínculos, no solamente con palabras sino con sus gestos, expresiones faciales, con todo su ser.

Tomarse un minuto cada tanto para registrar cómo me siento o qué siento (algo en el estómago, respiración agitada, cuerpo en relax, presión en el pecho, etc) va a ayudarme a colorear mis diferentes sensaciones en diferentes momentos. Luego vendrá el ponerle nombre; uno que surge frecuentemente es "siento algo raro", lo cual es un gran paso porque es nuevo y no le pongo en automático otra palabra (confusión entre relajación y melancolía, por ejemplo).

Si la persona está abierta a darse cuenta de sus emociones cuando se vincula, puede nutrirse y nutrir al mismo tiempo.

Cada emoción posee una funcionabilidad; por ejemplo: nos pide que busquemos herramientas para resolver la situación (el miedo), nos convoca a un mayor recogimiento (la tristeza), nos conecta con la vitalidad (la alegría), y haciéndonos responsables de lo que sentimos y escuchando las necesidades internas, podremos relacionarnos con esa otra persona de una mejor manera.

Si trabajamos en mejorar nuestra semántica emocional, en ir paulatinamente disminuyendo nuestro analfabetismo en ésta área, estaremos en mejores condiciones de conectarnos con nosotros mismos y con el otro: calidad en los vínculos. No es tarea fácil, ya que crecemos sin este hábito, sumado a la humana respuesta de evitar sentir y/o responsabilizar al mundo de afuera de lo que nos pasa.

Es un aprendizaje donde nos beneficiamos todos.

26 de julio de 2014

"Darme Tiempo para Darme Cuenta"

Gestalt, Psicologia, Darme Tiempo, Necesidades, Toxico, Comunicacion, Analfabetismo emocional, Aida Bello Canto
En Gestalt utilizamos con frecuencia una frase "Darse tiempo para Darse Cuenta", queriendo transmitir la importancia de parar, detenerse en algún instante del día, para prestar atención a cómo estamos, qué nos está pasando, percatarnos de si nuestros planos físico, mental y emocional están aliniados, en sintonía. Es muy difícil percibir nuestras incoherencias  (por ejemplo cuando mi mente me dice una cosa y lo que siento al respecto, va por otro lado), si vamos rápido por la vida, nos subimos al tren programado diario ... y de esta manera, cada día.

Imagínate caminar rápido por una acera, ¿qué has podido percibir a tu paso? posiblemente que hay autos, negocios, algún que otro árbol y gente que camina por la misma. Mas, ¿de qué son los negocios? ¿cómo son  y qué te parece el contenido de las vidrieras? ¿qué expresiones tienen las personas con que te cruzas? Posiblemente las respuestas que puedas dar a alguna de estas preguntas, sean muy generales y hasta te encuentres sin saber qué responder en otras porque sencillamente no te diste cuenta. Pues esto mismo, nos pasa a nosotros con nuestro mundo interior; seguimos de largo ante sensaciones corporales, aparecen necesidades provenientes de variada fuente interna y nuestra sordera y/o ceguera es grande.

Esta propia sordera de la que hablo es la que funciona con diferente profundidad en cada uno de nosotros y en unas áreas más que otras; aparece en todos los temas que se han ido tocando: cuánto ponemos en el cuerpo y aún así "seguimos de largo" sin escuchar su mensaje, sostenemos nuestro analfabetismo emocional sin detenernos a ver qué estamos sintiendo, registramos a lo mejor nuestra dificultad en el pedir mas no tenemos ni idea de qué pedir, podemos tener necesidad de un cambio mas es tan general que no le podemos poner "apellido a esta necesidad de cambio", entonces ¿por dónde empezar?

El darnos tiempo para darnos cuenta nos abre una puerta al encuentro de mayor claridad interna, imprescindible para una mejor convivencia con nosotros mismos y, ni qué decir, para convivir con el afuera, para relacionarnos, para registrar la calidad de nuestros vínculos, ¿son nutritivos, son tóxicos?, para mejorar mi comunicación y descubrirme en los frecuentes supuestos que hago sobre el otro ... y sobre mi propia persona.

Este darnos tiempo para detenernos en busca de mayor claridad interna es aplicable a TODO:
- ubicar nuestras prioridades,
- diferenciar lo importante para mí,
- registrar mi sentir en una situación específica y accionar acorde a la misma y no a mis suposiciones,
- focalizar mi deseo, intención, proyecto, para dar los pasos para su concreción,
- darme cuenta de lo que necesito y a quién necesito en el afuera,
- escuchar mi cuerpo y atenderlo (con frecuencia nos damos cuenta de la necesidad de descanso cuando ya estamos agotados)
- cuando voy a comunicar algo importante para mí, decir con claridad lo que quiero transmitir (no irme por las ramas y el otro que adivine lo que quise decir); con respeto y cuidado ... y ésto requiere entrenamiento.

En fín, la lista es larga, mas espero dejarles la esencia de la importancia de darnos un tiempo cada día (les aseguro que no es mucho) para acudir a nuestro propio encuentro.Quienes van incorporando a sus vidas las respiraciones, la relajación básica, entre muchas posibilidades existentes, tendrán un mayor acceso a esta toma de contacto interno. ¡Házlo a tu manera!

¿De qué te has dado cuenta hoy? ¿Lo compartes? ¡Gracias!

#Gestalt #Necesidades

16 de diciembre de 2018

Atravesando los Cambios, ¿te ayudas?

Dra. Aida Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones, Cambios, Actitud positiva
El cambio, ya sea interno o externo, nos moviliza y la manera en cómo gestionemos nuestras emociones y la actitud que tengamos incidirán en éste tránsito vital.

A todos y cada uno de nosotros nos acontecen cambios a lo largo de nuestra vida. Algunos son deseados, buscados y promovidos; otros vienen solos, anunciados, paulatinos o de forma súbita, haciendo que el cambio se haga presente más allá de que nos guste o no.

Además, hay un componente personal a tener en cuenta ante todo cambio: nuestra flexibilidad emocional. La presencia en "buena dosis" favorecerá la transformación o la adaptación creativa a los cambios y una escasez en flexibilidad emocional hará que sea más difícil, pudiendo causar rigidez como consecuencia del miedo que despierta.

Cuando digo cambio externo o interno, pareciese que van separados, mas están íntimamente relacionados, no hay uno sin otro; a lo que hago referencia en esta distinción es al origen del cambio:

- Cambio interno, deviene de un deseo o necesidad de transformar algún aspecto propio, de una búsqueda de crecimiento interior, un objetivo personal de aprender nuevas respuestas internas para un bien-tratarse (por ejemplo, como consecuencia de darse cuenta de auto-desvalorización, maltrato interno, etc) y/o descubrir herramientas o potencialidades desconocidas.

Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, ActitudEste tipo de cambio es paulatino, deviene de un proceso que la persona va realizando, un "viaje" personal e íntimo donde el respeto y su propio tiempo va marcando el paso. En este "viaje" se despliega nuestro alfabeto emocional valorizando cada una de nuestras emociones y las funciones/señales que nos otorgan.

Hasta acá el cambio se va gestando y construyendo en nuestro mundo interior, mas en alguna instancia de este camino, empieza a aparecer el cambio externo, nos vamos mostrando con esta nueva mirada ante el mundo, la forma de relacionarnos y de vincularnos.
Vivimos en co-existencia, nos relacionamos con el afuera, con nuestro entorno, así pues, el cambio interno pasa a generar poco a poco un cambio externo.


- Cambio externo, deviene del afuera e impacta en nuestra vida generando algo distinto a lo que antes estaba. Puede ser provocado por muy diferentes fuentes; ejemplos: otra persona que rompe un vínculo conmigo, un fallecimiento, una enfermedad propia o de un ser querido, una situación social, cambios económicos drásticos e incluso tener que cambiar de lugar de vivienda o país de residencia.

Sea la situación externa que fuere que provoca un cambio en nuestra existencia, nos moviliza emocionalmente, nos pone cara a cara ante la incertidumbre pues sabemos que algo cambia, y es inevitable (por ser externo, por no ser buscado). Lo que hayamos aprendido de nuestras emociones, nos servirá de brújula para ajustarnos creativamente al cambio y al cómo ir llevándolo a cabo

Este cambio externo no solamente incide en el afuera, sino que es semilla y siembra para un nuevo cambio interno. Nuestras emociones involucradas, lo que hagamos con ellas, la actitud con que impregnemos nuestro ser y estar en el nuevo cambio acontecido, hará que germine y florezca internamente una transformación que nos sume, nos enriquezca, o propiciará una rigidez y/o remitirá a antiguos miedos no resueltos o ignorados en el tiempo (¿qué nos pasó ante cambios o quiebres de situaciones en nuestro pasado?), lo cual dificulta el ajuste creativo al cambio acontecido.

El disponer de recursos emocionales internos, el poseer un desarrollado alfabeto emocional (si deseas ampliación en este tema, visita Analfabetismo Emocional favorece nuestra postura vital ante los cambios, ya sean internos o externos, tomándolos como desafíos y oportunidades de crecimiento.


Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

28 de octubre de 2018

Desarrollo Emocional, ¡Ganancia pura!

Dra. Aida Bello Canto, Psicologia, Gestalt, Emociones, Inteligencia emocional
El Dr. Paul Ekman de la Universidad de California en San Francisco, psicólogo pionero en el estudio de las emociones y sus expresiones faciales lleva 40 años de investigaciones sobre este tema, ofreciéndonos importante información sobre la comunicación no verbal, la universalidad de las mismas y la posibilidad de evolucionar/ crecer con el conocimiento de las emociones.

Distingue tres capacidades que podemos desarrollar y cuya utilidad nos beneficia en toda nuestra vida. Estas son:

Capacidad de no quedar enganchado en una emoción negativa. Detectada la emoción que sentimos, podemos elegir si reaccionar o no ante la misma. No podemos impedir el nacimiento de la emoción, pues es automático, mas hay un espacio entre el sentir y la acción y es ahí donde elegimos qué hacer o no hacer al respecto sobre la emoción que sentimos. ¿Sigo enganchad@ a esta emoción o la transformo? Podemos entrenarnos para ampliar ese espacio (las respiraciones profundas son muy eficaces en este punto), de tal manera que ante un maltrato, por ejemplo, puedo decidir "no voy a contestarte con otro maltrato y  no voy a actuar con la ira que siento". Tomo registro de la emoción sentida, no la anulo, mas no me dejo "tomar por entero por la misma", abriéndome a la aparición de otras emociones que me ayudan y sostienen. También es una manera de romper circuitos de violencia, para ejemplificar uno de los beneficios de esta capacidad desarrollada.

Dra. Aida Bello Canto, Gestalt, Emociones, Psicologia, Adiviname juego de cartasCapacidad de elegir cómo es mi comportamiento cuando estoy con una emoción. Pongamos como
ejemplo el enojo que es una de las emociones primarias que más conflictos nos acarrean en la convivencia con el mundo y en las relaciones. Generalmente respondemos con enojo hacia la persona que nos lo ha generado, convirtiéndose en una batalla contra el otro, perdiendo de vista el "hecho que nos ha enojado" e intentar llegar a un acuerdo para que no se repita. Logramos con esta capacidad que el enojo no sea destructivo sino que se convierta en eficaz.

Capacidad de aprender a ser más sensibles con las emociones de los demás. La empatía, la simpatía, la compasión, ... se van puliendo y desarrollamos incluso neurológicamente capacidades con las cuales ya nuestro cerebro viene preparado: conectar con el Otro.

Hemos visto a lo largo de diferentes post en El Tornillo Flojo cómo podemos acceder a una paulatina disminución de nuestro analfabetismo emocional, acceder a un incremento de nuestras emociones secundarias o de desarrollo, fortalecimiento de la inteligencia emocional, para beneficio personal mejorando nuestra calidad de vida, propiciar nuestro bienestar emocional, descubrir nuestra complicidad en vínculos tóxicos donde la manipulación de emociones están a la orden del día, entre otros muchos beneficios.

Desarrollar estas tres capacidades nos proporcionan más herramientas dirigidas a sumar calidad de vida, para con nosotros mismos y con los demás. ¡Es nuestra elección hacerlo o no!


Como información extra, los estudios del Dr. Ekman han sido y son empleados en un amplio espectro: en el tratamiento de enfermedades mentales, posee una medición sistemática del lenguaje corporal y nuestras expresiones faciales (asesor de la serie Lie to me), en contexto médico para evaluar a pacientes en riesgos de sufrir enfermedades cardíacas  y consultor de empresas de animación, siendo su último trabajo en ésta área la película de Pixar: Inside Out. ¿Por qué no hacer una salida instructiva y divertida al mismo tiempo?

Con mi constante anhelo, ¡les deseo lo mejor!

Dra. Aida Bello Canto
Psicología y Gestalt

15 de marzo de 2020

Emociones básicas para la Vida. Beneficios

Dra. Aída Bello Canto, Psicología, Gestalt, Emociones,
Existen cinco emociones básicas que todos tenemos, no siempre balanceadas, que son necesarias para conectarnos sanamente con la vida. Cada una de ellas posee una función y muchas veces nos señala una necesidad sentida, la cual si la escuchamos y atendemos nos mejora la existencia.

Éstas son:
  • Alegría
  • Afecto / Amor
  • Enojo
  • Tristeza
  • Miedo
El que sean “básicas” no quiere decir que las detectemos rápidamente y con facilidad; muy al contrario, podemos encontrar que alguna de ellas no está en mi “menú de opciones”; el reconocer mi dificultad para darme cuenta cuándo la siento ya es un gran paso para saber hacia dónde he de estar atento/a para poder aprender a descubrirla y satisfacer mi necesidad vital. Te voy a proponer un rápido ejercicio después para que veas hacia dónde focalizar.

A la dificultad de reconocer y nombrar una emoción yo la denomino analfabetismo emocional, que disminuye la capacidad de la persona de conectarse con el mundo, consigo mismo y con los otros, con el arcoiris de emociones que tenemos. Esto afecta mucho los vínculos (Ej: hay quien no reconoce la ternura; otros confunden tranquilidad con melancolía). Por supuesto que el analfabetismo emocional puede destrabarse y aprenderse; lo veremos en otro momento.

Pasemos a las emociones básicas y su función:
La alegría nos conecta con la energía vital. Sirve como motivación para la vida (relaciones, logros), y se demuestra en el cuerpo energizado por aumento de las endorfinas y el sistema inmunitario.

El Afecto/ Amor nos vincula con los demás seres humanos. Es esencial para relacionarnos y “nos mueve hacia el otro”. Somos seres en comunidad y recordemos cuánto nos fortalece el estar en conexión con nuestro medio.
Dra. Aída Bello Canto,Psicología, Emociones, Gestalt

El Enojo nos ayuda a poner límites. Sirve para atravesar un obstáculo e intentar lograr el objetivo. Para lograr que sea funcional y no destructivo recomiendo el post de “Descargando … en un almohadón”.

La Tristeza nos ayuda a retirarnos. Muchas veces necesitamos esta retirada para poder cerrar situaciones internas y externas. El darnos permiso para la misma, nos ayuda a seguir adelante.

El Miedo nos avisa que nos faltan herramientas para enfrentar una situación; es una señal. Por ejemplo, si no sé nadar y camino cerca de una pileta me avisa “Camina lejos”, me cuida.

Para que veas cómo estás de estas emociones básicas, te propongo el siguiente ejercicio: Anota en forma de lista las cinco emociones, y vas a darle un número a cada una de ellas según la claridad con que detectes esta emoción en tu vida. La numeración va del 1 al 5, siendo el 1 para la emoción que prácticamente no detectas en tu vida y el para la que claramente detectas su presencia (esto no tiene que ver con que te guste o no dicha emoción). Por ejemplo, si yo prácticamente no detecto el miedo cuando lo siento, le doy un 1 y lo escribo al lado de Miedo. Si detecto el enojo, pero tardo un poco en registrarlo, le puedo dar un 3. Si me doy cuenta de inmediato que aparece la tristeza, le doy un 5.
¿Te animas?
Ponle foco a las emociones con puntuación baja y fíjate en la necesidad que no estás cubriendo.

Y si tienes ganas de aprovechar este ejercicio con alguna persona importante para tí, hazle este mismo ejercicio y compara las listas de ambos. Las emociones que han de tener más parecida puntuación son el afecto y el enojo, que hablan de la necesidad de vincularse y la puesta de límites. ¡Bueno para compartirlo!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt

10 de enero de 2021

Culpa y Exigencia. ¡Qué emociones!

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Todos nosotros poseemos un abanico de emociones. Muchas de ellas las podemos reconocer, nombrar, otras no tenemos ni la menor idea de qué es lo que sentimos, mas podemos describir las sensaciones corporales que nos ocasionan (sean gratas o incómodas). Ya hemos visto que el analfabetismo emocional nos reduce la experiencia vital, nos puede llevar a nombrar diferentes emociones del mismo modo (y creérnoslo) y reducir nuestro sentir a un estrecho espectro. Cuanto más ampliemos nuestra percepción personal de nuestras emociones, mayor crecimiento propio tendremos y nutrirá nuestras relaciones con otros.

En este hoy específicamente deseo introducirlos a ciertas emociones que tenemos que son vinculares. No somos varias personas en una, ¡no, por favor!, sino que somos una integridad con múltiples aspectos internos.
Emociones, Psicologia, Gestalt, Aida Bello Canto, Culpa, ExigenciaEjemplos: un aspecto inseguro para ciertas situaciones, para otras un aspecto muy seguro, un aspecto tímido, miedoso, flexible, etc. Y cada uno de estos aspectos internos van acompañados con pensamientos, los registremos o no. Cuando nos vamos entrenando en el crecimiento interior, son cada vez más claros.
¿A qué me refiero con esto? pues que adentro nuestro estas emociones generan un diálogo interno que nos ubica en un conflicto íntimo, donde nos resulta muy difícil llegar a un acuerdo.

Terminamos resolviendo momentáneamente al priorizar un aspecto, mas tarde o temprano reaparece nuevamente el otro, sintiendo ese reiterado conflicto que nos causa auto reproche, angustia y/o tristeza. Pues bien, la Culpa y la Exigencia son dos de las emociones vinculares que tienen el "ranking" en hacernos sufrir.

La culpa aparece cuando nos sentimos en falta, cuando sentimos que hemos hecho algo mal. Esta emoción se hace presente cual señal de alerta de que transgredimos una regla. Existen muchas normas de convivencia con el mundo, con nuestra sociedad y con otras personas, dándonos cuenta más fácil de nuestra falta, la culpa que nos genera y el camino para reparar "lo que hicimos mal". Ahí la culpa se disuelve.

Mas también tenemos adentro muchas reglas, "mandatos", que ante la falta de cumplimiento suena la alarma de la Culpa: ¡estamos en falta! Hay un aspecto nuestro que se siente culpable y otro aspecto nuestro nos culpa/acusa (el acusador). Ambos generan una tensión interna y  gran conflicto impidiéndonos avanzar libremente.

Emociones, psicologia, gestalt, Aida Bello Canto, El Tornillo Flojo, Culpa, Exigencia
La exigencia entendida como perfectibles (con capacidad de mejorar) es sana y está sustentada en la realidad. Mas la Exigencia entendida como perfección y que no tiene en cuenta nuestra realidad y herramientas propias, es causa de enorme padecimiento pues hagamos lo que hagamos "siempre puede ser mejor" o la sensación de insatisfechos con nosotros mismos permanece. Acá hay un aspecto exigido (el que siempre puede dar más) y otro aspecto exigidor (lo que haces no es suficiente, ¡Más!).

La resolución de este conflicto interno, la disolución del padecimiento de estas emociones vinculares, viene con un diálogo genuino donde arribamos a un acuerdo y no con ganadores y vencidos. Dada la importancia de estas emociones, las trataré por separado en los siguientes post, para que puedan arribar al camino de la efectiva resolución.

Para despedirme, sepan que cuando no atendemos nuestros dos aspectos en conflicto, tendemos a ubicar uno de estos aspectos en el afuera: encontramos personas que hacen de exigidor o acusador y así nosotros nos mantenemos en el de exigido o culpable. ¡Glup!

¡Hasta la próxima!

Dra. Aída Bello Canto
Psicología y Gestalt


La actitud que transforma cómo vives lo que te pasa

Hay momentos en la vida en los que no podemos cambiar lo que sucede. Las circunstancias aparecen, irrumpen, a veces incomodan, duelen o de...